{"id":15339,"date":"2014-09-04T10:04:00","date_gmt":"2014-09-04T15:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=15339"},"modified":"2019-08-26T15:09:01","modified_gmt":"2019-08-26T20:09:01","slug":"los-origenes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/09\/los-origenes\/","title":{"rendered":"Los or\u00edgenes"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Dada su heterogeneidad, parece imposible que la comisi\u00f3n de historiadores y violent\u00f3logos ensamblada por pedido de la mesa de La Habana llegue a un consenso sobre los or\u00edgenes del conflicto armado colombiano. Sin embargo, el tema es importante y conviene hincarle el diente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La clave est\u00e1, creo yo, en distinguir entre el origen del conflicto y el origen de sus actores, en particular de las Farc, porque son muy distintos. La teor\u00eda marxista distingui\u00f3 siempre entre las condiciones objetivas y las condiciones subjetivas. Su determinismo dec\u00eda que lo segundo era la forma cualitativa e inevitable de lo primero, idea que hoy sabemos sacada del cubilete.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00ed, tras la \u00e9poca de la Violencia, que aparte de matar a cientos de miles de compatriotas cre\u00f3 un desplazamiento humano ca\u00f3tico hacia zonas de frontera, el pa\u00eds objetivamente ten\u00eda un grav\u00edsimo problema socioecon\u00f3mico derivado en gran parte de una agresi\u00f3n estatal contra la poblaci\u00f3n, agresi\u00f3n que nuestra d\u00e9bil democracia fue incapaz de frenar. El Frente Nacional, con su milimetr\u00eda excluyente, no resolvi\u00f3 ni pod\u00eda resolver este conflicto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os sesenta hab\u00eda, pues, un abundante caldo de cultivo para todo tipo de confrontaciones sociales, a veces violentas. En paralelo, la Revoluci\u00f3n cubana espes\u00f3 el caldo de cultivo subjetivo de la Guerra Fr\u00eda, que proven\u00eda de la URSS, de China y de la especulaci\u00f3n radicalizada de algunos acad\u00e9micos del primer mundo. Sartre, por ejemplo, cre\u00eda en las virtudes regenerativas de \u201cla partera de la historia\u201d. En cambio, no se debat\u00edan las bondades del modelo sueco, pese a su prosperidad igualitaria. Para muchos, Suecia era apenas la patria neur\u00f3tica de Ingmar Bergman.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se cre\u00f3 entonces el mito revolucionario de \u201cnos obligaron\u201d. Pero, no, nadie oblig\u00f3 a Camilo Torres a irse al monte, a Jacobo Arenas a volverse un marxista-leninista radical y a Tirofijo a secuestrar y luego asesinar a Harold Eder. Los tres, y sus miles de seguidores, escogieron libremente su camino. Se necesitaba un cambio, s\u00ed, pero \u00bfpor qu\u00e9 ten\u00eda que ser una revoluci\u00f3n sangrienta? Fueron los l\u00edderes quienes optaron por ella apoy\u00e1ndose en la popularidad ideol\u00f3gica de las tesis maximalistas de Reforma o revoluci\u00f3n (1899), el libro de Rosa Luxemburgo. Marx, m\u00e1s po\u00e9tico, dec\u00eda: \u201ctodo lo que existe merece perecer\u201d. Cualquiera que haya pasado por las universidades colombianas en los setenta recordar\u00e1 que al llamarlo a uno \u201creformista\u201d lo estaban insultando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dicho esto, la debilidad y la pobreza end\u00e9micas del Estado colombiano, o sea las condiciones objetivas \u2014incluida nuestra endiablada geograf\u00eda, casi que mandada hacer para la lucha armada\u2014, favorecieron por un tiempo al modelo revolucionario. Pronto esta debilidad estatal fue mutando en condici\u00f3n subjetiva reaccionaria, al punto de que cabe achacarle el segundo conflicto: el paramilitarismo. Como el Estado no proteg\u00eda a la gente en muchas partes, grupos grandes y poderosos de varias regiones del pa\u00eds pasaron al ataque y conformaron estos grupos salvajes. Una segunda vertiente de la misma debilidad estatal permiti\u00f3 que Estados Unidos nos impusiera una prohibici\u00f3n absurda, de la que surgi\u00f3 el narcotr\u00e1fico, cuyos raudales de dinero enriquecieron a los grupos ilegales y agudizaron todos los conflictos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De modo que est\u00e1n muy desorientados quienes piden un Estado d\u00e9bil en Colombia. Sin instituciones fuertes, leg\u00edtimas, democr\u00e1ticas y audaces, el conflicto podr\u00eda perpetuarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.elespectador.com\/opinion\/los-origenes-columna-514346\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.elespectador.com\/opinion\/los-origenes-columna-514346<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dada su heterogeneidad, parece imposible que la comisi\u00f3n de historiadores y violent\u00f3logos ensamblada por pedido de la mesa de La Habana llegue a un consenso sobre los or\u00edgenes del conflicto armado colombiano. Sin embargo, el tema es importante y conviene hincarle el diente. 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