{"id":23383,"date":"2019-09-02T17:30:35","date_gmt":"2019-09-02T22:30:35","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=23383"},"modified":"2020-10-08T23:25:53","modified_gmt":"2020-10-09T04:25:53","slug":"los-conflictos-de-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2019\/09\/los-conflictos-de-la-paz\/","title":{"rendered":"Los conflictos de la paz"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-vivid-green-cyan-color has-text-color\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1200\" height=\"600\" class=\"wp-image-23983\" style=\"width: 1200px;\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/sinvidanohaypaz.jpg\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/sinvidanohaypaz.jpg 1200w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/sinvidanohaypaz-300x150.jpg 300w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/sinvidanohaypaz-640x320.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/sinvidanohaypaz-768x384.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/>Por Fernando Hern\u00e1ndez Valencia. \/ Foto: Alucin\u00f3geno Colectivo <\/p>\n\n\n\n<p>Desde los a\u00f1os 80 la negociaci\u00f3n pol\u00edtica del conflicto\narmado se asumi\u00f3 como la forma m\u00e1s racional, menos traum\u00e1tica y dolorosa para\nsuperar d\u00e9cadas de una nueva guerra entre colombianos. El Gobierno Betancur\nreconoci\u00f3 las causas objetivas de la rebeli\u00f3n armada y escuch\u00f3 el llamado de la\ninsurgencia al di\u00e1logo nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Di\u00e1logo y\nnegociaci\u00f3n pol\u00edtica se posesionaron como el m\u00e9todo m\u00e1s acorde con nuestra\nrealidad y con la experiencia internacional y sobre esa convicci\u00f3n se movieron\nlos gobiernos de Barco, Gaviria, Samper &nbsp;y Pastrana. Durante 20 a\u00f1os se logr\u00f3 el\nreconocimiento del Estado por las insurgencias y la dejaci\u00f3n de armas del M19,\nel EPL, el PRT. El Quint\u00edn Lame, La CRS y las Milicias urbanas de Medell\u00edn. La\nConstituci\u00f3n de 1991 y la creaci\u00f3n de una cultura de paz fueron el resultado\nm\u00e1s importante de ese proceso.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2002 &nbsp;llega la\nextrema derecha guerrerista al Gobierno como reacci\u00f3n de la poblaci\u00f3n frente al\nfracaso de las negociaciones del&nbsp; Cagu\u00e1n.\nUribe representa el ascenso de sectores sociales ligados a la gran propiedad\nterrateniente, a la econom\u00eda mafiosa del narcotr\u00e1fico, a la expansi\u00f3n\nparamilitar, a la corrupci\u00f3n pol\u00edtica paraestatal, reunidos todos en una gran\ncoalici\u00f3n para \u201crefundar la patria\u201d. Le precede el despliegue del terror de la\nAutodefensas AUC&nbsp; en una campa\u00f1a de\ndespojo violento de tierras&nbsp; campesinas y\nde desplazamiento masivo de la poblaci\u00f3n rural, al igual que el llamado a la\n\u201cguerra internacional contra el terrorismo\u201d que se despliega desde Washington\ndespu\u00e9s del atentado contra las Torres Gemelas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;Por todo ello Uribe\nes enemigo de los procesos de paz y profundiza la guerra apoyado en la\nmodernizaci\u00f3n del ej\u00e9rcito a trav\u00e9s del Plan Colombia convenido con los Estados\nUnidos y &nbsp;en el despliegue del Plan\nPatriota sobre los territorios controlados por las FARC . Si bien golpea\nduramente a las guerrillas y desarticula sus estrategias, no logra derrotarlas.\nEn cambio la guerra produce un desastre humanitario sobre la poblaci\u00f3n civil y\nsu pol\u00edtica autoritaria, deslegitima al Estado con los falsos positivos del\nEj\u00e9rcito. El intento de suplantar el Estado de Derecho por el Estado de Opini\u00f3n\nde corte fascista, lo complementa con el desarme de los grupos paramilitares\nmediante la Ley de Justicia y Paz. Creen que merecen legalizar sus tierras\nobtenidas con la violencia y sus capitales de origen mafioso&nbsp; y participar en pol\u00edtica sin reparar a las\nv\u00edctimas y aportar a la verdad. Afortunadamente la Corte Constitucional precisa\nlos alcances constitucionales de la Ley y las condiciones en que la Justicia\nTransicional empieza a operar en Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p>El Gobierno Santos recupera la tradici\u00f3n del reconocimiento\ndel conflicto armado y de la negociaci\u00f3n pol\u00edtica y emprende una larga y\ncomplicada negociaci\u00f3n de paz con las FARC al final de la cual, se establecen\nlos Acuerdos de La Habana. A pesar del traspi\u00e9s del plebiscito ganado estrecha\ny tramposamente por el No y de que la renegociaci\u00f3n con el uribismo cercena en\npartes esenciales el texto original, las FARC asumen firmemente el Acuerdo de\ndejaci\u00f3n de las armas sobre la base del cumplimiento por parte del Estado de\nlos seis puntos del Acuerdo Final. La &nbsp;comunidad internacional y sus&nbsp; instituciones celebran y acompa\u00f1an el suceso\ny la sociedad colombiana fortalece su compromiso con una cultura de paz y con\nla transici\u00f3n hacia una paz \u201cestable y duradera\u201d y una democracia plena que\ndesarrolle la Constituci\u00f3n de 1991.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo los procesos sociales y pol\u00edticos no son\nlineales y la construcci\u00f3n de la paz se realiza en medio de muchos conflictos:\nla oligarqu\u00eda colombiana ha asumido siempre las negociaciones de paz con un\ncar\u00e1cter contrainsurgente que busca desarmar guerrillas sin transformaciones\necon\u00f3micas y sociales, y en parte esto se refleja en el texto del Acuerdo que,\npor ejemplo, enmarca el desarrollo rural integral \u201cen un contexto de\nglobalizaci\u00f3n y de pol\u00edticas de inserci\u00f3n en ella por parte del Estado\u201d. M\u00e1s\ngrave a\u00fan es el incumplimiento de este punto 1 del Acuerdo Final como una\npol\u00edtica expresa del Gobierno del Centro Democr\u00e1tico que ha centrado su\nestrategia de \u201cpaz con legalidad\u201d en la atenci\u00f3n parcial a los desmovilizados\nabandonando los compromisos del Estado con&nbsp;\nla Reforma Rural Integral. Ello constituye un acto de perfidia como lo\nha se\u00f1alado Humberto De La Calle en cuanto la desigualdad en el acceso a la\ntierra y la pobreza del campesinado y su abandono por parte del Estado han sido\nuna de las causas del alzamiento armado. Al contrario, parlamentarios del\npartido de Gobierno han presentado al Congreso proyectos de Ley contra la\nRestituci\u00f3n de tierras&nbsp; de la 1448 y\ncontra la Ley 160 de 1994 de Zonas de Reserva Campesina, en una estrategia\ncompletamente regresiva.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la Reforma Pol\u00edtica el Gobierno Duque no s\u00f3lo\nno ha podido garantizar el derecho a la vida de los liderazgos sociales,\npol\u00edticos y de derechos humanos, de los desmovilizados de las FARC, sino que ha\nincumplido con la creaci\u00f3n de las Circunscripciones Especiales de Paz para la\nelecci\u00f3n de 16 Representantes a la C\u00e1mara de zonas especialmente afectadas por\nel conflicto. El Centro Democr\u00e1tico ha satanizado esas Circunscripciones como\nsi fueran curules para las FARC demostrando la estrechez de su concepci\u00f3n\ndemocr\u00e1tica. Adem\u00e1s, en contra de la promoci\u00f3n del pluralismo que promete el\nAcuerdo el Gobierno ha sido especialmente activo en acallar las voces\ndisidentes y de oposici\u00f3n no s\u00f3lo en el Congreso sino en los medios de\ncomunicaci\u00f3n, en los espacios culturales y &nbsp;ha estigmatizado la movilizaci\u00f3n social y la protesta\npac\u00edfica como formas de acci\u00f3n pol\u00edtica. La Reforma Pol\u00edtica prevista en el\npunto 2 del Acuerdo no ha encontrado en el Gobierno Duque compromiso para\nsacarla adelante en el Congreso y en \u00e9ste, tampoco la decisi\u00f3n de superar las\nlacras de la democracia colombiana como lo acaba de demostrar el fracaso de las\nleyes anticorrupci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e1s grave ataque al sistema integral de verdad,\njusticia, reparaci\u00f3n y no repetici\u00f3n (Punto 5 del Acuerdo) provino del mismo\nGobierno del Centro Democr\u00e1tico y del Gobierno Duque que se propuso modificar\nel Acuerdo mediante las objeciones por inconveniencia a la ley estatutaria de\nla JEP. Tanto en el Congreso como en la Corte Constitucional salieron\nderrotadas, pero qued\u00f3 en evidencia la estrategia &nbsp;gubernamental de debilitar la JEP, la Comisi\u00f3n\nde la Verdad y la Unidad de B\u00fasqueda de Personas Desaparecidas. Dicha\nestrategia combina adem\u00e1s la desfinanciaci\u00f3n del sistema &nbsp;con el ataque permanente de los dirigentes\npol\u00edticos y parlamentarios del Centro Democr\u00e1tico y de los creadores de opini\u00f3n\ny centros de pensamiento afines a la extrema derecha. Esa permanente campa\u00f1a\ncontra la Justicia Transicional y sus instituciones manifiesta la apuesta por\nla impunidad de los cr\u00edmenes a causa del conflicto armado y el temor&nbsp; por el esclarecimiento de la verdad sobre las\ncausas, los actores y sus responsabilidades. Manifiesta tambi\u00e9n desprecio por\nlas v\u00edctimas del conflicto cuyo resarcimiento est\u00e1 en el centro del Acuerdo.\nEsto explica por qu\u00e9 las medidas de Reparaci\u00f3n Integral como los Planes de\nDesarrollo Rural con Enfoque Territorial (PDET) no han encontrado el&nbsp; apoyo del Gobierno Duque,<\/p>\n\n\n\n<p>La Soluci\u00f3n al Problema de las Drogas Il\u00edcitas (Punto 4 del\nAcuerdo) pone \u00e9nfasis en la sustituci\u00f3n voluntaria de cultivos por parte del\ncampesinado, en los Programas de Prevenci\u00f3n del consumo y salud p\u00fablica y en\nmecanismos contra la producci\u00f3n y comercializaci\u00f3n de narc\u00f3ticos. Pero aqu\u00ed la\nestrategia integral del Acuerdo es suplantada por el Gobierno Duque por sus\ncompromisos con la agenda antinarc\u00f3ticos del Gobierno de Estados Unidos. De\nall\u00ed el abandono del Programa Nacional Integral de Sustituci\u00f3n manual de\nCultivos de Uso Il\u00edcito que compromete al estado con m\u00e1s de 100 mil familias\ncampesinas, o la insistencia en la fumigaci\u00f3n masiva con glifosato de los\ncultivos de coca, medida que seguramente va a encontrar la resistencia de las\ncomunidades y de los campesinos, cultivadores o raspachines, a los que el Estado\nno les ofrece alternativas para su sobrevivencia.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, claramente estamos ante el intento de \u201chacer trizas\nla paz\u201d, que el uribismo agita como su bandera pol\u00edtica. Pero los acumulados de\nla negociaci\u00f3n pol\u00edtica de m\u00e1s de tres d\u00e9cadas que han significado una\nmodernizaci\u00f3n institucional v\u00eda Constituci\u00f3n de 1991, la progresiva afirmaci\u00f3n\nde una cultura de paz y tolerancia en la sociedad colombiana, el despliegue de\nun amplio movimiento social contra la guerra y por la reconciliaci\u00f3n y la\nconformaci\u00f3n de un espectro pol\u00edtico mayoritario en defensa de la paz, hacen\ncompletamente inviable ese retorno a la confrontaci\u00f3n armada entre colombianos.\nAdem\u00e1s es un\u00e1nime el respaldo de la comunidad y las instituciones\ninternacionales al Acuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso consideramos equivocada la decisi\u00f3n de altos mandos\n&nbsp;de las FARC, en cabeza de su negociador\nprincipal de los Acuerdos de La Habana, de abandonar sus responsabilidades en\nel proceso de paz y llamar nuevamente a la rebeli\u00f3n armada por el\nincumplimiento de los Acuerdos por parte del estado colombiano. El tiempo de la\nguerra ya pas\u00f3, ahora es la hora de la pol\u00edtica y de constru\u00edr la paz y la\nreconciliaci\u00f3n. A\u00fan el incumplimiento del Estado hay&nbsp; que confrontarlo desde los espacios pol\u00edticos\nabiertos por el Acuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>Las Fuerza Alternativa del Com\u00fan (FARC)&nbsp; como movimiento pol\u00edtico legal surgido del\nAcuerdo se ha desmarcado claramente y ha reafirmado su compromiso con la\nreconciliaci\u00f3n. Miles de excombatientes desde los espacios territoriales &nbsp;reconstruyen sus proyectos de vida y sus\nfamilias con sus proyectos productivos y sus apuestas&nbsp; sociales. Un nuevo llamado a la guerra en las\ncondiciones actuales no s\u00f3lo resulta obsoleto sino que no tiene futuro y, en\ncambio, le sirve a los prop\u00f3sitos de la extrema derecha uribista.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay que insistir entonces en el llamado del Punto 3.4.2.\ndel&nbsp; Acuerdo a un Pacto Pol\u00edtico Nacional\n\u201cpara que nunca m\u00e1s se utilicen las armas en la pol\u00edtica, ni se promuevan\norganizaciones violentas como el paramilitarismo que irrumpan en la vida de los\ncolombianos vulnerando los derechos humanos, afectando la convivencia y\nalterando las condiciones de seguridad que demanda la sociedad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Del pronunciamiento le\u00eddo por Iv\u00e1n M\u00e1rquez hay que\nresaltar, sin embargo, sus propuestas pol\u00edticas: un nuevo gobierno comprometido\ncon la paz, nuevos di\u00e1logos de paz para construir la paz completa que anhelamos,\nun gran acuerdo nacional para un proceso constituyente del pueblo soberano.\nS\u00f3lo que esas propuestas se promueven y se defienden desde la pol\u00edtica. La\nguerra nunca m\u00e1s.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Fernando Hern\u00e1ndez Valencia. \/ Foto: Alucin\u00f3geno Colectivo Desde los a\u00f1os 80 la negociaci\u00f3n pol\u00edtica del conflicto armado se asumi\u00f3 como la forma m\u00e1s racional, menos traum\u00e1tica y dolorosa para superar d\u00e9cadas de una nueva guerra entre colombianos. 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