{"id":23816,"date":"2020-08-26T14:16:01","date_gmt":"2020-08-26T19:16:01","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=23816"},"modified":"2020-08-26T15:59:40","modified_gmt":"2020-08-26T20:59:40","slug":"la-nueva-ola-violenta-colombiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2020\/08\/la-nueva-ola-violenta-colombiana\/","title":{"rendered":"La \u00abnueva\u00bb ola de violencia en Colombia"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por Horacio Duque \/ Imagen: Jennifer Rueda&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Algunos est\u00e1n hablando de una nueva violencia a ra\u00edz del exterminio sistem\u00e1tico de l\u00edderes sociales y de las masacres ocurridas en los d\u00edas recientes. Difiero de tal enfoque, pues los nuevos hechos de sangre est\u00e1n encadenados a la vieja y estructural violencia que hace parte de la formaci\u00f3n social colombianana y del modo de organizaci\u00f3n pol\u00edtica del r\u00e9gimen de dominaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia de hoy bien puede atribuirse a la destrucci\u00f3n de los Acuerdos de paz alcanzados por el Estado con las Farc (Noviembre del 2016) y a la presencia del uribismo en la Presidencia de la Rep\u00fablica, el cual considera a la violencia como el medio eficaz para garantizar su reproducci\u00f3n pol\u00edtica ad infinitum.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Haber hecho trizas la paz como se lo propuso el Centro Democr\u00e1tico e inundar el pa\u00eds con su ret\u00f3rica cargada de odio y amenazas, desat\u00f3 nuevamente las fuerzas m\u00e1s irracionales y las tendencias m\u00e1s agresivas acumuladas por d\u00e9cadas en determinados n\u00facleos de las elites econ\u00f3micas, sociales, pol\u00edticas, especialmente en los escenarios locales y regionales. Nuevamente se repiten los escenarios de la \u201cviolencia de los a\u00f1os 50\u201d o de la \u201cguerra paramilitar\u201d acaecida entre 1996 y el 2007.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Bien se puede afirmar que no hemos aprendido de esos pedazos siniestros de nuestro pasado.&nbsp;Todav\u00eda no logramos comprender la esencia de dicho fen\u00f3meno y sus tecnolog\u00edas de ejecuci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero retomar algunas tesis importantes sobre este fen\u00f3meno para intentar construir un acervo com\u00fan con el cual nos podamos identificar en la direcci\u00f3n de armar un consenso nacional orientado a erradicar definitivamente la violencia social y politica.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Considero necesario recuperar los esquemas anal\u00edticos de larga duraci\u00f3n de la violencia colombiana. Me refiero a los trabajos de Marcos Palacio, Fern\u00e1n Gonzales y Gonzalo S\u00e1nchez.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La interpretaci\u00f3n de Marcos Palacios.&nbsp;<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Palacios (2012) en su libro \u201cViolencia p\u00fablica en Colombia\u201d&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/bit.ly\/3jbHFwQ\" target=\"_blank\">(https:\/\/bit.ly\/3jbHFwQ<\/a>) tiene como referente para su periodizaci\u00f3n el funcionamiento del Estado con su d\u00e9ficit de legitimidad y soberan\u00eda en el territorio y en el sistema internacional. Para construir sus periodizaciones plantea los grandes cambios en el Estado-naci\u00f3n con un especial \u00e9nfasis en la dimensi\u00f3n internacional. Plantea grandes hitos como: la guerra fr\u00eda, la guerra contra las drogas, la guerra contra el terrorismo y el consenso de Washington. Su entendimiento central del conflicto es que se trata de una disputa violenta entre \u00e9lites por medio de la violencia p\u00fablica. Es decir, se trata de una violencia que requiere un discurso de autolegitimaci\u00f3n de cada una de las partes. <\/p>\n\n\n\n<p>Los bandos en la disputa son aquellas \u00e9lites gobernantes del Estado y sus aliados (ac\u00e1 Palacios ubica a paramilitares y narcotraficantes como fuerzas \u201cprosistema\u201d), contra aquellas que buscan desalojarlas por medio de la guerra de guerrillas en un campo de hostilidad absoluta. La periodizaci\u00f3n de este autor, aunque espec\u00edficamente no est\u00e1 delimitada, s\u00ed considera tres grandes etapas de la \u201cviolencia p\u00fablica\u201d en Colombia. La primera de ellas que va desde la segunda mitad de los a\u00f1os cincuenta y toda la d\u00e9cada del sesenta, que a nivel internacional se caracteriz\u00f3 por el inicio de la guerra fr\u00eda. En ese periodo, Palacios enfatiza su narrativa en la distribuci\u00f3n de legitimidades entre la insurgencia y contrainsurgencia, y se enfoca en describir la influencia internacional sobre el conflicto interno, y el surgimiento de grupos armados de corte marxista. <\/p>\n\n\n\n<p>Un segundo periodo, que podr\u00eda considerarse como de \u201cfrontera\u201d entre uno y otro, se ubica a lo largo de la d\u00e9cada de los setenta, hasta mediados de los noventa. Ese periodo se caracteriza como un salto cuantitativo del conflicto armado y de la profundizaci\u00f3n de la guerra sucia de baja intensidad. Intensificaci\u00f3n en la que tiene un importante grado de responsabilidad la irrupci\u00f3n del narcotr\u00e1fico, la emergencia de los grupos paramilitares y las pr\u00e1cticas de guerra contrainsurgente y sucia que, heredadas de la doctrina anticomunista de la guerra fr\u00eda, fueron acentuadas por el estamento castrense para enfrentar las guerrillas en los territorios donde estas hac\u00edan presencia, violencia que tambi\u00e9n se dirigi\u00f3 contra los sectores que los militares consideraban sus aliados, en los que se inclu\u00eda a la izquierda pol\u00edtica legal y los movimientos sociales. <\/p>\n\n\n\n<p>Conforme lo muestra Palacios, en el cierre de este periodo adem\u00e1s de terminarse la guerra fr\u00eda, se abre la puerta a las primeras reformas neoliberales, fruto del agotamiento del modelo de sustituci\u00f3n de importaciones y, al mismo tiempo, emergen con gran potencia los carteles de la droga y con ellos, la guerra en su contra. As\u00ed, se pas\u00f3 de una confrontaci\u00f3n que enfrentaba al Estado con las guerrillas marxistas, a una violencia generalizada que implicaba m\u00faltiples actores, y diversos intereses econ\u00f3micos y pol\u00edticos, que produjeron procesos que marcar\u00edan el devenir posterior de la guerra: la mayor fragmentaci\u00f3n del Estado, la fluidez entre lo legal y lo ilegal, la exacerbaci\u00f3n del individualismo y la p\u00e9rdida de referentes colectivos. <\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, en un tercer momento Palacios contempla paralelamente lo que denomina \u201cla paz cuatrienal\u201d y aborda los contextos de cada uno de los intentos de paz presidencial emprendidos con diferentes grupos armados, desde principios de los a\u00f1os ochenta, hasta el proceso iniciado por el gobierno Uribe con las AUC.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De esa paz cuatrienal hace parte el acuerdo m\u00e1s s\u00f3lido alcanzado por el Estado durante el gobierno de Juan Manuel Santos con las Farc que transit\u00f3 hacia una \u201cpaz imperfecta\u201d por las fracturas en las \u00e9lites nacionales.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El estudio de Fern\u00e1n Gonzales.&nbsp;<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n est\u00e1 en este arco de interpretaciones la propuesta de s\u00edntesis hist\u00f3rica de Gonz\u00e1lez en su libro \u201cPoder y violencia en Colombia\u201d&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/bit.ly\/3gpYRwQ\" target=\"_blank\">(https:\/\/bit.ly\/3gpYRwQ<\/a>). Desde una visi\u00f3n procesual y de largo plazo, lejana a enfoques normativos y teleol\u00f3gicos, Gonz\u00e1lez propone ver la violencia en relaci\u00f3n con el conflictivo proceso de construcci\u00f3n del Estado. Esto, desde un enfoque que combina la necesidad de considerar los problemas estructurales de la vida colombiana y sus transformaciones en el tiempo y en el espacio: la configuraci\u00f3n social de las regiones, su poblamiento y cohesi\u00f3n interna, el problema agrario no resuelto y la integraci\u00f3n territorial y pol\u00edtica de las regiones. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior, sin dejar de lado los aspectos subjetivos de la percepci\u00f3n, valoraci\u00f3n y accionar de diferentes agentes sociales, entre los que se consideran aquellos que optaron por la opci\u00f3n armada. Gonz\u00e1lez establece una periodizaci\u00f3n extensa que tiene como punto de arranque la herencia colonial y las turbulencias del siglo XIX, es decir, los inicios de la conflictiva construcci\u00f3n estatal y su presencia diferenciada en el tiempo y en el espacio, que a\u00fan hoy se mantiene. Con ese presupuesto, el autor interpela el h\u00e1bito de pensamiento que ha imperado en la producci\u00f3n acad\u00e9mica y en la discusi\u00f3n p\u00fablica, que establece una relaci\u00f3n directa entre el conflicto armado y la ausencia del Estado en los territorios. Y plantea que el hecho cierto de que el Estado colombiano nunca haya tenido control total del territorio ni haya detentado el pleno monopolio de la violencia leg\u00edtima, m\u00e1s que una anomal\u00eda es parte de nuestro proceso particular de formaci\u00f3n de las instituciones estatales y de la construcci\u00f3n de la naci\u00f3n. As\u00ed las cosas, la periodizaci\u00f3n emprendida por Gonz\u00e1lez analiza las diferentes etapas de las transformaciones del Estado, su relaci\u00f3n con las regiones y los momentos de conflictividad y violencia, hasta el conflicto armado contempor\u00e1neo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En esa medida, en un primer periodo, describe los antecedentes coloniales y del siglo XIX, especialmente las din\u00e1micas de poblamiento original, las dificultades que sobre el control del territorio y de la poblaci\u00f3n tuvo el Estado colonial y el impacto de las reformas borb\u00f3nicas; as\u00ed como las tensiones regionales en los inicios de la Rep\u00fablica. Luego la competencia pol\u00edtica, el papel de los partidos Liberal y Conservador y las redes bipartidistas durante el siglo XIX.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En un segundo periodo, de 1905 a 1930, se ocupa de describir el proceso a trav\u00e9s del cual la hegemon\u00eda de los partidos Liberal y Conservador empieza a ser controvertida por otros actores, como resultado del surgimiento de tensiones en el incipiente mundo obrero y en el mundo rural de una frontera agraria en permanente expansi\u00f3n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un tercer periodo contemplado por Gonz\u00e1lez se denomina \u201cmodernizaci\u00f3n y violencia\u201d y va desde 1930 hasta 1957. En esa etapa, el autor establece un contraste entre dos momentos: la primera violencia que enfrent\u00f3 a nivel regional las Fuerzas Armadas del gobierno liberal con los grupos armados de los pol\u00edticos conservadores en los departamentos de Boyac\u00e1 y Santander, en un contexto nacional polarizado, resultado de las tensiones entre los intentos de modernizaci\u00f3n de la Rep\u00fablica liberal, el surgimiento de la movilizaci\u00f3n social (obrera y campesina) y los sectores que, desde la derecha, se opon\u00edan al experimento reformista del presidente Alfonso L\u00f3pez Pumarejo (1934-1938 y 1942 &#8211; 1945). <\/p>\n\n\n\n<p>Y el periodo de La Violencia que va entre 1948 y 1957, cuando de las disputas violentas ligadas a la homogeneizaci\u00f3n pol\u00edtica en el \u00e1mbito local se pas\u00f3 a la generalizaci\u00f3n de la violencia, seg\u00fan Gonz\u00e1lez por los siguientes factores: la lectura complotista del 9 de abril, tras el asesinato del l\u00edder populista liberal Jorge Eli\u00e9cer Gait\u00e1n; el predominio del fundamentalismo conservador, representado por el presidente Laureano G\u00f3mez; el colapso parcial del Estado y la ligaz\u00f3n entre las venganzas de sangre y las rivalidades bipartidistas a escala local. En s\u00edntesis, la Violencia en este tramo hist\u00f3rico, afirma el autor, fue resultado de la convergencia entre la aceleraci\u00f3n de la modernizaci\u00f3n agraria capitalista, la agudizaci\u00f3n del conflicto agrario y la exasperaci\u00f3n de las identidades partidistas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En el cuarto periodo, Gonz\u00e1lez describe las vicisitudes del Frente Nacional y el acuerdo consociacionalista con el que las \u00e9lites pretendieron poner fin a la violencia. Afirma el autor que, en ese momento, si bien hubo una sustancial disminuci\u00f3n de la violencia fue evidente el fracaso de los intentos reformistas, especialmente en el sector rural, para enfrentar los cambios demogr\u00e1ficos, culturales y sociales de esos a\u00f1os, lo que derivar\u00eda en el surgimiento de un nuevo tipo de violencia pol\u00edtica con la emergencia de grupos armados de car\u00e1cter marxista.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el autor analiza el periodo de la violencia y el conflicto armado contempor\u00e1neo (1982-2014) en el que examina los debates sobre los or\u00edgenes y persistencia de la violencia, el conflicto armado y el fen\u00f3meno paramilitar. En este periodo el autor distingue varias etapas de las que resaltamos su contribuci\u00f3n a la caracterizaci\u00f3n y evoluci\u00f3n sobre el paramilitarismo: primera etapa, emergencia de los grupos paramilitares como respuesta a la expansi\u00f3n de los grupos guerrilleros en los a\u00f1os ochenta; segunda, ola expansiva del conflicto y la consolidaci\u00f3n del fen\u00f3meno paramilitar durante los gobiernos de Gaviria, Samper y Pastrana; y la etapa de repliegue guerrillero hacia zonas de retaguardia y frontera, negociaci\u00f3n con las AUC y aparici\u00f3n y expansi\u00f3n de grupos armados surgidos de este proceso de negociaci\u00f3n (neoparamilitarismo); y finalmente el proceso de negociaci\u00f3n con las FARC, en el primer gobierno de Juan Manuel Santos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la etapa que denomina la primera ola de expansi\u00f3n de los grupos violentos en la d\u00e9cada de los ochenta, Gonz\u00e1lez destaca como elementos centrales: la crisis del sistema pol\u00edtico y la creciente movilizaci\u00f3n social al margen del bipartidismo; la expansi\u00f3n de las FARC hacia nuevas regiones, m\u00e1s all\u00e1 de sus tradicionales zonas de colonizaci\u00f3n, y la reactivaci\u00f3n del ELN y el EPL; adem\u00e1s de la creciente penetraci\u00f3n del narcotr\u00e1fico en la sociedad colombiana. Factores y nuevos escenarios de la guerra que, sumados al ambiguo y d\u00e9bil proceso de negociaci\u00f3n emprendido por Belisario Betancur con las guerrillas (1982-1986), explican la aparici\u00f3n y primera ola de expansi\u00f3n de los grupos paramilitares, que tuvieron el auspicio de los sectores que se opon\u00edan \u2013por motivos econ\u00f3micos o pol\u00edticos\u2013 a la negociaci\u00f3n con las guerrillas y a las reformas que de ello se podr\u00edan derivar: narcotraficantes, poderes locales y regionales, gremios, mandos militares y la clase pol\u00edtica tradicional. <\/p>\n\n\n\n<p>La segunda ola expansiva del conflicto y la consolidaci\u00f3n del fen\u00f3meno paramilitar abarca los gobiernos de Gaviria, Samper y Pastrana. En esa etapa, el intento de relegitimaci\u00f3n del sistema pol\u00edtico buscado con la Constituci\u00f3n de 1991, con el que se logr\u00f3 la inserci\u00f3n a la pol\u00edtica legal del M-19, el EPL y el PRT, no detuvo la generalizaci\u00f3n de la guerra ni la intensificaci\u00f3n de la violencia pol\u00edtica. Al contrario, la crisis de gobernabilidad del gobierno de Samper, sumado al mayor relacionamiento de los grupos armados con los cultivos de coca y la producci\u00f3n y el comercio de la coca\u00edna, tendr\u00edan como resultado, para el final del periodo \u2013en medio de las negociaciones del Cagu\u00e1n\u2013, la mayor expansi\u00f3n geogr\u00e1fica de los grupos paramilitares y guerrilleros, as\u00ed como la intensificaci\u00f3n de la violencia pol\u00edtica a niveles nunca antes alcanzados. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo anterior, seg\u00fan Gonz\u00e1lez, por cuenta de las decisivas transformaciones estrat\u00e9gicas en relaci\u00f3n con la guerra, tanto del Estado como de los grupos armados: por un lado, las FARC, deciden el aumento de su capacidad b\u00e9lica y la continuaci\u00f3n de la expansi\u00f3n hacia las zonas m\u00e1s articuladas a la vida econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la naci\u00f3n; y por otro lado, los paramilitares, como respuesta, se ensanchan a zonas de control guerrillero, deciden exportar el modelo de seguridad y desarrollo experimentado en el Magdalena Medio y Urab\u00e1 en los a\u00f1os ochenta y lograr el reconocimiento pol\u00edtico con la conformaci\u00f3n de las AUC. <\/p>\n\n\n\n<p>Y finalmente, el Estado dio inicio a la reingenier\u00eda de las fuerzas militares, con el apoyo financiero y tecnol\u00f3gico de los Estados Unidos y el Plan Colombia, para la recuperaci\u00f3n militar del territorio. As\u00ed, en opini\u00f3n del autor, esos factores explican en buena medida el fracaso de las negociaciones y la b\u00fasqueda de la paz en el gobierno de Andr\u00e9s Pastrana (1998-2002), ya que la combinaci\u00f3n ambigua entre la ret\u00f3rica de la paz y los hechos de guerra, la l\u00f3gica militar y pol\u00edtica, los abusos de las FARC en la zona de despeje y la arremetida paramilitar, har\u00edan incierta la agenda de negociaci\u00f3n, y bloquear\u00edan de manera persistente el desarrollo de las negociaciones. Este fracaso explica la llegada de \u00c1lvaro Uribe (2002-2010) al poder, etapa que Gonz\u00e1lez denomina como de repliegue guerrillero hacia zonas de retaguardia y frontera, por cuenta de la ofensiva militar que ese gobierno desat\u00f3 contra estas, lo que contrastaba con las pol\u00e9micas negociaciones que sostuvo con los grupos paramilitares. De esa etapa, el autor destaca los cambios del estilo pol\u00edtico del Gobierno y sus pretensiones neocaudillistas, que se concretaron en una combinaci\u00f3n entre apelaci\u00f3n populista, el manejo medi\u00e1tico del poder personalizado, la negociaci\u00f3n clientelista con la clase pol\u00edtica tradicional y los est\u00edmulos tributarios y financieros a los gremios. Tambi\u00e9n destaca los pol\u00e9micos resultados de la negociaci\u00f3n con las AUC, la temprana emergencia de los GAPD (Grupos Armados Delincuenciales), los efectos diferenciados de la Seguridad Democr\u00e1tica y los cambios en las territorialidades del conflicto.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed para Gonz\u00e1lez, si bien se logr\u00f3 la recuperaci\u00f3n militar del territorio integrado del pa\u00eds y la profundizaci\u00f3n de la derrota estrat\u00e9gica de las guerrillas, el \u00e9nfasis militar y la ausencia de atenci\u00f3n a los problemas sociales en las zonas recuperadas implicar\u00eda que no solo se mantuvieran las guerrillas, sino que emergiera una nueva generaci\u00f3n paramilitar en las zonas fronterizas (Catatumbo, Urab\u00e1 y and\u00e9n Pac\u00edfico) y en las zonas de colonizaci\u00f3n de la Orinoqu\u00eda y el Amazonas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La violencia en la versi\u00f3n del Centro Nacional de Memoria Hist\u00f3rica (CNMH)&nbsp;<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Otra de las s\u00edntesis construidas en el \u00faltimo tiempo es la realizada por el Grupo de Memoria Hist\u00f3rica, en cumplimiento del mandato de la Ley 975 de 2005 o Ley de Justicia y Paz, de elaborar un relato sobre el origen y la evoluci\u00f3n de los actores armados ilegales. Esta s\u00edntesis fue publicada en 2013, en el Informe general del conflicto armado: \u00a1Basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad&nbsp;<a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/bit.ly\/31rYsG9\" target=\"_blank\">(https:\/\/bit.ly\/31rYsG9<\/a>). <\/p>\n\n\n\n<p>Los principales alcances y objetivos del informe, que han sido parte fundamental de las apuestas del inicial GMH y luego del CNMH, se pueden resumir as\u00ed: interpelar a la sociedad y exhortar al Estado desde la perspectiva de la memoria de las v\u00edctimas, para comprender lo que pas\u00f3, c\u00f3mo pas\u00f3 y por qu\u00e9 pas\u00f3. Por eso, el informe construye una s\u00edntesis que se aleja del reconocimiento pasivo del sufrimiento de las v\u00edctimas, para comprender la violencia en sus diferentes etapas y manifestaciones, como resultante de actores y procesos sociales y pol\u00edticos tambi\u00e9n identificables. Enfatizando en la visibilizaci\u00f3n de las magnitudes de la violencia, las diferentes dimensiones de la victimizaci\u00f3n y el rol de las v\u00edctimas, como agentes activos en el marco del conflicto armado, esto en el entendido de que Colombia tiene una larga historia de violencia, pero tambi\u00e9n una renovada capacidad de resistencia a ella. <\/p>\n\n\n\n<p>En el informe \u00a1Basta ya! sus autores, en consonancia con Gonz\u00e1lez y Palacios, resumen as\u00ed los factores que explican tanto el origen como la reproducci\u00f3n del conflicto: persistencia del problema agrario; la irrupci\u00f3n y propagaci\u00f3n del narcotr\u00e1fico; las limitaciones y posibilidades de la participaci\u00f3n pol\u00edtica; las influencias y presiones del contexto internacional; la fragmentaci\u00f3n institucional y territorial del Estado. Si bien en el cap\u00edtulo dos estos factores atraviesan la periodizaci\u00f3n del conflicto armado que propone el \u00a1Basta ya!, tambi\u00e9n analiza otras dimensiones como los cambios cualitativos y cuantitativos de las modalidades de victimizaci\u00f3n contra la poblaci\u00f3n civil, las relaciones entre guerra y justicia, los impactos y da\u00f1os ocasionados por el conflicto armado y las memorias y formas de resistencia de las v\u00edctimas. <\/p>\n\n\n\n<p>En el cap\u00edtulo dos la periodizaci\u00f3n propuesta por el informe \u00a1Basta ya! enfatiza en las transformaciones temporales y espaciales de la violencia, en las disputas pol\u00edtico-militares entre los actores en contienda y su simultaneidad con las reformas democr\u00e1ticas y la b\u00fasqueda de la paz. En esa medida, las etapas del conflicto armado que propone el \u00a1Basta ya! tienen como punto de partida la transformaci\u00f3n de la violencia bipartidista a la violencia guerrillera (1958-1982). Para ese periodo se describen las continuidades y rupturas entre la violencia bipartidista y la emergencia de los grupos guerrilleros en el contexto del Frente Nacional. Se destacan los intentos fallidos de reforma a la estructura de tenencia de la tierra y la limitada incidencia de los actores disidentes que cuestionaban el r\u00e9gimen del Frente Nacional, como los asuntos de mayor relevancia.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Un segundo periodo es el denominado de expansi\u00f3n guerrillera, pol\u00edticas de paz y eclosi\u00f3n paramilitar (1982-1996). All\u00ed, como en las otras s\u00edntesis, se relacionan los diferentes intentos presidenciales de paz, la emergencia de grupos paramilitares, la creciente penetraci\u00f3n del narcotr\u00e1fico en la sociedad colombiana y la expansi\u00f3n del conflicto a nuevos territorios m\u00e1s articuladas a la vida econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la naci\u00f3n. Al tercer periodo se le denomina como los a\u00f1os de la tragedia humanitaria: la expansi\u00f3n de guerrillas y paramilitares, el Estado a la deriva y la lucha a sangre y fuego por el territorio (1996-2005). All\u00ed se describe c\u00f3mo en esa etapa la guerra y la violencia alcanzan su mayor intensificaci\u00f3n y expansi\u00f3n geogr\u00e1fica y, por tanto, los mayores niveles de victimizaci\u00f3n contra la poblaci\u00f3n civil. Un periodo en el que, enfatizan los autores, se transformaron sustancialmente las relaciones de los actores armados con la poblaci\u00f3n civil. <\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el cuarto periodo tiene que ver con la negociaci\u00f3n y desmovilizaci\u00f3n de las AUC y el traslado de las FARC hacia sus retaguardias, en raz\u00f3n a la ofensiva estatal que va de 2005 a 2012. De esa etapa, los autores destacan dos din\u00e1micas simult\u00e1neas: por un lado, la arremetida contra las guerrillas que se concret\u00f3 en la pol\u00edtica de la Seguridad Democr\u00e1tica; y por otro, el desenlace de la fallida negociaci\u00f3n con las AUC, la temprana emergencia de los GAPD y sus nuevas caracter\u00edsticas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Estas son las lecturas m\u00e1s atinadas de los expertos colombianos en el problema que hoy golpea duramente al pa\u00eds con masacres y exterminio de l\u00edderes sociales, y que deber\u00edan ser punto de referencia de los principales actores involucrados en el actual contexto pol\u00edtico.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Horacio Duque \/ Imagen: Jennifer Rueda&nbsp; Algunos est\u00e1n hablando de una nueva violencia a ra\u00edz del exterminio sistem\u00e1tico de l\u00edderes sociales y de las masacres ocurridas en los d\u00edas recientes. 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