{"id":13858,"date":"2014-04-30T17:53:17","date_gmt":"2014-04-30T22:53:17","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=13858"},"modified":"2019-08-26T15:09:16","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:16","slug":"1-de-mayo-de-1986-los-obreros-conquistaron-los-tres-8-que-en-colombia-se-perdieron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/04\/1-de-mayo-de-1986-los-obreros-conquistaron-los-tres-8-que-en-colombia-se-perdieron\/","title":{"rendered":"1 de mayo de 1886 los obreros conquistaron los tres 8 que en Colombia se perdieron"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-align: justify;\">Por fin, la fecha tan esperada lleg\u00f3. La orden del d\u00eda, uniforme para todo el movimiento sindical era precisa: \u00a1A partir de hoy, ning\u00fan obrero debe trabajar m\u00e1s de 8 horas por d\u00eda! \u00a18 horas de trabajo! \u00a18 horas de reposo! \u00a18 horas de recreaci\u00f3n!. Simult\u00e1neamente se declararon 5.000 huelgas y 340.000 huelguistas dejaron las f\u00e1bricas, para ganar las calles y all\u00ed vocear su demandas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/dia-del-trabajo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-13859\" title=\"dia-del-trabajo\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/dia-del-trabajo-640x493.jpg\" alt=\"\" width=\"405\" height=\"311\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/dia-del-trabajo-640x493.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/dia-del-trabajo-300x231.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/dia-del-trabajo.jpg 1600w\" sizes=\"(max-width: 405px) 100vw, 405px\" \/><\/a>En Nueva York, los obreros fabricantes de pianos, los ebanistas, los barnizadores y los obreros de la construcci\u00f3n conquistaron las 8 horas sobre la base del mismo salario. Los panaderos y cerveceros obtuvieron la jornada de 10 horas con aumento de salario. En Pittsburgh, el \u00e9xito fue casi completo. En Baltimore, tres federaciones ganaron las 8 horas: los ebanistas, los peleteros y los obreros en pianos-\u00f3rganos. En Chicago, 8 horas sin disminuir sus salarios: embaladores, carpinteros, cortadores, obreros de la construcci\u00f3n, tip\u00f3grafos, mec\u00e1nicos, herreros y empleados de farmacia; 10 horas con aumento de salario: carniceros, panaderos, cerveceros. En Newark, los sombrereros, cigarreros, obreros en m\u00e1quinas de coser Singer, obtuvieron las anheladas 8 horas. En Boston, los obreros de la construcci\u00f3n. En Louisville, los obreros del tabaco. En Saint Louis, los mueblistas, y en Washington, los pintores&#8230; En total, 125.000 obreros conquistaron la jornada de 8 horas el mismo 1\u00b0 de mayo. A fin de mes ser\u00edan 200.000, y antes que terminara el a\u00f1o, un mill\u00f3n. No era la victoria absoluta; pero se hab\u00eda obtenido un resultado importante, por sobre, incluso, de algunas fallas en el movimiento obrero. \u201cJam\u00e1s en este pa\u00eds ha habido un levantamiento tan general de las masas industriales\u201d (expresaba un informe de la AFL) \u201cEl deseo de una disminuci\u00f3n de la jornada de trabajo ha impulsado a millares de trabajadores a afiliarse a las organizaciones existentes, cuando muchos, hasta ahora, hab\u00edan permanecido indiferentes a la acci\u00f3n sindical\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Chicago, los sucesos tomaron un giro particularmente conflictivo. Los trabajadores de esa ciudad viv\u00edan en peores condiciones que los de otros Estados. Muchos deb\u00edan trabajar todav\u00eda 13 y 14 horas diarias; part\u00edan al trabajo a las 4 de la ma\u00f1ana y regresaban a las 7 u 8 de la noche, o incluso m\u00e1s tarde, de manera que \u201cjam\u00e1s ve\u00edan a sus mujeres y sus hijos a la luz del d\u00eda\u201d. Unos se acostaban en corredores y desvanes; otros, en inmundas construcciones semiderruidas, donde se hacinaban numerosas familias. Muchos no ten\u00edan ni siquiera alojamiento. Por otra parte, la generalidad de los empleadores ten\u00eda una mentalidad de can\u00edbales. Sus peri\u00f3dicos escrib\u00edan que el trabajador deb\u00eda dejar al lado su \u201corgullo\u201d y aceptar ser tratado como \u201cm\u00e1quina humana\u201d. El \u201cChicago Tribune\u201d os\u00f3 decir. \u201cEl plomo es la mejor alimentaci\u00f3n para los huelguistas&#8230; La prisi\u00f3n y los trabajos forzados son la \u00fanica soluci\u00f3n posible a la cuesti\u00f3n social. Es de esperar que su uso se extienda\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No era extra\u00f1o que en ese cuadro Chicago fuese el centro m\u00e1s activo de la agitaci\u00f3n revolucionaria en los Estados Unidos y cuartel general del movimiento anarquista en Am\u00e9rica: Dos organizaciones dirig\u00edan la huelga por las 8 horas en Chicago y todo el Estado de Illinois: la Asociaci\u00f3n de Trabajadores y Artesanos y la Uni\u00f3n Obrera Central, pero eran sus exaltados peri\u00f3dicos obreros los polos en torno a los cuales giraba la acci\u00f3n reivindicativa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Uno de estos peri\u00f3dicos era escrito en alem\u00e1n, el \u201cArbeiter Zeitung\u201d, que aparec\u00eda tres veces a la semana, dirigido por August Spies, de orientaci\u00f3n anarquista, y otro, \u201cThe Alarm\u201d, en ingl\u00e9s, dirigido por el socialista Albert Parsons. Junto a ellos, un brillante grupo de agitadores, periodistas y oradores de verbo encendido insuflaba el \u00edmpetu peculiar que caracterizaba la lucha obrera en ese Estado. La mayor\u00eda de ellos pasar\u00eda a la Historia como los \u201cM\u00e1rtires de Chicago\u201d: Fielden, Schwab, Fischer, Engel, Lingg, Neebe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DESENLACE SANGRIENTO<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pese a los \u00e9xitos parciales de algunos sindicatos, la huelga en Chicago continuaba. Una sola usina segu\u00eda echando su humo negro sobre la regi\u00f3n: la f\u00e1brica de maquinaria agr\u00edcola McCormik, al Norte de Chicago. El fundador de la usina, Cyrus McCormik, hab\u00eda muerto poco antes y dejado en el testamento una suma considerable de dinero para levantar una iglesia. Pero su heredero resolvi\u00f3 construir el templo sacando los fondos de un descuento obligatorio a sus obreros, que lo rechazaron. El 16 de febrero de 1886 estall\u00f3 la huelga. Entonces, McCormik hijo contrat\u00f3 cientos de rompehuelgas a trav\u00e9s de los hermanos Pinkerton y desalojaron en medio d\u00eda la f\u00e1brica, que estaba ocupada por los trabajadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando estall\u00f3 la huelga general del 1\u00b0 de mayo, McCormik segu\u00eda funcionando con el trabajo de los rompehuelgas, y no tardaron en producirse choques entre los restantes trabajadores de la ciudad y los \u201camarillos\u201d. El ambiente ya estaba caldeado, porque la polic\u00eda hab\u00eda disuelto violentamente un mitin de 50.000 huelguistas en el centro de Chicago, el 2 de mayo. El d\u00eda 3 se hizo una nueva manifestaci\u00f3n, esta vez frente a la f\u00e1brica McCormik, organizada por la Uni\u00f3n de los Trabajadores de la Madera. Estaba en la tribuna el anarquista August Spies, cuando son\u00f3 la campana anunciando la salida de un turno de rompehuelgas. Sentirla y lanzarse los manifestantes sobre los \u201cscabs\u201d (amarillos) fue todo uno. Injurias y pedradas volaban hacia los traidores, cuando una compa\u00f1\u00eda de polic\u00edas cay\u00f3 sobre la muchedumbre desarmada y, sin aviso alguno, procedi\u00f3 a disparar a quemarropa sobre ella. 6 muertos y varias decenas de heridos fue el saldo de la acci\u00f3n policial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Enardecido por la matanza, Fischer vol\u00f3 a la Redacci\u00f3n del \u201cArbeiter Zeitung\u201d, donde escribi\u00f3 una vibrante proclama, con la cual se imprimieron 25.000 octavillas y que ser\u00eda luego pieza principal de la acusaci\u00f3n en el proceso que termin\u00f3 con su ahorcamiento. Dec\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cTrabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la f\u00e1brica McCormik, se fusil\u00f3 a los obreros. \u00a1Su sangre pide venganza!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQui\u00e9n podr\u00e1 dudar ya que los chacales que nos gobiernan est\u00e1n \u00e1vidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un reba\u00f1o de carneros. \u00a1Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la necesidad lo que nos hace gritar: \u201c\u00a1A las armas!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se beb\u00eda a la salud de los bandidos del orden&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Secad vuestras l\u00e1grimas, los que sufr\u00eds!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Tened coraje, esclavos! \u00a1Levantaos!\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La proclama terminaba convocando a una gran concentraci\u00f3n de protesta para el 4 de mayo, a las cuatro de la tarde, en la plaza Haymarket, y conclu\u00eda con las palabras: \u201c\u00a1Trabajadores, concurrid armados y manifestaos con toda vuestra fuerza!\u201d. Esta frase (y aquella que dec\u00eda \u201c\u00a1A las armas!\u201d) fueron tachadas por Spies, director de la imprenta, y \u00e9l mismo vigil\u00f3 especialmente que no la incluyeran los tip\u00f3grafos. Sin embargo, cuando posteriormente la Polic\u00eda se incaut\u00f3 de los originales, convirti\u00f3 esa frase no publicada en el n\u00facleo central de la acusaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Haymarket se reunieron unas 15.000 personas. La mayor\u00eda de los que posteriormente ser\u00edan los m\u00e1rtires de Chicago se hallaba a esa hora en la Redacci\u00f3n del \u201cArbeiter Zeitung\u201d. Parsons estaba con su mujer y dos hijos; lo acompa\u00f1aba una obrera con la que iban a discutir la organizaci\u00f3n de las costureras. Fielden y Schwab tambi\u00e9n estaban all\u00ed. Schwab abandon\u00f3 la reuni\u00f3n para asistir a un mitin en Deering. Cuando discut\u00edan sobre la incorporaci\u00f3n de las costureras a la lucha por las 8 horas, mujeres particularmente explotadas que entonces trabajaban sobre 15 horas diarias, un obrero se present\u00f3 diciendo que en la concentraci\u00f3n faltaban oradores en ingl\u00e9s. Todos dejaron el local del peri\u00f3dico y fueron all\u00ed, donde Spies ocupaba la tribuna. Le sucedi\u00f3 Parsons, que habl\u00f3 por espacio de una hora. Luego, Fielden. Los discursos eran moderados y la muchedumbre se comportaba con tranquilidad, pese a la gravedad de la masacre del d\u00eda anterior frente a McCormik.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alcalde de Chicago, Carter H. Harrison, que presenciaba el mitin para pulsar el ambiente, se fue a casa al concluir de hablar Parsons, d\u00e1ndole \u00f3rdenes al capit\u00e1n de Polic\u00eda Bonfield, a cargo de la tropa, de que la retirara. Empezaba a llover, como culminaci\u00f3n de un d\u00eda helado y h\u00famedo. Fielden estaba a\u00fan en la tribuna y la gente comenzaba a dispersarse. Algunos obreros se dirigieron incluso al Zept Hall, cervecer\u00eda que quedaba en las proximidades, para seguir a trav\u00e9s de sus ventanas la manifestaci\u00f3n. En la plaza, la muchedumbre ya estaba reducida a unos pocos miles cuando 180 polic\u00edas avanzaron de pronto sobre los manifestantes con los capitanes Bonfield y Ward al frente, quienes ordenaron terminar el mitin de inmediato y a sus hombres tomar posiciones de disparar. Ya se alzaban los fusiles cuando, desde el mont\u00f3n informe de los manifestantes, se vio salir un objeto humeante del tama\u00f1o de una naranja, que cay\u00f3 entre dos filas de los polic\u00edas, levantando un poderoso estruendo y arrojando por tierra a todos los que se encontraban cerca. Sesenta polic\u00edas quedaron heridos de inmediato y uno muerto, en medio de tremenda confusi\u00f3n. Fue la se\u00f1al para que se desatara un p\u00e1nico loco y una carnicer\u00eda m\u00e1s terrible que la de la v\u00edspera. Rehechos en sus filas y apoyados por refuerzos, los polic\u00edas cargaron salvajemente sobre la multitud, disparando y golpeando a diestra y siniestra. El balance dej\u00f3 un total de 38 obreros muertos y 115 heridos. Otros 6 polic\u00edas alcanzados por la bomba murieron en el hospital.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa misma noche, Chicago fue puesto en estado de sitio, se estableci\u00f3 el toque de queda y la tropa ocup\u00f3 militarmente los barrios obreros. Al d\u00eda siguiente, la naci\u00f3n estaba conmocionada por los sucesos y la gran prensa no repar\u00f3 en nada para calumniar a radicales, anarquistas, socialistas y trabajadores extranjeros, sobre todo a los alemanes. El 5 de mayo, \u201cThe New York Times\u201d daba por hecho que los anarquistas eran los culpables del lanzamiento de la bomba. La polic\u00eda, al mando del capit\u00e1n Michael Schaack, realiz\u00f3 una batida contra 50 supuestos \u201cnidos\u201d de anarquistas y socialistas y detuvo e interrog\u00f3 de manera brutal a unas 300 personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El jefe de Polic\u00eda Ebersold, hablando tres a\u00f1os m\u00e1s tarde sobre aquellos hechos, dec\u00eda: \u201cSchaack quer\u00eda mantener la tensi\u00f3n. Deseaba encontrar bombas por todos lados&#8230; Y hay algo que no sabe el p\u00fablico. Una vez desarticuladas las c\u00e9lulas anarquistas, Schaack quiso que se organizasen de inmediato nuevos grupos&#8230; No quer\u00eda que la \u00abconspiraci\u00f3n\u00bb pasase; deseaba seguir siendo importante a los ojos del p\u00fablico\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La polic\u00eda estaba m\u00e1s interesada en conseguir pruebas en contra de los detenidos que en localizar al que hab\u00eda arrojado la bomba. Se ofreci\u00f3 dinero y trabajo a cuantos se ofrecieron a testificar a favor del Estado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los locales sindicales, los diarios obreros y los domicilios de los dirigentes fueron allanados, salvajemente golpeados ellos y sus familiares, destruidos sus bibliotecas y enseres, escarnecidos y, finalmente, acusados en falso de ser ellos quienes hab\u00edan confeccionado, transportado hasta la plaza de Haymarket y arrojado la bomba que desencaden\u00f3 la feroz matanza. Ninguno de los cargos pudo ser probado, pero todo el poder del gran capital, su prensa y su justicia, se volcaron para aplicar una sanci\u00f3n ejemplar a quienes dirig\u00edan la agitaci\u00f3n por la jornada de 8 horas. Spies, Parsons, Fielden, Fischer, Engel, Schwab, Lingg y Neebe pagaron con sus vidas, o la c\u00e1rcel, el crimen de tratar de poner un l\u00edmite horario a la explotaci\u00f3n del trabajo humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 11 de noviembre de 1887, un a\u00f1o y medio despu\u00e9s de la gran huelga por las 8 horas, fueron ahorcados en la c\u00e1rcel de Chicago los dirigentes anarquistas y socialistas August Spies, Albert Parsons, Adolf Fischer y George Engel. Otro de ellos, Louis Lingg, se hab\u00eda suicidado el d\u00eda anterior. La pena de Samuel Fielden y Michael Schwab fue conmutada por la de cadena perpetua, es decir, deb\u00edan morir en la c\u00e1rcel, y Oscar W. Neebe estaba condenado a quince a\u00f1os de trabajos forzados. El proceso hab\u00eda estremecido a Norteam\u00e9rica y la injusta condena (sin prob\u00e1rseles ning\u00fan cargo) conmovi\u00f3 al mundo. Cuando Spies, Parsons, Fischer y Engel fueron colgados, la indignaci\u00f3n no pudo contenerse, y hubo manifestaciones en contra del capitalismo y de sus jueces en las principales ciudades del mundo. De all\u00ed empez\u00f3 a celebrarse cada 1\u00b0 de mayo el \u201cD\u00eda Internacional de los Trabajadores\u201d, conmemorando exactamente el inicio de la huelga por las 8 horas y no su aberrante ep\u00edlogo. Pero fue el sacrificio de los h\u00e9roes de Chicago el que grab\u00f3 a fuego en la conciencia obrera aquella fecha inolvidable.<\/p>\n<p>Leer mas:<a title=\"1 de mayo de 1986 los obreros conquistan los tres 8 que en Colombia se perdieron\" href=\"http:\/\/www.ugt.es\/ugtpordentro\/historia1demayo.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.ugt.es\/ugtpordentro\/historia1demayo.htm<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por fin, la fecha tan esperada lleg\u00f3. 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