{"id":12270,"date":"2013-11-27T12:14:59","date_gmt":"2013-11-27T17:14:59","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=12270"},"modified":"2019-08-26T15:09:33","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:33","slug":"en-lerma-cauca-cerraron-las-cantinas-para-lograr-un-acuerdo-de-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2013\/11\/en-lerma-cauca-cerraron-las-cantinas-para-lograr-un-acuerdo-de-paz\/","title":{"rendered":"En Lerma, Cauca, cerraron las cantinas para lograr un acuerdo de paz"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/lerma-caucai.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-12271\" title=\"lerma-caucai\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/lerma-caucai-300x212.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/lerma-caucai-300x212.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/lerma-caucai.jpg 368w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Por: Yesid Toro, reportero de Q\u2019hub0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La historia de c\u00f3mo los cantineros y los docentes de Lerma, en el Cauca, acordaron cerrar las cantinas para que la gente no se matara borracha. Un verdadero ejemplo de paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda de noviembre de 1988, cansados de matarse borrachos entre s\u00ed, los habitantes de Lerma se pusieron de acuerdo para tomar una singular decisi\u00f3n colectiva: dejar de tomar licor. Es m\u00e1s, cerraron para siempre todas las cantinas del pueblo, porque se dieron cuenta de que all\u00ed nac\u00edan todas sus desgracias. La ingesta de alcohol y el porte de armas de fuego, causas de las m\u00e1s altas cifras de homicidios hoy en Colombia, fueron atacadas de ra\u00edz hace ya 25 a\u00f1os por los habitantes de este peque\u00f1o corregimiento del municipio de Bol\u00edvar, al sur del departamento del Cauca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy d\u00eda, en Lerma, los borrachos son vistos como \u2018bichos raros\u2019. S\u00f3lo algunos adultos se atreven a tomar licor los jueves, d\u00eda de mercado, en un billar donde se les permite beber algunas cervezas entre la 1:00 y las 6:00 de la tarde.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resto de la poblaci\u00f3n no toma porque es sin\u00f3nimo de muerte. Es como si con destapar una cerveza estuvieran abriendo el libro de defunciones de este peque\u00f1o pueblo de 3.500 habitantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El poblado est\u00e1 situado a tres horas por carretera de Popay\u00e1n. Una parte de su v\u00eda de acceso es pavimentada y otro tramo es destapado, con las monta\u00f1as del piedemonte del Macizo colombiano a la vista. Al lado del carreteable hay gu\u00e1simos, arrayanes, \u00e1rboles de sangre de drago que sirven para alimentar fogones de le\u00f1a, matarratones y mangos. Por cierto, en estos d\u00edas de noviembre el aire est\u00e1 impregnado por el dulce aroma de esta fruta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, este bello paisaje fue manchado de sangre entre 1980 y 1988. Lerma fue epicentro de un desastre social. Con la bonanza coquera lleg\u00f3 un flujo imparable de dinero del narcotr\u00e1fico y con ese dinero las armas, el licor y los excesos. Fueron \u00e9pocas en las que los ni\u00f1os ten\u00edan pistolas al cinto, en que la gente caminaba entre los muertos, en las que los novios no pod\u00edan amarse porque sus familias estaban enfrentadas y en las que se pas\u00f3 de morir de viejo o de desnutrici\u00f3n a morir tempranamente por las balas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente que ahora vive en Lerma le llama a ese per\u00edodo de su historia \u2018La Violencia\u2019. Con may\u00fascula, como para acentuar esa desgracia que acab\u00f3 con la tercera parte de la poblaci\u00f3n en solo unos pocos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy d\u00eda, los muchachos de 14 o 15 a\u00f1os no han visto a sus padres borrachos nunca. La gente puede y quiere estudiar hasta terminar el bachillerato. Hoy los \u00fanicos que disparan son los m\u00fasicos, que con sus guitarras descargan r\u00e1fagas musicales, sones sure\u00f1os que cuentan la historia del pueblo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las \u00fanicas heridas que no han sanado del todo son las de la enorme ceiba que hay en la mitad del pueblo, en la plaza que tambi\u00e9n es parque y coraz\u00f3n de Lerma. Su tronco, cuyo di\u00e1metro es similar al de la sala de un apartamento en Cali, conserva a\u00fan algunos huecos hechos por las balas que disparaban los borrachos en \u00e9pocas en las que la gente andaba hasta con dos pistolas y un rev\u00f3lver colgados en cananas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las otras heridas, las del alma, las que destruyeron familias, ya est\u00e1n curadas. La uni\u00f3n entre cantineros y docentes con el resto de la comunidad para cerrar las cantinas y abrir el primer colegio de bachillerato del pueblo le mereci\u00f3 hace tres a\u00f1os a Lerma el t\u00edtulo de Territorio de Convivencia y Paz. Esta es su historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La bonanza y la violencia<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los mayores de 80 a\u00f1os, aquellos que vivieron en la Lerma de chozas de barro y de paja, fundada seg\u00fan la historia por un colono espa\u00f1ol llamado Jer\u00f3nimo de Lerma, en 1838, aseguran que los Cuerpos de Paz que llegaron de los Estados Unidos en los a\u00f1os 70 les ense\u00f1aron a las comunidades campesinas que la coca ten\u00eda otros usos. La gente ancestralmente usaba la hoja en infusiones y remedios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La coca est\u00e1 arraigada al alma misma de esta poblaci\u00f3n descendiente de los Yanaconas del Macizo. En esa \u00e9poca la gente ten\u00eda sus matas en las fincas y en sus patios, y la tostaban para venderla los d\u00edas de mercado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cPero les ense\u00f1aron a los muchachos a fumarla y a los viejos a ganar m\u00e1s plata si la vend\u00edan cruda (es decir sin tostar para el mambe) o la procesaban\u201d, cuenta Miguel Ortiz, nativo de Lerma, y quien seducido por el dinero convirti\u00f3 su casa en una cantina en los 80.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El se\u00f1alamiento contra los Cuerpos de Paz es generalizado entre los ancianos que vivieron esa \u00e9poca. De hecho, cuando en 2010 Washington reanud\u00f3 este programa para Colombia, tras 29 a\u00f1os de ausencia, las cr\u00edticas revivieron. Se record\u00f3 entonces c\u00f3mo en el gobierno de Virgilio Barco se afirm\u00f3 que: \u201cLos Cuerpos de Paz que vinieron aqu\u00ed como una colaboraci\u00f3n norteamericana para trabajos sociales en los barrios pobres y en las zonas rurales fueron los que ense\u00f1aron los procedimientos qu\u00edmicos para extraer productivamente la coca\u00edna de las hojas de coca\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los campesinos de Lerma, y en general de Bol\u00edvar, pasaron de vender una libra de hoja de coca en 10 centavos o de cambiarla por ma\u00edz, a recibir por ella 10 pesos. Y en pocos a\u00f1os una arroba la negociaban por 500 pesos. \u201cLa gente no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con el dinero. Por ejemplo, compraban neveras, pero como en las fincas no hab\u00eda energ\u00eda el\u00e9ctrica las usaban como armarios y all\u00ed guardaban la ropa y los zapatos. Vimos llegar motos, carros, equipos de sonido; gente del Valle y del Quind\u00edo vinieron a trabajar en las cocinas y con ellos trajeron la costumbre de fumar basuco y de oler coca\u00edna\u201d, recuerda Erney Ruiz, un l\u00edder social de Lerma, que para entonces ten\u00eda 19 a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Erney es hoy d\u00eda uno de los abanderados del proceso que ha permitido mantener la paz en esta poblaci\u00f3n. \u00c9l, un campesino de machete envainado y azad\u00f3n al hombro, convencido del proyecto para rescatar entre la gente los usos l\u00edcitos de la hoja de coca, tambi\u00e9n se dej\u00f3 seducir por el dinero que lleg\u00f3 con la bonanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y lo primero que hizo fue querer comprar, como todos en el pueblo, un arma de fuego. \u201cUno vend\u00eda la hoja y con lo que le pagaban quer\u00eda comprar un arma porque todo el mundo estaba armado. En mi caso mi mam\u00e1, que era una mujer de muchos valores, me advirti\u00f3 que si llegaba a la casa con una pistola me echaba, y yo le hice caso\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no todos en Lerma hicieron caso a los rega\u00f1os de sus madres. Por el contrario, muchos padres permitieron que sus hijos tuvieran rev\u00f3lveres o pistolas. El profesor Luis Alberto G\u00f3mez, docente del Colegio Agr\u00edcola Alejandro G\u00f3mez Mu\u00f1oz y uno de los que ha reconstruido esta historia, recuerda que para entonces el pueblo lleg\u00f3 a tener quince cantinas. \u201cCasi todos los hombres estaban armados. Entonces en las cantinas se encontraban los que ten\u00edan problemas por la coca, y luego de unos tragos se armaban las balaceras donde siempre alguien terminaba muerto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchas veces, dice Walter Gaviria, un licenciado en Filosof\u00eda que para los lerme\u00f1os es su m\u00e1s querido hijo ilustre y como un libertador por liderar el cierre de las cantinas, la gente prefer\u00eda no recoger a los muertos para no acabar con la fiesta o para no meterse en problemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro de las cantinas la gente prend\u00eda cigarrillos con billetes, en las mesas las armas se apretaban con las botellas de cerveza, la m\u00fasica sonaba todo el d\u00eda, las mujeres se arrimaban a pedirles dinero a sus maridos borrachos, las balas zumbaban y hab\u00eda que lavar la sangre de los muertos casi a diario. Carnavalia, Sol y Sombra, eran dos de las m\u00e1s frecuentadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rudy Ol\u00e1n G\u00f3mez, otro docente del pueblo, dice que durante La Violencia, una tercera parte de la poblaci\u00f3n de la cabecera del corregimiento, que ten\u00eda 400 habitantes, fue asesinada. \u201cLa gente dec\u00eda que si se pusiera una l\u00e1pida en cada sitio donde hab\u00eda ca\u00eddo un muerto, no habr\u00eda por d\u00f3nde caminar\u201d, recuerda Rudy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los pistoleros borrachos no respetaban pactos, ni amores, ni familiaridades ni nada. Echaban bala sin importar que las asustadas madres corrieran con sus peque\u00f1os para la \u00fanica escuela que hab\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un d\u00eda, en la primera comuni\u00f3n de su hija, un hombre fue asesinado dentro de la iglesia de San Antonio de Padua, la \u00fanica del corregimiento. Ese sacr\u00edlego crimen llen\u00f3 la copa de la indignaci\u00f3n. De hecho, tantos se hab\u00edan matado y otros se hab\u00edan ido, que no quedaba ya casi a quien matar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La paz lleg\u00f3 con un colegio<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En noviembre de 1988 se cerr\u00f3 la \u00faltima cantina en Lerma. Era de un hombre que hab\u00eda llegado en busca de fortuna y del que ya no recuerdan el nombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lugar estaba enseguida de la casa de don Miguel Ortiz, quien d\u00edas antes hab\u00eda cerrado su cantina presionado por sus mismos vecinos que cansados la clausuraron a la fuerza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cConmigo dialogaron para que la cerrara y yo hice un juramento de no volver a abrir la cantina, pero la que hab\u00eda enseguida de mi casa se cerr\u00f3 porque mataron a tres personas y dejaron heridas a otras once\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el movimiento comunitario para cerrar las cantinas estaban los docentes de la escuela, los trabajadores del puesto de salud, el sacerdote, el encargado de Telecom de la \u00e9poca, los campesinos y las mujeres. Fueron \u00e9stas las que les exigieron a los cantineros el sellamiento de sus negocios. \u201cEra m\u00e1s seguro que lo hicieran ellas que los hombres, porque se corr\u00eda el riesgo de que hubiera ri\u00f1as. En cambio a las mujeres no les iban a dar bala\u201d, cont\u00f3 Amanda Meneses, quien lidera actualmente un grupo de mujeres en Lerma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces, cuando a finales de los 80 el Gobierno Nacional intensific\u00f3 su lucha contra el narcotr\u00e1fico, la bonanza coquera se convirti\u00f3 en un fantasma. El negocio se traslad\u00f3 al Caquet\u00e1 y al Putumayo, y en Lerma s\u00f3lo quedaron tumbas, degradaci\u00f3n y conflictos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cFue cuando llamamos al profesor Walter Gaviria, uno de los pocos que hab\u00eda salido y logrado estudiar, y con \u00e9l comenzamos el proceso\u201d, anot\u00f3 el profesor Luis Alberto G\u00f3mez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Walter trajo consigo la idea del di\u00e1logo como \u00fanica forma de acabar con la violencia. Todos los interesados en la pacificaci\u00f3n se reunieron en la escuela y tras muchas propuestas lanzadas, entre ellas la de pedir que se instalara una base militar, o que se gestionara la pavimentaci\u00f3n del pueblo, fue un humilde campesino, due\u00f1o de una gallera, al que se le ocurri\u00f3 la idea que cambi\u00f3 para siempre la vida de los lerme\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue la met\u00e1fora de los huevos nuevos: \u201cCon los huevos podridos ya no hay nada qu\u00e9 hacer. Tenemos que empollar nuevos huevos. Entonces hagamos un colegio, para que la gente sea inteligente y deje de matarse\u201d, les dijo Roberto Qui\u00f1\u00f3nez, quien ya falleci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue entonces cuando Edelmira Ruiz, Miguel Ortiz y Fernando Rengifo, entre otros, accedieron a cerrar sus negocios de licor. Hasta Luis Velazco, el mayorista, que vend\u00eda 200 cajas de cerveza a la semana, dijo no m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLas reuniones del proceso eran reacciones de supervivencia: nadie quer\u00eda m\u00e1s muertos, pero todos se preguntaban qu\u00e9 hacer. Y para solucionar el tema, unos pusieron solares, se tomaron casas que estaban desocupadas, algunos trajeron ladrillos; con todo esto se abri\u00f3 el colegio. Me traje de Popay\u00e1n a unos amigos docentes a los que les dije que en Lerma est\u00e1bamos creando un colegio. Vinieron \u00c1lvaro Cajas, Marisol Ruiz, Gloria Holgu\u00edn y Everto Manrique, quien se qued\u00f3 y hoy lleva 22 a\u00f1os en Lerma\u201d, rememor\u00f3 Walter, quien desde luego tambi\u00e9n fue profesor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esta cruzada se sumaron una enfermera del pueblo, los curas de Bol\u00edvar y profesores de primaria como los hermanos Rudy Ol\u00e1n y Luis Alberto G\u00f3mez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El colegio, llamado Alejandro G\u00f3mez Mu\u00f1oz, en reconocimiento a otro hijo ilustre de Lerma que lleg\u00f3 a ser Secretario de Obras P\u00fablicas del Cauca, se convirti\u00f3 en el epicentro del \u2018autogobierno\u2019 promovido en este corregimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta don Miguel Ruiz termin\u00f3 poniendo de su dinero para la construcci\u00f3n del colegio, del que hoy d\u00eda es celador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las juntas de acci\u00f3n comunal se convirtieron en autoridades m\u00e1ximas y los problemas se comenzaron a resolver con el di\u00e1logo. \u201cEl \u00e9xito consisti\u00f3 en no quedarse llorando a los muertos, sino mirando hacia adelante\u201d, anot\u00f3 Walter.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las noches de antes con la m\u00fasica de cantina aturdiendo, las tardes de jueves que asustaban con el zumbido de las balas que her\u00edan la enorme ceiba situada en la mitad del pueblo, de repente se convirtieron en d\u00edas de teatro y de m\u00fasica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Walter trajo y ense\u00f1\u00f3 a los j\u00f3venes a representar su realidad en obras teatrales que eran presentadas en medio de la romer\u00eda en la cancha de Lerma. Los viejos que antes eran m\u00fasicos y que por equivocaci\u00f3n torcieron el destino de su propia tierra con las cantinas, volvieron a entonar sus m\u00fasicas de cuerdas, de vientos y de tamboras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Cerro de Lerma, a 2.500 metros sobre el nivel del mar, que seg\u00fan la leyenda no deja ver su pico a los extra\u00f1os, se quit\u00f3 la s\u00e1bana de niebla que lo cubr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los ni\u00f1os comenzaron a ir a estudiar y los muertos se volvieron cosa del pasado.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre 1988 y 1998, el proceso de reconstrucci\u00f3n de Lerma fue cambiado de a poco la vida de la gente. Y aunque las cantinas volvieron en el 98, los habitantes de aquella poblaci\u00f3n prefirieron la tranquilidad al dinero y finalmente no dejaron que prosperaran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los lerme\u00f1os, en cambio, se sintieron orgullosos de su ejemplo y en 1993 ganaron un premio nacional comunitario. Se llenaron tanto de valor que a finales de los 90 y comienzos del 2000 encararon a los grupos armados que quiseron imponerles condiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLes dijimos que nuestro proceso era independiente y que nosotros resolv\u00edamos nuestros problemas de otras maneras, y ellos lo entendieron\u201d, dice Luis Alberto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ellos, de los que habla, pueden ser los integrantes del ELN, la guerrilla que opera actualmente en la zona. O quiz\u00e1s las Farc, o las AUC. En realidad es algo de lo que ellos no hablan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A comienzos de este a\u00f1o hubo seis muertos en una semana en Bol\u00edvar, pero los lerme\u00f1os dicen con orgullo que en su pueblo no hay muertes violentas hace m\u00e1s de diez a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cambio, sostiene Erney Ruiz, \u201chay una resistencia a las fumigaciones con glifosato que acaban con nuestros cultivos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Erney y los ex cantineros conforman un grupo musical que se llama \u2018Voces del Recuerdo\u2019. Y le cantan al glifosato y al olvido del Estado. Pero hay una canci\u00f3n con la que resumen toda su historia: \u201cAhora todo ha cambiado \/con m\u00fasica y con deporte\/ con danzas y con teatro\/ pasamos la media noche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el pueblo y las veredas\/ la gente est\u00e1 muy contenta\/ viendo que cada d\u00eda se aleja m\u00e1s la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras tocan en el and\u00e9n de un vieja cantina, los m\u00fasicos dejan escapar en sus canciones m\u00e1s que un triste recuerdo. Le cantan a la paz y a la esperanza. A\u00fan falta mucho, porque en medio de la tranquilidad tambi\u00e9n hay pobreza. Pero esta paz lo es todo para los lerme\u00f1os. Uno de ellos dijo cuando dejaron de cantar: \u201cLa paz que se negocia en La Habana deber\u00eda ser como la de Lerma\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.elpais.com.co\/elpais\/colombia\/noticias\/lerma-cerraron-cantinas-para-lograr-acuerdo-paz\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.elpais.com.co\/elpais\/colombia\/noticias\/lerma-cerraron-cantinas-para-lograr-acuerdo-paz<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Yesid Toro, reportero de Q\u2019hub0 La historia de c\u00f3mo los cantineros y los docentes de Lerma, en el Cauca, acordaron cerrar las cantinas para que la gente no se matara borracha. Un verdadero ejemplo de paz. 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