{"id":17279,"date":"2015-07-14T11:15:59","date_gmt":"2015-07-14T16:15:59","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=17279"},"modified":"2019-08-26T15:08:39","modified_gmt":"2019-08-26T20:08:39","slug":"cuestion-de-honor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2015\/07\/cuestion-de-honor\/","title":{"rendered":"Cuesti\u00f3n de honor"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_17280\" style=\"width: 210px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/C\u00e9sar-torres.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-17280\" class=\"size-full wp-image-17280\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/C\u00e9sar-torres.jpg\" alt=\"Foto tomada del portal El Tiempo\" width=\"200\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/C\u00e9sar-torres.jpg 200w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/C\u00e9sar-torres-100x100.jpg 100w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/07\/C\u00e9sar-torres-70x70.jpg 70w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-17280\" class=\"wp-caption-text\">Foto tomada del portal El Tiempo<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>No se puede permitir que se use el concepto de honor militar -o el de una supuesta dignidad revolucionaria- para que algunos hagan de la guerra un negocio eterno.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los colombianos parecemos especialistas en evitar nombrar las cosas por su nombre. Como si al llamarlas con su verdadera denominaci\u00f3n pusi\u00e9ramos en juego parte del honor. En particular, eso nos pasa cuando nos referimos a la lucha armada que ocurre en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo con las normas internacionales, la disputa militar que sostiene el Estado colombiano contra los grupos guerrilleros es un conflicto armado interno. Ese es el nombre de nuestra tragedia: conflicto armado interno. Ponerle otro t\u00edtulo o apelativo, solo porque odiamos o despreciamos a alguno de ej\u00e9rcitos en pugna, no sirve para nada ni cambia las caracter\u00edsticas de dicho conflicto. Tampoco sirve de nada colgarle otros apellidos con la intenci\u00f3n de precisar la articulaci\u00f3n de esta guerra nuestra con otros conflictos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es verdad que el conflicto armado interno en Colombia ha durado m\u00e1s de 50 a\u00f1os y que los grupos guerrilleros han usado t\u00e1cticas y armas que les han granjeado la animadversi\u00f3n de amplios sectores de la poblaci\u00f3n en cuyo nombre dicen luchar; tambi\u00e9n es cierto que, por razones similares, las Fuerzas Armadas no son bien vistas ni bien recibidas en varios lugares de la geograf\u00eda nacional. As\u00ed mismo, es indudable que el conflicto armado en nuestro pa\u00eds ha tenido causas y consecuencias econ\u00f3micas, pol\u00edticas y socioculturales que no se eliminar\u00e1n con la eventual firma de acuerdos entre el Gobierno y las guerrillas. Teniendo en cuenta todo esto, tenemos que reconocer que esto es un conflicto armado interno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igualmente se puede reconocer que a lo largo de todos estos a\u00f1os las partes han intentado, tanto la victoria militar, como la negociaci\u00f3n pol\u00edtica, para terminar con dicho conflicto. Ning\u00fan gobierno ni ninguna guerrilla se han jugado toda su suerte en esta guerra a una sola carta. Todos han desarrollado una combinaci\u00f3n de estas dos v\u00edas haciendo \u00e9nfasis en una u otra: o bien se buscan acuerdos en una mesa de negociaci\u00f3n al tiempo que se desarrolla una ofensiva rigurosa y\/o se hace reentrenamiento de tropas y se renuevan dotaciones e infraestructuras, o bien se declara la ofensiva final mientras se buscan o cultivan contactos con el enemigo. As\u00ed ha sido y as\u00ed est\u00e1 siendo. Y no hay deshonor ni mengua de la dignidad por haberlo hecho y por reconocerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que s\u00ed quita el honor a los ej\u00e9rcitos, a todos y a cualquiera de ellos, es que algunos de sus altos mandos promuevan o hagan parte de redes de corrupci\u00f3n econ\u00f3mica o pol\u00edtica. Resta dignidad y legitimidad a los ej\u00e9rcitos que sus comandantes y las unidades bajo su mando sean culpables de la violaci\u00f3n sistem\u00e1tica, permanente y coordinada de los derechos humanos o del Derecho Internacional Humanitario. Quita honor y dignidad que los involucrados no renuncien. Y m\u00e1s quita si sus superiores son incapaces de removerlos de sus puestos y enjuiciarlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ning\u00fan ej\u00e9rcito, por m\u00e1s del pueblo o liberador que se reclame, regular o irregular, puede argumentar v\u00e1lidamente que la corrupci\u00f3n, el enriquecimiento personal y las violaciones de los derechos humanos o al DIH son parte de la guerra. O que hacen parte de los da\u00f1os colaterales no previstos ni previsibles. A ning\u00fan actor armado le creemos cuando dice o sugiere que sus hombres o mujeres cometieron ese tipo de delitos en defensa del honor o para salvaguardar la dignidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed como el odio o el desprecio que cada uno de nosotros puede sentir contra alguno de los ej\u00e9rcitos en pugna no sirve para probar \u2013jur\u00eddica o pol\u00edticamente\u2013 la inexistencia del conflicto armado, la supuesta defensa del honor y de la dignidad tampoco es argumento v\u00e1lido para ocultar o justificar la corrupci\u00f3n, las violaciones a los derechos humanos y\/o el Derecho Internacional Humanitario que cometan personas vinculadas a dichos ej\u00e9rcitos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se puede permitir que se use el concepto de honor militar \u2013o el de una supuesta dignidad revolucionaria\u2013 para que algunos hagan de la guerra un negocio eterno con el cual se benefician y enriquecen mediante corruptelas, mientras logran reconocimientos en sus filas a trav\u00e9s del crimen y el enga\u00f1o. Tampoco se puede invocar el honor como coartada para lograr la impunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cambio, s\u00ed es cuesti\u00f3n de honor evitar que los criminales se conviertan en iconos, y sus conductas se vuelvan el ejemplo para imitar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00e9sar Torres<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Ver en <a href=\"http:\/\/www.eltiempo.com\/opinion\/columnistas\/cuestion-de-honor-cesar-torres-columna-el-tiempo\/16089435\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>El Tiempo<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No se puede permitir que se use el concepto de honor militar -o el de una supuesta dignidad revolucionaria- para que algunos hagan de la guerra un negocio eterno. Los colombianos parecemos especialistas en evitar nombrar las cosas por su nombre. Como si al llamarlas con su verdadera denominaci\u00f3n pusi\u00e9ramos en juego parte del honor. 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