{"id":19373,"date":"2016-06-24T11:55:24","date_gmt":"2016-06-24T16:55:24","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=19373"},"modified":"2019-08-26T15:07:52","modified_gmt":"2019-08-26T20:07:52","slug":"el-derecho-y-el-deber-de-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2016\/06\/el-derecho-y-el-deber-de-la-paz\/","title":{"rendered":"El derecho y el deber de la paz"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/logo_cnai3.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16774\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/logo_cnai3.jpg\" alt=\"logo_cnai\" width=\"427\" height=\"371\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/logo_cnai3.jpg 427w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/05\/logo_cnai3-300x261.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 427px) 100vw, 427px\" \/><\/a>La Constituci\u00f3n de 1991 en su art\u00edculo 22 consagra la paz como \u201cun derecho y un deber de obligatorio cumplimiento\u201d, recogiendo el esp\u00edritu de reforma pactada por diversos sectores sociales, pol\u00edticos y econ\u00f3micos ante la profunda crisis institucional y de violencia de finales de los a\u00f1os 80 en Colombia. Muy diferente de la imposici\u00f3n autoritaria, producto de la derrota del liberalismo radical en la guerra civil de 1885, cien a\u00f1os antes, de la que hab\u00eda nacido, la Constituci\u00f3n centralista y confesional de 1886.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ese esp\u00edritu de reformas pactadas impregna los acuerdos de La Habana, donde el Gobierno nacional y la guerrilla de las Farc-Ep negocian el fin del conflicto armado de medio siglo que tanto sufrimiento, destrucci\u00f3n, divisi\u00f3n y odio trajo a la poblaci\u00f3n colombiana. Por eso celebramos con alborozo la firma del acuerdo logrado en la Mesa de negociaci\u00f3n del Punto 3 \u201cFin del Conflicto\u201d que consagra el \u201ccese del fuego y de las hostilidades bilateral y definitivo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la importancia de este acuerdo, el quinto desde que se instal\u00f3 la Mesa de di\u00e1logos en 2012, habla el un\u00e1nime respaldo y acompa\u00f1amiento de la comunidad internacional y el entusiasmo que despert\u00f3 en amplios sectores de la ciudadan\u00eda. A los acuerdos sobre Reforma rural integral, Participaci\u00f3n pol\u00edtica, Soluci\u00f3n al problema de las drogas il\u00edcitas, y V\u00edctimas del conflicto armado, se suma la certeza del fin de la guerra con el compromiso de la dejaci\u00f3n de armas por parte de las Farc-Ep y las garant\u00edas para su transformaci\u00f3n en una fuerza pol\u00edtica legal. La rica experiencia internacional en los mecanismo de DDR (dejaci\u00f3n de armas, desmovilizaci\u00f3n y reintegraci\u00f3n a la sociedad) y el acompa\u00f1amiento en la verificaci\u00f3n de la implementaci\u00f3n por parte de la ONU y la CELAC ser\u00e1n fundamentales para la concreci\u00f3n del acuerdo final.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El resultado de este proceso de soluci\u00f3n negociada del conflicto armado debe ser el enriquecimiento y fortalecimiento de la democracia colombiana: no solamente porque reivindica la acci\u00f3n y participaci\u00f3n pol\u00edtica sin armas, sino porque potencia los valores democr\u00e1ticos del libre juego de las ideas y propuestas de sociedad, de la tolerancia y la libertad, sin persecuci\u00f3n por razones pol\u00edticas ni estigmatizaci\u00f3n por reivindicaciones sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto que la firma de los acuerdos finales es s\u00f3lo el principio de la construcci\u00f3n de la paz. El escepticismo sobre la paz de sectores sociales y de opini\u00f3n no proviene solamente de la propaganda de los grupos guerreristas y su estrategia de sembrar temor y odio, sino de la desinformaci\u00f3n y la ausencia de una amplia, extensa y profunda pedagog\u00eda de paz a lo largo de todo el territorio nacional. Es el momento de emprender la campa\u00f1a por la refrendaci\u00f3n que es uno de los m\u00e1s importantes acuerdos anunciados hoy en la Mesa de La Habana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero a mediano y largo plazo la reconciliaci\u00f3n entre los colombianos y el fortalecimiento de un esp\u00edritu de convivencia, requiere de la promoci\u00f3n de una cultura de paz. Que no es solo el cese de la confrontaci\u00f3n violenta por causas pol\u00edticas y sociales sino la construcci\u00f3n colectiva de una sociedad m\u00e1s justa e incluyente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A comienzos de los 90 una ola de negociaciones pol\u00edticas culmin\u00f3 en la reintegraci\u00f3n a la vida civil de varios grupos guerrilleros. La paz era una esperanza que naufrag\u00f3 en la continuaci\u00f3n y degradaci\u00f3n de la guerra no resuelta con reformas profundas que tocaran las causas reales de la confrontaci\u00f3n. Esa esperanza parece reverdecer con las negociaciones en curso, pero ella no depende solo de sus resultados sino del pacto con la sociedad, el verdadero sujeto de las transformaciones pol\u00edticas y sociales, de esas reformas que no pueden seguir postergadas si realmente queremos conseguir la paz estable y duradera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Fernando Hern\u00e1ndez Valencia<\/em><br \/>\n<em>Director Ejecutivo Corporaci\u00f3n Nuevo Arco Iris<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Constituci\u00f3n de 1991 en su art\u00edculo 22 consagra la paz como \u201cun derecho y un deber de obligatorio cumplimiento\u201d, recogiendo el esp\u00edritu de reforma pactada por diversos sectores sociales, pol\u00edticos y econ\u00f3micos ante la profunda crisis institucional y de violencia de finales de los a\u00f1os 80 en Colombia. 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