{"id":12357,"date":"2013-12-06T09:27:32","date_gmt":"2013-12-06T14:27:32","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=12357"},"modified":"2019-08-26T15:09:31","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:31","slug":"diciembre-6-de-1928-masacre-de-las-bananeras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2013\/12\/diciembre-6-de-1928-masacre-de-las-bananeras\/","title":{"rendered":"Diciembre 6 de 1928. Masacre de las bananeras"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/masacre-de-las-bananeras-8.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-12358\" title=\"masacre-de-las-bananeras-8\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/masacre-de-las-bananeras-8.jpg\" alt=\"\" width=\"341\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/masacre-de-las-bananeras-8.jpg 341w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/masacre-de-las-bananeras-8-300x175.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 341px) 100vw, 341px\" \/><\/a>Sangre en la plantaci\u00f3n.\u00a0La muerte de un n\u00famero indeterminado de manifestantes en Ci\u00e9naga por tropas oficiales se convirti\u00f3 en un hito de las luchas obreras y un mito para la historia y las letras colombianas.<\/p>\n<p>Por Mauricio Archila Neira *<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace unos a\u00f1os escrib\u00ed que tal vez no existe un hecho en la historia del pa\u00eds que sea tan doloroso y al mismo tiempo tan expuesto a los vaivenes de la ficci\u00f3n como lo ocurrido en Ci\u00e9naga, Magdalena, entre el 5 y el 6 de diciembre de 1928. Hoy agregar\u00eda que quiz\u00e1 ha sido el evento m\u00e1s disputado en t\u00e9rminos de la memoria colectiva, tanto que hoy sigue provocando pasiones en uno y otro lado del espectro pol\u00edtico colombiano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No acaba de suceder la masacre (as\u00ed se designa t\u00e9cnicamente a todo acto de liquidaci\u00f3n de m\u00e1s de cuatro personas en estado de indefensi\u00f3n) cuando ya se levantaban interpretaciones antag\u00f3nicas y era claro que no habr\u00eda consenso sobre lo que en efecto pas\u00f3 en aquella aciaga madrugada. Antes de considerar algunos de los argumentos esgrimidos, establezcamos los principales hechos, hasta donde sea posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/masacre-de-las-bananeras-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-12360\" title=\"masacre-de-las-bananeras-5\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/masacre-de-las-bananeras-5.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"228\" \/><\/a>La empresa norteamericana United Fruit Company (UFC), creada en Boston en 1899, hab\u00eda llegado a la zona bananera del Magdalena a comienzos del siglo XX. La mayor\u00eda de los trabajadores de sus plantaciones eran vinculados indirectamente por medio de contratistas. Por ello nunca se pudo precisar su n\u00famero exacto, pero se habla de una cifra que oscilaba entre 10.000 y 30.000. El 12 de noviembre de 1928 uno de los sindicatos que funcionaba en la regi\u00f3n lanz\u00f3 la huelga para presionar la soluci\u00f3n de un pliego de nueve puntos. No era el primer conflicto laboral en la zona, pues desde 1918 se hab\u00edan presentado ceses de trabajo, pero fueron parciales o de sectores espec\u00edficos como los ferroviarios o portuarios dependientes de la multinacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pliego de peticiones comenzaba con tres puntos que llamaban al cumplimiento de leyes colombianas sobre el seguro colectivo y obligatorio para los trabajadores, accidentes de trabajo y habitaciones higi\u00e9nicas. Luego se exig\u00eda aumento salarial del 50 por ciento, cesaci\u00f3n de los comisariatos y de pr\u00e9stamos por vales, pago semanal, contrataci\u00f3n colectiva y establecimiento de m\u00e1s hospitales. Aunque s\u00f3lo se exig\u00eda amoldarse a la escasa legislaci\u00f3n laboral, la UFC se neg\u00f3 a negociar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Muerte en Ci\u00e9naga<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/masacre-de-las-bananeras-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-12359\" title=\"masacre-de-las-bananeras-2\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/masacre-de-las-bananeras-2-300x160.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"160\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/masacre-de-las-bananeras-2-300x160.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/12\/masacre-de-las-bananeras-2.jpg 369w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>A instancias del general Carlos Cort\u00e9s Vargas, trasladado a la zona como jefe militar al otro d\u00eda de iniciada la huelga, la gerencia local de la UFC acept\u00f3 a medias los puntos de los vales y del pago semanal. El resto lo consider\u00f3 \u00abilegal\u00bb o imposible de conceder. En esas condiciones el clima laboral se deterior\u00f3 y los trabajadores realizaron m\u00edtines permanentes, bloqueos de la v\u00eda ferroviaria y saboteos a las l\u00edneas telegr\u00e1ficas. Como el conflicto no se resolv\u00eda decidieron concentrarse en Ci\u00e9naga, aunque dejaron piquetes de huelguistas por toda la zona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la noche del 5 de diciembre corri\u00f3 el rumor de que el gobernador ir\u00eda a entrevistarse con los trabajadores para buscar soluci\u00f3n al paro, pero nunca lleg\u00f3. Por su parte el gobierno central expidi\u00f3 el Decreto Legislativo No. 1 que declaraba el estado de sitio en la zona por turbaci\u00f3n del orden p\u00fablico y designaba a Cort\u00e9s Vargas jefe civil y militar de la misma. \u00c9ste, una vez recibi\u00f3 el esperado decreto se posesion\u00f3 a la carrera y expidi\u00f3 a las 11 y media de la noche el decreto No. 1 que ordenaba disolver \u00abtoda reuni\u00f3n mayor de tres individuos\u00bb y amenazaba con disparar \u00absobre la multitud si fuera el caso\u00bb. En consecuencia, a la 1 y media de la madrugada del 6 de diciembre form\u00f3 a la tropa delante de los concentrados en Ci\u00e9naga. Luego de leer los respectivos decretos y de conminar a la multitud a retirarse, dio un plazo de cinco minutos que prolong\u00f3 por uno m\u00e1s. Seg\u00fan Cort\u00e9s Vargas \u00abera menester cumplir la ley, y se cumpli\u00f3\u00bb. La masacre que sigui\u00f3 despu\u00e9s es materia de disputa, as\u00ed como lo que ocurri\u00f3 en los d\u00edas posteriores al hecho que pr\u00e1cticamente termin\u00f3 con la huelga.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En efecto, el general Carlos Cort\u00e9s Vargas, militar de carrera e historiador por afici\u00f3n, reconoci\u00f3 nueve muertos, \u00a1el mismo n\u00famero de los puntos del pliego de petici\u00f3n! Explic\u00f3 su decisi\u00f3n con dos argumentos, muy caros al esp\u00edritu militar: la preservaci\u00f3n de la autoridad en una situaci\u00f3n casi insurreccional y la represi\u00f3n de la huelga para anticipar un desembarco norteamericano. El primero fue, sin duda, el que m\u00e1s invoc\u00f3 tanto en una entrevista publicada pocos d\u00edas despu\u00e9s de la masacre, como en el libro que editar\u00eda a mediados de 1929. El segundo, que tuvo cierto fundamento como veremos luego, surgir\u00eda meses despu\u00e9s como una disculpa de su decisi\u00f3n. Para el general, la huelga en la zona bananera era un acto subversivo propiciado por agitadores comunistas y anarquistas. En esto hac\u00eda eco del mismo p\u00e1nico que sus superiores, el ministro de Guerra, Ignacio Rengifo, y el presidente Miguel Abad\u00eda M\u00e9ndez, ten\u00edan ante cualquier protesta social. En esa direcci\u00f3n hab\u00edan expedido el a\u00f1o anterior la Ley Heroica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La descripci\u00f3n que hace Cort\u00e9s Vargas insiste en multitudes que recorr\u00edan la zona arrasando con todo y amenazando las vidas de funcionarios colombianos y norteamericanos. \u00c9l ve\u00eda comunistas por todos lados, tanto que termin\u00f3 apresando al inspector del trabajo y al alcalde de Ci\u00e9naga por connivencia con los huelguistas. Pero lo que m\u00e1s le preocupaba era la eventual confraternizaci\u00f3n de las tropas coste\u00f1as con los trabajadores. Para salvar el principio de autoridad decidi\u00f3 actuar brutalmente para suprimir la huelga, en lo que fue respaldado por sus superiores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Otras versiones<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, activistas sobrevivientes como Alberto Castrill\u00f3n y Ra\u00fal E. Mahecha hablaron de cientos de v\u00edctimas desarmadas. Tambi\u00e9n ellos ten\u00edan sus intereses en esta denuncia. Es sabido que el Partido Socialista Revolucionario, en el que militaban los dirigentes de la huelga, se inclinaba por una t\u00e1ctica insurreccional para acceder al poder. La huelga era un paso en esa direcci\u00f3n. Pero por las descripciones que hicieron otros sobrevivientes, la gente desbord\u00f3 a sus l\u00edderes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos se\u00f1alan que Mahecha, oli\u00e9ndose lo que iba a suceder, intent\u00f3 en vano disolver la concentraci\u00f3n en Ci\u00e9naga. Sin duda, hubo actos violentos por parte de los huelguistas como el ocurrido el 6 de diciembre en la vecina Sevilla que dej\u00f3 un militar muerto y otros tantos civiles. Incluso parece que a lo largo del conflicto algunos de los huelguistas estuvieron armados de machetes y viejas escopetas. Pero en la noche de la masacre en Ci\u00e9naga las balas no salieron de la multitud, como lo reconoci\u00f3 el mismo Cort\u00e9s Vargas. En forma diciente El Espectador el 12 de diciembre public\u00f3 una larga entrevista con el general bajo el t\u00edtulo: &#8216;La primera descarga se hizo sobre una multitud obrera inerme y pac\u00edfica&#8217;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A su vez, el joven pol\u00edtico Jorge E. Gait\u00e1n eludi\u00f3 dar cifras precisas en la denuncia que present\u00f3 ante el Congreso meses despu\u00e9s, pero acus\u00f3 a los militares de hacer una acci\u00f3n premeditada en estado de embriaguez. Igualmente recogi\u00f3 el rumor que circulaba en la regi\u00f3n de trenes cargados de muertos que fueron arrojados al mar. Gait\u00e1n tambi\u00e9n ten\u00eda intereses pol\u00edticos, pero sus denuncias, exageradas en algunos puntos, no se pueden reducir a una simple oposici\u00f3n al gobierno, como perceptivamente le se\u00f1al\u00f3 el embajador norteamericano Jefferson Caffery. El punto de vista de este diplom\u00e1tico es tambi\u00e9n esclarecedor de las distintas versiones de los hechos. Apoy\u00e1ndose en fuentes de la compa\u00f1\u00eda bananera, el embajador report\u00f3 primero 100 muertos, luego habl\u00f3 de una suma que oscilaba entre 500 y 600 y en un informe al Departamento de Estado de mediados de diciembre dijo que sobrepasaban los \u00b41.000. Queda la duda de si en efecto hubo tropas extranjeras cerca de Colombia -como ocurri\u00f3 en Panam\u00e1 en 1903-, y no se sabe hasta d\u00f3nde hubieran llegado los estadounidenses en la defensa de sus &#8216;intereses&#8217;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todos estos relatos la realidad ha sido moldeada por cada protagonista atendiendo a sus motivaciones. Es una forma de ficci\u00f3n, distinta, eso s\u00ed, de la literaria. No es lo mismo hablar de \u00abmasacre\u00bb que de \u00absucesos\u00bb de las bananeras, como as\u00e9pticamente los design\u00f3 Cort\u00e9s Vargas. Pero los intereses pol\u00edticos no han desaparecido con el paso de los a\u00f1os. A\u00fan hay quienes quieren dejar estos eventos en el caj\u00f3n del olvido. La masacre de las bananeras no era parte de la llamada &#8216;historia oficial&#8217; que nos ense\u00f1aron a muchas generaciones de colombianos y que hoy, por fortuna, est\u00e1 cuestionada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De no ser por el poder de la imaginaci\u00f3n traducido en las caricaturas de Rend\u00f3n, las denuncias de Gait\u00e1n, la escultura de Arenas Betancourt, las novelas de Alvaro Cepeda y de Gabo, los abundantes recuentos de los historiadores y, sobre todo, el recuerdo de los sobrevivientes, pudo pasar lo que ha ocurrido con otros hechos luctuosos de la historia reciente del pa\u00eds que se hunden en el manto del olvido y la impunidad. Para encarar cualquier proceso de paz en el pa\u00eds no se puede suprimir la memoria colectiva, comenzando por la masacre que se cometi\u00f3 el 6 de diciembre de 1928 en Ci\u00e9naga contra una \u00abmultitud inerme y pac\u00edfica\u00bb. Esta memoria tiene algo de ficci\u00f3n, como todo relato hist\u00f3rico, pero no por ello es falsa.<\/p>\n<p>* Ph.D. en historia y profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia<\/p>\n<p>Tomado de:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.colombialink.com\/01_INDEX\/index_historia\/07_otros_hechos_historicos\/0180_masacre_bananeras.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.colombialink.com\/01_INDEX\/index_historia\/07_otros_hechos_historicos\/0180_masacre_bananeras.html<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sangre en la plantaci\u00f3n.\u00a0La muerte de un n\u00famero indeterminado de manifestantes en Ci\u00e9naga por tropas oficiales se convirti\u00f3 en un hito de las luchas obreras y un mito para la historia y las letras colombianas. 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