{"id":12884,"date":"2014-02-11T09:52:30","date_gmt":"2014-02-11T14:52:30","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=12884"},"modified":"2019-08-26T15:09:25","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:25","slug":"la-masacre-de-el-tigre-putumayo-9-de-enero-de-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/02\/la-masacre-de-el-tigre-putumayo-9-de-enero-de-1999\/","title":{"rendered":"La masacre de El Tigre, Putumayo: 9 de enero de 1999"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/612327813a22d4fecd7bd64278c84e0a.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-12896\" title=\"612327813a22d4fecd7bd64278c84e0a\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/612327813a22d4fecd7bd64278c84e0a-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/612327813a22d4fecd7bd64278c84e0a-300x199.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/02\/612327813a22d4fecd7bd64278c84e0a.jpg 560w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>La noche del 9 de enero de 1999, aproximadamente 150 paramilitares del Bloque\u00a0 Sur Putumayo, unidad adscrita al Bloque Central Bol\u00edvar\u2014BCB\u2014 de las Autodefensas\u00a0 Unidas de Colombia\u2014AUC\u2014, irrumpieron en la zona urbana de la Inspecci\u00f3n de\u00a0 Polic\u00eda El Tigre, en el Bajo Putumayo (Valle del Guamu\u00e9z). Asesinatos y desaparici\u00f3n forzada de exclusivamente hombres; quema de casas, motocicletas y veh\u00edculos; maltratos f\u00edsicos y verbales a mujeres, fueron acciones emprendidas por esta avanzada paramilitar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La estigmatizaci\u00f3n como \u201cpueblo guerrillero\u201d, soport\u00f3 este accionar violento, convirtiendo a sus pobladores en objetivos militares. La represi\u00f3n y violencia directa contra esta poblaci\u00f3n no termin\u00f3 con la masacre, sino que se intensific\u00f3 durante el per\u00edodo 2001-2006, cuando este mismo Bloque paramilitar estableci\u00f3 en la mayor\u00eda de las zonas urbanas del Bajo Putumayo (Puerto As\u00eds, Puerto Caicedo, Orito, La Hormiga, La Dorada) un control territorial permanente, ejerciendo un dominio social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico en esta regi\u00f3n. As\u00ed, la masacre y posterior ocupaci\u00f3n paramilitar de la zona, generaron diversos da\u00f1os y p\u00e9rdidas que no s\u00f3lo afectaron la econom\u00eda de los habitantes del poblado, sino que modificaron sustancialmente la vida de campesinos, afrocolombianos e ind\u00edgenas que habitan el sector.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 9 de enero de 2011, se conmemoraron doce a\u00f1os de esta masacre. En homenaje a todos aquellos hombres que fueron asesinados y desaparecidos, la poblaci\u00f3n de El Tigre, adem\u00e1s de organizar un acto simb\u00f3lico, recorri\u00f3 algunos de los lugares que fueron marcados por el terror paramilitar y la destrucci\u00f3n humana de habitantes estigmatizados como \u201cguerrilleros\u201d \u201cauxiliares de la guerrilla\u201d y \u201ccocaleros\u201d. En estos lugares, se elevaron plegarias de fortaleza, y en un acto de dignificaci\u00f3n p\u00fablica, se pronunciaron\u2014a viva voz\u2014 los nombres de cada uno de aquellos padres, hermanos, hijos, amigos, compadres, vecinos y conocidos que perdieron la vida la noche del 9 de enero de 1999. La conmemoraci\u00f3n tambi\u00e9n fue para la poblaci\u00f3n de El Tigre, una jornada para enfrentar un pasado doloroso que a\u00f1os atr\u00e1s les impidi\u00f3 \u201chablar\u201d de lo ocurrido y con ello, les impidi\u00f3 la posibilidad de denunciar, de exigir verdad, justicia y reparaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta publicaci\u00f3n representa otra forma de reconocimiento a las v\u00edctimas de esta regi\u00f3n. No s\u00f3lo a las que fueron asesinadas y desaparecidas en enero de 1999, sino al conjunto de la poblaci\u00f3n civil que ha sido \u201cobjeto\u201d de una sistem\u00e1tica violaci\u00f3n a los derechos humanos tanto por grupos de guerrilleros (FARC-EP) y paramilitares (AUC), como por parte de la fuerza p\u00fablica (Ej\u00e9rcito y Polic\u00eda). Ahora, la violaci\u00f3n a los derechos humanos en Putumayo no est\u00e1 asociada solo a las acciones violentas de los actores armados (masacres, asesinatos, ejecuci\u00f3n extrajudicial, desplazamientos, 11desaparici\u00f3n forzada, amenazas, reclutamiento), sino tambi\u00e9n a las l\u00f3gicas de presencia del Estado en esta regi\u00f3n del pa\u00eds, que ha priorizado el componente militar sobre la garant\u00eda de los derechos sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos de la poblaci\u00f3n, desatendiendo por ejemplo, el acceso a la salud, la educaci\u00f3n, el saneamiento b\u00e1sico o la generaci\u00f3n de condiciones para el desarrollo regional. En el Bajo Putumayo, el Estado se ha limitado al cuidado de las inversiones petroleras, a la ejecuci\u00f3n de acciones de control territorial y ha omitido su responsabilidad de proteger a la poblaci\u00f3n civil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transmitir a las \u201cnuevas\u201d generaciones de la regi\u00f3n del Putumayo y del pa\u00eds lo que pas\u00f3 en la Inspecci\u00f3n de El Tigre durante la noche del 9 de enero de 1999, reconocer la valent\u00eda de los pobladores de esta zona en la reconstrucci\u00f3n del pueblo, dignificar p\u00fablicamente a las v\u00edctimas de esta masacre quit\u00e1ndoles el estigma de \u201cguerrilleros\u201d, y solicitar medidas de reparaci\u00f3n y garant\u00edas de no repetici\u00f3n, representan algunos de los sentidos asignados por la poblaci\u00f3n de El Tigre cuando se proponen ejercicios de reconstrucci\u00f3n de la memoria. Sentidos que el Estado debe incorporar en sus actuales pol\u00edticas de atenci\u00f3n y reparaci\u00f3n a v\u00edctimas en Putumayo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es posible restablecer la vida de las personas asesinadas y desaparecidas, o remediar el dolor de sus familiares y sobrevivientes ante las p\u00e9rdidas humanas, culturales y espirituales. Sin embargo, se debe y se puede restituir p\u00fablicamente su nombre y dignidad, reconociendo formalmente lo arbitrario, atroz e injusto de los hechos acontecidos, a fin de contribuir a las garant\u00edas de no repetici\u00f3n y de crear mecanismos que permitan la reconstrucci\u00f3n del tejido social. Estas son acciones que la poblaci\u00f3n de la Inspecci\u00f3n de El Tigre reclama a la fecha y que le compete al Estado y a la sociedad civil tramitarlas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leer m\u00e1s:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.centrodememoriahistorica.gov.co\/descargas\/informes2011\/informe_el_tigre.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.centrodememoriahistorica.gov.co\/descargas\/informes2011\/informe_el_tigre.pdf<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La noche del 9 de enero de 1999, aproximadamente 150 paramilitares del Bloque\u00a0 Sur Putumayo, unidad adscrita al Bloque Central Bol\u00edvar\u2014BCB\u2014 de las Autodefensas\u00a0 Unidas de Colombia\u2014AUC\u2014, irrumpieron en la zona urbana de la Inspecci\u00f3n de\u00a0 Polic\u00eda El Tigre, en el Bajo Putumayo (Valle del Guamu\u00e9z). 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