{"id":17211,"date":"2015-07-07T16:37:34","date_gmt":"2015-07-07T21:37:34","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=17211"},"modified":"2019-08-26T15:08:40","modified_gmt":"2019-08-26T20:08:40","slug":"la-vida-balanceandose-en-las-pupilas-de-mis-ojos-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2015\/07\/la-vida-balanceandose-en-las-pupilas-de-mis-ojos-2\/","title":{"rendered":"La vida balance\u00e1ndose en las pupilas de mis ojos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_17213\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Sin-t\u00edtulo1.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-17213\" class=\"wp-image-17213 size-medium\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Sin-t\u00edtulo1-300x196.png\" alt=\"Sin t\u00edtulo\" width=\"300\" height=\"196\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Sin-t\u00edtulo1-300x196.png 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/Sin-t\u00edtulo1.png 640w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-17213\" class=\"wp-caption-text\">Foto tomada del blog, Casa de barro sobre una monta\u00f1a de silicio\/ Cortes\u00eda de la galer\u00eda Atassi.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi \u00faltima guerra comenz\u00f3 hace cuatro a\u00f1os, ya no huelen mis manos a p\u00f3lvora como anta\u00f1o. La lucha fue por reconquistar mi salud perdida. Sucede que la carga que traen consigo los tiempos tienen su peso espec\u00edfico, su olor, consistencia, y no toda ella es buena para el cuerpo y el esp\u00edritu y mi salud emocional y f\u00edsica no tiene el m\u00fasculo ni la tonicidad para cargarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi caso, desde los doce a\u00f1os instintivamente pens\u00e9 que la gente buena de mi barrio, mi ciudad, y mi pa\u00eds, no merec\u00eda sufrir la bofetada y el pu\u00f1al de los d\u00e9spotas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La imagen de mi padre a quien lo mir\u00e9 de cara contra el muro de un edificio y con las manos levantadas, a pocas cuadras de la escuela a la que asist\u00eda, denigrado por la bota militar de aquel entonces, por el \u00fanico delito de ser hombre y empleado, fue el inicio de mi posterior vida, que sobre rieles idealistas en b\u00fasqueda de mejores d\u00edas, no sopes\u00e9 ni tuve tiempo de pensar en el valor que ten\u00eda mi vida, mucho menos en mi salud o en las comodidades que merecemos disponer los seres humanos, porque para sufrir no hemos venido a este mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed las cargas pesadas de proyectos inconclusos, traicionados, tiranizados, con todo lo que eso implic\u00f3 en tiempo, vida, energ\u00eda, valores y afectos me pusieron rodilla en tierra en el 2011, sintiendo peri\u00f3dicamente que me estaba muriendo, muriendo en el olvido total, como cualquier condenado a muerte en su celda de por vida. Me estaba matando el pasado lejano y el inmediato. Nunca imagin\u00e9 que exist\u00eda esta enfermedad, quiz\u00e1 no existe un nombre preciso para definirla, porque he sentido estar enfermo de todo los \u00f3rganos, huesos, tejidos y todo lo que el ser humano tiene por dentro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando finalizaba la guerra de Vietnam comenc\u00e9 a escuchar en las noticias, en el radio de onda corta que hab\u00eda en casa, de los traumas de post-guerra de los sobrevivientes de la misma, que estos hombres despedazados f\u00edsica y emocionalmente unos en menor o mayor grado, casi todos ten\u00edan visibles vendajes, pr\u00f3tesis y la marca de la muerte en el rostro, todo esto era como las im\u00e1genes de una pel\u00edcula, hasta tener mi propia experiencia y llegar a saber y entender que la marca de la muerte era el sello donde se condensa el dolor familiar, el dolor de los amigos muertos y desaparecidos, el dolor de las ausencias, el dolor de la mujer que amaste, y la confrontaci\u00f3n cara a cara con este sujeto que se te lleva la vida, y escapas transitando un delgado hilo que hace la frontera con la vida. Lleva tambi\u00e9n el sello de la muerte una sentencia premonitoria de que a\u00fan estas m\u00e1s cercano que el resto de los seres humanos a encontrarte una vez m\u00e1s y para siempre; sabes que en tanto no suceda esto, sufrir\u00e1s el dolor de las heridas f\u00edsicas y su recuperaci\u00f3n, pero las otras, las emocionales no tiene vendajes ni pr\u00f3tesis, es el dolor invisible que lacera tus nervios y entra\u00f1as del cerebro hasta que colapse la raz\u00f3n, y la naturaleza te otorgue gentilmente el permiso de estar loco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi caso, mis heridas mayores han sido \u00e9stas, las emocionales, con una proyecci\u00f3n profunda hacia mi interior hasta hacer que mi cuerpo comenzara a padecer dolencias. Es como un monstruo maligno que carcome tus nervios, que altera la raz\u00f3n, que como un virus computacional trastoca tus pensamientos e ideas, los confunde y los mezcla, hasta sentir que estas enloqueciendo y saliendo fuera de s\u00ed, pero s\u00ed se toma este mal el cuidado de dejarte saber conscientemente que est\u00e1 destruyendo tu cerebro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entonces a esta altura he tenido la alteraci\u00f3n de mi salud f\u00edsica y mental, no obstante subyace en lo profundo del interior de mi cuerpo una peque\u00f1\u00edsima luz, que quiz\u00e1 tiene una min\u00fascula energ\u00eda que te permite saber que a\u00fan est\u00e1s vivo, y desear la vida, y no la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al parecer la medicina tradicional no entiende de estos asuntos, porque sencillamente sus competencias parcializadas est\u00e1n entrenadas para ver principalmente el cuerpo f\u00edsico. Y en este sistema de salud con esta misma l\u00ednea de protocolos pareciera ser que el cuerpo f\u00edsico del ser humano est\u00e1 separado del cuerpo emocional, espiritual, cada pedazo del primero est\u00e1 profusamente estudiado en respectivas cl\u00ednicas pero por lo menos en este pa\u00eds no hay un lugar donde converjan sus estudios y an\u00e1lisis de pacientes como nosotros, y todos los seres humanos, podamos ser atendidos integralmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He sentido la angustia de la necesidad no satisfecha por este sistema de medicina del cual en la soluci\u00f3n de mis problemas de salud he recibido o nada o muy poco sin respuestas satisfactorias a mis problemas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, quiero compartir contigo esta experiencia, que pudiera ser la de miles, millones de hombres y mujeres que sufrimos o hemos sufrido los traumas de post-guerra, y de los que sufren en los hospitales y centros de rehabilitaci\u00f3n de lo que llamo los traumas post-diario vivir en nuestras violentas, aceleradas, metalizadas, sociedades de consumo. As\u00ed se plantea la necesidad de una nueva medicina, una medicina integral actualizada, humana, y revolucionaria. Es verdad es un planteamiento idealista que debe ser producto de nuevas sociedades o al menos nuevos n\u00facleos sociales, que hagan posible la sanaci\u00f3n de nosotros, estos seres humanos enfermos de cuerpo, emociones y esp\u00edritu.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me dirijo principalmente a los enfermos como yo. Estoy buscando el camino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Guillermo Abril, Managua<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ver tambi\u00e9n en el blog\u00a0<a href=\"http:\/\/gmonick.blogspot.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Casa de barro sobre una monta\u00f1a de silicio<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi \u00faltima guerra comenz\u00f3 hace cuatro a\u00f1os, ya no huelen mis manos a p\u00f3lvora como anta\u00f1o. La lucha fue por reconquistar mi salud perdida. 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