{"id":21544,"date":"2017-05-24T14:21:27","date_gmt":"2017-05-24T19:21:27","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=21544"},"modified":"2019-08-26T15:06:18","modified_gmt":"2019-08-26T20:06:18","slug":"aceptaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2017\/05\/aceptaciones\/","title":{"rendered":"Aceptaciones"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/IMG_1134.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-17916\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/IMG_1134.jpg\" alt=\"\" width=\"183\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/IMG_1134.jpg 393w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2015\/10\/IMG_1134-273x300.jpg 273w\" sizes=\"(max-width: 183px) 100vw, 183px\" \/><\/a>Todo ahora consta de un juego publicitario en el que somos m\u00e1s c\u00f3mplices que v\u00edctimas porque se nos ha ense\u00f1ado y hemos aceptado sin vacilar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos aprendido de las leyes del gobierno a ser buenos ciudadanos y a respetar la autoridad a cualquier costo porque es la representaci\u00f3n del orden en esta tierra desadaptada y sentenciada a los vej\u00e1menes de los \u201cotros\u201d, es la gesti\u00f3n de lo divino sobre lo humano y a lo divino siempre hay que ponerle fe y doblegarnos ante las im\u00e1genes sagradas de la autoridad; aunque tenemos la sensaci\u00f3n de que es un monstruo insostenible la idolatramos y nos hacen creer que es nuestra necesidad; tan buenos ciudadanos hemos sido que hemos aceptamos en silencio un sinf\u00edn de cosas que en otras circunstancias ser\u00edan anormales o enfermizas: los barrios paup\u00e9rrimos, la gente marginada y perpetuadas en los esfuerzos por la sobrevivencia, las miradas tristes en los sem\u00e1foros de los ancianos y ancianas de rostros enjutos y de los mimos que parecen sacados de un cuento de Gabo, los desfalcos p\u00fablicos, la opulencia en contraposici\u00f3n a la sobrevivencia, los c\u00edrculos de poder que alimentan infinitamente las oligarqu\u00edas y las repeticiones de la historia de las que se encargan, las estad\u00edsticas como la principal prueba de transformaci\u00f3n social y progreso, y la vida como una simple cuesti\u00f3n de peripecias y tretas dise\u00f1adas astutamente sobre bases legales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero somos buenos ciudadanos y con constancia votamos cada cuatro a\u00f1os para aplacar nuestros anhelos de cambio y convertirnos de ese modo en el m\u00e1s responsable de los ciudadanos porque gastamos media ma\u00f1ana para salir de nuestros c\u00f3modos sillones y votar por cualquier pendejo a cambio de que nuestros intereses materiales (as\u00ed sean los m\u00e1s nimios como frecuentemente ocurre) e ideol\u00f3gicos (as\u00ed sean los m\u00e1s ego\u00edstas o idealistas) est\u00e9n asegurados, entonces hablamos de pol\u00edtica que no es m\u00e1s que hablar de personajes p\u00fablicos que representan cada uno a ciertos sectores sociales mientras ellos celebran sus picard\u00edas a puertas cerradas; y si ya no nos matamos como antes es porque simplemente morimos entre los silencios y las miradas c\u00f3mplices que hacemos por entre las rendijas de nuestros fortines de hormig\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos aprendido de la televisi\u00f3n a ser simples espectadores de la realidad (una que aparece construida entre espejos borrosos de apariencia seniles y desgastados), por eso nos parece que \u00e9sta est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestra puerta, del barrio, de la ciudad, como si nunca nos fuera a embadurnar con sus manos enlodadas y mentiras que estamos hundidos hasta el cuello; hemos aprendido a enga\u00f1arnos con entretenimientos de a centavo porque quiz\u00e1s la vida ya no alcance para m\u00e1s y aceptamos que cada uno de nuestros sentidos se ajusten a una pared: o\u00edmos solo ecos, vemos y nuestros ojos no son nuestros, degustamos las migajas que nos tiran, nos complacemos en tocar lo imaginario y nunca olemos lo mal que hay en todo esto; ah\u00ed escuchamos lo divino y lo humano, lo que est\u00e1 bien, lo que est\u00e1 mal, nos relatan el futuro que no es m\u00e1s que uno hecho a la medida del presente, sin trabas para sus intereses y con balcones m\u00e1s altos desde donde nos puedan vigilar; acordonan nuestro pasado dentro de lo permitido y borran aquello que no le es grato: la indiferencia e injusticias contra los desadaptados y las verdades de los derrotados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde la TV congelan y tiranizan nuestras esperanzas porque para ellos son in\u00fatiles y con frecuencia la disfrazan de su futuro, la ennoblecen con esfuerzos y sue\u00f1os que debemos pagar con la vida. Es inaudito salirse de lo que nos muestran, por eso nos limitan la imaginaci\u00f3n con slogans de lo que debemos ser, encriptadas en im\u00e1genes e historias sobre el buen ciudadano y los premios que le corresponden, adem\u00e1s constantemente nos advierten del caos y el desorden venidero por no hacer lo que es debido; las ortodoxias hablan por s\u00ed mismas de que, as\u00ed como estamos, estamos bien y que por ning\u00fan motivo debemos cambiar.\u00a0La limitaci\u00f3n m\u00e1s exitosa es la que nos hace creer que hay un solo modelo de vida exitoso; en los sue\u00f1os nos hablan para mentirnos sobre lo que es un sue\u00f1o y se reclaman due\u00f1os de ellos, dicen que debemos so\u00f1ar con cuevas de cristal y brillos de plata colgados en la frente. Desde el sill\u00f3n de la sala aprendemos a ver el mundo caerse a pedazos por culpa de las guerras sin sentido, y nos inculcan el miedo a valernos por nosotros mismos -Todo es asunto nuestro, nada es asunto de ustedes- nos dicen a cada instante sin darnos cuenta y entonces el sill\u00f3n en donde estamos se vuelve oce\u00e1nico e inabarcable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aprendemos a rasgarnos las vestiduras por causas ajenas y verdades a medias que responden al inter\u00e9s de ense\u00f1arnos a maldecir por odios y piedades, creados desde el cielo o la alta alcurnia; cuando nos reconozcamos en el otro y hagamos desaparecer las fantasmag\u00f3ricas espinas que llegan de los discursos podremos crear verdades dispuestas a conciliarse y transformarse entre sus componentes m\u00e1s m\u00ednimos, de las que nacen de las conversaciones cotidianas, del deseo siempre constante de vivir en paz, de las manos trabajadoras, del amor a lo simple, pues en estos momentos la verdad ha quedado relegada a simples im\u00e1genes de cart\u00f3n que rellenan al antojo de quien sea menester.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hemos aceptado el m\u00e9rito como un valor intr\u00ednseco de superioridad moral que aniquila nuestro ser social, permitiendo la conformaci\u00f3n de una individualidad herm\u00e9tica llena de un orgullo pretensioso y la consecuente normalizaci\u00f3n de las cosas como son vali\u00e9ndonos del discurso falaz de las insuficiencias en los esfuerzos y la meritocracia como el sistema que nos lleva a la carrera absurda de desarrollar nuestras capacidades para un mercado laboral que estrecha cada vez m\u00e1s su c\u00edrculo y que, como todo circulo, adolece de una doble l\u00f3gica de inclusi\u00f3n y exclusi\u00f3n, al fin y al cabo es el sistema de las legitimaciones de las diferencias sociales que ayuda a la sustracci\u00f3n del vocabulario del concepto \u201cclases\u201d y desaparece del lenguaje la apariencia de confrontaci\u00f3n irremediable latente en la sociedad. Seguramente es mucho m\u00e1s conveniente porque incorpora las injusticias del sistema capitalista y las personifica en la \u00e9tica del m\u00e9rito, un mapa mental que enclaustra al individuo dentro de sus propios l\u00edmites, aunque con una falsa ilusi\u00f3n de tenerlo todo a su disposici\u00f3n, como si estuvi\u00e9ramos dentro de una habitaci\u00f3n oscura, chocando contra las personas que buscan a tiendas el mismo fin, encontrar la puerta de salida&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Continuar leyendo en la segunda p\u00e1gina de\u00a0<span style=\"color: #800000;\"><em><strong><a style=\"color: #800000;\" href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/ACEPTACIONES.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">ACEPTACIONES<\/a><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Mario Alejandro Neita Echeverry<\/em><br \/>\n<em>Polit\u00f3logo de la Universidad Nacional<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo ahora consta de un juego publicitario en el que somos m\u00e1s c\u00f3mplices que v\u00edctimas porque se nos ha ense\u00f1ado y hemos aceptado sin vacilar. 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