{"id":22796,"date":"2018-02-22T14:17:20","date_gmt":"2018-02-22T19:17:20","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=22796"},"modified":"2019-08-26T15:05:44","modified_gmt":"2019-08-26T20:05:44","slug":"unidad-de-las-izquierdas-colombia-la-fractura-de-la-lucha-armada-bajo-la-vigilancia-del-imperio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2018\/02\/unidad-de-las-izquierdas-colombia-la-fractura-de-la-lucha-armada-bajo-la-vigilancia-del-imperio\/","title":{"rendered":"\u00bfUnidad de las izquierdas? Colombia: la fractura de la lucha armada bajo la vigilancia del imperio"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/P\u00fablico.es_.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-22797\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/P\u00fablico.es_.png\" alt=\"\" width=\"1023\" height=\"323\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/P\u00fablico.es_.png 1023w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/P\u00fablico.es_-300x95.png 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/P\u00fablico.es_-768x242.png 768w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/P\u00fablico.es_-640x202.png 640w\" sizes=\"(max-width: 1023px) 100vw, 1023px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Boaventura de Sousa Santos<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Traducci\u00f3n de Antoni Aguil\u00f3 y \u00c0lex Tarradellas<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colombia es otro pa\u00eds latinoamericano donde en 2018 habr\u00e1 elecciones presidenciales y donde la cuesti\u00f3n de la articulaci\u00f3n entre fuerzas de izquierda se plantea con especial intensidad. Tal como pod\u00eda suceder en Portugal y puede ocurrir en Brasil, la falta de unidad puede significar que el pa\u00eds, independientemente del sentido global del voto de los colombianos, acabe siendo gobernado por una derecha neoliberal, hostil al proceso de paz y totalmente subordinado a los intereses continentales del imperialismo estadounidense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los factores que pueden volver inviable o condicionar fuertemente la articulaci\u00f3n entre fuerzas de izquierda distingo dos: el proceso de paz y la injerencia del imperialismo estadounidense.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El proceso de paz [1]. Mientras escribo estas l\u00edneas (enero de 2018), el proceso de paz se encuentra en una perturbadora encrucijada. Despu\u00e9s de que el Congreso lo refrendara (con modificaciones significativas respecto al que se hab\u00eda acordado en La Habana tras cinco a\u00f1os de negociaciones), el acuerdo entre el Gobierno y las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) empez\u00f3 a aplicarse a lo largo de 2017, y lo que se puede decir de este periodo es que no hay muchas esperanzas de que este se cumpla. De hecho, la violencia paramilitar contra l\u00edderes sociales aument\u00f3 a lo largo del a\u00f1o y, en este momento, debemos sumar el asesinato de treinta exguerrilleros o sus familiares, adem\u00e1s de m\u00e1s de un centenar de l\u00edderes sociales. Al mismo tiempo, se han iniciado las negociaciones de paz entre el Gobierno y el ELN (Ej\u00e9rcito de Liberaci\u00f3n Nacional de Colombia).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El acuerdo de La Habana es un documento digno de atenci\u00f3n porque en \u00e9l se identifican al detalle las condiciones para una paz democr\u00e1tica, es decir, una paz basada en la eliminaci\u00f3n de las causas sociales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas que conllevaron el conflicto armado. El acuerdo era particularmente detallado con relaci\u00f3n a la reforma pol\u00edtica y la justicia transicional. Se admit\u00eda que el posconflicto colombiano surg\u00eda en un periodo de crisis del neoliberalismo y que solo tendr\u00eda alguna viabilidad de transformarse en un proceso de paz genuino si, a contracorriente, pusiera el foco en consolidar y ampliar la democracia, es decir, haciendo hincapi\u00e9 en la convivencia democr\u00e1tica de baja intensidad actualmente vigente. Tras la f\u00e1rsica narrativa neoliberal \u2014una farsa tan tr\u00e1gica para la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n mundial\u2014 de que la democracia no tiene condiciones, el posconflicto se transformar\u00eda en un proceso de paz si aceptara discutir creativa y participativamente la cuesti\u00f3n de las condiciones sociales, econ\u00f3micas y culturales de la democracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede decir que la paz democr\u00e1tica fue el proyecto expl\u00edcito que orient\u00f3 las negociaciones. Sin embargo, siempre estuvo subyacente a este un proyecto impl\u00edcito al que he llamado paz neoliberal. Este proyecto no pretend\u00eda ninguna reforma pol\u00edtica o econ\u00f3mica y solo aspiraba al desarme de las fuerzas de guerrilla para garantizar que el capitalismo agrario y minero nacional y extranjero tuviera libre acceso a la tierra y los territorios. Todo parece indicar que este proyecto impl\u00edcito era a fin de cuentas el \u00fanico proyecto para el Gobierno colombiano. A su vez, la derecha m\u00e1s conservadora siempre se hab\u00eda manifestado contra las negociaciones con la guerrilla, y su fuerza qued\u00f3 demostrada en los resultados del refer\u00e9ndum sobre el acuerdo de paz. Durante un a\u00f1o asistimos a una creciente demonizaci\u00f3n de la guerrilla llevada a cabo por las fuerzas de derecha, ciertos sectores del Estado (la Fiscal\u00eda) y los principales medios de comunicaci\u00f3n. Esta demonizaci\u00f3n tan bien orquestada pretend\u00eda quitar a los exguerrilleros cualquier tipo de legitimidad para que la sociedad los viera como miembros de una organizaci\u00f3n pol\u00edtica que no ha sido derrotada militarmente y que, como tal, debe ser acogida por la sociedad debido a su decisi\u00f3n de abandonar las armas y seguir su lucha por las v\u00edas pol\u00edticas legales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El imperialismo estadounidense. Colombia ocupa una posici\u00f3n estrat\u00e9gica en el continente. Al analizar la historia del conflicto armado en Colombia, se vuelve evidente la injerencia constante del imperialismo estadounidense, y siempre con el prop\u00f3sito de defender los intereses econ\u00f3micos de sus empresas (pi\u00e9nsese en la triste y famosa United Fruit Company), los intereses geoestrat\u00e9gicos de su dominio continental y, evidentemente, los intereses de sus oligarqu\u00edas aliadas colombianas, unas m\u00e1s d\u00f3ciles que otras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Colombia fue el \u00fanico pa\u00eds latinoamericano que envi\u00f3 tropas para combatir al lado de los estadounidenses en la Guerra de Corea. Fue la Colombia que promovi\u00f3 la expulsi\u00f3n de Cuba de la Organizaci\u00f3n de los Estados Americanos (OEA) y, m\u00e1s recientemente, fue la Colombia que, en la misma organizaci\u00f3n, defendi\u00f3 m\u00e1s ac\u00e9rrimamente la expulsi\u00f3n de Venezuela. Bajo el pretexto de la lucha contra el narcotr\u00e1fico, el Plan Colombia, firmado por Bill Clinton en junio de 2000, transform\u00f3 Colombia en el tercer pa\u00eds del mundo con m\u00e1s ayuda militar de Estados Unidos (despu\u00e9s de Israel y Egipto) y en el pa\u00eds con m\u00e1s ayuda para entrenamiento militar directamente impartido por Estados Unidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Estados Unidos, ahora centrado en la asfixia del r\u00e9gimen bolivariano de Venezuela, es importante que Colombia siga siendo un aliado fiable para sus prop\u00f3sitos en el continente. Asimismo, es importante que las multinacionales estadounidenses acaben por tener acceso libre a los recursos naturales de Colombia, un acceso que hasta ahora ha sido limitado debido al conflicto armado. Para Estados Unidos, el fin del conflicto armado es una buena oportunidad para que Colombia se entregue de una vez y sin limitaciones al neoliberalismo. Al fin y al cabo, para Estados Unidos es beneficioso que siga el conflicto armado, aunque sea bajo otras formas, para que las fuerzas armadas colombianas, el agente pol\u00edtico m\u00e1s pr\u00f3ximo del imperio, sigan teniendo un papel crucial en los procesos pol\u00edticos internos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las fuerzas de izquierda y el contexto electoral. La izquierda o centroizquierda colombiana est\u00e1 fragmentada en v\u00edsperas de elecciones legislativas y presidenciales. A estas \u00faltimas las fuerzas de izquierda presentan a los siguientes candidatos: Clara L\u00f3pez, Gustavo Petro, Jorge Robledo, Claudia L\u00f3pez, una candidata m\u00e1s bien de centroizquierda, Sergio Fajardo, un candidato de centro que algunos consideran de centroizquierda, y dos candidatos de derecha, Germ\u00e1n Vargas Lleras e Iv\u00e1n Duque. Humberto de la Calle Lombana, que fue el negociador del Gobierno del proceso de paz, ha sido referido como posible candidato de izquierda. El nuevo partido de las FARC [2] se halla en un complejo proceso de consolidaci\u00f3n interna, propio de la transformaci\u00f3n de grupo guerrillero a partido pol\u00edtico. A finales de enero present\u00f3 su programa y sus candidatos a las elecciones legislativas y presidenciales. Para estas \u00faltimas el candidato a presidente es el hist\u00f3rico l\u00edder de la guerrilla, Rodrigo Londo\u00f1o, m\u00e1s conocido como Timochenko, que lider\u00f3 el proceso de las negociaciones de paz en La Habana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las condiciones actuales, se corre el riesgo de que las fuerzas de izquierda disminuyan o pierdan la representaci\u00f3n parlamentaria y de que sean los dos candidatos de derecha los que se disputen la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Cualquiera de los dos, como m\u00e1ximo, acepta la paz neoliberal. Iv\u00e1n Duque, el representante de la derecha m\u00e1s reaccionaria, relacionada con el expresidente \u00c1lvaro Uribe, ser\u00e1 el que servir\u00e1 m\u00e1s fielmente a los intereses imperiales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tradici\u00f3n, la izquierda colombiana ha estado muy fragmentada. En el pasado, la gran divisi\u00f3n fue entre la izquierda reformista (internamente dividida) y la izquierda revolucionaria, adepta a cambios radicales a trav\u00e9s de la lucha armada (esta tambi\u00e9n dividida entre varios grupos armados). Podr\u00eda pensarse que por fin ha llegado una oportunidad hist\u00f3rica para que la izquierda colombiana se una, puesto que esta divisi\u00f3n ha desaparecido. Por desgracia, este no parece ser el caso, porque la manera en la que se ha implementado el proceso de paz muestra que la divisi\u00f3n sigue existiendo de una forma perversa, en el estigma social y pol\u00edtico con el que se est\u00e1 se\u00f1alando a los exguerrilleros. En vez de ser acogidos por haber abandonado las armas, son demonizados por todos los cr\u00edmenes que cometieron, como si los acuerdos de paz no hubieran ocurrido, como si contra ellos no se hubiera cometido ning\u00fan crimen y fueran criminales comunes. La derecha formula este estigma con el lema de que los exguerrilleros usurpar\u00e1n el campo democr\u00e1tico para imponer el castrochavismo. El posconflicto est\u00e1 siendo reconceptualizado como conflicto a trav\u00e9s de otros medios solo aparentemente m\u00e1s democr\u00e1ticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las diferentes fuerzas de izquierda reformistas temen cualquier asociaci\u00f3n con las FARC, ahora partido pol\u00edtico. Al hacerlo, corren el riesgo de situare en el campo de la paz neoliberal y, por tanto, en el campo ideol\u00f3gico de la derecha. Sea de la forma que sea, las fuerzas de izquierda corren el riesgo de rendirse a la l\u00f3gica de los que claman contra el \u00abcastrochavismo\u00bb. Si interiorizan la idea de que tienen que \u00ablimpiar\u00bb la imagen de la izquierda, de purificarla, aunque para ello sea necesario retocarla con tintes de derecha, el camino al desastre estar\u00e1 asegurado. Para huir del \u00abinfierno venezolano\u00bb, pueden caer en la m\u00e1s diluida versi\u00f3n de la socialdemocracia europea. Si no se unen, las diferentes fuerzas de izquierda no podr\u00e1n realizar un programa de izquierda, aunque una de ellas conquiste el poder. Como ya sucedi\u00f3 en el pasado, incluso puede acabar ali\u00e1ndose con fuerzas de derecha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al caer en la trampa de tener que escoger entre pol\u00edtica como antes o castrochavismo, las fuerzas de izquierda se autoexcluyen del campo en el que ser\u00eda posible la unidad sobre la base de un programa unitario de izquierda. Ese campo incluir\u00eda temas como los siguientes: la defensa del proceso de paz entendida como paz democr\u00e1tica; la lucha contra la enorme desigualdad social y los fascismos sociales que esta crea; la defensa de los procesos populares de gesti\u00f3n de tierra, de formas de econom\u00eda solidaria, sobre todo en las regiones m\u00e1s afectadas por el conflicto armado; una democratizaci\u00f3n de la democracia, profundiz\u00e1ndola y ampli\u00e1ndola; una reforma del Estado para blindarlo contra la privatizaci\u00f3n de las pol\u00edticas p\u00fablicas a consecuencia de la corrupci\u00f3n y el abuso de poder; un distanciamiento, aunque sea gradual, de los prop\u00f3sitos del imperialismo. Para todo esto ser\u00eda necesario que el corto plazo se viera como parte del largo plazo; en otras palabras, ser\u00eda necesario un horizonte pol\u00edtico y una visi\u00f3n de pa\u00eds que no se limitara a los c\u00e1lculos electorales del momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los candidatos y candidatas han venido destacando la necesidad de buscar entendimientos y alianzas entre las fuerzas de izquierda. Una de las candidatas, Clara L\u00f3pez, en un comunicado p\u00fablico del 11 de enero de 2018, identificaba los puntos de convergencia y divergencia entre las diferentes fuerzas de izquierda y las exhortaba a articularse y a negociar una agenda com\u00fan basada en las convergencias, a fin de construir \u00abuna gran coalici\u00f3n progresista\u00bb. As\u00ed pues, presentaba una ruta concreta a trav\u00e9s del camino de la convergencia:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c1) Dentro de la tradici\u00f3n pluralista de nuestras diversas perspectivas pol\u00edticas y sin abandonar las diferencias que caracterizan nuestros idearios, acordamos convocar, de manera conjunta, a nuestros conciudadanos a volver a so\u00f1ar una Colombia en paz, de prosperidad compartida, libre de corrupci\u00f3n y amigable con la naturaleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2) Al someternos a la consulta interpartidista el pr\u00f3ximo mes de marzo, reconocemos la libertad de conducci\u00f3n de la candidatura triunfante, dentro del programa que apruebe una convenci\u00f3n del partido o movimiento de dicha candidatura, con participaci\u00f3n de los dem\u00e1s sectores de la consulta y sus aliados, que conformar\u00e1n la coalici\u00f3n que se compromete a gobernar a Colombia dentro un inquebrantable compromiso con las instituciones, la paz, la democracia, el respeto por la diferencia y el cambio social\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y conclu\u00eda que estar\u00eda dispuesta a aceptar la f\u00f3rmula de convergencia que reuniera m\u00e1s consenso. En el caso de que no fuera posible, se presentar\u00eda como candidata. Al parecer, en una demostraci\u00f3n de que el pasado pesa m\u00e1s que el futuro entre las izquierdas colombianas, en las pr\u00f3ximas elecciones legislativas de marzo habr\u00e1 tres listas de izquierda: la lista de las FARC, la lista de Gustavo Petro y Clara L\u00f3pez, y la lista del Polo Democr\u00e1tico liderada por Jorge Robledo. Una vez m\u00e1s, la derrota se avecina, y esta vez puede ser fatal para la presencia de la izquierda en el Congreso. \u00bfCu\u00e1l ser\u00e1 el impacto de esta divisi\u00f3n en las elecciones presidenciales que se celebrar\u00e1n dos meses despu\u00e9s?<\/p>\n<h6 style=\"text-align: justify;\">Notas<br \/>\n[*] Este art\u00edculo constituye la cuarta entrega que va a dedicarse en este blog al tema de la unidad\/articulaci\u00f3n de las izquierdas en diferentes contextos contempor\u00e1neos y que forman parte del libro \u00bfUnidad de las izquierdas? Cu\u00e1ndo, por qu\u00e9, c\u00f3mo y para qu\u00e9, Dyskolo, 2018.<br \/>\n[1] En Democracia y transformaci\u00f3n social dedico a este tema un cap\u00edtulo, titulado \u00abColombia entre la paz neoliberal y la paz democr\u00e1tica\u00bb.<br \/>\n[2] Conservando el mismo acr\u00f3nimo para un nuevo contenido: Fuerza Alternativa Revolucionaria del Com\u00fan.<\/h6>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ver en portal <a href=\"http:\/\/blogs.publico.es\/espejos-extranos\/2018\/02\/22\/unidad-de-las-izquierdas-colombia-la-fractura-de-la-lucha-armada-bajo-la-vigilancia-del-imperio\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"color: #ff0000;\"><em><strong>P\u00daBLICO.ES<\/strong><\/em><\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Boaventura de Sousa Santos Traducci\u00f3n de Antoni Aguil\u00f3 y \u00c0lex Tarradellas Colombia es otro pa\u00eds latinoamericano donde en 2018 habr\u00e1 elecciones presidenciales y donde la cuesti\u00f3n de la articulaci\u00f3n entre fuerzas de izquierda se plantea con especial intensidad. 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