{"id":14304,"date":"2014-06-05T12:28:28","date_gmt":"2014-06-05T17:28:28","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=14304"},"modified":"2019-08-26T15:09:12","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:12","slug":"la-cultura-es-resistencia-en-tumaco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/06\/la-cultura-es-resistencia-en-tumaco\/","title":{"rendered":"La cultura es resistencia en Tumaco"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_14305\" style=\"width: 402px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/9e16a28270fe6bc6f3e3cb74f2754070.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-14305\" class=\" wp-image-14305\" title=\"9e16a28270fe6bc6f3e3cb74f2754070\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/9e16a28270fe6bc6f3e3cb74f2754070.jpg\" alt=\"Tumaco, uno de los municipios del pa\u00eds m\u00e1s golpeados por el conflicto armado y la d\u00e9bil presencia del Estado. \/ \" width=\"392\" height=\"261\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/9e16a28270fe6bc6f3e3cb74f2754070.jpg 560w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/9e16a28270fe6bc6f3e3cb74f2754070-300x199.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 392px) 100vw, 392px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-14305\" class=\"wp-caption-text\">Tumaco, uno de los municipios del pa\u00eds m\u00e1s golpeados por el conflicto armado y la d\u00e9bil presencia del Estado. \/<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un proyecto de paz en medio del conflicto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al pie de la carretera que va de Pasto a Tumaco corre el oleoducto Trasandino, que sale del Putumayo y pasa por 11 municipios de Nari\u00f1o. Deber\u00eda ser un s\u00edmbolo del progreso, pero se ha convertido en un factor m\u00e1s del conflicto armado y la ilegalidad que impera en esta zona del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace dos semanas, antes de que empezara la tregua anunciada por las Farc, en el municipio de Puerres (Nari\u00f1o) hubo una voladura en el oleoducto. El derrame de crudo produjo afectaciones ambientales, contamin\u00f3 fuentes de agua y criaderos de peces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese ataque, supuestamente perpetrado por las Farc, sali\u00f3 en los grandes medios del pa\u00eds, pero no ha sido el \u00fanico. Los asaltos al oleoducto son comunes, sobre todo hacia el piedemonte costero, en los municipios de Ricaurte y Barbacoas. \u201cSucede con frecuencia en territorios de las comunidades afros y de los ind\u00edgenas aw\u00e1. Hay varios afluentes del r\u00edo Mira de los cuales se abastecen acueductos comunitarios que han sido contaminados por el derrame de hidrocarburos. Los l\u00edderes de las comunidades hablan tambi\u00e9n de contaminaci\u00f3n de la fauna silvestre, del bosque\u201d, dice Jes\u00fas Alarc\u00f3n, de la Agencia de Desarrollo Local de Nari\u00f1o (Adel).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La extracci\u00f3n il\u00edcita de crudo y sus consecuentes da\u00f1os medioambientales y culturales han crecido dram\u00e1ticamente en los \u00faltimos a\u00f1os. El incremento se debe a que hay bandas criminales que tienen refiner\u00edas artesanales y el combustible que refinan tiene una calidad \u00f3ptima para el procesamiento de la hoja de coca. Tambi\u00e9n lo usan para venderlo de manera ilegal, contrabandearlo en la frontera con Ecuador o alimentar las dragas con las que hacen explotaci\u00f3n ilegal de oro. Alarc\u00f3n explica que la \u201cFiscal\u00eda ha confirmado que extraen el crudo a trav\u00e9s de mangueras, lo transportan hacia lugares alejados y lo depositan en una especie de piscinas artesanales. Cuando hay lluvias fuertes, como el petr\u00f3leo es m\u00e1s liviano que el agua, sube y se desborda y produce una contaminaci\u00f3n cada vez m\u00e1s preocupante\u201d. Si no se controla la extracci\u00f3n ilegal, la tragedia ambiental podr\u00eda ser tan grave como la que se vio hace poco en Casanare.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la v\u00eda se ve que se han construido cientos de viviendas pr\u00e1cticamente encima del oleoducto. Casas que a duras penas tienen las cuatro paredes y el techo. No tienen luz, ni agua, en la mayor\u00eda ni siquiera hay muebles. En algunas el oleoducto es el cimiento mismo de la casa. Ante la pobreza extrema de los habitantes, muchos de ellos desplazados, extraer crudo es un atractivo dif\u00edcil de evitar. Mucha gente ya no quiere cultivar sino vivir de la renta del combustible. Los l\u00edderes afros e ind\u00edgenas dicen que los grupos ilegales han obligado a varias personas a participar en el negocio. Adem\u00e1s, desde que el Gobierno Nacional fumig\u00f3 la coca, mucha gente qued\u00f3 sin otra alternativa de ingresos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El oleoducto va a dar a Tumaco, donde hay una planta desde la que se bombea el crudo hacia los barcos que lo sacan por el oc\u00e9ano Pac\u00edfico. El incremento de la extracci\u00f3n ilegal est\u00e1 asociado directamente al conflicto armado, a la pelea por los territorios, a la producci\u00f3n de coca y al narcotr\u00e1fico. Y Tumaco es el epicentro de estas problem\u00e1ticas, por estar en la frontera con el Pac\u00edfico y con Ecuador. All\u00ed hay de todo: Farc, Eln, bacrim, paramilitares. Hay hasta versiones seg\u00fan las cuales el cartel de Sinaloa estar\u00eda presente. La violencia dom\u00e9stica, la falta de oportunidades laborales y la d\u00e9bil presencia del Estado han facilitado la llegada de estos grupos que se pelean \u2014y en casos comparten\u2014 un territorio clave para las rutas del tr\u00e1fico ilegal, y donde adem\u00e1s est\u00e1 el mayor n\u00famero de hect\u00e1reas sembradas de coca en el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cParece Vietnam\u201d, dice Andr\u00e9s, el conductor pastuso, al adentrarse en este municipio costero. Las calles principales est\u00e1n repletas de motos que corren en todas las direcciones y sobre los andenes se ven puestos improvisados de ventas de pescado, frutas, minutos y papas fritas. Casi todo es trabajo informal. Detr\u00e1s de estas \u201cavenidas\u201d est\u00e1 el Tumaco desconocido: barrios de callejuelas oscuras y laber\u00ednticas, controlados por uno u otro actor ilegal. \u201cEl que entra ah\u00ed no sale, sobre todo si es de noche\u201d, dicen los habitantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Julio C\u00e9sar Preciado tiene 17 a\u00f1os y vive en uno de esos barrios, curiosamente llamado La Paz, en la Comuna 5, la m\u00e1s marginal de Tumaco. Su casa est\u00e1 reci\u00e9n hecha porque el 1\u00ba de enero, a partir de una pelea dom\u00e9stica, se incendi\u00f3 todo el barrio y tuvo que ser reconstruido. \u201cEse d\u00eda no hab\u00eda electricidad, la gente estaba cocinando con fogatas. Parece que lleg\u00f3 un tipo y vio a la mujer con otro, y se enoj\u00f3 tanto que cogi\u00f3 un fuego y prendi\u00f3 la casa. Y como todas las casas son de madera y est\u00e1n bien pegaditas, se prendieron todas. Al tercer d\u00eda ya casi ten\u00edamos todo reconstruido. Como fue al tercer d\u00eda que Jes\u00fas resucit\u00f3, nosotros al barrio ya no le decimos La Paz sino Ciudad de Dios\u201d, dice.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Julio C\u00e9sar est\u00e1 a punto de graduarse, aunque no quiere, del colegio Robert Mario Bischoff, ubicado en el coraz\u00f3n de la Comuna 5. All\u00ed es uno de los m\u00e1s entusiastas miembros del colectivo que dirige la emisora Bischoff Est\u00e9reo, que hace parte del proyecto Las Fronteras Cuentan, del Ministerio de Cultura. Cuando se acaba la jornada escolar, no pasa m\u00e1s de una hora antes de que Julio regrese al colegio a trabajar en la emisora, lejos de los peligros que rondan por su barrio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El fin del colectivo radial es rehacer el tejido social, recuperar la cultura afropac\u00edfica en medio de esta guerra no declarada, y evitar que los j\u00f3venes sean reclutados o se entreguen para trabajar con alg\u00fan grupo il\u00edcito. Como dice Juan Carlos Santacruz, director del Fondo Mixto de Cultura de Nari\u00f1o \u2014donde convergen 13 colectivos de diferentes municipios del departamento\u2014, para estos j\u00f3venes la cultura es una forma de resistir al conflicto, de rehacer la vida. Julio a\u00f1ade: \u201cLa gente s\u00f3lo muestra la parte fea de Tumaco, pero nosotros tratamos de enviar el mensaje positivo, de paz, decimos que aqu\u00ed hay gente buena, ponemos la m\u00fasica de ac\u00e1, entrevistamos a los artesanos, captamos los sonidos de la playa, del morro. Mucha gente nos escucha\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero hace falta mucho m\u00e1s que una emisora para pintarle alg\u00fan futuro a la juventud tumaque\u00f1a. En Bischoff Est\u00e9reo s\u00f3lo pueden participar estudiantes del colegio. Cuando se grad\u00faan la cosa se pone dif\u00edcil: s\u00f3lo el 1% de los egresados llega a una universidad. Wilter Cort\u00e9s, el director de la emisora, dice que son muy escasas las perspectivas laborales: los muchachos trabajan generalmente en venta de minutos, en venta de salchipapas o como mototaxistas. Trabajos informales que no dan para sostener una familia, pagar educaci\u00f3n, una vida digna. Por eso, a la mayor\u00eda s\u00f3lo le quedan dos alternativas: irse a Ecuador o vincularse a alg\u00fan negocio ilegal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los j\u00f3venes son extremadamente vulnerables y, para reclutarlos, los grupos armados que est\u00e1n a la vuelta de la esquina les ofrecen dinero, motos, celulares, armas. El \u00edndice de reclutamiento es alto, aunque es dif\u00edcil tener una cifra exacta. Los que se van a Ecuador huyendo del conflicto, no s\u00f3lo desde Tumaco sino desde todo Nari\u00f1o, tambi\u00e9n son muchos. El pa\u00eds vecino tiene hoy la mayor poblaci\u00f3n de refugiados en Latinoam\u00e9rica: hay 55.971 registrados, de los cuales el 98% son colombianos, seg\u00fan el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Incluso mientras est\u00e1n estudiando, muchos ya se han vinculado a uno u otro bando y la violencia ha llegado literalmente a la puerta de la escuela. \u201cAqu\u00ed han matado gente en la puerta, hemos escuchado disparos mientras estamos en clase, varios ni\u00f1os han muerto al agarrar granadas o pisar minas, yo antes ten\u00eda un caj\u00f3n lleno de armas decomisadas a los alumnos\u201d, dice el rector de la instituci\u00f3n, Carlos Garc\u00eda. \u201cAhora la cosa ha mejorado un poco. Somos un colegio l\u00edder en formaci\u00f3n contra minas antipersonas, hemos tenido que educar a los ni\u00f1os sobre los peligros que implica ir de la casa a la escuela. Hoy, cualquier menor le puede explicar qu\u00e9 es un artefacto explosivo. La emisora ha generado otro imaginario entre los estudiantes. No obstante, el conflicto sigue en los barrios y hay muchos que se quieren ir. El a\u00f1o pasado se fue el 20% de los 2.800 estudiantes para Ecuador. Ahora intentan volver, pero as\u00ed como vuelven tambi\u00e9n vuelve la guerra\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>dsalgar@elespectador.com<\/p>\n<p>@DanielSalgar1<\/p>\n<p>Tomado de:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/nacional\/cultura-resistencia-tumaco-articulo-496507\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.elespectador.com\/noticias\/nacional\/cultura-resistencia-tumaco-articulo-496507<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un proyecto de paz en medio del conflicto Al pie de la carretera que va de Pasto a Tumaco corre el oleoducto Trasandino, que sale del Putumayo y pasa por 11 municipios de Nari\u00f1o. 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