{"id":16168,"date":"2014-11-13T16:47:29","date_gmt":"2014-11-13T21:47:29","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=16168"},"modified":"2019-08-26T15:08:53","modified_gmt":"2019-08-26T20:08:53","slug":"armero-29-anos-despues-y-el-dolor-sigue-intacto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/11\/armero-29-anos-despues-y-el-dolor-sigue-intacto\/","title":{"rendered":"Armero: 29 a\u00f1os despu\u00e9s y el dolor sigue intacto"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_16169\" style=\"width: 630px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/1986-foto_armero_164x77.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-16169\" class=\"size-large wp-image-16169\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/1986-foto_armero_164x77-640x313.jpg\" alt=\"Foto: www.banrepcultural.org\" width=\"620\" height=\"303\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/1986-foto_armero_164x77-640x313.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/1986-foto_armero_164x77-300x147.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/1986-foto_armero_164x77.jpg 1211w\" sizes=\"(max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-16169\" class=\"wp-caption-text\">Foto: www.banrepcultural.org<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">A las 11 de la noche del mi\u00e9rcoles 13 de noviembre de 1985 un muchacho corre por la calle principal del pueblo gritando: Armero se acab\u00f3, Armero se acab\u00f3. <i>Hilda Pedroza<\/i> lo escuch\u00f3 y ella tambi\u00e9n empez\u00f3 a correr, sin rumbo. El recuerdo es n\u00edtido: Hilda y su peque\u00f1o hijo <i>Ricardo Andr\u00e9s C\u00e1rdenas<\/i> tratan de subirse a un lavamanos para alcanzar el techo de una casa cualquiera, mientras un hombre rompe las tejas, pero la avalancha viene y el tiempo se acaba. Se acab\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hilda grita, pide misericordia: \u00a1que la Virgen Sant\u00edsima y todos los Santos me salven y salven a mi hijo, que los \u00e1ngeles me salven! Otro grito agudo que nadie escuch\u00f3 y otro y otro, \u00a1que la virgencita nos salve y salve a Ricardo! Hasta que una bocanada de lodo la call\u00f3 y Ricardo, el peque\u00f1o de cinco a\u00f1os, desapareci\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Han pasado 29 a\u00f1os y Ricardo ya debe ser un hombre. Nadie sabe d\u00f3nde est\u00e1. Ya son 29 a\u00f1os en que Hilda cuenta esta historia. Igualita. Siempre llora. Se desvanece y se silencia. Dice que el d\u00eda en que la cuente sin llorar, en que no tartamudee, es porque la distancia dej\u00f3 de doler y, la verdad, ese mismo dolor es el que la mantiene viva. 29 a\u00f1os y hoy Armero \u2014tu Armero, Ricardo\u2014 es un potrero de cerca de 400 kil\u00f3metros cuadrados, un lugar al que muchos van de turismo, caminan sin llorar tus muertos, otros llegan buscando a Omaira, se inclinan, se persignan, y otros, como Hilda, van y lloran sus vivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Alcald\u00eda la historia la escribieron as\u00ed, a secas: \u00abArmero fue una ciudad floreciente, despensa agr\u00edcola y comercial hasta el 13 de noviembre de 1985 en horas cercanas a la media noche, ya que se produjo un movimiento masivo, inducido por la actividad del volc\u00e1n Nevado del Ruiz, el cual caus\u00f3 cerca de 21.000 muertos. Era conocida como la Ciudad Blanca por considerarse la capital algodonera del Tolima. La poblaci\u00f3n para 1985 podr\u00eda ascender a los 30.776 habitantes. Por ordenanza, el 13 de noviembre de 1986, se fija a Guayabal como cabecera del municipio de Armero\u00bb. Y con esta ordenanza, Armero el viejo dej\u00f3 de existir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Los muertos an\u00f3nimos <\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un hombre, que dice llamarse \u00abel gu\u00eda\u00bb, aparece en medio de una carretera que se pierde entre la maleza. Est\u00e1 inquieto. Sudoroso. Piensa que soy turista porque me pregunta que si quiero ver la tumba de <i>Omaira S\u00e1nchez <\/i>\u2014la ni\u00f1a de 13 a\u00f1os que muri\u00f3 frente a las c\u00e1maras de televisi\u00f3n\u2014 y dice que \u00e9l sabe d\u00f3nde est\u00e1 y que me puede llevar. Le digo que gracias, pero que lo que quiero saber es por qu\u00e9 en el museo \u2014en la entrada del pueblo hay un letrero en una peque\u00f1a casa que dice \u00abmuseo\u00bb\u2014 no hay piezas de museo. El hombre sonr\u00ede y dice: \u00abmujer, esto aqu\u00ed est\u00e1 abandonado, hay unas pocas fotograf\u00edas y de resto en el museo puede conseguir manillas, aretes y mochilas, pero aqu\u00ed, museo no hay. Pero venga, venga, la llevo a la tumba de Omaira\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y Omaira, entonces, aparece como si la tragedia se condensar\u00e1 en ella. No hay m\u00e1s muertos. Los otros 20.000 murieron dos veces: una vez con la avalancha y otra vez en el anonimato. No hay m\u00e1s. El gu\u00eda habla de Omaira y Omaira. Los turistas caminan en silencio, en peregrinaci\u00f3n, hacia la tumba de Omaira.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00ed, <i>Luz Estela Gonz\u00e1lez<\/i>, desde hace cuatro a\u00f1os vende la historia de la ni\u00f1a, que deja ver en un peque\u00f1o computador. \u00abHay gente que no conoce la historia y por eso me compran el CD. La vendemos completa y tenemos otro CD m\u00e1s nuevo en el que muestran la erupci\u00f3n del volc\u00e1n, los cultivos, el mapa, la llegada del Papa y a la ni\u00f1a Omaira. \u00bfQuiere comprarlo?\u00bb, me pregunta Estela, mientras en el computador se ve a Omaira muri\u00e9ndose, despidi\u00e9ndose de sus pap\u00e1s, diciendo que los quiere mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que pocos saben, es que a unos 500 metros de ah\u00ed est\u00e1n los otros muertos de Armero. El cementerio. Completamente solo. No hay vendedores. No hay ninguna historia, ni cid\u00eds por vender, ni peregrinos. Entre las tumbas se iza un \u00e1ngel triste. Un \u00e1ngel azul que ilumina este pedazo de tierra est\u00e9ril al que lentamente se lo traga la maleza. Comenzamos a caminarlo tan despacio que los pasos retumban y lo \u00fanico que se oye es un tasss tasss que incomoda, que asusta. Y empiezan a aparecer los nombres de los muertos que hoy nadie llora. Tambi\u00e9n se ve un par de huesos, un cr\u00e1neo, un altar de una iglesia que fue. Un cementerio sin llanto, sin flores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1 de esto, Armero es un potrero, con vacas y toros. No se ve m\u00e1s que maleza y a algunos turistas afanados. Y un gu\u00eda sudoroso, inquieto, que resumi\u00f3 la historia de Armero en la muerte de Omaira y llegada del <i>Papa Juan Pablo II.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Los ni\u00f1os perdidos<\/b><br \/>\n<i>Francisco Gonz\u00e1lez, <\/i>director de la Fundaci\u00f3n Armando Armero, el hombre que ha dedicado su vida a que Armero no solo sea noticia en noviembre, dice lo mismo, pero con diplomacia. \u00abHoy la naturaleza cubre de verde el territorio que fue arrasado por la avalancha y el Estado cubre de silencio todas las acciones que ha debido hacer y que no hace. Y s\u00ed, hoy Armero est\u00e1 lleno de vacas, eso es cierto. No hay un control de parte de las autoridades locales\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le pregunto por Omaira y por el museo que no existe y responde con contundencia: \u00ab\u00a1Armero no es solo Omaira!. Ella es apenas una pieza medi\u00e1tica de la tragedia y hay otros asuntos para contar\u00bb. Silencio. Del museo dice que no, que no hay museo. \u00abDesde hace diez a\u00f1os recuperamos la memoria hist\u00f3rica del municipio y entonces comenzamos a contar nuestras historias y a realizar una intervenci\u00f3n en el lugar con unas vallas que han generado un incipiente turismo cultural. Pero hace dos a\u00f1os el paro cafetero arras\u00f3 con la mitad de las vallas, las utilizaron para hacer barricadas y quedamos en las mismas\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Describe que m\u00e1s all\u00e1 de eso \u2014que se puede solucionar con aportes econ\u00f3micos\u2014 el proyecto insignia de la Fundaci\u00f3n son los ni\u00f1os perdidos de Armero. M\u00e1s que un proyecto, es un sue\u00f1o que lanzaron a finales de 2012.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abAl d\u00eda de hoy tenemos 223 casos registrados de ni\u00f1os que se desaparecieron durante la tragedia y que nadie sab\u00eda. Se cree que los ni\u00f1os est\u00e1n en Colombia, en Holanda o en Italia. Hoy esos ni\u00f1os son adultos. Hemos pedido la ayuda del ICBF pero no ha sido como se esperaba\u00bb, explica Francisco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed es donde est\u00e1 Hilda. Buscando a Ricardo. Extra\u00f1\u00e1ndolo. Llor\u00e1ndolo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le digo a Hilda que me cuente qu\u00e9 ha pasado con su vida en estos 29 a\u00f1os de esa ausencia prolongada y responde: \u00ab\u00a1Sobrevivir!. Siento tristeza en el alma porque este es el momento en que todav\u00eda no he encontrado a mi hijo, a Ricardo. La verdad es que de ah\u00ed a m\u00e1s, nada: luchar, seguir viviendo y seguir trabajando\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El recuerdo es intacto: A los cinco a\u00f1os Ricardo era un ni\u00f1o de sonrisa f\u00e1cil y con los dientes desordenados. Cabello negro y abundante. En la fotograf\u00eda \u2014borrosa\u2014 aparece de camiseta rosada. No era capaz de pronunciar que ten\u00eda cinco a\u00f1os, no, Ricardo se com\u00eda la \u00abs\u00bb y ese recuerdo hoy, hace feliz a Hilda que se r\u00ede sin gracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y entonces la historia vuelve a empezar, justo ah\u00ed, cuando Ricardo e Hilda corr\u00edan de la mano, angustiados, pero juntos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abA las 11 de la noche se fue la luz y ah\u00ed fue cuando mi hermana me llam\u00f3 a decirme que Armero estaba en peligro. Se cort\u00f3 la llamada y ya ven\u00eda eso (la avalancha) a taparnos. Eso era una masa inmensamente negra y empec\u00e9 a correr para una casa que estaba abierta y me entr\u00e9 al patio, me sub\u00ed encima de un lavamanos con mi hijo y lo levant\u00e9 sobre una pared y un muchacho que ven\u00eda corriendo gritaba: Armero se acab\u00f3, Armero se acab\u00f3. Luego lleg\u00f3 eso (la avalancha) y parti\u00f3 la pared. Todav\u00eda ten\u00eda al ni\u00f1o agarrado de la mano, ten\u00edamos entrelazados los dedos. Ese fue mi \u00faltimo contacto f\u00edsico con \u00e9l. El ni\u00f1o lo rescat\u00f3 un hombre y a m\u00ed me sacaron de la lava el s\u00e1bado a las 5 de la tarde. Me llevaron a Ibagu\u00e9 y nunca m\u00e1s supe de mi hijo hasta que lo vi en unos videos. \u00a1Y empezamos la lucha! De un lado a otro busc\u00e1ndolo. Esta es la hora en que no s\u00e9 d\u00f3nde est\u00e1\u00bb, dice Hilda, quien a esta altura del relato, llora mucho, mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Hilda esta es una fecha de dolor y por eso hay que decir, que durante toda la entrevista llor\u00f3. \u00abGracias por no olvidar. Estas cosas hay que volverlas a pasar por el coraz\u00f3n y seguir la lucha. La esperanza sigue ah\u00ed, tal vez Ricardo lea esta nota y pueda llamarme, que le digan que hoy vivo en Pereira y que el dolor es el mismo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.elcolombiano.com\/BancoConocimiento\/A\/armero_29_anos_despues_y_el_dolor_sigue_intacto\/armero_29_anos_despues_y_el_dolor_sigue_intacto.asp\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.elcolombiano.com\/BancoConocimiento\/A\/armero_29_anos_despues_y_el_dolor_sigue_intacto\/armero_29_anos_despues_y_el_dolor_sigue_intacto.asp<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A las 11 de la noche del mi\u00e9rcoles 13 de noviembre de 1985 un muchacho corre por la calle principal del pueblo gritando: Armero se acab\u00f3, Armero se acab\u00f3. Hilda Pedroza lo escuch\u00f3 y ella tambi\u00e9n empez\u00f3 a correr, sin rumbo. 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