{"id":10830,"date":"2013-07-15T16:21:18","date_gmt":"2013-07-15T21:21:18","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=10830"},"modified":"2019-08-26T15:09:52","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:52","slug":"mi-perdon-personal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2013\/07\/mi-perdon-personal\/","title":{"rendered":"Mi perd\u00f3n personal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/Sanguinol.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-10831\" title=\"Sanguinol\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/07\/Sanguinol.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"130\" \/><\/a>Sucedi\u00f3 hace 27 a\u00f1os, en 1986. La noticia la recib\u00ed m\u00e1s de dos a\u00f1os despu\u00e9s, en octubre de 1988. Juan Antonio, mi hermano, hab\u00eda sido \u201cajusticiado\u201d, como se califica este tipo de asesinatos, por el ELN en un campamento del frente Camilo Torres en su tierra, el sur del C\u00e9sar. Deb\u00ed guardar prudente silencio para evitar el dolor de mis padres y mi familia. Tambi\u00e9n para proteger mi vida. Por aquel entonces, al igual que Juan, hacia militancia activa y casi publica con los elenos en Bucaramanga y el Nororiente colombiano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan se hab\u00eda enrolado en la aventura de la revoluci\u00f3n, como muchos de su generaci\u00f3n, desde muy joven. Sus inquietudes pol\u00edticas las descubri\u00f3 en el Colegio Jos\u00e9 Eusebio Caro de Oca\u00f1a. Y su compromiso con los m\u00e1s pobres lo estren\u00f3 en la invasi\u00f3n de tierras que dio origen al barrio Camilo Torres en esa ciudad. Pero su esp\u00edritu rebelde encontr\u00f3 cauce en el ELN, la organizaci\u00f3n guerrillera que mejor interpretaba sus iconos: la imponente imagen del Che, las ense\u00f1anzas de la revoluci\u00f3n cubana y el legado de Camilo, el cura revolucionario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A Juan la muerte le lleg\u00f3 temprana y del lado que nunca imagin\u00f3. Ten\u00eda escasos 30 a\u00f1os y reci\u00e9n hab\u00eda sido elegido como miembro de la direcci\u00f3n del ELN en Bogot\u00e1. Recuerdo su alegr\u00eda por dicha responsabilidad en nuestro \u00faltimo encuentro en una fr\u00eda Semana Santa capitalina. Nuestras duras discusiones pol\u00edticas y nuestros abrazos eternos. Y su entusiasta propuesta de que me viniera junto a \u00e9l para conspirar juntos. Y tambi\u00e9n recuerdo sus batallas internas en la organizaci\u00f3n, las que sospecho, le valieron la vida. De las pocas cosas que pude conocer sobre las circunstancias de su muerte tienen que ver con el pulso pol\u00edtico en el que se comprometi\u00f3 con un sector de la organizaci\u00f3n que lo acus\u00f3 de \u201cinfiltrado\u201d. En un episodio kafkiano, la escuela de formaci\u00f3n guerrillera a la que asisti\u00f3 como requisito para ejercer sus roles de direcci\u00f3n, se convirti\u00f3 en un \u201cjuicio revolucionario\u201d que termin\u00f3 con su fusilamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De Juan guardo los mejores recuerdos. Me tom\u00f3 de la mano para empujarme a la lectura de los escritores del boom latinoamericano. Nos deslumbraba a todos en casa con su inteligencia, su agudeza, su liderazgo carism\u00e1tico, su sensibilidad, su ternura. Cuando supo que me hab\u00eda hecho activista estudiantil en el Colegio Loperena de Valledupar me anim\u00f3, me protegi\u00f3, me condujo por los vericuetos de la pol\u00edtica y me salv\u00f3 del mamertismo de las FARC y la socialvacaneria del M19. Juntos, \u00e9l y yo, les contamos a nuestros viejos, conservadores de raca mandaca, que \u00e9ramos miembros del ELN. Y juntos logramos que nos alcahuetearan esa intrepidez de cambiar el mundo a las malas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debo confesar y celebrar mi paradoja con Juan. \u00c9l me meti\u00f3 a la guerra y me trajo a la paz. Las mismas razones por las que me sum\u00e9 de su mano a la insubordinaci\u00f3n armada, me convencieron, con la noticia de su tr\u00e1gica muerte, de la necesidad de La Paz . De seguir pele\u00e1ndome nuestros sue\u00f1os de democracia y justicia en la arena pol\u00edtica civil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A\u00fan no conozco muchos detalles de su muerte. No sabemos a\u00fan la fecha exacta, ni el lugar en donde reposan sus restos. Y a\u00fan esperamos un gesto de verdad y reparaci\u00f3n simb\u00f3lica y pol\u00edtica del ELN. Porque esta columna es una reiteraci\u00f3n de mi perd\u00f3n y el de mi familia. Sobre todo ahora que los elenos han declarado de nuevo su disposici\u00f3n por construir un proceso de paz. Por Juan Antonio me la juego por esa paz<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Publicaci\u00f3n: 15 Julio de 2013<br \/>\nFuente: kienyke.com<br \/>\nAutor: Antonio Sanguino<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sucedi\u00f3 hace 27 a\u00f1os, en 1986. La noticia la recib\u00ed m\u00e1s de dos a\u00f1os despu\u00e9s, en octubre de 1988. Juan Antonio, mi hermano, hab\u00eda sido \u201cajusticiado\u201d, como se califica este tipo de asesinatos, por el ELN en un campamento del frente Camilo Torres en su tierra, el sur del C\u00e9sar. 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