{"id":14022,"date":"2014-05-14T11:59:56","date_gmt":"2014-05-14T16:59:56","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=14022"},"modified":"2019-08-26T15:09:15","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:15","slug":"el-museo-de-la-memoria-que-no-tenemos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/05\/el-museo-de-la-memoria-que-no-tenemos\/","title":{"rendered":"El museo de la memoria que no tenemos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/1399558572_535746_1399561646_noticia_normal.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-14023\" title=\"1399558572_535746_1399561646_noticia_normal\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/1399558572_535746_1399561646_noticia_normal.jpg\" alt=\"\" width=\"336\" height=\"179\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/1399558572_535746_1399561646_noticia_normal.jpg 560w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/1399558572_535746_1399561646_noticia_normal-300x160.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 336px) 100vw, 336px\" \/><\/a>Dentro de la Casa Museo de la Memoria de Medell\u00edn (CMMM) hay una pared blanca y una pantalla en negro que escupe palabras: paz, perd\u00f3n, dignidad\u2026 Una sala oscura donde uno mismo se refleja en un espejo y ah\u00ed est\u00e1s t\u00fa, bien vivo, mientras un panel lanza nombres de muertos y desaparecidos en una guerra de medio siglo ya: Luis Rivera, Carlos Rojas, Jair Villa\u2026 \u00bfQui\u00e9nes ser\u00edan, qu\u00e9 hicieron?, piensas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed dentro, la exposici\u00f3n Memorias de violencia y resistencia retrata la sociedad de esta ciudad, la capital de Antioquia, heterog\u00e9nea, un valle de migraciones forzadas y l\u00e1grimas, navegante de la brecha social, quebrada en muchas esquinas por las armas, transgresora y levantada de sus cenizas ahora. Admirable. \u201cContemplamos el horror\u2026\u201d, anuncia un cartel antes de citar datos oficiales de toda Colombia (por debajo de la realidad, advierten las asociaciones de DD HH): entre 1958 y 2012, 250.000 asesinados, 25.000 desaparecidos, 30.000 secuestros, top mundial en minas antipersona\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puro testimonio hist\u00f3rico son la ubicaci\u00f3n misma del centro, en la Comuna 8, y su contenido. Lo es el exterior, de arquitectura moderna, un inmenso t\u00fanel, y el interior di\u00e1fano, en metal, cristal y cemento, donde se hilvana el dolor de un pa\u00eds desangrado. Testimonio puro es lo que dice y calla este centro, oficialmente no inaugurado en 2012. \u201cAlbergamos memorias para resignificar la vida\u201d. \u201cTejer di\u00e1logos\u201d. \u201cExaltar los relatos\u201d. \u201cNombrar lo sucedido\u201d, sugieren las vallas en el jard\u00edn. Qu\u00e9 necesario, piensas. Porque lo que impresiona del CMMM es eso que en Espa\u00f1a falta para digerir la propia guerra: un espacio de reflexi\u00f3n y memoria plural, donde entresacar lo que somos e hicimos, c\u00f3mo nos matamos y herimos y desaparecimos. Este museo de la memoria es, seg\u00fan Adriana Rodr\u00edguez, investigadora que ahora nos gu\u00eda, \u201ccomo salir del \u00e1rbol para ver el bosque\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s que centro para el recuerdo y la nostalgia, una casa nacida del empe\u00f1o de las v\u00edctimas mismas, en su af\u00e1n de resistencia y reconstrucci\u00f3n conjunta. Y lo muestra a trav\u00e9s de mil formatos: microhistorias, palabras escritas \u201cpara pensar la guerra\u201d (Somos iguales, miedo, abismos, pobreza&#8230;), un memorial de 940 ca\u00eddos, cronolog\u00edas del horror, paneles geogr\u00e1ficos con luces para ver d\u00f3nde qued\u00f3 tanto asesinado, clasificaciones por tipo de crimen&#8230; Y sonidos de espanto: pones el o\u00eddo rozando la pared y oyes, oyes\u2026 Imaginas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una casa colectiva donde la madre de un hijo muerto te dice: \u201cYa entend\u00ed, no tengo que perdonar\u201d, y aqu\u00ed trabaja, reconciliando. Mujeres que adoptan a los victimarios, los comprenden, nos dice la historiadora Silvana Tobon. Mujeres que se apostaban en los r\u00edos para recoger cad\u00e1veres porque en los r\u00edos era donde m\u00e1s los desaparec\u00edan. \u201cIgual que hay cr\u00edmenes de lesa humanidad, deber\u00edan ser reconocidos los actos de alta dignidad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero qui\u00e9n entiende este conflicto convertido en rutinario? \u00bfUno que de tantas v\u00edctimas, ya pasan inadvertidas? \u00bfEsta guerra mutante, de mil fracciones e intereses, bandas, guerrilla, paramilitares, narcotr\u00e1fico, fronteras invisibles, extorsi\u00f3n\u2026? Lo subterr\u00e1neo reina. Diez a\u00f1os le ha llevado al Grupo de Memoria Hist\u00f3rica elaborar su informe general. Se titula \u00a1Basta ya! Colombia, memorias de guerra y dignidad. Lo abrimos y leemos, entre tanto, en una p\u00e1gina cualquiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cEl dictamen de la muerte de mi mam\u00e1 fue pena moral. Ella no quiso vivir m\u00e1s. Se le olvid\u00f3 que ten\u00eda otros siete hijos y vivi\u00f3 en busca de \u00e9l\u2026 Nosotros tuvimos que traer a una persona que se parec\u00eda a mi hermano para que ella, en su hora de muerte, lo tocara y creyera que \u00e9l era el que hab\u00eda llegado, para que se pudiera ir tranquila y nosotros en el dolor, decirle: \u2018Mam\u00e1, tranquila, Reinaldo est\u00e1 ac\u00e1, lleg\u00f3\u2019, y ella verle la luz en los ojos. Creo que fue lo m\u00e1s doloroso de todo el proceso que hemos pasado\u201d. Y s\u00ed, basta ya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de:<a href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2014\/05\/08\/eps\/1399558572_535746.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00a0http:\/\/elpais.com\/elpais\/2014\/05\/08\/eps\/1399558572_535746.html<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dentro de la Casa Museo de la Memoria de Medell\u00edn (CMMM) hay una pared blanca y una pantalla en negro que escupe palabras: paz, perd\u00f3n, dignidad\u2026 Una sala oscura donde uno mismo se refleja en un espejo y ah\u00ed est\u00e1s t\u00fa, bien vivo, mientras un panel lanza nombres de muertos y desaparecidos en una guerra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-14022","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-uncategorized"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14022","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14022"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14022\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14022"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14022"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14022"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}