{"id":13924,"date":"2014-05-05T10:31:50","date_gmt":"2014-05-05T15:31:50","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=13924"},"modified":"2019-08-26T15:09:16","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:16","slug":"el-lugar-a-donde-llegan-los-muertos-que-lleva-el-rio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/05\/el-lugar-a-donde-llegan-los-muertos-que-lleva-el-rio\/","title":{"rendered":"El lugar a donde llegan los muertos que lleva el r\u00edo"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_13925\" style=\"width: 415px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/1088d5f043f10e6de3aa5daf9ac2bf19.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-13925\" class=\"size-large wp-image-13925\" title=\"1088d5f043f10e6de3aa5daf9ac2bf19\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/1088d5f043f10e6de3aa5daf9ac2bf19-640x366.jpg\" alt=\"Este r\u00edo ha sido una fosa com\u00fan. Pero en sus riberas ha habido personas solidarias con los cad\u00e1veres que flotan por el cauce.\" width=\"405\" height=\"231\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/1088d5f043f10e6de3aa5daf9ac2bf19-640x366.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/1088d5f043f10e6de3aa5daf9ac2bf19-300x171.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/1088d5f043f10e6de3aa5daf9ac2bf19.jpg 848w\" sizes=\"(max-width: 405px) 100vw, 405px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-13925\" class=\"wp-caption-text\">Este r\u00edo ha sido una fosa com\u00fan. Pero en sus riberas ha habido personas solidarias con los cad\u00e1veres que flotan por el cauce.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">UNO. La primera vez que Mar\u00eda Isabel Espinosa ley\u00f3 sus poemas ante un p\u00fablico distinto a su familia fue a finales de 2008. Los artistas pl\u00e1sticos pereiranos Gabriel Posada y Yorlady Ruiz hab\u00edan ido hasta la vereda Guayabito, municipio de Cartago, norte del Valle, a realizar un taller de expresi\u00f3n libre con los campesinos y les hab\u00edan pedido que contaran lo que les significaba el r\u00edo Cauca.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Isabel, entonces, sac\u00f3 los cuadernos en los que anotaba sus poemas y declam\u00f3: \u201cS\u00ed, r\u00edo, yo los vi pasar\/ven\u00edan contigo en tu triste trasegar\/tambi\u00e9n s\u00e9 que se te aguaron los ojos\/cuando lo que eran gente\/irremediablemente\/se convirtieron en despojos\/T\u00fa los llevaste entre tus oscuras y silenciosas aguas\/pero a pesar de todo\/gritos de dolor por ellos dabas\u201d.<\/p>\n<p>\u201cMar\u00eda Isabel, \u00bfeso es cierto?\u201d, le preguntaron algunos visitantes, asombrados por la desolaci\u00f3n de los poemas. \u201cS\u00ed, es real \u2013respondi\u00f3\u2013. Es lo que ha pasado por el r\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>La poetisa del r\u00edo Cauca, como se le ha conocido desde entonces, lleg\u00f3 a Guayabito en 2003. Hab\u00eda vivido en el corregimiento de La Bella, en Pereira, donde dedic\u00f3 su vida a cultivar flores y hortalizas en una finca de clima templado. Cuando lleg\u00f3 a orillas del r\u00edo Cauca sinti\u00f3 agrado por la brisa de final de tarde y los soles abrasadores del mediod\u00eda. Hasta que, pocos d\u00edas despu\u00e9s de haberse mudado junto con su marido, comenz\u00f3 a ver los cad\u00e1veres putrefactos de personas asesinadas r\u00edo arriba. \u201cEra una situaci\u00f3n atroz, uno detr\u00e1s de otro bajaban esos cuerpos en unas formas aterradoras \u2013recuerda\u2013. El primero que vi ven\u00eda sin brazos y sin piernas. Pens\u00e9 que era ocasional, pero al otro d\u00eda vi otro. Y al otro, otro. Y al otro, otro. Hubo d\u00edas en que bajaban cuatro o cinco cad\u00e1veres destrozados\u201d.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Isabel ven\u00eda escribiendo una historia, tambi\u00e9n sobre la violencia, ocurrida en un corregimiento de Pereira llamado Combia. Pero la fuerza de los hechos que estaba atestiguando junto al Cauca la impelieron a dejar aquella historia para intentar algunos versos. \u201cEra mi resistencia ante tanta atrocidad \u2013explica\u2013. Y fue mediante la poes\u00eda porque aunque quer\u00eda dejar un mensaje directo no pod\u00eda escribir descripciones tan expl\u00edcitas que le produjeran rechazo a los lectores. Ten\u00eda que ensayar la sutileza de la l\u00edrica\u201d.<\/p>\n<p>Su marido, Luis Eduardo Cano, de 55 a\u00f1os, agrega que la poes\u00eda de Mar\u00eda Isabel ha procurado denunciar todas las bajezas que el hombre ha cometido contra el Cauca. \u201cTanta contaminaci\u00f3n que le cae al r\u00edo, tanta basura y tantos muertos \u2013dice\u2013. Ha habido momentos en que a uno ya no le da ni fastidio ni miedo ver esos cad\u00e1veres, le da es tristeza, mucha tristeza. Llora hasta el m\u00e1s fuerte\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">DOS. A tres horas de Guayabito, r\u00edo abajo, ya en el departamento de Risaralda, el r\u00edo Cauca sufre una serie de accidentes hidrogr\u00e1ficos que crean unos densos bancos de arena sobre la margen derecha, a orillas de un caser\u00edo de pescadores llamado Beltr\u00e1n, en el municipio de Marsella.<\/p>\n<p>La sedimentaci\u00f3n m\u00e1s la desembocadura de una quebrada de aguas fr\u00edas ha dado lugar a un suave recodo en donde los objetos flotantes hacen remolinos para terminar asentados en aglomeraciones de basura. La gente ha convenido en llamar a este sitio el Remanso de Beltr\u00e1n.<\/p>\n<p>Los habitantes del caser\u00edo, no m\u00e1s de 100 personas, han sido testigos de la misma violencia que ha visto Mar\u00eda Isabel: la mayor\u00eda de los cad\u00e1veres que bajan por el r\u00edo Cauca terminan enredados en el Remanso y expuestos a las personas. Para muchos familiares de las v\u00edctimas lanzadas al Cauca, Beltr\u00e1n es el punto final de la b\u00fasqueda del cuerpo de su ser querido.<\/p>\n<p>Una de las esposas de un pescador llamada Mar\u00eda In\u00e9s Mej\u00eda tuvo el primer contacto con estos cad\u00e1veres en 1988. Laborando en la corregidur\u00eda del Alto Cauca, jurisdicci\u00f3n a la que pertenece Beltr\u00e1n, le tocaba hacer algunas diligencias de levantamiento. \u201cCuando llegaba un cuerpo, me avisaban \u2013describe\u2013. Yo me iba para Marsella, consegu\u00eda el carro y la bolsa y bajaba a Beltr\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>Doce a\u00f1os dur\u00f3 ejerciendo este trabajo por cuenta de las actividades como empleada p\u00fablica. Elabor\u00f3 su propio protocolo de conservaci\u00f3n de los cuerpos mientras se los entregaba a la m\u00e9dica legista de Marsella; en ocasiones, fue la \u00fanica que pod\u00eda tomar fotos de los restos; aprendi\u00f3 a llenar las actas en los tecnicismos legales y hasta lleg\u00f3 a dominar el corte fino de los pulpejos para posibilitar la identificaci\u00f3n de huellas dactilares. \u201cNadie nunca me recrimin\u00f3 estos procedimientos \u2013dice\u2013. Yo me esforzaba porque de lo que uno hiciera all\u00e1 abajo en el Remanso depend\u00eda que la familia pudiera reconocer el cuerpo de su desaparecido\u201d.<\/p>\n<p>Retirada del trabajo de oficina, Mar\u00eda Isabel junto con su marido se establecieron en una caba\u00f1a situada a orillas del Cauca, medio kil\u00f3metro arriba del Remanso de Beltr\u00e1n. Y cuando no estaba pescando o en los oficios dom\u00e9sticos, continuaba con la tarea de cuidar los restos de los cad\u00e1veres que bajaban por el r\u00edo, mientras llegaban las autoridades a practicar los levantamientos.<\/p>\n<p>\u201cYo los ve\u00eda y dec\u00eda ah\u00ed viene uno, y le echaba mano y lo pon\u00eda junto al rancho para que nadie me lo fuera a sacar de ah\u00ed \u2013recuerda\u2013. Lo tapaba bien para que los gallinazos no me lo picotearan, y le proteg\u00eda las manos para que no me le da\u00f1aran los pulpejos. Yo hac\u00eda esto porque me daba pesar de que esos cad\u00e1veres siguieran y se perdieran para siempre. Me pon\u00eda en el lugar de la familia\u201d.<\/p>\n<p>TRES. El cementerio del municipio de Marsella llamado Jes\u00fas Mar\u00eda Estrada ha sido el gran depositario de los cad\u00e1veres del r\u00edo Cauca que han quedado detenidos en Beltr\u00e1n. Declarado patrimonio hist\u00f3rico y arquitect\u00f3nico de la Naci\u00f3n, este camposanto dispone de varios lotes en forma de terraza para los cuerpos de personas no identificadas.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de este lugar y de las autoridades de Marsella con los muertos del r\u00edo ha variado por \u00e9pocas. Durante los a\u00f1os en que bajaron las m\u00e1s numerosas oleadas de v\u00edctimas \u2013a finales de los ochenta y comienzos de los noventa\u2013, gracias a los cuidados de Mar\u00eda In\u00e9s Mej\u00eda, del sepulturero Narc\u00e9s Palacio y de la m\u00e9dica legista del municipio Luz Mar\u00eda Ortiz, los restos ocupaban b\u00f3vedas que eran marcadas con los datos m\u00ednimos para que pudieran ser encontrados luego. Pero a mediados de los noventa, con la declaratoria patrimonial del cementerio, la Junta de Ornato del municipio orden\u00f3 pintar el camposanto, con lo que borr\u00f3 de un plumazo esos datos.<\/p>\n<p>Durante el resto de la d\u00e9cada del noventa y la del dos mil, y en medio de varias oleadas de cad\u00e1veres por el r\u00edo, los habitantes de Beltr\u00e1n aprendieron a empujar los cad\u00e1veres para que continuaran su camino o para que se enredaran en la orilla del frente que hace parte del municipio de Belalc\u00e1zar, Caldas. \u201cEso fue una instrucci\u00f3n de la misma Polic\u00eda del municipio y de los gobiernos de turno \u2013dice un marsell\u00e9s que pidi\u00f3 reserva\u2013. Como esos cad\u00e1veres contaban como muertos de Marsella seg\u00fan el Dane, aumentaban las tasas de homicidios del municipio y del departamento. Y eso afectaba la gesti\u00f3n de los pol\u00edticos y de la Polic\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>A partir de 2010, cuando comenz\u00f3 el trabajo del Equipo Colombiano Interdisciplinario de Trabajo Forense y Asistencia Psicosocial (Equitas), en Marsella, se empezaron a implementar una serie de herramientas para proteger los cad\u00e1veres del Remanso de Beltr\u00e1n y mejorar los datos que permitan una identificaci\u00f3n futura. Hoy el cementerio Jes\u00fas Mar\u00eda Estrada es el primero en recibir el Sello Narc\u00e9s \u2013nombre en reconocimiento al sepulturero Narc\u00e9s Palacio\u2013, marca de garant\u00eda en el proceso de custodia, inhumaci\u00f3n y exhumaci\u00f3n de cad\u00e1veres de personas no identificadas.<\/p>\n<p>Sin embargo, no son pocas las personas que le dijeron a la revista Reconciliaci\u00f3n que aunque los cad\u00e1veres siguen bajando por el r\u00edo y asent\u00e1ndose en Beltr\u00e1n, no han sido muchos los que efectivamente han terminado depositados en el cementerio de Marsella. Y se preguntan si la gente los seguir\u00e1 empujando o pasando de orilla por \u00f3rdenes de autoridades locales o por voluntad propia.<\/p>\n<p>Hoy, mientras Mar\u00eda In\u00e9s Mej\u00eda vive lejos de Beltr\u00e1n tras haber sido amenazada y desplazada del caser\u00edo, dice que lo m\u00e1s gratificante para ella de haber protegido los restos de las v\u00edctimas fue \u201ccuando una familia reconoc\u00eda a su pariente desaparecido. Les daba descanso. Y yo me sent\u00eda contenta. De muchas familias me hice amiga. Tiempo despu\u00e9s de haber rescatado a sus familiares, me segu\u00edan llamando a preguntarme c\u00f3mo estaba yo. Otras me escrib\u00edan cartas agradeci\u00e9ndome\u201d.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Isabel Espinosa, por su parte, contin\u00faa viviendo junto al Cauca y le ha tomado un afecto particular: \u201cEste r\u00edo es un cine: en \u00e9l todos los d\u00edas uno ve diversas situaciones\u201d. Sigue componiendo poemas bajo la sombra de los \u00e1rboles de la orilla y ya tiene un libro al que ha titulado Los funerales del r\u00edo Cauca.<\/p>\n<p>As\u00ed como Mar\u00eda In\u00e9s fue hostigada para que dejara de recoger los cad\u00e1veres, a Mar\u00eda Isabel la gente cercana y algunos vecinos le han dicho \u201cD\u00e9jalos ir, no son tuyos\u201d. Pero ambas lograron sus mecanismos de resistencia y han permitido la reconstrucci\u00f3n de la memoria en esta regi\u00f3n del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Por \u00a0Juan Miguel \u00c1lvarez<br \/>\nPublicado en la cuarta edici\u00f3n de la revista Reconciliaci\u00f3n Colombia<br \/>\nFotos: Federico R\u00edos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de:<a href=\"http:\/\/www.reconciliacioncolombia.com\/historias\/detalle\/197\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00a0http:\/\/www.reconciliacioncolombia.com\/historias\/detalle\/197<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UNO. La primera vez que Mar\u00eda Isabel Espinosa ley\u00f3 sus poemas ante un p\u00fablico distinto a su familia fue a finales de 2008. 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