{"id":19770,"date":"2016-08-26T15:01:37","date_gmt":"2016-08-26T20:01:37","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=19770"},"modified":"2019-08-26T15:07:38","modified_gmt":"2019-08-26T20:07:38","slug":"la-ciudadania-que-se-nos-refundio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2016\/08\/la-ciudadania-que-se-nos-refundio\/","title":{"rendered":"La ciudadan\u00eda que se nos refundi\u00f3"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_19771\" style=\"width: 177px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/pp.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-19771\" class=\" wp-image-19771\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/pp-300x300.jpg\" alt=\"Mar\u00eda Cristina Arias Pulido\" width=\"167\" height=\"167\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/pp-300x300.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/pp-100x100.jpg 100w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/pp-70x70.jpg 70w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/08\/pp.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 167px) 100vw, 167px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-19771\" class=\"wp-caption-text\">Mar\u00eda Cristina Arias Pulido<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde hace alg\u00fan tiempo Colombia se debate entre m\u00faltiples dilemas. El pa\u00eds ha sido invitado en varias ocasiones a la polarizaci\u00f3n ya sea en torno a personas, propuestas o temas. Hemos tenido el: Petro o Pe\u00f1alosa, el Santos o Uribe, las marchas por el modelo tradicional de la familia, el S\u00ed o el No en el plebiscito, en fin\u2026 expresiones aparentemente aisladas de la descort\u00e9s invitaci\u00f3n a seguir haci\u00e9ndonos da\u00f1o entre colombianos y a que arropemos y cuidemos como tesoro nacional la guerra. Y digo aparentemente, porque me identifico plenamente con el columnista que en estos d\u00edas planteaba que, todo esto tiene intereses comunes en el trasfondo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero si tomamos en cuenta que las vidas que se han perdido en esta guerra son mayoritariamente las de nuestras hijas e hijos; que, los despojos de proyectos de vida e incluso de tierras y bienes materiales los sufrimos nosotros y nosotras, as\u00ed como la falta de oportunidades para garantizar una vida digna, las preguntas que quedan rondando en nuestra cabeza son: <em>\u00bfpor qu\u00e9 los ciudadanos y ciudadanas de a pie aceptamos la invitaci\u00f3n?, \u00bfpor qu\u00e9 le seguimos apostando a la intolerancia, a la violencia y al desconocimiento de los derechos humanos?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estas preguntas invitan a pensar a\u00fan m\u00e1s all\u00e1, respecto a lo contradictorio de un pa\u00eds que, por un lado, logra plasmar en su constituci\u00f3n lo m\u00e1s avanzado del respeto a los derechos humanos e importantes intentos de fortalecer la participaci\u00f3n popular y por el otro, es incapaz de parar las permanentes violaciones a esos mismos derechos humanos o de evitar que se lleve a una formalidad inofensiva la participaci\u00f3n, negando que se concrete en el plano de las decisiones e impulsando que desde el estado, se convierta a los movimientos, a las organizaciones y a los l\u00edderes y lideresas sociales en ap\u00e9ndices del gobierno de turno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que tenemos el coraz\u00f3n dividido, o en otras palabras, un proceso bastante desordenado de construcci\u00f3n de una cultura ciudadana que est\u00e9 a la altura de propuestas y logros como los de nuestra constituci\u00f3n y sus desarrollos en legislaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La frase \u201cel hecho precede al derecho\u201d, nos cuenta un poco de d\u00f3nde surgieron los desarrollos de la legislaci\u00f3n, por ejemplo, respecto a los mecanismos alternativos para la soluci\u00f3n de conflictos que contempla la ley y que fueron compilados inicialmente por el Estatuto creado para tal fin con el decreto 1818\/98. En la historia no oficial se registra c\u00f3mo existen muchos territorios en Colombia, donde el Estado no ha hecho presencia de manera permanente y dado que, en los grupos humanos de estos territorios, se presentaban diferencias que deb\u00edan ser resueltas, recurrieron a la creaci\u00f3n de espacios y validaci\u00f3n de personas como jueces \u201cnaturales\u201d para arreglar dichas diferencias. Aqu\u00ed se pueden mencionar comunidades \u00e9tnicas o campesinas que desarrollaron este tipo de mecanismos y los cuales trascendieron luego a la ley y a la cotidianidad de grupos tan diferentes de sus iniciadores, como el empresariado urbano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro fen\u00f3meno que no registra esa historia oficial, tiene que ver con que en esas experiencias se daba m\u00e1s importancia a reparar el da\u00f1o y buscar la satisfacci\u00f3n de los implicados, que a castigar al ofensor. L\u00f3gicamente se apuntaba a solucionar un problema y no a crear otras necesidades con la imposici\u00f3n de castigos. En otras palabras, se negaba por sentido com\u00fan la base doctrinaria del derecho romano, el cual fue asumido por la justicia colombiana, la que pone como elemento central \u00a1el castigo! y no la reparaci\u00f3n del da\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando conocemos esta historia no oficial, nos llenamos de optimismo y decimos emocionados y emocionadas: \u00a1hay con quien! Si estas comunidades lo lograron, el pa\u00eds lo puede lograr; es decir, puede construir un tipo de ciudadan\u00eda que reconozca los derechos y deberes de cada quien, y propenda por cimentar una identidad nacional, basada en la convivencia pac\u00edfica y respetuosa de los derechos propios y de los conciudadanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, los procesos sociales no son lineales, puros ni est\u00e1n predestinados. En aras de controlar a grandes grupos humanos y a perpetuar poder y riqueza en pocas manos, se han implementado modelos sociales que imponen a la gran mayor\u00eda condiciones econ\u00f3micas precarias y que presentan la cultura individualista y dependiente de un poderoso grupo minoritario, como la \u00fanica manera de sobrevivir. El economista chileno Manfred Max Neef, habla de que en estas condiciones se crean patolog\u00edas o enfermedades sociales; una de ellas, es la aceptaci\u00f3n de la violencia como forma cotidiana de relacionamiento y v\u00eda para la soluci\u00f3n de los problemas de un pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una sociedad polarizada y enferma de violencia es m\u00e1s f\u00e1cil de controlar. Un grupo humano enardecido, manifest\u00e1ndose en la calle, porque se siente amenazado por personas que son \u201cdiferentes\u201d a su prototipo de normalidad, dif\u00edcilmente cuestiona la corrupci\u00f3n; o la enajenaci\u00f3n del Estado por unos pocos, o el incumplimiento del deber de ese mismo Estado de garantizar la honra, vida y bienes de sus ciudadanos; o el establecimiento de leyes, entendidas como reglas de juego sociales, cuando estas agreden y arrinconan a la gran mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y entonces, se crean \u201ccadenas de inconsistencia\u201d, donde poco a poco se debilita y reemplaza la \u00e9tica ciudadana por un compendio de expresiones como \u201c\u00a1el vivo vive del bobo!\u201d, asumiendo como bobo a quien respeta las reglas de juego establecidas por las sociedades o los grupos humanos y validando la corrupci\u00f3n, la violencia y el abuso. Un ejemplo de esta cadena, es el sistema de transporte masivo en Bogot\u00e1. Por razones que escapan a nuestro entendimiento, ninguna de las diferentes administraciones distritales o nacionales, le han exigido a los constructores y a los operadores del sistema el cumplimiento de unos m\u00ednimos requisitos para garantizar la seguridad y ofrecer condiciones dignas de transporte a sus clientes (los habitantes de Bogot\u00e1). Obviamente estos constructores y operadores, sienten que no tienen ninguna obligaci\u00f3n para con el Distrito o sus habitantes, ya que parec\u00eda estar claro el pacto que les permit\u00eda hacer un negocio con un buen volumen de ganancia sin realizar mayor inversi\u00f3n en garantizar la calidad del sistema. A su vez, ciertos segmentos de usuarios del servicio, sienten que pueden inventar su \u201cpropia revancha\u201d, saltando el torniquete o ingresando por las puertas de los buses a las estaciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se puede ver retomando nuestra reflexi\u00f3n, los y las colombianas somos capaces de crear lo m\u00e1s sublime y de cometer los peores cr\u00edmenes, de entregarnos enteros por cualquier causa noble y cotidiana que nos convoque o de condenar a muerte a ni\u00f1os y ni\u00f1as por desnutrici\u00f3n f\u00edsica o segregaci\u00f3n social, de firmar un acuerdo de paz con uno de los actores armados y de oponernos al establecimiento de un sistema de convivencia escolar que propenda por el respeto a la diversidad y a los derechos humanos. Somos, en fin, capaces de realizar un pacto de paz del tama\u00f1o de nuestra constituci\u00f3n y seguir comprando el discurso que cada d\u00eda nos venden los mercaderes de la guerra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En tanto desorden mi amada Colombia \u00bfcu\u00e1ndo encontraremos la ciudadan\u00eda que se nos refundi\u00f3?, <em>\u00bfcu\u00e1ndo seremos conscientes de nuestros derechos para reclamarlos con dignidad y rechazaremos las \u201climosnas\u201d de cualquier poderoso que ha llenado sus arcas con m\u00e9todos corruptos o con privilegios no construidos a partir de la cultura del trabajo?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mar\u00eda Cristina Arias Pulido<\/em><br \/>\n<em>Programa Territorio Paz y Desarrollo<\/em><br \/>\n<em>Bogot\u00e1, Agosto de 2016<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde hace alg\u00fan tiempo Colombia se debate entre m\u00faltiples dilemas. 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