{"id":16332,"date":"2014-12-05T12:03:11","date_gmt":"2014-12-05T17:03:11","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=16332"},"modified":"2019-08-26T15:08:50","modified_gmt":"2019-08-26T20:08:50","slug":"un-ano-sin-mandela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2014\/12\/un-ano-sin-mandela\/","title":{"rendered":"Un a\u00f1o sin Mandela"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_16333\" style=\"width: 630px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/919804311227f8d8a4c94a5cce8cb4f9.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-16333\" class=\"size-large wp-image-16333\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/919804311227f8d8a4c94a5cce8cb4f9-640x366.jpg\" alt=\"Foto: Archivo Semana\" width=\"620\" height=\"354\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/919804311227f8d8a4c94a5cce8cb4f9-640x366.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/919804311227f8d8a4c94a5cce8cb4f9-300x171.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/919804311227f8d8a4c94a5cce8cb4f9.jpg 848w\" sizes=\"(max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-16333\" class=\"wp-caption-text\">Foto: Archivo Semana<\/p><\/div>\n<p><strong>Por Javier Dario Restrepo<br \/>\nPublicado en\u00a0<a href=\"http:\/\/www.vidanueva.co\/blog\/2014\/01\/12\/las-claves-de-mandela\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">www.vidanueva.co<\/a><br \/>\nFoto: Archivo Semana<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cNuestra naci\u00f3n ha perdido al m\u00e1s grande\u201d, exclam\u00f3\u00a0<strong>Jacob Zuma<\/strong>, presidente de Sur\u00e1frica al conocer la muerte de\u00a0Nelson Mandela, \u201cfue un h\u00e9roe de nuestro tiempo\u201d, coment\u00f3 el primer ministro ingl\u00e9s; \u201clogr\u00f3 m\u00e1s de lo que se puede esperar de un hombre\u201d, sostuvo el presidente de Estados Unidos; \u201cs\u00edmbolo de la libertad, la justicia y la dignidad humana\u201d, lo llam\u00f3\u00a0Fidel Castro; \u201cfue lo m\u00e1s cercano a un santo laico\u201d, \u201cpasar\u00e1 a la historia como un hombre enorme por ser de los poqu\u00edsimos que tienen la virtud de apelar a la acci\u00f3n y al mismo tiempo triunfar como pol\u00edtico\u201d, reflexionaron los periodistas despu\u00e9s de de una entrevista concedida. Todos, al conocer la noticia de su muerte, coincidieron en que Mandela hizo mejor al mundo porque revel\u00f3 que el perd\u00f3n s\u00ed es posible entre los hombres de hoy.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La c\u00e1rcel como lugar para renacer<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tuvo todos los motivos para emprender el camino de la violencia; as\u00ed lo dijo en un desusado gesto de franqueza ante el juez que lo hab\u00eda hecho comparecer en aquella audiencia de Rivonia, en 1964. Lo hab\u00eda capturado con la ayuda de la CIA que, siguiendo las instrucciones de la Secretar\u00eda de Estados Unidos, hab\u00eda seguido todos los pasos de este hombre clasificado como peligroso terrorista, fundador del grupo guerrillero Lanzas de la Naci\u00f3n y asociado a la muerte de 300 polic\u00edas y soldados.\u00a0Richard Stengel, director de\u00a0<em>Time<\/em>, como buen conocedor del alma de Mandela, apunta al consignar este momento de su vida: \u201chubiera podido declararse inocente, pero ese no era un comportamiento de l\u00edder\u201d. En efecto, en vez de negar su responsabilidad, los asistentes a aquella audiencia le oyeron decir: \u201cla violencia se ha convertido en inevitable. Hemos elegido desafiar la ley, hemos decidido responder a la violencia con violencia\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos conoc\u00edan los motivos de sus acciones contra el sistema, pero la mayor\u00eda volv\u00eda los ojos al otro para no correr riesgos. Nadie pod\u00eda desconocer la existencia del r\u00e9gimen ignominioso del\u00a0<em>Apartheid<\/em>\u00a0que discriminaba a la poblaci\u00f3n negra y les negaba sus derechos; tambi\u00e9n era un hecho conocido que mientras la poblaci\u00f3n blanca disfrutaba el nivel de vida m\u00e1s alto del mundo, la de la poblaci\u00f3n negra era una vida de miseria; menos conocida, pero real, era la perversi\u00f3n legal que perpetuaba la situaci\u00f3n de sometimiento del negro y le negaba cualquier posibilidad de ascenso, como se ve\u00eda en el sistema educativo con preferencias y subsidios para los blancos y sin oportunidades para el negro. Mandela har\u00eda su conciso memorial de agravios al decir: \u201crecib\u00ed una acumulaci\u00f3n de mil ofensas, de mil injusticias, de mil momentos que provocaban mi furia, mi rebeld\u00eda, mi deseo de luchar contra el sistema\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esto se refer\u00eda al declarar en aquella sala ante un p\u00fablico estupefacto, que cerrados todos los caminos para una soluci\u00f3n pac\u00edfica, hab\u00eda optado por la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante estas declaraciones, no fue dif\u00edcil obtener una condena para el reo, la m\u00e1s alta que se pod\u00eda dictar: prisi\u00f3n perpetua en la c\u00e1rcel de Robben Island, un moridero en forma de isla presidio, rodeada de tiburones y de guardas, en una estrecha celda en donde el antiguo guerrillero y terrorista renaci\u00f3. All\u00ed estuvo 18 a\u00f1os, y desde marzo de 1982 paso al reclusorio de Pollsmoor, cerca de Ciudad del Cabo y en 1986 a la c\u00e1rcel de Para, en Cabo Occidental, en donde el rigor carcelario se atenu\u00f3. Su nueva prisi\u00f3n, desde donde adelantar\u00eda sus conversaciones secretas con el gobierno, era una casa con jard\u00edn y piscina en donde pod\u00eda recibir las visitas de su familia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fueron a\u00f1os de morosas y profundas lecturas, de observaci\u00f3n fina de sus guardianes cuyo idioma, el afrikaan aprendi\u00f3 para facilitar la comunicaci\u00f3n con ellos, y de una implacable autocr\u00edtica que cambiar\u00edan su visi\u00f3n, que le dieron una orientaci\u00f3n nueva a sus m\u00e9todos de lucha sin alterar, en lo m\u00e1s m\u00ednimo, su decisi\u00f3n de cambiar la historia de su pa\u00eds con la liquidaci\u00f3n del\u00a0<em>Apartheid<\/em>. En la isla cultivaba la tierra, produc\u00eda vegetales y frutas que compart\u00eda con sus guardianes y con los otros presos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando lleg\u00f3 al final de su encierro, en febrero de 1986, que dej\u00f3 de ser perpetuo y se limit\u00f3 a 27 a\u00f1os, el feroz guerrillero que hab\u00eda hecho profesi\u00f3n de violencia ante el juez, ahora ten\u00eda el coraz\u00f3n y los ojos mansos. Llevaba cuatro a\u00f1os de conversaciones secretas con el gobierno que lo hab\u00eda condenado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reportero ingl\u00e9s,\u00a0John Carlin, fue el primero en entrevistarlo y con \u00e9l habl\u00f3 de su decisi\u00f3n de negociar una transici\u00f3n democr\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfC\u00f3mo?, pregunt\u00f3, incr\u00e9dulo, el reportero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cReconciliando los temores de los blancos con las aspiraciones de los negros\u201d, fue la enigm\u00e1tica respuesta, conclusi\u00f3n a la que hab\u00eda llegado despu\u00e9s de su profunda inmersi\u00f3n en el alma de sus enemigos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue la primera clave: hab\u00eda que conocer al enemigo y no solo imaginarlo bajo la sospechosa direcci\u00f3n de los resentimientos, los prejuicios y los odios. Mandela decidi\u00f3 meterse en la piel del enemigo. Seg\u00fan Steigel, \u201csu capacidad para percibir el bien en cada hombre, era la manifestaci\u00f3n sutil de su optimismo\u201d. Para \u00e9l el ser humano es fundamentalmente bueno; por eso se empe\u00f1aba en prender chispas de humanidad a\u00fan en los seres m\u00e1s oscuros, comenta Steigel, quien concluye que Mandela, fund\u00f3 su relaci\u00f3n con los otros en el presupuesto de que los dem\u00e1s son \u00edntegros y dignos. Clave fundamental para el perd\u00f3n y para la construcci\u00f3n de la paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parte de su renacimiento fue la convicci\u00f3n de que la l\u00f3gica del perd\u00f3n y de la paz es contraria a las l\u00f3gicas en uso de la pol\u00edtica, de los negocios o de la guerra. Al adoptar esa l\u00f3gica contraria, supo que se condenaba a remar contra corriente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y a pesar de esto sintoniz\u00f3 con el coraz\u00f3n de las mayor\u00edas negras y de una parte de los blancos que unieron sus votos para llevarlo a la presidencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aplic\u00f3 esa l\u00f3gica enrevesada cuando siendo presidente invit\u00f3 a un t\u00e9 al general\u00a0Constant Viljean, un general blanco que recorr\u00eda a Sur\u00e1frica formando c\u00e9lulas terroristas para derribar al presidente negro a quien no pod\u00eda dejar de ver como un guerrillero terrorista. Por eso su sorpresa fue grande al encontrarse con un anfitri\u00f3n que hizo el t\u00e9, se lo sirvi\u00f3 con un gesto familiar y amable que activ\u00f3 las defensas del militar m\u00e1s que si hubiera encontrado al presidente armado y a la ofensiva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mandela estaba aplicando su contral\u00f3gica, y al cabo de una relajada conversaci\u00f3n supo que hab\u00eda escogido la t\u00e1ctica apropiada cuando, el que era su enemigo, admiti\u00f3 que estaba equivocado y le prometi\u00f3 una fidelidad que nunca flaquear\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esa fuerza interior que hizo de Mandela el l\u00edder mundial del perd\u00f3n y de la paz tuvo otras reveladoras claves.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Claves para la paz<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arzobispo anglicano,\u00a0Desmond Tutu\u00a0trabaj\u00f3 con Mandela en la creaci\u00f3n de la Comisi\u00f3n para la Verdad y la Reconciliaci\u00f3n, a la que se\u00f1alaron el objetivo de pedir a los verdugos el reconocimiento de sus excesos y a las v\u00edctimas que perdonaran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gobierno del\u00a0<em>Apartheid<\/em>\u00a0pretendi\u00f3 cerrar el camino con la afirmaci\u00f3n arrogante y miope de que no hablaba con terroristas: \u201cterminaron hablando con terroristas y los terroristas luego llegaron a tener al presidente del pa\u00eds\u201d, record\u00f3 Tutu. Si se hubieran empe\u00f1ado en no hablar con Mandela y con la guerrilla Espada de la Naci\u00f3n, Sur\u00e1frica seguir\u00eda en guerra y excluida de la comunidad de las naciones. El di\u00e1logo eleva los niveles morales de la confrontaci\u00f3n porque introduce el elemento racional e inteligente, alejado del recurso f\u00e1cil de los adjetivos ofensivos; obliga a los interlocutores a examinar los fundamentos de sus juicios y a someterlos a una comprobaci\u00f3n de hechos y de juicios. El que dialoga, adem\u00e1s, le reconoce una entidad y un rostro a su enemigo y deja atr\u00e1s la postura radical de negarle la dignidad de ser, que es la situaci\u00f3n previa a la decisi\u00f3n de eliminarlo f\u00edsicamente. El di\u00e1logo, por \u00faltimo, es el reconocimiento de que la paz es el resultado de una acci\u00f3n conjunta y de que unos y otros contribuyen a su aparici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La otra clave tiene que ver con la posici\u00f3n mental de quienes consideran que los \u201cbuenos\u201d degradan su condici\u00f3n cuando acceden a conversar con los \u201cmalos\u201d. Con un humilde y realista sentido de los hechos, Mandela dio por supuesto que en el drama surafricano hab\u00eda buenos y malos en todos los lados porque le constaba que entre los blancos y entre los negros se hab\u00edan cometido excesos vergonzosos y una discusi\u00f3n sobre las culpas y los culpables ser\u00eda interminable y est\u00e9ril. En cambio hab\u00eda amigos y enemigos, con los amigos se colaborar\u00eda y con los enemigos se negociar\u00eda. El enemigo es enemigo no porque \u00e9l sea intr\u00ednsecamente malo y yo sea su opuesto o sea el bueno, sino porque su inter\u00e9s no coincide con el m\u00edo, o impide el m\u00edo; por tanto, entre esos dos mundos diferentes se han de buscar los puntos de contacto, no con recursos de fuerza sino con los de la inteligencia. Eso es negociar, un recurso m\u00e1s digno y humano que el de doblegar al otro por la fuerza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sometido a cr\u00edticas cuando comparti\u00f3 el premio Nobel con el presidente\u00a0De Klerk, respondi\u00f3 que para tener la paz con un enemigo es preciso trabajar con \u00e9l, as\u00ed, el enemigo se convierte en socio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La otra clave que se descubre en la actividad de Mandela es la del poder pacificador que \u00e9l le atribuye a la esperanza, y del poder destructor y generador de violencia que descubre en la desesperanza. Recordando esto, Tutu afirmaba: \u201chay que darles esperanzas a las gentes, que sepan que existe alguien que les da la oportunidad de escucharles, se trata de incluirlos y decirles que son parte de la soluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esperar es tener fe en lo posible y, en este caso, era admitir que en el interlocutor, fuera el negro \u201cterrorista\u201d o el blanco opresor, hab\u00eda posibilidades que deb\u00edan buscarse y encontrarse. Ese ejercicio tendr\u00eda que extenderse a los del propio bando porque cab\u00eda desconfiar de la capacidad de los del propio grupo para intentar la riesgosa escalada hacia las cimas del perd\u00f3n desde las profundas simas del odio, los resentimientos y los prejuicios culturales. Es la tarea que Mandela y De Klerk tuvieron que acometer: inyectarle alma al alma de los suyos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Fuera de Sur\u00e1frica<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas claves se aplicaron en ese hervidero de odios que fue Ruanda en donde tambi\u00e9n se demostr\u00f3 que el milagro del perd\u00f3n era posible. Lo record\u00f3 en una visita a Colombia Inmaculee Ilibagiza, una sobreviviente al genocidio que la etnia hutu, en el poder, desat\u00f3 contra los tutsis. Todav\u00eda con las im\u00e1genes de muchos de su etnia en la memoria, recordando los rostros deformados por el terror o por la ira fan\u00e1tica, esta mujer entendi\u00f3 que la soluci\u00f3n no estaba en la prolongaci\u00f3n de la ira, fue a la prisi\u00f3n en donde estaba recluido el hombre que hab\u00eda asesinado a su familia. La escena la llevar\u00e1 consigo el resto de su vida: ocurri\u00f3 en la celda en penumbra, maloliente y calurosa. El guardia hab\u00eda quedado en la puerta, atento y sorprendido. Ella entr\u00f3 acompa\u00f1ada por un amigo que tampoco lograba entender.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando el prisionero la identific\u00f3 pas\u00f3 del pasmo a las l\u00e1grimas y a las frases entrecortadas por los sollozos. Ella, aparentemente serena, controlaba sus emociones. No quer\u00eda llorar. Le dijo en voz suave que hab\u00eda venido a ayudarle a desprenderse de ese peso que llevaba consigo y que as\u00ed se libraba ella de la ira y de las voces interiores que la llamaban a la venganza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ese momento su acompa\u00f1ante no resisti\u00f3 m\u00e1s y protest\u00f3: lo que hab\u00eda hecho ese hombre era imperdonable. Desde la serenidad impuesta con una voluntad de hierro, ella le explic\u00f3:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para que \u00e9l pueda seguir con su vida y apartarse de su pasado, lo quiero dejar libre y liberarme yo misma. No hay otro camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esa celda el asombro del guardi\u00e1n, el del reo y el de su acompa\u00f1ante fue igual al que ocurrir\u00eda frente a un milagro. El perd\u00f3n era lo inesperado, lo no imaginado, lo que romp\u00eda toda l\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s dir\u00eda ella, record\u00e1ndolo, \u201ccuando perdonas, decides ser m\u00e1s inteligente, evitar que las personas que te pueden herir, vuelvan a hacerlo\u201d. Ese milagro se repiti\u00f3 hasta lograr lo que Ruanda es hoy: un pa\u00eds en paz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Revelan una necesidad, los entusiasmos peri\u00f3dicos con que los medios de comunicaci\u00f3n de Colombia registran gestos como el del guerrillero\u00a0Mart\u00edn Sombra\u00a0de pedir perd\u00f3n a sus v\u00edctimas o el de\u00a0Sebasti\u00e1n Marroqu\u00edn, el hijo de Pablo Escobar, al afirmar que \u201csi seguimos en este mar de odios, vamos a ahogarnos todos\u201d o la petici\u00f3n de perd\u00f3n impuesta por un juez al ej\u00e9rcito por los asesinatos cometidos en San Jos\u00e9 de Apartad\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una encuesta radial coincidi\u00f3 con otras investigaciones de opini\u00f3n sobre la actitud de los colombianos frente al perd\u00f3n. En este caso el 79% de los encuestados dijo NO a la b\u00fasqueda de acuerdos de paz con la guerrilla, en un claro regreso a los tiempos remotos en que la humanidad optaba por la guerra porque la venganza era el \u00fanico modo de disuasi\u00f3n posible. Ni las c\u00e1rceles ni las leyes penales, pasaban como respuesta por las despobladas mentes de la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue un momento de gracia y de progreso de la conciencia humana cuando, ante los numerosos cr\u00edmenes y criminales de la segunda guerra mundial, el fiscal\u00a0Jackson, en Nuremberg, plante\u00f3 la necesidad de otra clase de castigos. Sin propon\u00e9rselo, plante\u00f3 uno de los presupuestos del perd\u00f3n, ante la pobreza humana y mental de los que ante el crimen, solo ven la alternativa del castigo. Para\u00a0Hobbes\u00a0\u201cel castigo no tiende a la venganza sino al terror para asustar al criminal\u201d. \u201cRenunciar a ese ciclo infernal venganza-castigo, es el problema de toda sociedad civilizada\u201d, comenta\u00a0Edgar Morin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es, por tanto, un asunto \u00e9tico, cuando esta se entiende como impulso a la excelencia humana. La comprensi\u00f3n, la magnanimidad, la clemencia, el perd\u00f3n, hacen parte de esa excelencia a la que ni las personas ni la sociedad, pueden renunciar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tomado de:<\/p>\n<p>http:\/\/www.reconciliacioncolombia.com\/historias\/detalle\/298\/las-claves-de-mandela<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Javier Dario Restrepo Publicado en\u00a0www.vidanueva.co Foto: Archivo Semana \u201cNuestra naci\u00f3n ha perdido al m\u00e1s grande\u201d, exclam\u00f3\u00a0Jacob Zuma, presidente de Sur\u00e1frica al conocer la muerte de\u00a0Nelson Mandela, \u201cfue un h\u00e9roe de nuestro tiempo\u201d, coment\u00f3 el primer ministro ingl\u00e9s; \u201clogr\u00f3 m\u00e1s de lo que se puede esperar de un hombre\u201d, sostuvo el presidente de Estados Unidos; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":16333,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[462],"tags":[546,548,136,547],"class_list":["post-16332","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-destacado","tag-mandela","tag-nelson-mandela","tag-paz-2","tag-surafrica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16332","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16332"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16332\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media\/16333"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16332"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16332"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16332"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}