{"id":13969,"date":"2014-05-09T13:35:09","date_gmt":"2014-05-09T18:35:09","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=13969"},"modified":"2019-08-26T15:09:15","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:15","slug":"el-cafe-esencial-en-la-transicion-hacia-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/05\/el-cafe-esencial-en-la-transicion-hacia-la-paz\/","title":{"rendered":"El caf\u00e9, esencial en la transici\u00f3n hacia la paz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/4ff62a63b43ff4300e4e4c4913e158c0.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-large wp-image-13970\" title=\"4ff62a63b43ff4300e4e4c4913e158c0\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/4ff62a63b43ff4300e4e4c4913e158c0-640x366.jpg\" alt=\"\" width=\"405\" height=\"231\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/4ff62a63b43ff4300e4e4c4913e158c0-640x366.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/4ff62a63b43ff4300e4e4c4913e158c0-300x171.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/4ff62a63b43ff4300e4e4c4913e158c0.jpg 848w\" sizes=\"(max-width: 405px) 100vw, 405px\" \/><\/a>A finales de los noventa, miles de familias cafeteras de departamentos como Caldas y Risaralda abandonaron sus tierras cuando arreci\u00f3 la violencia. Algunos se quedaron en las goteras de los pueblos vecinos esperando a que cesaran las balas. Otros, simplemente, se fueron lejos y olvidaron lo que ten\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yamile, una joven de 18 a\u00f1os que naci\u00f3 en Encimadas, al norte de Caldas, recuerda vagamente cuando sus padres empacaron maletas y dejaron su finca cafetera. \u201cCaminamos horas hasta llegar a una escuela del pueblo m\u00e1s cercano, all\u00ed nos dieron colchones y comida\u201d. Esa ser\u00eda la primera escala de un viaje que present\u00eda ser\u00eda largo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diez a\u00f1os despu\u00e9s Yamile y los suyos retornaron, pero solo cuando el frente 47 de las Farc fue diezmado, sus jefes se entregaron y otros fueron capturados. Pero encontraron, como tantas otras familias, un panorama desolador. Los terrenos en los que antes florec\u00edan cafetales, ma\u00edz y ca\u00f1a, se hab\u00edan convertido en montes olvidados, y los caminos de herradura ahora se desbaratan con la lluvia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, vastas zonas del Eje Cafetero (en especial de Caldas, Risaralda y Antioquia) fueron azotadas por la violencia paramilitar y de la guerrilla. Por eso el desplazamiento de los caficultores por culpa del conflicto armado no es una cifra menor. Un estudio realizado por Ana Mar\u00eda Ib\u00e1\u00f1ez, de la Facultad de Econom\u00eda de la Universidad de los Andes y publicado en 2013, encontr\u00f3 que tras casi dos d\u00e9cadas de violencia, por lo menos 162.000 familias cafeteras abandonaron sus cultivos en 2008.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfLa raz\u00f3n? Los ataques y extorsiones a los ganaderos y caficultores redujeron la producci\u00f3n, destruyeron sus bienes y deterioraron las comunidades. Seg\u00fan Ib\u00e1\u00f1ez, la violencia \u201cacab\u00f3 la infraestructura, disminuy\u00f3 la provisi\u00f3n de bienes p\u00fablicos, limit\u00f3 la presencia de los intermediarios financieros y aument\u00f3 los costos de transacci\u00f3n, por lo tanto, la reducci\u00f3n de la renta agraria y el aumento de los costos\u201d, dice su estudio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras, la guerra provoc\u00f3 que el 7 por ciento de los cafeteros del pa\u00eds abandonaran el sector, lo que lo que ha desencadenado que la mano de obra en zonas cafetaleras tambi\u00e9n haya ca\u00eddo. Si a esto se suma que la violencia produjo desplazamientos, la generaci\u00f3n de relevo, el padre que ense\u00f1a al hijo, se ha ido perdiendo. Un profesor del Eje Cafetero explica que la cultura de la violencia termin\u00f3 calando en los j\u00f3venes. \u201cHay padres de familia que le dicen a uno: \u2018<em>\u00bfProfe para qu\u00e9?\u2019.<\/em>\u00a0Vea las muchachas de madre de familia y los muchachos esperan a que se fortalezcan para irse a echar plomo, porque esa expectativa qued\u00f3\u201d. Tambi\u00e9n ocurri\u00f3 que muchos de los peque\u00f1os cafeteros, que depend\u00edan de sus fincas, prefirieron arriesgarse y cultivar coca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed durante esas d\u00e9cadas perdidas de la violencia, estas tierras fueron condenadas a un atraso social y econ\u00f3mico del que a\u00fan esos peque\u00f1os, medianos y grandes caficultores no se reponen. Hoy el Eje Cafetero enfrenta nuevos desaf\u00edos, y el m\u00e1s grande es tratar de devolverle la confianza a miles de desplazados, muchos de ellos cafeteros, para que regresen al campo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alfonso \u00c1ngel, director del Comit\u00e9 de Caficultores de Caldas, est\u00e1 convencido de que esos j\u00f3venes que han regresado y aquellos que sobrevivieron al conflicto armado, pueden transformar las zonas cafeteras, pero si est\u00e1n acompa\u00f1ados de la inversi\u00f3n del Estado. \u201cHay m\u00e1s de 60.000 j\u00f3venes en escuelas que van a ser la generaci\u00f3n de relevo en el posconflicto\u201d, dice y explica que al graduarlos de bachilleres le est\u00e1n quitando los j\u00f3venes a la guerra. Esa es una de las apuestas de la Federaci\u00f3n Nacional de Cafeteros que actualmente apoya el trabajo de escuelas que estuvieron en medio de la confrontaci\u00f3n armada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De hecho, en Caldas est\u00e1 en marcha un modelo educativo de \u2018escuela nueva\u2019 que les permite a los ni\u00f1os campesinos tener acceso a la primaria y la posprimaria, como se conoce a la oferta educativa que busca ampliar la cobertura con calidad en educaci\u00f3n b\u00e1sica rural y que trabaja con competencias laborales. Tambi\u00e9n est\u00e1n implementando la Universidad del Campo para que los j\u00f3venes se grad\u00faen como bachilleres t\u00e9cnicos con universidades como la Caldas y la Cat\u00f3lica. \u201cAs\u00ed terminan en el sitio donde empezaron\u201d, explica Alfonso \u00c1ngel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se busca que los adolescentes no tengan que irse de sus veredas a buscar oportunidades universitarias. En este sentido, varias instituciones educativas ofrecen carreras t\u00e9cnicas y tecnol\u00f3gicas en estas poblaciones con la esperanza de que estas nuevas generaciones encuentren su proyecto de vida en el campo y en el caf\u00e9. \u201cPueden graduarse en la Escuela del Caf\u00e9, una asignatura dentro del curr\u00edculo. All\u00ed certifican sus competencias laborales para aplicar las t\u00e9cnicas y la tecnolog\u00eda que los convertir\u00e1n en la generaci\u00f3n de relevo\u201d, explica \u00c1ngel, con 30 a\u00f1os en el gremio cafetero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la voluntad de los cultivadores de rehacer sus vidas alrededor del grano no es suficiente. La efectiva recuperaci\u00f3n de las zonas cafeteras afectadas por la violencia tambi\u00e9n requiere que se consolide la institucionalidad y que esta los acompa\u00f1e, m\u00e1s si se tiene en cuenta que el caf\u00e9 no es un cultivo de corto plazo. \u00d3mar Acevedo, del Comit\u00e9 de Cafeteros de Risaralda, reclama como muchos un papel m\u00e1s activo. \u201cLa inversi\u00f3n en seguridad no fue acompa\u00f1ada por la inversi\u00f3n social, es a\u00fan poco lo que hace el Estado en la zona, por ejemplo falta mucho en seguridad alimentaria y tambi\u00e9n en el mejoramiento de las v\u00edas terciarias\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Acevedo considera que con una adecuada inversi\u00f3n social, la peque\u00f1a caficultura ser\u00e1 esencial para la etapa de transici\u00f3n hacia la paz. \u201cEl 85 por ciento de las fincas cafeteras est\u00e1 en manos de peque\u00f1os cultivadores que tienen en promedio cinjco hect\u00e1reas o menos. Hay algunos que tienen una o dos y de eso viven, y adem\u00e1s, en su tiempo libre, ofrecen su mano de obra a otros\u201d. Alfonso \u00c1ngel del Comit\u00e9 de Caldas cree que las personas, no los subsidios hacen la transformaci\u00f3n. \u201cLa pobreza se combate con educaci\u00f3n, esos j\u00f3venes van a transformar las zonas cafeteras, pero debe ir acompa\u00f1ada por la inversi\u00f3n del Estado\u201d.<br \/>\n<em><strong>Regiones de Impacto:\u00a0<\/strong>Eje Cafetero<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.reconciliacioncolombia.com\/historias\/detalle\/196\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.reconciliacioncolombia.com\/historias\/detalle\/196<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A finales de los noventa, miles de familias cafeteras de departamentos como Caldas y Risaralda abandonaron sus tierras cuando arreci\u00f3 la violencia. 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