{"id":13479,"date":"2014-03-27T16:43:13","date_gmt":"2014-03-27T21:43:13","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=13479"},"modified":"2019-08-26T15:09:19","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:19","slug":"aportes-para-una-agenda-de-investigacion-en-el-postconflicto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/03\/aportes-para-una-agenda-de-investigacion-en-el-postconflicto\/","title":{"rendered":"Aportes para una agenda de investigaci\u00f3n en el postconflicto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">PREGUNTAS PERTINENTES PARA LA INVESTIGACI\u00d3N EN UNA COLOMBIA QUE MARCHA HACIA EL POSTCONFLICTO<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los investigadores sociales han realizado en Colombia una ingente labor en ayudar a comprender el largo conflicto armado que padecemos, sus causas, consecuencias, costos y posibles salidas, entre otros temas. Ahora se aboca a estudiar sobre todo las condiciones para un postconflicto que pudiera ser irreversible y que nos alejara de los apetitos violentos que han signado buena parte de nuestra historia republicana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque aun cuando no sea posible establecer el paso del conflicto al postconflicto de manera tajante por el hecho de que se vea pr\u00f3ximo un acuerdo de paz con las guerrillas, s\u00ed puede avizorarse ya un per\u00edodo de transici\u00f3n entre la guerra y la paz, que empezar\u00e1 a tomar forma en el momento en que se firme el acuerdo y que puede intensificar sus rasgos a medida que las diferentes acciones acordadas se pongan en ejecuci\u00f3n. Y es incuestionable que esta situaci\u00f3n plantea nuevos retos a la investigaci\u00f3n social, que es necesario dilucidar y acotar para abordarlos con el mayor acierto posible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta ahora, el seguimiento al conflicto armado hab\u00eda ocupado la atenci\u00f3n de muchos agentes activos de investigaci\u00f3n en el pa\u00eds y fuera de \u00e9l y era justa esta prioridad puesto que constitu\u00eda la din\u00e1mica dominante y que m\u00e1s incidencia ten\u00eda, a pesar de presentarse algunos rasgos de postconflicto a partir de las negociaciones parciales finalizadas en los a\u00f1os noventa con algunos grupos guerrilleros y en el 2006 con las AUC.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, las centenarias ra\u00edces del conflicto social quedaron relegadas a un segundo o tercer plano entre las preocupaciones de los investigadores, debido a la urgencia de las incidencias del conflicto y a su influjo en la vida del pa\u00eds. Pudiera decirse que en estas condiciones, la investigaci\u00f3n social se orient\u00f3 prioritariamente hacia temas de coyuntura en lugar de hacia temas de estructura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arribo al postconflicto puede ponernos en una situaci\u00f3n similar, no ya por las urgencias de la guerra, sino por las que dicta la necesidad de consolidar la paz. Ser\u00e1n casi infinitas las necesidades y los riesgos que afronte la construcci\u00f3n de la paz, a partir de la urgencia de resanar las heridas de la guerra y de satisfacer las expectativas de los distintos actores involucrados en ella, as\u00ed como los justos reclamos de las v\u00edctimas que ha dejado el conflicto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, es de prever que vayan saltando con el tiempo a primer plano expectativas y necesidades postergadas largamente debido al mismo conflicto y que tienen qu\u00e9 ver, bien sea con falencias estructurales de nuestra constituci\u00f3n como naci\u00f3n y pueblo, bien con nuevas demandas que plantea el mundo globalizado y que llegan a nosotros ahora casi instant\u00e1neamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya nos ha ocurrido, por ejemplo, que al indagar por la influencia de los dineros calientes y las alianzas non sanctas en las campa\u00f1as electorales , nos encontremos con informaci\u00f3n importante sobre las estructuras clientelistas en las cuales se han insertado las nuevas pr\u00e1cticas mafiosas para ganar elecciones y determinar la orientaci\u00f3n de las instituciones del gobierno y del estado. Las nuevas pr\u00e1cticas se insertan sin mucho problema en las viejas estructuras, siempre que sean del mismo g\u00e9nero torcido y truculento, para recrear estructuras m\u00e1s potentes y a prueba de acosos jur\u00eddicos o veedur\u00edas pol\u00edtico- sociales. Es lo que ha ocurrido en el \u00faltimo cuarto de siglo en casi todas las regiones y localidades del pa\u00eds, dando origen a las en buena hora denominadas parapol\u00edtica y paraeconom\u00eda , alianzas que han definido los poderes locales en por lo menos la mitad de los municipios, en varios departamentos y que estuvieron ad portas de tomarse el poder nacional, al copar el parlamento, una parte del poder judicial y de los organismos de seguridad, del aparato policial- militar y llegar a las mismas campa\u00f1as presidenciales que ir\u00edan a definir el m\u00e1ximo poder ejecutivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, al mismo tiempo que se presta atenci\u00f3n a las urgencias de la construcci\u00f3n de la paz y el logro de la reconciliaci\u00f3n, que de seguro ocupar\u00e1n la mayor parte de la agenda durante por lo menos los pr\u00f3ximos dos lustros, habr\u00e1 que poner cuidado en los temas que devienen de las fallas estructurales y de las expectativas frustradas que ha creado la globalizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya se reclama con cierta insistencia por parte de los actores sociales interesados en la suerte del campo colombiano atenci\u00f3n para el viejo problema estructural de la tenencia de la tierra , agravado ahora a partir de la expulsi\u00f3n violenta de m\u00e1s de un mill\u00f3n de familias campesinas durante los \u00faltimos 25 a\u00f1os. Querr\u00eda esto decir que va a resultar desde todo punto de vista insuficiente la propuesta gubernamental para el desarrollo del campo, consistente en la provisi\u00f3n de facilidades de cr\u00e9dito, comercializaci\u00f3n y asistencia t\u00e9cnica, aunada a subsidios temporales para la producci\u00f3n en \u00e1reas cr\u00edticas o golpeadas por los TLC.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otro lado, ya se presta alguna atenci\u00f3n desde el gobierno a dos temas cruciales tra\u00eddos por la globalizaci\u00f3n: la universalizaci\u00f3n de las TICS y la libertad de movimiento entre pa\u00edses con la supresi\u00f3n de visados. Es posible que lo que se ha hecho sea insuficiente y que se requiera dar pasos adelante, bien en la extensi\u00f3n o bien en la profundidad de las soluciones ensayadas.<br \/>\nBasten estos dos ejemplos para ilustrar la tesis expuesta arriba. Y las demandas para los investigadores ir\u00e1n por este mismo derrotero. Por tanto, es necesario pensar en las preguntas que debe resolver la investigaci\u00f3n social en el postconflicto con estas dos miradas complementarias: las tareas propias del postconflicto y las tareas exigidas por la transformaci\u00f3n social global que invita a ponerse a tono con los niveles y enfoques de desarrollo humano sustentable y sostenible m\u00e1s plausibles que se puedan haber dado en los distintos pa\u00edses y regiones del sistema mundo.<\/p>\n<p><strong>Postconflicto en medio del conflicto?<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para precisar las tareas exigidas por el postconflicto, en especial, las que deben ocupar a los investigadores sociales, es imprescindible pensar en los escenarios que se crear\u00e1n a partir del acuerdo de paz. Al respecto, es posible adelantar que hasta ahora ninguno de los analistas o actores pol\u00edticos que intervienen en las negociaciones directa o indirectamente, han afirmado que los acuerdos se identifican con la paz. Es decir, que no se espera el cese completo de la violencia como producto inmediato de los acuerdos de paz. Pero qu\u00e9 tanta violencia y de qu\u00e9 fuentes o actores puede esperarse? Cu\u00e1les ser\u00edan las herramientas m\u00e1s eficaces para enfrentarla o neutralizarla? Qu\u00e9 estrategias debiera seguir el Estado y cu\u00e1les ser\u00edan las demandas a la sociedad en este sentido?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios analistas han adelantado sugerencias respecto a los actores potenciales de violencia en el postconflicto: exguerrilleros; guerrilleros no desmovilizados; bacrim; neoparamilitares; ej\u00e9rcitos antirestutituci\u00f3n; vengadores an\u00f3nimos; delincuencia com\u00fan copando espacios abandonados por la guerrilla. Salta a la vista, sin embargo, que casi ninguno se refiere a las fuerzas militares y de polic\u00eda que contin\u00faen en la l\u00f3gica de la guerra interna o que sean susceptibles de corrupci\u00f3n y cooptaci\u00f3n por los actores ilegales como actores de violencia en el postconflicto. Y si tenemos en cuenta la larga duraci\u00f3n de la guerra y la doctrina de la seguridad nacional, importada de Washington, en la cual se formaron nuestras fuerzas armadas, as\u00ed como los s\u00edntomas de corrupci\u00f3n y violaci\u00f3n frecuente a los derechos humanos, as\u00ed como las alianzas comprobadas entre ellas y los paramilitares en casi todas las regiones del pa\u00eds, es de temer que unas fuerzas armadas de medio mill\u00f3n de combatientes puedan jugar un papel no peque\u00f1o en la continuaci\u00f3n de la violencia durante el postconflicto. Qu\u00e9 hacer con esa enorme masa de gente armada, que, igual que los guerrilleros, han aprendido a manejar armas y que se han visto determinados durante a\u00f1os por las l\u00f3gicas violentas? He ah\u00ed una pregunta de no peque\u00f1a dimensi\u00f3n para el postconflicto, a la que todos los actores y entre ellos los investigadores sociales, debemos prestar atenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En todo caso, la experiencia de otros conflictos armados indica que se har\u00e1 necesario seguir prestando atenci\u00f3n a los factores y manifestaciones de violencia durante un buen lapso del postconflicto. Y ello ocupar\u00e1 buena parte de los recursos y de la atenci\u00f3n del Estado (en ese sentido, no es mucho lo que se podr\u00e1 ahorrar del presupuesto militar- policial), as\u00ed como de los analistas e investigadores. En general, la gravitaci\u00f3n de las exigencias pesar\u00e1 sobre la afirmaci\u00f3n de la paz y la consolidaci\u00f3n de las transformaciones sociales, pol\u00edticas y culturales que pueden garantizar su construcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fallas estructurales que requieren atenci\u00f3n al mismo tiempo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para afirmar la paz, sin embargo, no ser\u00e1 suficiente atender las tareas propias del postconflicto. Se hace no solo necesario, sino imperioso, trabajar en las fallas estructurales que tenemos como sociedad y como estado, que dieron origen inicialmente al conflicto armado y que, adem\u00e1s, se presentan hoy a la luz de los progresos logrados en su conjunto por la humanidad, como objetivos logrables y como demandas irresueltas de nuestra construcci\u00f3n societal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La satisfacci\u00f3n a los d\u00e9ficit de democracia, en un pa\u00eds que no ha logrado pasar a\u00fan de la democracia representativa regida por la constituci\u00f3n del 1886 a la participativa que orienta la actual constituci\u00f3n y en un mundo en el cual el ejercicio de la pol\u00edtica est\u00e1 en profunda crisis, constituyen exigencias fundamentales para nuestro avance como naci\u00f3n y pueblo hacia logros de progreso sostenibles y sustentables. Y esto nos viene de muy lejos en nuestra historia de construcci\u00f3n y ejercicio del poder pol\u00edtico en manos de \u00e9lites cerradas, que se han traspasado el poder por medio de elecciones atravesadas por pr\u00e1cticas clientelistas y con base en inversiones millonarias de dinero en las campa\u00f1as. As\u00ed que si somos una de las democracias m\u00e1s antiguas de Am\u00e9rica tambi\u00e9n somos una de las que presenta mayores falencias en la participaci\u00f3n real de la ciudadan\u00eda, ya que ni siquiera tuvimos una propuesta populista que hubiera ejercido el poder y que pudiera haber fundado la ciudadan\u00eda moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para enumerar solamente algunos de los problemas de nuestra democracia, estudiados y algunos ampliamente documentados por investigadores, est\u00e1n: el centralismo que se reproduce en todas las escalas administrativas, tanto el que ejerce la capital del pa\u00eds con respecto al resto, como el que aplican las capitales departamentales con respecto a los municipios y, en los municipios grandes, el centro sobre su periferia; las pr\u00e1cticas ilegales y corruptas en el ejercicio electoral, con candidaturas que cuestan una fortuna y hacen imposible a un ciudadano com\u00fan y corriente postularse, con la compra consiguiente de los votos por medios directos e indirectos, con el predominio de lo medi\u00e1tico que hace depender la suerte de las campa\u00f1as del acceso al exclusivo c\u00edrculo de poder de los medios masivos; noci\u00f3n y ejercicio de la ciudadan\u00eda para la gran masa de los ciudadanos y para los enfoques predominantes en el estado y el gobierno como una pr\u00e1ctica reducida a la participaci\u00f3n en elecciones, incluidas las que se consideran base del ejercicio de la democracia participativa (referendo y plebiscito), ciudadan\u00eda sin medios de influencia eficaces sobre el poder en la vida cotidiana, ciudadan\u00eda desconectada de los escenarios de decisi\u00f3n y de los representantes elegidos para los cuerpos legislativos y ejecutivos del estado y el gobierno; el ejercicio del poder y el gobierno monopolizado en manos de reducidos c\u00edrculos a todos los niveles, prisionero en mangualas establecidas a puerta cerrada como negocios privados, cuyas rentas son captadas a trav\u00e9s del tr\u00e1fico generalizado de influencias o del cobro directo de comisiones, que reproduce en peque\u00f1a escala a nivel local las mismas pr\u00e1cticas que se han establecido desde Bogot\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En s\u00edntesis, una democracia en la cual los ciudadanos corrientes se sienten extra\u00f1ados del poder, expropiados de sus derechos de ciudadan\u00eda expl\u00edcitamente consagrados en la constituci\u00f3n, enfrentados a m\u00faltiples obst\u00e1culos para lograr los servicios m\u00e1s elementales que todo estado debe garantizar, como son el buen ejercicio de la justicia y la garant\u00eda de la vida honra y bienes. Este balance negativo no podr\u00e1 ser anulado con la presentaci\u00f3n de los avances logrados en los \u00faltimos a\u00f1os con base en la constituci\u00f3n del 91. Avances ciertos, pero que no han hecho m\u00e1s que despertar el apetito por una democracia real, de alta intensidad como postula De Souza Santos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo anterior se refiere solamente a los problemas de la democracia pol\u00edtica. Porque si miramos a la democracia econ\u00f3mica no estamos mejor. Es cierto que las manifestaciones de la pobreza absoluta se han reducido porcentualmente a lo largo del tiempo, pero no lo es menos que la pobreza relativa contin\u00faa profundiz\u00e1ndose a medida que se logran crecimientos significativos en la riqueza total del pa\u00eds. Los estudios nos muestran como una de las sociedades m\u00e1s inequitativas del mundo , mientras la autocomplacencia es el referente b\u00e1sico en los c\u00edrculos donde se deciden las pol\u00edticas econ\u00f3micas del pa\u00eds . Con lo cual, suena muy justa la frase acu\u00f1ada para explicar la paradoja: la econom\u00eda va bien y el pa\u00eds va mal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conclusi\u00f3n, el ejercicio de la ciudadan\u00eda plena para todos los habitantes del pa\u00eds est\u00e1 a la orden del d\u00eda como tarea no resuelta de la democracia colombiana. E involucra, m\u00e1s all\u00e1 de los derechos pol\u00edticos, los derechos econ\u00f3micos, sociales y culturales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a\u00fan si no se reconoce esto, estamos en presencia de hechos ineludibles y comprobados hasta la saciedad, que vienen impactando cada vez m\u00e1s en la vida del pa\u00eds. La configuraci\u00f3n de una masa importante de clases medias que reclama su lugar en las decisiones de pol\u00edtica que se toman en todas las esferas del Estado, presenta ya una exigencia perentoria de ampliaci\u00f3n de la democracia, por lo menos hasta asegurar la participaci\u00f3n efectiva y cotidiana de estas clases medias en las decisiones del estado y el gobierno. Con la circunstancia adicional de que la constante elevaci\u00f3n del nivel educativo durante los \u00faltimos lustros y el arribo del pa\u00eds a la era digital han puesto a la disposici\u00f3n de esas clases medias instrumentos para obtener informaci\u00f3n y para comunicarse que ya han demostrado sus virtudes en varios episodios de la vida pol\u00edtica reciente (v\u00e9ase la eliminaci\u00f3n de la reforma a la justicia bajo este gobierno por un movimiento ciudadano opositor, las movilizaciones estudiantiles y campesinas, el actual pulso por la alcald\u00eda de Bogot\u00e1 entre Procurador y Alcalde).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo cual se agrega el tremendo descr\u00e9dito en que ha ca\u00eddo el ejercicio de la pol\u00edtica y la crisis de representaci\u00f3n que afecta a nuestras instituciones, mal que no es tampoco una caracter\u00edstica sui g\u00e9neris de nuestro pa\u00eds, pero que aqu\u00ed presenta caracter\u00edsticas espec\u00edficas y niveles de afectaci\u00f3n bastante graves, como lo evidencia el crecimiento en las intenciones de voto en blanco para las elecciones 2014, para mostrar tan solo una prueba al canto. Hay que anotar al respecto que para algunos esto es evidencia de la necesidad de una profunda reforma pol\u00edtica en Colombia, pero los hay que no creen que ello sea suficiente, pues se ubican las causas principales en la cultura y la \u00e9tica m\u00e1s que en el simple funcionamiento institucional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo visto, ser\u00e1 necesario prestar atenci\u00f3n m\u00e1s temprano que tarde a la realizaci\u00f3n de profundas reformas estructurales, como ya lo parece avizorar Malcolm Deas en reciente entrevista , al decir que aqu\u00ed vamos a tener que aprender a hacer reformas. Las aplazadas desde tiempos decimon\u00f3nicos junto a las que reclama con urgencia la sociedad para ponernos a tono con las realidades del mundo actual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La investigaci\u00f3n ha de proveer informaci\u00f3n pertinente, analizada y clasificada a los actores que puedan contribuir a fundar esa nueva Colombia que pugna por dejar atr\u00e1s el conflicto armado, realizar la reconciliaci\u00f3n entre todos sus actores, v\u00edctimas y victimarios y generar nuevas oportunidades para la realizaci\u00f3n de las aspiraciones y expectativas que poseen los diversos sectores de poblaci\u00f3n asentada en territorios, ciudades y localidades. \u00c9sta es la ingente tarea que nos espera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por:\u00a0Ignacio Holgu\u00edn A.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bogot\u00e1, marzo 7 de 2014.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PREGUNTAS PERTINENTES PARA LA INVESTIGACI\u00d3N EN UNA COLOMBIA QUE MARCHA HACIA EL POSTCONFLICTO Los investigadores sociales han realizado en Colombia una ingente labor en ayudar a comprender el largo conflicto armado que padecemos, sus causas, consecuencias, costos y posibles salidas, entre otros temas. 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