{"id":16817,"date":"2015-05-25T11:06:46","date_gmt":"2015-05-25T16:06:46","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=16817"},"modified":"2019-08-26T15:08:42","modified_gmt":"2019-08-26T20:08:42","slug":"avanzamos-en-la-guerra-y-retrocedemos-en-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2015\/05\/avanzamos-en-la-guerra-y-retrocedemos-en-la-paz\/","title":{"rendered":"Avanzamos en la guerra y retrocedemos en la paz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/jose-Giron1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-16745\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/jose-Giron1-100x100.png\" alt=\"jose-Giron1\" width=\"130\" height=\"130\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/jose-Giron1-100x100.png 100w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/jose-Giron1-70x70.png 70w\" sizes=\"(max-width: 130px) 100vw, 130px\" \/><\/a>La teor\u00eda, la experiencia y la historia as\u00ed lo indican, que los procesos de negociaci\u00f3n de conflictos armados, m\u00e1s si se trata de aquellos de larga duraci\u00f3n, caminan sobre terrenos inestables y plagados de riesgos. Hemos dicho en varias oportunidades que tales procesos se mueven en el borde del abismo. Con eso se quiere indicar, que\u00a0 tantos a\u00f1os de confrontaci\u00f3n tienen \u00a0como secuela el afianzamiento,\u00a0 en cada una de las partes, de las \u00a0\u00a0razones por las que decidieron resolver sus conflictos por medio de las armas. La guerra\u00a0 es hija leg\u00edtima de la desconfianza y cada acto de guerra, aparte de otras consecuencias, lo que hace es profundizarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ello, negociar en medio del conflicto, como fue impuesto por el gobierno colombiano a la contraparte, las FARC, se constituye en el peor escenario para resolver un problema clave: unas condiciones que ayuden a Estado e insurgencia a remover las razones que los sumi\u00f3 en una profunda desconfianza y a fortalecer aquellas que les permitiesen creer en que es posible, sin deponer sus diferencias, caminar juntos sin necesidad de matarse y sobre todo, dar mensajes claros a una sociedad que no es ajena al pesimismo y a la desconfianza. El gobierno, de manera equivocada, sigue creyendo que la guerra \u00a0debe utilizarse \u00a0como ventaja para los resultados finales en la mesa de negociaciones, en tanto se parte del presupuesto \u00a0que el Estado colombiano est\u00e1 a la ofensiva y cree estar gan\u00e1ndola. Un razonamiento similar tuvieron las Farc en el proceso del Cagu\u00e1n y bien se sabe en que terminaron las cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se llega al convencimiento de que no es posible una derrota militar y se decide negociar es porque unos y otros han llegado a la conclusi\u00f3n de que el escenario de confrontaci\u00f3n debe ser distinto para no causar ni causarse m\u00e1s da\u00f1o. Esto cre\u00edamos cuando\u00a0 el gobierno y las FARC decidieron negociar lo que antes quisieron resolver con los fusiles y por eso comenzamos a so\u00f1ar. Ese escenario no es otro que el de la pol\u00edtica y \u00e9ste debe empezarse a construir, desde la etapa de negociaci\u00f3n, aclimatando la confianza no atizando el odio y la venganza. Tal escenario, en el actual proceso, anda profundamente desdibujado por el dominio del lenguaje belicista, liderado por el gobierno, tanto en la mesa de la Habana como tambi\u00e9n\u00a0 en la sociedad. Esta \u00a0ambig\u00fcedad del Presidente Santos \u00a0de caminar entre dos aguas \u00a0est\u00e1 mostrando sus resultados nefastos y \u00a0contundentes: sus opositores lo acusan de inconsecuente pues consideran que la guerra en medioo de la negociaci\u00f3n lo que ha hecho es desmoralizar a la tropa y los sucesos de guerra desde la insurgencia, \u00a0h\u00e1bilmente utilizados por los enemigos del proceso, no solo han deslegitimado su liderazgo sino que\u00a0 mantienen una sociedad esc\u00e9ptica, desconfiada e incr\u00e9dula. Dicho de otro\u00a0 manera, para nada ha servido eso de negociar en medio del conflicto y lo grave del asunto es que pareciera que\u00a0 existen pocas posibilidades de replanteamiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando ve\u00edamos como un camino novedosos la idea del desescalamiento de la confrontaci\u00f3n armada\u00a0 a partir de decisiones concretas de la insurgencia y el Gobierno, los acontecimientos lamentables recientemente ocurridos\u00a0 en el Cauca, donde 11 soldados y 26 guerrilleros entraron a engrosar la \u00a0lista de muertes que podr\u00edan haberse evitado, el proceso sufre un reversazo \u00a0y lo coloca en uno de sus peores momentos. El escenario que se vislumbra no es menos aterrador: cada cual trabajar\u00e1 para poner en evidencia su capacidad b\u00e9lica, pues la insurgencia \u00a0con su decisi\u00f3n unilateral de cesar el fuego como una manera de crear confianza, se encontr\u00f3 que para gobierno y oposici\u00f3n esto significaba\u00a0 exponerse a las balas oficiales y ante la escasa o nula valoraci\u00f3n de esta decisi\u00f3n y los riesgos que esto significaba, no tuvo otra alternativa que volverse atr\u00e1s y \u00a0demostrar que no est\u00e1n derrotados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como est\u00e1n las cosas, la guerra avanza y la paz no tiene doliente. La oposici\u00f3n al gobierno y al proceso de la Habana, gana terreno desde distintos frentes sin que cuente, desde el gobierno y\u00a0 la misma sociedad, quien, con la autoridad moral y pol\u00edtica suficientes, haga cre\u00edble y confiable el camino \u00a0hacia un pa\u00eds que, as\u00ed fuera a tientas, se atrev\u00eda asumir las soluciones civilistas a sus conflictos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ha afirmado en otras columnas, vemos un gobierno que se va quedando s\u00f3lo y agobiado por problemas econ\u00f3micos derivados de la baja en los precios del petr\u00f3leo y por fallas en pol\u00edticas tan cruciales como la ley de v\u00edctimas y restituci\u00f3n de tierras entre otras, \u00a0en donde las cosas no caminan porque, como siempre, el poder del latifundio se impone. En estas circunstancias, no es la izquierda ni el movimiento social quien pueda darle la mano como lo hicieran en las pasadas elecciones, tampoco los sectores \u00a0que fungen como parte del bloque en el poder quienes ahora reclaman replantear el proceso de la Habana, en el sentido de imponer condicionantes a la insurgencia hasta el momento rechazadas por esta organizaci\u00f3n armada. Los elementos y las razones para que uno de los participantes en esta negociaci\u00f3n se levante, est\u00e1n dados, no hace falta sino el puntillazo: un nuevo hecho atroz que reboce la tasa para que retornemos al comienzo: la guerra. Y hemos dado el paso para saltar nuevamente al abismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun pensando m\u00e1s con el deseo que con realidad, compartiendo la idea de que el proceso Santista de la Habana necesita una replanteamiento, \u00e9ste,\u00a0 no puede ser a la manera como la viene proponiendo el Uribismo y otros sectores de oposici\u00f3n que parece m\u00e1s una emboscada, si no a la manera de lo que desde hace tiempo vienen planteando los movimientos sociales y algunos partidos\u00a0\u00a0 pol\u00edticos de izquierda y de centro: convertir\u00a0 esta gran oportunidad para profundizar la democracia e iniciar el complejo camino de resolver tanta inequidad y exclusi\u00f3n. Para ello, se necesita que el gobierno es vez de coquetearle a quienes no cesan de lanzarle todo tipo de dardos, se acerque m\u00e1s bien a aquellos que son aliados seguros. No podr\u00e1 olvidar al respecto el presidente Santos que su segundo mandato fue posible gracias a al voto que nunca antes se hab\u00eda depositado \u00a0por un candidato de los partidos tradicionales. Esta es una deuda y un compromiso con la paz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Gir\u00f3n Sierra<\/p>\n<p>Observatorio de DDHH. IPC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La teor\u00eda, la experiencia y la historia as\u00ed lo indican, que los procesos de negociaci\u00f3n de conflictos armados, m\u00e1s si se trata de aquellos de larga duraci\u00f3n, caminan sobre terrenos inestables y plagados de riesgos. Hemos dicho en varias oportunidades que tales procesos se mueven en el borde del abismo. 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