{"id":20016,"date":"2016-10-05T13:51:32","date_gmt":"2016-10-05T18:51:32","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=20016"},"modified":"2019-08-26T15:07:27","modified_gmt":"2019-08-26T20:07:27","slug":"nos-vemos-dentro-de-10-000-muertos-tlaxcala-mexico-1992","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2016\/10\/nos-vemos-dentro-de-10-000-muertos-tlaxcala-mexico-1992\/","title":{"rendered":"\u00abNos vemos dentro de 10.000 muertos\u00bb Tlaxcala, M\u00e9xico, 1992."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/9605ffdc190be4afe69ab1386e9adcb5_XL.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-large wp-image-20017\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/9605ffdc190be4afe69ab1386e9adcb5_XL-640x427.jpg\" alt=\"9605ffdc190be4afe69ab1386e9adcb5_xl\" width=\"620\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/9605ffdc190be4afe69ab1386e9adcb5_XL-640x427.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/9605ffdc190be4afe69ab1386e9adcb5_XL-300x200.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/9605ffdc190be4afe69ab1386e9adcb5_XL-768x512.jpg 768w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/9605ffdc190be4afe69ab1386e9adcb5_XL.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><br \/>\nLos argumentos de la campa\u00f1a del No al acuerdo de paz en Colombia, adem\u00e1s de abusivamente burdos y simplistas, carecen de sustento alguno a la vista de las 297 p\u00e1ginas del Acuerdo Final, paciente y cuidadosamente elaboradas durante cuatro a\u00f1os de trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sorprendente resultado del Plebiscito celebrado el pasado domingo en Colombia, donde el &#8216;No&#8217; al Acuerdo de Paz suscrito entre el Gobierno y las FARC EP se ha impuesto por un estrecho margen de 56.000 votos entre m\u00e1s de 12 millones y medio depositados, sit\u00faa al concluido proceso de Paz que se adelant\u00f3 en La Habana desde el a\u00f1o 2012, en un delicado trance. El problema que este resultado ha creado es eminentemente pol\u00edtico, en ning\u00fan caso es un grave problema jur\u00eddico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Acuerdo Final para la terminaci\u00f3n del conflicto y el establecimiento de una paz estable y duradera, alcanzado el 24 de agosto de 2016 en La Habana, mantiene su validez jur\u00eddica a pesar del resultado del plebiscito. Ello por varias razones. En primer lugar, porque el art\u00edculo 22 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica colombiana reza: \u00abLa paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento\u00bb. En segundo, porque la sentencia de la Corte Constitucional colombiana que se pronunci\u00f3 el pasado mes de Julio sobre la ley de convocatoria del plebiscito estableci\u00f3 que el resultado de este no ten\u00eda ning\u00fan efecto jur\u00eddico respecto al Acuerdo de Paz, si bien implicaba una obligaci\u00f3n pol\u00edtica para el Presidente de Colombia, quien decidi\u00f3 unilateralmente convocarlo sin tener obligaci\u00f3n de hacerlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, en tercer lugar, porque el Acuerdo Final ya tiene fuerza jur\u00eddica propia conforme al derecho internacional, toda vez que fue suscrito como Acuerdo Especial \u2013figura jur\u00eddica de obligatorio cumplimiento prevista en las Convenciones de Ginebra de 1949\u2013 y depositado por las partes ante el organismo depositario de las Convenciones de Ginebra, d\u00e1ndole as\u00ed legitimidad a sus contenidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las FARC EP, si bien el pasado mes de junio aceptaron la realizaci\u00f3n del plebiscito tres a\u00f1os de discrepancia argumentada, se han venido oponiendo a la celebraci\u00f3n de este por varios motivos: porque la Constituci\u00f3n colombiana configura el derecho a la paz como un derecho fundamental, y por tanto como un derecho \u00abcontra mayoritario\u00bb, es decir, un derecho intr\u00ednseco a la dignidad humana que no puede ser sometido a consulta, y que de someterse su resultado no tendr\u00eda efecto jur\u00eddico alguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se trata de un derecho indisponible consustancial a la dignidad de la persona, al igual que el derecho a la vida o a la libertad de cualquier ser humano, derechos fundamentales cuyos contenidos y configuraci\u00f3n no dependen de la opini\u00f3n de terceros, salvo que se opte por conculcar la Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos o el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol\u00edticos, adem\u00e1s de la propia Constituci\u00f3n colombiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s all\u00e1 de la tristeza que embarga a cualquier persona al contemplar como un pa\u00eds desaprovecha la oportunidad de acabar con un conflicto que se inici\u00f3 al menos 30 a\u00f1os antes de que existieran las FARC EP \u2013Ley de Tierras 200 de 1936\u2013, sin duda el resultado del plebiscito tiene un efecto pol\u00edtico muy grave, y por tanto Colombia tiene un problema pol\u00edtico que debe resolver de forma urgente, por medios exclusivamente pol\u00edticos, no jur\u00eddicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los argumentos de la campa\u00f1a del No<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe un importante sector de la poblaci\u00f3n que ha entendido err\u00f3neamente que el efecto del Acuerdo de Paz seria pernicioso para el pa\u00eds, porque (de atender a los argumentos esenciales de la campa\u00f1a del No) provocar\u00eda la instauraci\u00f3n de un r\u00e9gimen pol\u00edtico \u00abcastro chavista\u00bb donde se cercenar\u00edan las libertades individuales; porque provocar\u00eda una subida de impuestos; porque instaurar\u00eda una sociedad gobernada por inter\u00e9s de \u00abg\u00e9nero\u00bb, que se asocian a comportamientos \u00abfeministas\u00bb y \u00abhomosexuales\u00bb; y porque supondr\u00eda la impunidad no de los cr\u00edmenes cometidos durante el conflicto, sino de los delitos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario que hubiera causado la guerrilla de las FARC EP.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tales argumentos, adem\u00e1s de abusivamente burdos y simplistas, carecen de sustento alguno a la vista de las 297 p\u00e1ginas del Acuerdo Final, paciente y cuidadosamente elaboradas durante cuatro a\u00f1os de trabajo, observando los derechos de todas las v\u00edctimas del conflicto y recogiendo sus inquietudes y opiniones. Lejos de instaurar un r\u00e9gimen \u00abcastro chavista\u00bb, el Acuerdo Final fortalece el derecho a la propiedad privada de los peque\u00f1os y medianos campesinos, al blindarlos contra las pr\u00e1cticas de despojo \u2013m\u00e1s de 7 millones de hect\u00e1reas usurpadas violentamente\u2013 que han padecido hist\u00f3ricamente por cuenta de grandes propietarios y sus ej\u00e9rcitos privados -paramilitares-, quienes \u00fanicamente defienden el derecho a la propiedad privada si la tierra es para ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Colombia, el 53% de la tierra aprovechable est\u00e1 en manos de 2.300 personas. Nada molesta m\u00e1s a esos grandes propietarios que o\u00edr hablar de los 10 millones de hect\u00e1reas que seg\u00fan el Acuerdo de Paz van a ser entregadas y titularizadas a campesinos pobres sin tierra. Y ello porque el Acuerdo de Paz contempla como poco probable que sean devueltas a sus propietarios originales una parte significativa de los 7 millones de hect\u00e1reas despojadas durante el conflicto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Acuerdo de Paz supone tambi\u00e9n la eliminaci\u00f3n de un gasto diario en conceptos de guerra de entre 7 y 8 millones de d\u00f3lares, cantidad que podr\u00e1 redirigir el Estado a inversiones sociales, infraestructuras, salud o educaci\u00f3n si as\u00ed lo consideran las instituciones, sin necesidad de subir impuestos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que haya sido el primer acuerdo de paz alcanzado en el mundo en el que ha existido e intervenido una \u00abcomisi\u00f3n de g\u00e9nero\u00bb \u2013ha revisado todos los acuerdos desde la perspectiva de los derechos de mujeres y personas de diversa orientaci\u00f3n sexual\u2013 ha sustentado el sorprendente argumento, surgido en las iglesias evang\u00e9licas m\u00e1s conservadoras y no desmentido por la iglesia catolica, de que el acuerdo de paz generalizar\u00eda las relaciones afectivas homosexuales en el pa\u00eds, as\u00ed como posibilitar\u00eda una especie de \u00abdictadura social feminista\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e1s descabellado e interesado de los argumentos del No a la paz, es el de la supuesta impunidad que provocan los acuerdos, a pesar de haberse construido un modelo de Justicia que ha sido saludado por instituciones internacionales y organizaciones de v\u00edctimas de forma pr\u00e1cticamente un\u00e1nime. Solamente Uribe, el muy conservador exprocurador Ordo\u00f1ez y la ONG estadounidense Human Rights Watch, han mantenido una posici\u00f3n beligerante contra el acuerdo de Jurisdicci\u00f3n Especial para la Paz (JEP), acuerdo que pretende procesar penalmente cientos de miles de conductas criminales que han provocado v\u00edctimas y est\u00e1n en la absoluta impunidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, es la primera vez que en un proceso de paz, ya fuere en Colombia o en cualquier otro pa\u00eds del mundo, y sin intervenci\u00f3n de la comunidad internacional, las partes en una mesa de conversaciones han acordado un sistema integral de justicia y ofrecimiento de verdad \u2013otra palabra no del gusto de los poderosos\u2013 ante el cual todos los intervinientes en el conflicto, combatientes y tambi\u00e9n no combatientes \u2013integrantes de colectivos pol\u00edticos, de grupos econ\u00f3micos, agentes de gobiernos extranjeros, y otros\u2013 deber\u00e1n comparecer para dar cuenta de sus responsabilidades, si las tuvieran.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Integrantes de colectivos pol\u00edticos y econ\u00f3micos que nunca han vestido un uniforme ni pisado el barro en una trinchera, pero que han intervenido y\/o utilizado la guerra en su provecho pol\u00edtico o econ\u00f3mico, desde c\u00f3modos despachos en Bogot\u00e1, disfrutando estructuralmente de impunidad, son ahora los que claman contra una supuesta \u00abimpunidad guerrillera\u00bb que permitir\u00eda la JEP. La Fiscal\u00eda General de Colombia tiene preparadas m\u00e1s de 55.000 acusaciones contra las FARC, \u2013responsables, junto a otras guerrillas, de no m\u00e1s del 15% de la victimizaci\u00f3n causada en el conflicto, seg\u00fan datos de la Unidad de Victimas del Gobierno\u2013, adem\u00e1s de las miles de condenas ya impuestas a guerrilleros. Sin embargo, apenas son 3.000 las acusaciones preparadas por la Fiscal\u00eda contra agentes del Estado \u2013responsables de un 25% de las victimizaciones\u2013 y ninguna, contra organizadores, financiadores o instigadores de grupos paramilitares, responsables de m\u00e1s del 50% de la victimizaci\u00f3n habida durante el conflicto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s de 2.000 \u00abcompulsas de copias\u00bb (acusaciones derivadas desde un juzgado no competente para investigar) contra financiadores y organizadores de grupos paramilitares, recorren distintas instancias judiciales colombianas desde la aprobaci\u00f3n por el entonces presidente Uribe de la Ley de Justicia y Paz en 2005, sin que ninguna instituci\u00f3n las procese. Los argumentos del No sobre la supuesta impunidad que provocar\u00eda el denominado \u00abSistema Integral de Verdad, Justicia, Reparaci\u00f3n y garant\u00edas de No repetici\u00f3n\u00bb acordado en La Habana, no se refieren en ning\u00fan momento al tratamiento penal diferenciado que para los agentes del Estado se contempla en dicho Sistema, tratamiento que previsiblemente ser\u00e1 utilizado como moneda de cambio en una hipot\u00e9tica renegociaci\u00f3n, en aras de mantener los habituales nichos de impunidad civiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Mirada al futuro<br \/>\n<\/strong><br \/>\nRespecto al peso pol\u00edtico del resultado del plebiscito, la diferencia de 56.000 votos entre el S\u00ed y el No, es m\u00ednima en un universo de m\u00e1s de 12,5 millones de votantes y 32 millones de electores. No han podido votar muchos colombianos, por falta de previa apertura de censos electorales en un pa\u00eds donde buena parte de la poblaci\u00f3n campesina carece de documentaci\u00f3n, habiendo adem\u00e1s m\u00e1s de 4 millones de colombianos en el exterior \u2013muchos de ellos exiliados pol\u00edticos\u2013, la inmensa mayor\u00eda sin censar. Por si ello fuera poco, el paso del hurac\u00e1n Mathew por la regi\u00f3n caribe colombiana el d\u00eda de la votaci\u00f3n, provoc\u00f3 una alt\u00edsima abstenci\u00f3n en una regi\u00f3n donde masivamente las encuestas daban ganador al S\u00ed y donde efectivamente este venci\u00f3, a pesar de los cientos de miles de personas que se vieron imposibilitados de ir a votar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el inesperado resultado, todos los sectores implicados se han pronunciado por continuar el proceso de paz: el Gobierno, las FARC y los defensores del No, si bien estos \u00faltimos pueden pretender convertirse en or\u00e1culos que pretendan interpretar qu\u00e9 es lo que debe ser modificado del Acuerdo de Paz para que este supuestamente se corresponda con la voluntad expresada por los votantes del No.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ya ver\u00e1n los lectores como el or\u00e1culo uribista interpretar\u00e1 que son los acuerdos sobre Jurisdicci\u00f3n Especial para la Paz , desmantelamiento del paramilitarismo y Reforma Rural Integral, los que deben ser modificados, o mejor aun \u00abdesmantelados\u00bb. No para que los guerrilleros no puedan disfrutar de una impunidad inexistente en la justicia ordinaria colombiana o en el Sistema Integral definido en los acuerdos \u2013 la Fiscal\u00eda de la Corte Penal Internacional afirm\u00f3 en su informe sobre Colombia de noviembre de 2015, que las guerrillas en Colombia son el \u00fanico actor del conflicto que no ha disfrutado de impunidad, debido a la implacable y constante persecuci\u00f3n del Estado en su contra y de sus supuestos colaboradores\u2013 sino para excluir de la competencia de la JEP a pol\u00edticos, empresarios, o en general a civiles organizadores, financiadores o instigadores de los muchos grupos armados paramilitares que han existido o existen en Colombia. Su objetivo no es otro que continuar, por los siglos de los siglos, disfrutando de la impunidad a la que est\u00e1n acostumbrados y que tan pingues ben\u00e9ficos les ha producido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lunes 3 de octubre, tal y como hab\u00edan solicitado los defensores del No, el Presidente Santos convoc\u00f3 a todas las fuerzas pol\u00edticas a una reuni\u00f3n para abordar la situaci\u00f3n creada. La totalidad de los partidos pol\u00edticos, salvo el Centro Democr\u00e1tico de Uribe, han venido apoyando el proceso de paz. El \u00fanico partido pol\u00edtico que no ha acudido a esa reuni\u00f3n es el Centro Democr\u00e1tico. Ausencia que no puede deberse m\u00e1s que a la falta de voluntad de alcanzar un acuerdo pol\u00edtico para salvar el proceso de paz, o a que ni ellos saben en este momento como gestionar el No a la paz que tan irresponsablemente han provocado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las propuestas presentadas por el ahora senador Uribe en el Senado, el d\u00eda siguiente al plebiscito, para supuestamente salvar el proceso de paz (cese al fuego, otorgar amnist\u00edas inmediatas, y proteger la vida de los jefes de las FARC) estaban ya incluidas en el Acuerdo de Paz y en el caso del cese al fuego, en vigor desde el pasado 29 de agosto, habi\u00e9ndose ya iniciado el proceso de Dejaci\u00f3n de Armas por las FARC el pasado d\u00eda 30 de septiembre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la amplia convocatoria al dialogo pol\u00edtico efectuada por el Gobierno deber\u00eda incluirse, por justicia y coherencia, a las organizaciones de v\u00edctimas, leg\u00edtimas representantes de quienes padecen o han padecido directamente la guerra, y que quiz\u00e1s por ello han apoyado masivamente el S\u00ed a la paz. Sin su presencia, se excluir\u00eda del dialogo nacional a aquellos en cuyo nombre todos los partidos pol\u00edticos dicen hablar, sin que ninguno de ellos haya recibido nunca expresamente dicha representaci\u00f3n. La presencia de las v\u00edctimas en el dialogo es imprescindible, porque no parece probable que el mismo \u00abestablecimiento\u00bb colombiano que en casi cien a\u00f1os no ha sido capaz de acabar ni con la violencia pol\u00edtica ni con la guerra, pueda ahora alcanzar un acuerdo pol\u00edtico para salvar una paz que estaba ya acordada con las FARC hasta que sus cuitas pol\u00edticas \u2013Uribe, Santos y la ambici\u00f3n\u2013 la hicieron saltar por los aires.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abNos vemos dentro de 10.000 muertos\u00bb, dijo un indignado y agotado negociador guerrillero a un negociador del Gobierno tras fracasar el segundo de los cuatro procesos de paz habidos entre el Estado y las FARC. Esta vez, entre todos y todas vamos a preservar y proteger la paz, para que no haya que volver a verse dentro de ning\u00fan muerto m\u00e1s. Y esta tarea sin duda es una obligaci\u00f3n de la Comunidad Internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>Enrique Santiago Romero &#8211; Asesor jur\u00eddico de las FARC<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ver en <span style=\"color: #3366ff;\"><strong><em><a style=\"color: #3366ff;\" href=\"http:\/\/www.farc-ep.co\/opinion\/recomendado\/nos-vemos-dentro-de-10-000-muertos-tlaxcala-mexico-1992.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Paz Farc- EP<\/a><\/em><\/strong><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los argumentos de la campa\u00f1a del No al acuerdo de paz en Colombia, adem\u00e1s de abusivamente burdos y simplistas, carecen de sustento alguno a la vista de las 297 p\u00e1ginas del Acuerdo Final, paciente y cuidadosamente elaboradas durante cuatro a\u00f1os de trabajo. 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