{"id":22623,"date":"2017-12-11T14:49:29","date_gmt":"2017-12-11T19:49:29","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=22623"},"modified":"2019-08-26T15:05:46","modified_gmt":"2019-08-26T20:05:46","slug":"llego-diciembre-cuando-tenia-que-llegar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2017\/12\/llego-diciembre-cuando-tenia-que-llegar\/","title":{"rendered":"Lleg\u00f3 diciembre, cuando ten\u00eda que llegar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/foto-ramiro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-20420\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2016\/12\/foto-ramiro.jpg\" alt=\"\" width=\"138\" height=\"184\" \/><\/a>Por fin lleg\u00f3 diciembre. Lleg\u00f3, como todos los a\u00f1os, con absoluta puntualidad, el d\u00eda y a la hora se\u00f1alada y no cuando otros quer\u00edan que llegara. Lleg\u00f3 como ha llegado desde mucho antes de que derivara su nombre del d\u00e9cimo mes del calendario romano y el duod\u00e9cimo y \u00faltimo mes del calendario gregoriano. Es decir, diciembre lleg\u00f3, como todos los a\u00f1os, desde mucho antes que fuera etiquetado como el mes n\u00famero doce del a\u00f1o, porque diciembre ha existido como una \u00e9poca natural, desde antes de que se le diera un nombre y fuera el punto de llegada o de partida de una determinada cronolog\u00eda, porque diciembre se siente, no necesita regirse por sistemas num\u00e9rico ni mucho menos por motivaciones anticipadas, publicitarias ni enga\u00f1osas, porque diciembre se percibe en su estado natural, en las brisas al atardecer, en el color rojo de las trinitarias, en el azul del cielo, y en el lucero que todas las madrugadas, por \u00e9sta \u00e9poca del a\u00f1o, se ve desde mi ventana. Adem\u00e1s, diciembre se percibe en la piel, en el sentir de la otra gente y en ese conjunto de emociones que constituyen la espiritualidad del imaginario colectivo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En fin, diciembre lleg\u00f3 como deb\u00eda llegar, contradictoriamente hermoso. No lleg\u00f3 con la alegr\u00eda artificiosa con la que algunas emisoras locales pretend\u00edan empujarlo para anticiparlo. Diciembre no necesita de eso. No se deja enajenar por las trampas que le colocan, desde septiembre, el capitalismo salvaje y la civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo, para que nos gastemos la plata antes de tiempo; ni se deja chantajear por la cultura del entretenimiento artificial. Tampoco se deja embobar por el mundo digital que todo lo reduce a la m\u00ednima expresi\u00f3n tecnol\u00f3gica, que corta el tiempo, la distancia y simplifica la vida, el sexo y el amor; ese mundo que a los j\u00f3venes los ha puesto a escribir artificiosamente \u201cTQM\u201d cuando deber\u00edan decir \u201cte quiero mucho\u201d, ese mundo que pretende elevar lo pornogr\u00e1fico a la categor\u00eda de er\u00f3tico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero lo cierto es que diciembre est\u00e1 desde ayer con nosotros, lo veo parado en mitad del patio de tierra, firme como el guayac\u00e1n rojo y la mancha del papoche. Lleg\u00f3 como una amiga que nos sorprende con la revelaci\u00f3n de un secreto bien guardado. Despu\u00e9s de todo, su secreto, el de diciembre, es suficientemente s\u00f3lido para resistir hasta el d\u00eda de hoy y mantenernos con vida otros 365 d\u00edas: el secreto de la alegr\u00eda, la dicha y la fantas\u00eda. Porque diciembre es de una alegr\u00eda generalizada e incre\u00edble, sin distingos de clases sociales ni de debates ideol\u00f3gicos desgastantes. A diciembre tambi\u00e9n hay que agradecerle por sacarnos del doloroso contacto con la realidad y envolvernos en la magia que tienen las preguntas de los ni\u00f1os y los consejos sabios de los ancianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero diciembre tambi\u00e9n tiene un extraordinario valor al enfrentarnos a nuestras aversiones y preferencias, a nuestro propio mundo. Nos expone a las tentaciones de la jarana sin sentido y a los enga\u00f1os de la civilizaci\u00f3n del espect\u00e1culo . Porque m\u00e1s all\u00e1 de la sola diversi\u00f3n, de querer escapar del aburrimiento, tambi\u00e9n nos invita a recuperar el tiempo perdido, a ponernos al d\u00eda con las lecturas aplazadas, las caminatas por el campo, el andar liviano, el vestir sin vanidad; nos pone frente al reto de la vida sostenible, de saber vivir con lo que se tiene, de comer y beber lo que por cultura tenemos en la mesa para compartir con la familia y los amigos, y no lo que nos imponga la gastronom\u00eda artificiosa ni el lenguaje imponente, funcional y totalitario del poder econ\u00f3mico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diciembre pone universalmente a los ni\u00f1os frente a la realidad de elegir, como dir\u00eda el maestro Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez, su juguete preferido, que no siempre es el que les gusta a sus padres. En fin, el mundo est\u00e1 cambiando, las estaciones y los per\u00edodos de invierno y verano se est\u00e1n enloqueciendo, pero confiemos en que diciembre siga llegando puntualito, como todos los a\u00f1os, cuando debe llegar, como lleg\u00f3 ayer, y no cuando otros pretendan hacerlo llegar artificialmente por adelantado, a empujones. No permitamos que diciembre llegue debilitado, ni que quienes pretenden imponernos un mundo artificial acaben con nuestra originalidad emocional e inteligencia colectiva. \u00a1Bienvenido diciembre!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Por\u00a0Ramiro Guzm\u00e1n Arteaga<\/em><br \/>\n<em>Comunicador social periodista, Mg en educaci\u00f3n y profesor universitario<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por fin lleg\u00f3 diciembre. Lleg\u00f3, como todos los a\u00f1os, con absoluta puntualidad, el d\u00eda y a la hora se\u00f1alada y no cuando otros quer\u00edan que llegara. 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