{"id":16154,"date":"2014-11-12T14:43:52","date_gmt":"2014-11-12T19:43:52","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=16154"},"modified":"2019-08-26T15:08:53","modified_gmt":"2019-08-26T20:08:53","slug":"la-recurrente-masacre-de-las-bananeras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/11\/la-recurrente-masacre-de-las-bananeras\/","title":{"rendered":"La recurrente masacre de las bananeras"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_16155\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/masacre-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-16155\" class=\"size-full wp-image-16155\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/masacre-2.jpg\" alt=\"Foto: http:\/\/matuynatis.files.wordpress.com\/\" width=\"590\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/masacre-2.jpg 590w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/masacre-2-300x152.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 590px) 100vw, 590px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-16155\" class=\"wp-caption-text\">Foto: http:\/\/matuynatis.files.wordpress.com\/<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><a href=\"http:\/\/www.razonpublica.com\/index.php\/component\/search\/?searchword=Nicol%C3%A1s%20Pernett&amp;ordering=newest&amp;searchphrase=all&amp;limit=100\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Nicol\u00e1s Pernett<\/a>*<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>No fue un sue\u00f1o de la literatura<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La mayor\u00eda de textos que hablan de la masacre de las bananeras empiezan haciendo alusi\u00f3n a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y a su novela Cien a\u00f1os de soledad, en la que se narra un episodio similar a los hechos hist\u00f3ricos ocurridos en Ci\u00e9naga, Magdalena, en la madrugada del 6 de diciembre de 1928, cuando un gran n\u00famero de trabajadores del banano que estaban en huelga fueron acribillados por el Ej\u00e9rcito Nacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que m\u00e1s reson\u00f3 de la narraci\u00f3n literaria de Garc\u00eda M\u00e1rquez fue la cifra de 3.408 muertos que uno de sus personajes arroja como balance final de la matanza, y que pronto se convirti\u00f3 en nuestro medio en el centro de un est\u00e9ril debate hist\u00f3rico: \u00bffueron tantos?, \u00bffueron tan pocos?, \u00bfes una cifra basada en una investigaci\u00f3n o una pura invenci\u00f3n literaria?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas estas preguntas estimuladas por la novela hicieron que el episodio saliera del relativo olvido historiogr\u00e1fico en el que se encontraba y fuera analizado por varios investigadores, que desde 1969 volvieron a estudiar los incidentes de la huelga y matanza, que hasta ese momento hab\u00edan sido m\u00e1s divulgados y estudiados \u2013antes de Garc\u00eda M\u00e1rquez- por actores pol\u00edticos, como Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n o Ignacio Torres Gialdo, que por hombres y mujeres de academia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca se debe perder de vista que la masacre de las bananeras fue un episodio hist\u00f3rico y no un sue\u00f1o literario, y que el centro del debate debe ser por qu\u00e9 el Estado colombiano dispar\u00f3 sobre su propia poblaci\u00f3n y no si el n\u00famero de muertos fueron los tres mil que la novela ha popularizado.<br \/>\nPor esto, desde hace cuarenta a\u00f1os el episodio de la masacre de las bananeras ha estado casi inextricablemente ligado con la versi\u00f3n literaria que hizo de \u00e9l el premio nobel colombiano. Al punto que en un famoso art\u00edculo, el historiador Eduardo Posada Carb\u00f3 desestim\u00f3 la gravedad de lo sucedido en 1928, sometiendo a an\u00e1lisis positivo la narraci\u00f3n de la literatura para demostrar su falsedad -m\u00e1s o menos como quien hace un estudio sobre la obesidad en Colombia usando los cuadros de Fernando Botero-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta estrecha relaci\u00f3n entre memoria y literatura ha llevado a que para algunos se empiece a tejer sobre el episodio la sospechosa duda del realismo m\u00e1gico, y que no sepan \u2013o no quieran saber- si realmente sucedi\u00f3 o fue el producto de la imaginaci\u00f3n de un escritor desaforado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso es conveniente empezar tambi\u00e9n este art\u00edculo hablando de Garc\u00eda M\u00e1rquez, pero para decir que nunca se debe perder de vista que la masacre de las bananeras fue un episodio hist\u00f3rico y no un sue\u00f1o literario, y que el centro del debate debe ser por qu\u00e9 el Estado colombiano dispar\u00f3 sobre su propia poblaci\u00f3n y no si el n\u00famero de muertos fueron los tres mil que la novela ha popularizado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Porque, como si de un episodio de Cien a\u00f1os de soledad se tratara, nuca han dejado de existir los negacionistas que pretenden desconocer la muerte de los trabajadores de 1928 por ser \u201cla invenci\u00f3n de un escritor\u201d, una fea pesadilla dentro del sue\u00f1o del pa\u00eds m\u00e1s feliz del mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Huelga y muerte en el platanal<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La masacre de las bananeras fue la culminaci\u00f3n tr\u00e1gica de la huelga iniciada por los trabajadores del banano del departamento del Magdalena el 12 de noviembre de 1928, casi un mes despu\u00e9s de haber presentado un pliego de peticiones no atendidas ante la empresa norteamericana United Fruit Company.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La United llevaba casi treinta a\u00f1os cultivando y comercializando banano en el Caribe colombiano y para 1928 era el empleador m\u00e1s grande y el movilizador m\u00e1s pr\u00f3spero de la econom\u00eda regional. Sin embargo, su sistema de contrataci\u00f3n era uno en el que la empresa se aseguraba de no tener v\u00ednculos directos con los trabajadores a su servicio, sino que los empleaba a trav\u00e9s de contratistas intermediarios que fung\u00edan como jefes directos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por eso que se dio la paradoja de que en la zona bananera del Magdalena hubiera aproximadamente 30.000 trabajadores que dependieran la compa\u00f1\u00eda, pero que en los registros de ella solo aparecieran un par de cientos contratados legalmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Precisamente para formalizar su vinculaci\u00f3n laboral con la compa\u00f1\u00eda, as\u00ed como para mejorar sus condiciones sanitarias y aumentar el pago que recib\u00edan \u2013que era uno de los m\u00e1s altos del pa\u00eds en ese momento, aunque no lo recibieron en efectivo-, los trabajadores del Magdalena se organizaron en un gran movimiento que demand\u00f3 mejoras ante el gerente de la empresa en octubre de 1928.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta no hab\u00eda sido la primera ni ser\u00eda la \u00faltima huelga de la zona, pero pronto adquiri\u00f3 proporciones gigantescas por la adhesi\u00f3n de diversos sectores econ\u00f3micos de la regi\u00f3n \u2013como los tenderos y comerciantes- y por el apoyo que recibi\u00f3 de l\u00edderes del Partido Socialista Revolucionario, como Ra\u00fal Eduardo Mahecha y Alberto Castrill\u00f3n, que en ese momento recorr\u00edan el pa\u00eds tratando de encender la chispa revolucionaria donde se pudiera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La posici\u00f3n intransigente de la compa\u00f1\u00eda, que se neg\u00f3 a dialogar con los huelguistas por no considerarlo empleados suyos, se vio acompa\u00f1ada con la actitud del Gobierno nacional, en ese momento en manos del conservador Miguel Abad\u00eda M\u00e9ndez, que trat\u00f3 la huelga como una alteraci\u00f3n del orden p\u00fablico y envi\u00f3 al Ej\u00e9rcito para controlarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede decir que la masacre de las bananeras no fue solo un episodio aislado en la historia pol\u00edtica y econ\u00f3mica del pa\u00eds, sino la concreci\u00f3n de un \u201cmodelo de negocios\u201d que se ha mantenido hasta el presente.<br \/>\nAl no cejar los trabajadores en sus peticiones, la confrontaci\u00f3n no tard\u00f3 en producirse. Adem\u00e1s de los varios incidentes violentos que se presentaron desde casi el comienzo de la huelga a lo largo de toda la zona, el momento m\u00e1s aterrador fue la noche del 5 de diciembre, cuando una n\u00famero de trabajadores que oscilaba entre los mil y tres mil se congreg\u00f3 en la estaci\u00f3n de trenes de Ci\u00e9naga con intenci\u00f3n de dirigirse a Santa Marta al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El general Carlos Cort\u00e9s Vargas, nombrado Jefe Civil y Militar de Santa Marta, orden\u00f3 a la muchedumbre disgregarse en obediencia a uno de los decretos emitidos dentro del estado de sitio que prohib\u00eda la reuni\u00f3n de m\u00e1s de tres personas. Al no recibir la respuesta esperada abri\u00f3 fuego contra la manifestaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El n\u00famero de muertos nunca se ha conocido con certeza y las cifras han variado, desde los 9 que reconoci\u00f3 el propio Ej\u00e9rcito colombiano, hasta la cifra encontrada en el telegrama enviado por el embajador de los Estados Unidos en Colombia al d\u00eda siguiente de la masacre, y solo revelado hasta los a\u00f1os setenta, en el que se puede leer: \u201clos huelguistas muertos pasaron de mil\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque las rese\u00f1as hist\u00f3ricas sobre la masacre se suelen dedicar a intentar dilucidar el n\u00famero de muertos que pudo haber esa noche, y no ahondan en las muertes violentas que hubo antes o despu\u00e9s del episodio, hay que recordar que la zona bananera estuvo en estado de sitio durante m\u00e1s de tres meses despu\u00e9s de la masacre en la estaci\u00f3n y que el general Cort\u00e9s Vargas fungi\u00f3 como \u00fanica autoridad durante este tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desafortunadamente, no hay documentos conocidos sobre los varios meses en los que se mantuvo la alteraci\u00f3n del orden y los poderes omn\u00edmodos del general en la zona. Sin embargo, las historias circulantes en la zona sobre la persecuci\u00f3n posterior a la masacre contra todos los que directa o indirectamente estuvieron implicados en la huelga hablan de un aut\u00e9ntico estado del terror.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed que si alguien decide creer en la versi\u00f3n del embajador estadounidense, sumada a los posibles excesos de los tres meses de persecuci\u00f3n militar bajo estado de sitio (por los que no se adelant\u00f3 ninguna investigaci\u00f3n), la cifra de v\u00edctimas mortales de la huelga y masacre de las bananeras f\u00e1cilmente puede igualar o superar la que sali\u00f3 de la imaginaci\u00f3n de Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Un modelo tr\u00e1gicamente exitoso<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la masacre de las bananeras no termin\u00f3 all\u00ed. Si se observa la historia de Colombia despu\u00e9s de la masacre de las bananeras hay que decir que, tristemente, el modelo de uso de la violencia para asegurar la buena marcha del capital \u2013usualmente extranjero- que se hizo evidente en 1928 se ha replicado recurrentemente en el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El caso m\u00e1s evidente es el de la misma United Fruit Company, que bajo el nombre Chiquita Brands acept\u00f3 en 2007 haber dado dinero a varios bloques de las autodefensas para asesinar l\u00edderes sindicales y asegurar la salida de su producci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y este caso no ha sido el \u00fanico. La lista se extender\u00eda demasiado si quisi\u00e9ramos enumerar todos los proyectos macroecon\u00f3micos \u2013legales e ilegales- que en los \u00faltimos a\u00f1os se han realizado apoy\u00e1ndose en la intimidaci\u00f3n o el homicidio, muchas veces con la complicidad del Estado colombiano; o si se enumeraran los miles de sindicalistas que han sido asesinados como los trabajadores de 1928 en las \u00faltimas d\u00e9cadas en Colombia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso se puede decir que la masacre de las bananeras no fue solo un episodio aislado en la historia pol\u00edtica y econ\u00f3mica del pa\u00eds, sino la concreci\u00f3n de un \u201cmodelo de negocios\u201d que se ha mantenido hasta el presente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Recuerdo que hace unos a\u00f1os fui a la zona bananera para hacer una investigaci\u00f3n sobre la huelga de 1928, y cuando preguntaba a las personas del com\u00fan por la masacre de las bananeras para conocer \u201cla memoria colectiva\u201d sobre el hecho, las respuestas eran del tipo: \u201cs\u00ed, a m\u00ed contaron que en los ochenta mataron a mucha gente en las fincas de guineo\u201d o \u201cs\u00ed, eso fue en una finca de Riofr\u00edo hace unos dos a\u00f1os\u201d. Es decir, la masacre es legi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como una \u201cfruta extra\u00f1a\u201d, amarga y dolorosa, la violencia de las bananeras se ha reproducido en los sembrados de palma, en las minas de oro, en los campos de ganader\u00eda, y en toda la tierra colombiana que ha sido propicia a su ejemplo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de:<a href=\"http:\/\/www.razonpublica.com\/index.php\/econom-y-sociedad-temas-29\/7218-la-recurrente-masacre-de-las-bananeras.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00a0 http:\/\/www.razonpublica.com\/index.php\/econom-y-sociedad-temas-29\/7218-la-recurrente-masacre-de-las-bananeras.html<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nicol\u00e1s Pernett* No fue un sue\u00f1o de la literatura La mayor\u00eda de textos que hablan de la masacre de las bananeras empiezan haciendo alusi\u00f3n a Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez y a su novela Cien a\u00f1os de soledad, en la que se narra un episodio similar a los hechos hist\u00f3ricos ocurridos en Ci\u00e9naga, Magdalena, en la madrugada [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":16155,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[4],"tags":[514],"class_list":["post-16154","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-a-profundidad","tag-huelga-de-las-bananeras"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16154"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16154\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16155"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}