{"id":13959,"date":"2014-05-07T11:39:57","date_gmt":"2014-05-07T16:39:57","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=13959"},"modified":"2019-08-26T15:09:15","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:15","slug":"yo-al-menos-puedo-contar-el-cuento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/05\/yo-al-menos-puedo-contar-el-cuento\/","title":{"rendered":"\u00abYo al menos puedo contar el cuento\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/aa0ecd39cd53574c28a9adadcd13a643.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-13960\" title=\"aa0ecd39cd53574c28a9adadcd13a643\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/aa0ecd39cd53574c28a9adadcd13a643-640x366.jpg\" alt=\"\" width=\"405\" height=\"231\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/aa0ecd39cd53574c28a9adadcd13a643-640x366.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/aa0ecd39cd53574c28a9adadcd13a643-300x171.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/aa0ecd39cd53574c28a9adadcd13a643.jpg 848w\" sizes=\"(max-width: 405px) 100vw, 405px\" \/><\/a>El hijo mayor de don Rafael Lizcano fue asesinado en junio de 2012. Ten\u00eda 40 a\u00f1os y se dedicaba a atender una fonda de billares en los bajos de la casa familiar. \u201cRafaelito era el alma del negocio \u2013dice su padre, herido por el recuerdo\u2013. Era un militar retirado que hab\u00eda combatido a la guerrilla en San Vicente del Chucur\u00ed. Y me lo vino a matar un desgraciado con seis tiros de 7.65 por la espalda\u2026\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diez a\u00f1os atr\u00e1s, septiembre de 2002, el hijo menor de don Rafael llamado Miguel \u00c1ngel hab\u00eda corrido la misma suerte: tambi\u00e9n exmilitar de tropas acantonadas en la regi\u00f3n del Catatumbo, cay\u00f3 asesinado mientras laboraba como conductor y escolta de una l\u00edder comunitaria en una masacre cometida por paramilitares en la vereda El Mestizo, del municipio de Zulia \u2013a unas tres horas de C\u00facuta\u2013.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y como si el paso de una d\u00e9cada marcara la muerte en su familia, en junio de 1993 asesinaron al segundo de sus cuatro hijos, llamado Luis Alberto, un d\u00eda antes de cumplir 20 a\u00f1os y el \u00fanico que no hizo carrera militar. Hoy le queda vivo un hijo, Armando, de 37 a\u00f1os, retirado de las Fuerzas Especiales del Ej\u00e9rcito y dedicado al comercio fronterizo. \u201cDe todos los golpes que me ha dado la vida \u2013dice don Rafael, con la voz quebrada\u2013, la muerte de mis tres hijos ha sido lo m\u00e1s duro. Me hubieran matado a m\u00ed. Yo ya hab\u00eda vivido\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nacido en 1938, en el municipio de Sardinata \u201380 kil\u00f3metros al noroccidente de C\u00facuta\u2013, don Rafael Lizcano ha sido un hombre del campo. Conocedor de todas las t\u00e9cnicas agropecuarias de las tierras del Catatumbo, lleg\u00f3 a la regi\u00f3n siendo un ni\u00f1o de 7 a\u00f1os que iba de la mano de su padre. Los Lizcano fueron de las primeras familias que colonizaron el corregimiento de Campo Dos, del municipio de Tib\u00fa, en Norte de Santander.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante gran parte del siglo XX esta regi\u00f3n permaneci\u00f3 protegida por la distancia y relativamente ajena de la violencia pol\u00edtica que desangraba la mayor\u00eda de las zonas andinas de Colombia. Manten\u00eda un intercambio comercial provechoso con Venezuela cuando el bol\u00edvar era una de las monedas m\u00e1s fuertes de Am\u00e9rica Latina. Y sus habitantes, todos campesinos, se dedicaban a cultivar la tierra y la ganader\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Catatumbo irrumpieron primero las guerrillas del EPL y del ELN, a comienzos de la d\u00e9cada del ochenta, y m\u00e1s tarde se les sumaron las Farc. Su llegada coincidi\u00f3 con los hallazgos de petr\u00f3leo y carb\u00f3n que promet\u00edan un cambio en el uso de la tierra con la consecuente entrada de grandes grupos econ\u00f3micos as\u00ed como de Ecopetrol.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLos guerrilleros llegaron a lavarles el cerebro a los campesinos \u2013dice don Rafael\u2013. Que los due\u00f1os de las fincas eran unos explotadores, que los ten\u00edan casi como esclavos\u201d. La situaci\u00f3n se agrav\u00f3 en la d\u00e9cada del noventa cuando se expandieron los cultivos de hoja de coca y cay\u00f3 el precio del bol\u00edvar. En un lapso de unos cinco a\u00f1os, el Catatumbo dej\u00f3 de ser una alacena de c\u00edtricos, leguminosas y carne para convertirse en una de las regiones con la m\u00e1s alta productividad de coca en el pa\u00eds \u2013luego del Caquet\u00e1 y Putumayo\u2013. En esa \u00e9poca, las guerrillas se\u00f1alaron a don Rafael como objetivo de guerra. \u201cTen\u00eda tres hijos en la vida militar y en esta regi\u00f3n un campesino no puede tener hijos ni en la Polic\u00eda ni en el Ej\u00e9rcito porque se convierte autom\u00e1ticamente en bot\u00edn de la guerrilla\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Rafael hab\u00eda heredado de su padre una finca de 100 hect\u00e1reas en Campo Dos y para esos primeros a\u00f1os de los noventa ya hab\u00eda logrado tenerla en completa producci\u00f3n: con m\u00e1s de 100 cabezas de ganado en seis potreros, un cultivo de cacao que en cada cosecha le dejaba entre 2 y 3 millones de pesos de utilidad, varias decenas de palmas de coco y otro tanto sembrado en c\u00edtricos. As\u00ed que, tras saberse como objetivo de guerra, a don Rafael no le qued\u00f3 m\u00e1s opci\u00f3n que salir de la finca aunque sin abandonarla del todo: iba y ven\u00eda, le daba vueltas, pero dorm\u00eda con su esposa en su casa de C\u00facuta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pudo regresar por periodos m\u00e1s largos luego de que el Ej\u00e9rcito instal\u00f3 una base temporal en un lote colindante con su finca. \u201cY ah\u00ed el problema fueron los abusos de algunos militares \u2013dice\u2013: me cortaban el agua desviando las mangueras para que les llegara a ellos, entonces me dejaban sin agua para el ganado y para el sustento humano. Los soldados convirtieron en piscinas los estanques para el ganado. El embarcadero del ganado, donde yo lo arrumaba para marcarlo, me lo desarmaron para ellos usar la madera como le\u00f1a. Tumbaron dos cedros, se llevaban mis herramientas abusivamente: las guada\u00f1adoras, la motobomba, las escaleras, todo\u201d. Finalmente, luego de quejarse con un capit\u00e1n, le devolvieron las herramientas y no volvieron a abusar del equipamiento de su finca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de 1999, el Catatumbo ardi\u00f3 en la guerra. Aquel a\u00f1o aparecieron los paramilitares, el Ej\u00e9rcito desmont\u00f3 la base vecina y Campo Dos y el resto de Tib\u00fa quedaron a merced del fuego cruzado. \u201cFueron \u00e9pocas terribles \u2013acota\u2013. Las fincas ya estaban casi destruidas por las guerrillas y lo que hicieron los paras fue amenazar, masacrar y desplazar a los due\u00f1os. Muchos de ellos ya hab\u00edan sido v\u00edctimas de secuestros y extorsiones\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una tarde, un joven campesino de la vereda busc\u00f3 a don Rafael en la finca. Le dijo que llevaba unos d\u00edas trabajando con los paramilitares. Que estaba a punto de enrolarse completamente e irse monte adentro. Antes, le quer\u00eda advertir que los paras iban a venir a matarlo. Corr\u00eda el rumor de que don Rafael ten\u00eda dos hermanos guerrilleros. \u201cYo solo tengo un hermano y no es guerrillero \u2013dice\u2013. Pero le hice caso al muchacho porque sus padres eran amigos m\u00edos, yo les hab\u00eda ayudado en momentos dif\u00edciles; por eso, ese muchacho, agradecido, quiso evitar que me mataran\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Rafael se desplaz\u00f3 definitivamente de Campo Dos hacia C\u00facuta diez d\u00edas despu\u00e9s de la masacre en El Mestizo en la que muri\u00f3 su hijo Miguel \u00c1ngel. \u201cDesplazado y fracasado \u2013a\u00f1ade\u2013. Perd\u00ed los cultivos y me qued\u00e9 con todas las deudas: a cada santo le qued\u00e9 debiendo una vela\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos a\u00f1os despu\u00e9s, 2004, le result\u00f3 un comprador para la finca al que solo le vendi\u00f3 la mitad para pagar una deuda. Cincuenta hect\u00e1reas por 12 millones de pesos \u2013que hoy pueden valer m\u00e1s de 150 millones\u2013. Estaba acosado y crey\u00f3 ver una salida. Fue un t\u00edpico negocio facilitado por la intimidaci\u00f3n de los paramilitares: ante la perspectiva de perder toda la tierra por causa de la guerra, muchos due\u00f1os vendieron a menos precio con tal de obtener un poco de tranquilidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cY no fue suficiente para los que me compraron\u201d, observa don Rafael. Un grupo de hombres armados sin identificarse se metieron a su casa en C\u00facuta, lo rodearon mientras le hac\u00edan ver las pistolas que llevaban en el cinto. \u201cQue les firmara el traspaso del resto de la finca, que si no iba a cumplir con el negocio, me dijeron\u201d. Don Rafael los enfrent\u00f3 dici\u00e9ndoles que estaban cometiendo un error, que el negocio hab\u00eda quedado cerrado, que era a \u00e9l a quien todav\u00eda le deb\u00edan una parte del dinero. \u201cEn un segundo les dije que iba por los papeles de la venta, pero tuve la lucidez de llamar a la Polic\u00eda. \u2018Me van a matar o me van a secuestrar\u2019, dije. La Polic\u00eda lleg\u00f3 y arrestaron a algunos, otros se fugaron. Gracias a la Polic\u00eda estoy vivo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde entonces, don Rafael ha recibido tres asistencias humanitarias como desplazado que se resumen en mercados de 500.000 mil pesos. Y en 2010, fue favorecido como sujeto de reparaci\u00f3n en una sentencia de la Corte Suprema de Justicia que involucr\u00f3 a una peque\u00f1a parte de las m\u00e1s de 5.000 v\u00edctimas de los paramilitares en la regi\u00f3n. La sentencia, por dem\u00e1s, ha sido motivo de debate jur\u00eddico y su completa ejecuci\u00f3n est\u00e1 en un limbo: de un lado, las v\u00edctimas agrupadas en la Asociaci\u00f3n de Familias Unidas por el Conflicto Armado de Norte de Santander (Asfucans) exigen que el gobierno les cumpla los cantidades de dinero estipuladas en la segunda instancia por la Corte, que obedecen a la ley de Justicia y Paz de 2005. Del otro lado, el gobierno, por medio de la Unidad Nacional de V\u00edctimas, pretende cubrir la reparaci\u00f3n, pero sobre los topes de dinero establecidos en la Ley de V\u00edctimas de 2011; topes m\u00e1s peque\u00f1os que los primeros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Don Rafael es uno de los cinco l\u00edderes de estas v\u00edctimas y nunca falta a una reuni\u00f3n o a una cita con las entidades del Estado sin importar algunos quebrantos de salud. Vive con la ilusi\u00f3n de volver a su finca y sembrarla para que produzca alimentos, no aceite combustible. \u201cTodo por ac\u00e1 est\u00e1 lleno de palma africana \u2013dice\u2013. \u00bfY qu\u00e9 vamos a comer en el futuro cuando ya nadie quiera sembrar alimentos?\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se desbarata en llanto al recordar la muerte de sus hijos y la cantidad de deudas que para \u00e9l hoy son impagables, vuelve a su pasado, mira las fotos de su mam\u00e1 y de su abuelo; mira la de su pap\u00e1. Y reafirma que su vida no ha sido en vano, que ha sido un hombre \u201cde bien, trabajador del campo y con esp\u00edritu de servicio\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conf\u00eda en el Estado y en la fuerza p\u00fablica, advierte de la necesidad de denunciar, de dejarse ayudar por las instituciones. \u201cAs\u00ed como hay unos funcionarios que no ayudan mucho, hay otros que s\u00ed quieren ayudarnos a nosotros las v\u00edctimas\u201d. Sin alegr\u00eda, pero sin tristeza, siente que le queda la vida: \u201cYo al menos puedo contar el cuento. La mayor\u00eda de mis amigos de la vereda fueron vilmente masacrados\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.reconciliacioncolombia.com\/historias\/detalle\/202\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.reconciliacioncolombia.com\/historias\/detalle\/202&gt;<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hijo mayor de don Rafael Lizcano fue asesinado en junio de 2012. Ten\u00eda 40 a\u00f1os y se dedicaba a atender una fonda de billares en los bajos de la casa familiar. \u201cRafaelito era el alma del negocio \u2013dice su padre, herido por el recuerdo\u2013. 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