{"id":10484,"date":"2013-06-20T11:52:27","date_gmt":"2013-06-20T16:52:27","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=10484"},"modified":"2019-08-26T15:09:56","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:56","slug":"jose-giron-sierra-la-busqueda-de-un-instrumento-vinculante-con-la-democracia-ahi-esta-la-discusion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2013\/06\/jose-giron-sierra-la-busqueda-de-un-instrumento-vinculante-con-la-democracia-ahi-esta-la-discusion\/","title":{"rendered":"Jos\u00e9 Gir\u00f3n Sierra: La b\u00fasqueda de un instrumento vinculante con la democracia: Ah\u00ed est\u00e1 la discusi\u00f3n."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/jose-Giron1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/jose-Giron1.png\" alt=\"\" title=\"jose Giron\" width=\"118\" height=\"105\" class=\"alignleft size-full wp-image-10485\" \/><\/a><br \/>\nCada guerra, de las m\u00faltiples en las cuales se ha visto enfrascada la sociedad colombiana, ha culminado con una constituyente. Contadas a partir de la Constituci\u00f3n del Estado libre e independiente del Socorro en 1810, Colombia ostenta en su haber 16 constituciones, el mayor prontuario de inestabilidad constitucional que pueda exhibir un estado joven como es el colombiano. La \u00faltima, la de 1991, ya ha sido reformada en m\u00e1s de 29 oportunidades.<\/p>\n<p>Una realidad como \u00e9sta devela la profunda dificultad que nos asiste en la construcci\u00f3n de nuestro estado-naci\u00f3n para convertir la norma en acci\u00f3n en nuestro mundo relacional. Tambi\u00e9n devela, el modus operandi de la elite que nos ha gobernado, muy poco interesada en poner a funcionar el andamiaje democr\u00e1tico y s\u00ed muy proclive al uso al uso de las armas  y al modelo autoritario en el ejercicio del poder. Por ello, podr\u00eda llegarse al aserto de que hay cierto desgaste del instrumento pues se ha llegado al error de que las constituciones como las leyes, en si mismas, transforman la realidad.<\/p>\n<p>Una guerra como la que  hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os adelanta el Estado colombiano con las FARC-EP, pone una vez m\u00e1s la discusi\u00f3n de si \u00e9sta se sella con una nueva constituci\u00f3n. El debate est\u00e1 planteado y las posturas entre sus detractores y defensores parecen situarse en lugares irreconciliables.<\/p>\n<p>El problema de fondo no est\u00e1 propiamente, como algunos lo sugieren, en que sectores de la ultraderecha como el Puro Centro Democr\u00e1tico, opositores al gobierno y a su estrategia de paz, aprovechar\u00edan esta circunstancia para concretar los cambios regresivos que desde hace rato han querido introducir a la constituci\u00f3n, por ver en ella un obst\u00e1culo a su proyecto pol\u00edtico guerrerista y plutocr\u00e1tico. Tampoco estar\u00eda en una defensa a ultranza  de la actual Constituci\u00f3n convertida en una colcha de retazos y desvirtuada en no poco grado en  sus componentes garantistas. <\/p>\n<p>Lo real es que en cualquier escenario de refrendaci\u00f3n de un hipot\u00e9tico acuerdo en La Habana, los opositores podr\u00edan mover sus fuerzas para abortarlo e imponerse en el proceso electoral e impedir, como parece ser de su mayor inter\u00e9s,  la reelecci\u00f3n del presidente, Juan Manuel Santos. Pero tambi\u00e9n podr\u00eda ser un buen escenario para que la sociedad, como lo hizo en el referendo promovido por el Presidente Uribe, hoy l\u00edder del Puro Centro Democr\u00e1tico, en su pico m\u00e1s alto de popularidad, le propine una nueva derrota y cree un hecho pol\u00edtico decisivo para el proceso de concreci\u00f3n de los cambios que el pa\u00eds necesita.<\/p>\n<p>De esta manera, constituyente, referendo o consulta popular, como instrumentos de refrendaci\u00f3n ciudadana, no ser\u00edan incompatibles en si mismos y su pertinencia no estar\u00eda propiamente en un problema de orden t\u00e9cnico, sino, en cual ofrecer\u00eda las mejores condiciones vinculantes al interior del Estado y de la sociedad. Sobra advertir la importancia de que dicho instrumento sea legitimado por el voto popular de manera contundente pues en nada favorecer\u00eda una mayor\u00eda precaria. El foro llevado a cabo recientemente, que se ocup\u00f3 de este tema, coincidi\u00f3 con la insurgencia en proponer  una constituyente como instrumento de validaci\u00f3n y, desde hace rato, la ultraderecha congregada en el Puro Centro Democr\u00e1tico tambi\u00e9n ha propuesto esta alternativa.<\/p>\n<p>Por lo menos desde el Acuerdo de Cese al fuego, tregua y paz, firmado entre el Gobierno colombiano y las FARC_EP en marzo 28  de 1984, algunas investigaciones sugieren que las partes en conflicto han hecho de los procesos de negociaci\u00f3n una gran oportunidad para mejorar sus posiciones militares desde las l\u00f3gicas de poder y no propiamente para terminar la guerra, lo cual fue demasiado evidente en el fallido proceso del Cagu\u00e1n. De all\u00ed, el mar de desconfianzas y recelos, de unos y otros, que sin duda se expresan en las posturas ya hechas p\u00fablicas dentro del marco de las negociaciones,  concentradas ahora en su segundo punto: la participaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>El Gobierno y la guerrilla nos invitan a creer en el proceso contemplado en el \u201cAcuerdo generalsobre la terminaci\u00f3n del conflicto\u201d suscrito en octubre del a\u00f1o pasado y, ciertamente, hay motivos para pensar que  nos encontramos en una coyuntura en la que gobierno e insurgencia no est\u00e1n en el plan de servirse de este proceso para lograr ventajas en el terreno de la guerra y que por lo tanto hay voluntad y compromiso con la paz. Pero aquellos que cada gobierno se\u00f1ala como los enemigos ocultos de la paz, los cuales aparecen siempre que hay amagos por terminar con la guerra, est\u00e1n ah\u00ed desde el aparato militar, desde los gremios econ\u00f3micos, desde los medios de comunicaci\u00f3n y desde la instituci\u00f3n religiosa, prepar\u00e1ndose  como siempre a abortar dicho empe\u00f1o por la v\u00eda que sea necesaria. Lo hicieron con la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, no hay motivos para pensar que esto no se repita. Dicho de otra manera, cambios en la participaci\u00f3n pol\u00edtica sin implicaciones en el r\u00e9gimen pol\u00edtico, estar\u00edan abonando el terreno al fracaso del proceso.<\/p>\n<p>Posiblemente desde una perspectiva de sostenibilidad del proceso, nos encontremos en el punto de discusi\u00f3n de mayor importancia. Los puntos que ata\u00f1en a la participaci\u00f3n pol\u00edtica, que deber\u00eda hablar bien de una reforma pol\u00edtica, deber\u00edan ciertamente imprimirle un salto cualitativo a la sociedad desde el punto de vista de la democracia (democracia participativa y representativa transparente, justicia verdaderamente independiente y fuerzas armadas y aparato coercitivo respetuoso en general de la ley y de los DDHH), de tal manera que desactive el poder de  aquellas fuerzas que ya ni tan ocultas conspiran y que afilan sus estrategias en contra de las opciones civilistas. De no ser as\u00ed, estar\u00edamos frente a un grave problema.<\/p>\n<p>Esperamos que la palabra NO no sea la que m\u00e1s siga utilizando el Gobierno y que matice la postura de convertir el Acuerdo General en una pieza acartonada llena de inamovibles, sobre todo en un tema en el cual sin duda se est\u00e1 jugando la sostenibilidad del  proceso.  <\/p>\n<p>Jos\u00e9 Giron Sierra<br \/>\nAnalista de paz del Observatorio de Derechos Humanos del IPC<br \/>\nJunio de 2013<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada guerra, de las m\u00faltiples en las cuales se ha visto enfrascada la sociedad colombiana, ha culminado con una constituyente. 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