{"id":21259,"date":"2017-04-18T14:55:40","date_gmt":"2017-04-18T19:55:40","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=21259"},"modified":"2019-08-26T15:06:26","modified_gmt":"2019-08-26T20:06:26","slug":"el-feminicidio-no-es-la-tragedia-de-unos-pocos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2017\/04\/el-feminicidio-no-es-la-tragedia-de-unos-pocos\/","title":{"rendered":"El Feminicidio no es la tragedia de unos pocos"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_21261\" style=\"width: 630px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/feminicidio02_MG_4519cesarmartinezlopez_0.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-21261\" class=\"size-large wp-image-21261\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/feminicidio02_MG_4519cesarmartinezlopez_0-640x427.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"414\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/feminicidio02_MG_4519cesarmartinezlopez_0-640x427.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/feminicidio02_MG_4519cesarmartinezlopez_0-300x200.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/feminicidio02_MG_4519cesarmartinezlopez_0-768x512.jpg 768w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2017\/04\/feminicidio02_MG_4519cesarmartinezlopez_0.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-21261\" class=\"wp-caption-text\">Foto: C\u00e9sar Mart\u00ednez L\u00f3pez\/ Espa\u00f1a 14 de mayo de 2015<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lunes 10 de abril fue asesinada Claudia Johana Rodr\u00edguez a manos de su expareja, Julio Alberto Reyes, en el Centro Comercial Santaf\u00e9 en la ciudad de Bogot\u00e1. Seg\u00fan reporte de medicina legal, Claudia Johana muri\u00f3 desangrada a causa de las heridas de bala recibidas y despu\u00e9s de varias horas de ser tenida como reh\u00e9n por su agresor. Esta noticia ha aparecido en muchas publicaciones y redes sociales durante los \u00faltimos d\u00edas, por lo que casi podemos afirmar que no vale la pena transcribir la informaci\u00f3n una vez m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1 lo que amerita escribir un art\u00edculo al respecto, es la reflexi\u00f3n que se pueda hacer en torno a dos temas, que comparten un mismo origen y que desnudan una realidad social muy lamentable: La re victimizaci\u00f3n y la individualizaci\u00f3n en este tipo de problem\u00e1tica social.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La re victimizaci\u00f3n consiste en este caso, en culpar a la v\u00edctima. En los casos de feminicidios, esta salida es la m\u00e1s f\u00e1cil y por tanto la que suelen tomar las autoridades y los medios masivos de comunicaci\u00f3n, quienes parecen haber adoptado como pr\u00e1ctica cotidiana la desinformaci\u00f3n y la popularizaci\u00f3n de an\u00e1lisis pobres y con poca profundidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando han sucedido los feminicidios hemos escuchado afirmaciones como: \u201c\u00bfQu\u00e9 hac\u00eda sola transitando por un sector tan peligroso?\u201d o \u201c\u00a1Ella se lo busc\u00f3 por ponerse esa falda que provoca a los hombres!\u201d o \u201c\u00bfQui\u00e9n mand\u00f3 a una mujer con hijos como Rosa Elvira a salir a divertirse con dos compa\u00f1eros de colegio?\u201d. Hoy, las volvemos a escuchar en el caso de Claudia Johana, cuando el Comandante de Polic\u00eda que atendi\u00f3 el hecho afirma en sus declaraciones a Caracol Radio, las cuales son citadas posteriormente por el El Pa\u00eds.com.co : \u00abEra la cr\u00f3nica de una muerte anunciada. Una persona con un nivel profesional va a una c\u00e1rcel, conoce a otra persona, se da cuenta de sus antecedentes plenos y aun as\u00ed establece una relaci\u00f3n sentimental con \u00e9l\u2026\u201d (Ver <a href=\"http:\/\/www.elpais.com.co\/judicial\/la-historia-de-violencia-oculta-tras-el-crimen-de-claudia-johana-rodriguez-en-bogota.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"color: #3366ff;\"><em><strong>La historia de violencia oculta tras el crimen de Claudia Johana Rodr\u00edguez en Bogot\u00e1<\/strong><\/em><\/span><\/a>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este tipo de comentarios canalizan la inconformidad que el ciudadano y la ciudadana com\u00fan siente frente a estas tragedias y le entrega una justificaci\u00f3n para poder almacenarlas en el olvido; por lo menos hasta el momento en que, una nueva tragedia de violaci\u00f3n, abuso y muerte de una mujer vuelve a permitir que se desencadene la misma din\u00e1mica perversa, una vez m\u00e1s. Con un nuevo feminicidio, los peri\u00f3dicos venden m\u00e1s ejemplares, algunos pastores y\/o sacerdotes reimprimen nuevas fuerzas a un discurso que discrimina y culpabiliza a la mujer de los problemas de mundo, las autoridades piden mayor presupuesto para armamento en aras de \u201cgarantizar la seguridad ciudadana\u201d, e incluso, sirve para desviar la atenci\u00f3n de los cr\u00edmenes contra dirigentes sociales o las manifestaciones de inconformidad de comunidades afectadas por la violencia de diverso cariz; en fin\u2026 favorece de manera tan precisa a algunos sectores de la sociedad, que \u00e9stos terminan pr\u00e1cticamente asumiendo cada nuevo hecho de violencia contra la mujer, como una gran oportunidad. Tambi\u00e9n va reforzando en la ciudadan\u00eda, lenta pero inexorablemente, la visi\u00f3n de que la violencia contra la mujer es algo natural y que afecta s\u00f3lo de manera particular a la v\u00edctima o a las familias relacionadas con la tragedia haciendo invisible el compromiso que como personas y sociedad tenemos frente a la necesidad de erradicar esa violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aqu\u00ed cabe la pregunta, \u00bfes mental y socialmente sano culpar a las v\u00edctimas? Por supuesto que no. Lo que algunos presentan como capricho, terquedad o masoquismo de Claudia Johana, en realidad deber\u00eda verse como la gran capacidad que podemos desarrollar los seres humanos, y particularmente las mujeres, de cambiar positivamente duras realidades y de contribuir a que otra persona tenga la oportunidad de corregir el curso de su vida. Quiz\u00e1 las alertas que prenden su comportamiento, se refieren m\u00e1s a que esa labor deber\u00eda ser social, colectiva y no solo individual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez m\u00e1s con el caso de Claudia Johana, nuestra sociedad evade un an\u00e1lisis serio sobre este tipo de hechos y evita afrontar la realidad de que somos una sociedad enferma de violencia. Aun cuando la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud OMS habla de salud f\u00edsica, mental y social e incluye la violencia como una enfermedad social, Colombia la asume de manera individual y considera que nada tiene que ver con la debilidad de sus instituciones o la incapacidad de coordinar esfuerzos para promover cambios culturales positivos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La problem\u00e1tica es tan compleja, que va desde los llamados a continuar la guerra por parte de sectores pol\u00edticos y econ\u00f3micos que claman por la polarizaci\u00f3n del pa\u00eds; pasando por la promoci\u00f3n de antivalores desde el campo cultural, que incluye la discriminaci\u00f3n y agresi\u00f3n por diferencias de g\u00e9nero, hasta la promoci\u00f3n directa en los ni\u00f1os de juegos y din\u00e1micas de guerra con la promoci\u00f3n de juguetes y video juegos b\u00e9licos, donde puedes matar enemil veces a tus contrincantes, porque: Primero, tienes derecho y segundo, siempre se volver\u00e1 a levantar para continuar el juego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y l\u00f3gicamente, toca de lleno con nuestro sistema judicial. Seguimos viendo como soluci\u00f3n la pr\u00e1ctica del castigo y no la de la reparaci\u00f3n del da\u00f1o y la garant\u00eda de la no repetici\u00f3n. Hasta ahora, se ha dado m\u00e1s peso a la justicia retributiva (pagar la deuda con la sociedad) y no a la restaurativa, centrada en las necesidades de la v\u00edctima y en la posibilidad de quien comete el delito de reparar el da\u00f1o causado. A nadie le sirven las c\u00e1rceles atiborradas de personas enfermas que a duras penas sobreviven en condiciones lamentables por el hacinamiento y por no tener acceso a actividades que les permitan reparar el da\u00f1o causado. No es un secreto que nuestro sistema judicial conserva cuidadosamente las desigualdades sociales de los delincuentes o contraventores. Es bien conocido que sobrevivir en una c\u00e1rcel colombiana, por ejemplo, es muy costoso y que la persona privada de la libertad no tiene esperanzas de resocializaci\u00f3n, cuando por el contrario debe conocer y relacionarse mejor con el mundo del delito para poder sobrevivir all\u00ed; mientras se priva a las v\u00edctimas de la posibilidad de ser atendidas en las necesidades generadas por la agresi\u00f3n recibida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, es com\u00fan que al plantear que un problema compete a toda la sociedad, empecemos a sentir como personas, que nuestra responsabilidad particular se diluye y empecemos a borrar en nuestro pensamiento y actuar cotidiano la necesidad de hacer cambios personales y promover los sociales para transformar esta realidad. Cuando validamos una agresi\u00f3n, o una discriminaci\u00f3n por razones de g\u00e9nero, orientaci\u00f3n sexual, etnia, nacionalidad o creencias respecto a la trascendencia; cuando promovemos los antivalores o encontramos graciosos actos que los reflejan; cuando aceptamos los juicios de valor que nos ofrecen los medios masivos de comunicaci\u00f3n sobre diferentes situaciones, basados en an\u00e1lisis pobres e informaci\u00f3n recortada y sin adoptar una actitud cr\u00edtica, estamos aceptando y reproduciendo la cultura de la violencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Olvidamos la dimensi\u00f3n pedag\u00f3gica que debemos explorar para poder mejorar la calidad de nuestra ciudadan\u00eda y a la que podemos acudir desde nuestra labor cotidiana, sin importar si somos m\u00e9dicas, enfermeros, bi\u00f3logos, mec\u00e1nicas, amas de casa, polic\u00edas, pol\u00edticos o sic\u00f3logos, comprometi\u00e9ndonos a fondo con la vida y haciendo nuestro mejor esfuerzo para protegerla. Abandonamos los ejercicios de alteridad, es decir de \u201cponernos en los zapatos del otro o de la otra\u201d y evitamos involucrarnos en los problemas que se generan en la convivencia de nuestras comunidades priv\u00e1ndolas de nuestro acompa\u00f1amiento y buena disposici\u00f3n en la b\u00fasqueda de soluciones pertinentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la vida real cotidiana de la mayor\u00eda de personas de este pa\u00eds, dif\u00edcilmente encontraremos al villano de los comics que le\u00edamos cuando ni\u00f1os y que se propon\u00eda destruir el mundo; s\u00f3lo encontraremos personas aturdidas por las dificultades de la supervivencia y los modelos que promociona el mercado de bienes y servicios que nos crean necesidades d\u00eda a d\u00eda. Por esto, no pierdo la esperanza de que cada d\u00eda seremos m\u00e1s las personas que nos proponemos cambiar la cultura y las condiciones de vida en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Por: Mar\u00eda Cristina Arias Pulido<\/em><br \/>\n<em> Programa Territorio, Paz y Desarrollo <\/em><br \/>\n<em> Corporaci\u00f3n Nuevo Arco Iris<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El lunes 10 de abril fue asesinada Claudia Johana Rodr\u00edguez a manos de su expareja, Julio Alberto Reyes, en el Centro Comercial Santaf\u00e9 en la ciudad de Bogot\u00e1. 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