{"id":24736,"date":"2022-05-19T11:01:25","date_gmt":"2022-05-19T16:01:25","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=24736"},"modified":"2022-05-19T11:01:25","modified_gmt":"2022-05-19T16:01:25","slug":"un-posible-socialismo-en-colombia-y-francia-marquez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2022\/05\/un-posible-socialismo-en-colombia-y-francia-marquez\/","title":{"rendered":"Un posible socialismo en Colombia y Francia M\u00e1rquez"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Juan Guillermo G\u00f3mez Garc\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>La discusi\u00f3n sobre un posible socialismo se ha venido aplazando en Colombia, por razones de una polarizaci\u00f3n falsificada en la actual contienda electoral. La expresi\u00f3n o concepto socialismo est\u00e1 no solo lejos de aclararse, sino que todo parece confabularse para sumir el asunto en una discusi\u00f3n entre cantineros enardecidos. La palabra socialismo se rodean de mil fantasmas que es mejor, en estas circunstancias, evitar ser acribillado o perder los estribos ante tanta jactancia descabellada. El primer y acaso el predilecto lugar com\u00fan con que se asocia el socialismo es a la miseria real, presunta y propagand\u00edsticamente exagerada en que vive Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus migrantes a nuestro pa\u00eds son tratados como ejemplo y, de paso, con todos los calificativos propios de parias (en esto la alcaldesa Claudia L\u00f3pez ha roto todos los paradigmas de la insolidaridad), sin olvidar que el gobierno de Duque se ha querido beneficiar, con su diplomacia canalla, de esas masas desafortunadas y los grandes medios las presentan en general como delincuentes \u00abextranjeros\u00bb (en realidad, son compatriotas si atendemos el hecho hist\u00f3rico de que fue Bol\u00edvar quien nos dio la Independencia, nuestro nombre como naci\u00f3n soberana y nuestro primer marco constitucional).<\/p>\n\n\n\n<p>El imaginario malintencionado del socialismo venezolano predispone a muchos compatriotas para temer el socialismo, aborrecerlo y desear de todo coraz\u00f3n que nuestro pa\u00eds no caiga en la trampa mortal del fracaso monumental de Hugo Ch\u00e1vez y su sucesor Nicol\u00e1s Maduro. Hay varias razones para ello. La lucha contra las FARC, en la presidencia de Uribe V\u00e9lez con su violenta doctrina de \u201cseguridad democr\u00e1tica\u201d, y ahora la contienda electoral, en que puntea la f\u00f3rmula de izquierda Gustavo Petro-Francia M\u00e1rquez, han asegurado esa interpretaci\u00f3n sesgada y mendaz del socialismo y todo lo que se le parezca<\/p>\n\n\n\n<p>Esta caricatura sesgada del socialismo (o propiamente dicho, el socialismo del siglo XXI) olvida o quiere olvidar que Ch\u00e1vez lleg\u00f3 a la presidencia bajo un ideario constitucional democr\u00e1tico, que reh\u00edzo la imagen hist\u00f3rica del Libertador Sim\u00f3n Bol\u00edvar con una audacia y riqueza sin parang\u00f3n y que fue llorado a su muerte como un l\u00edder amado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese relato torpe del socialismo olvida tambi\u00e9n que Lula da Silva en Brasil, Rafael Correa en el Ecuador, Evo Morales en Bolivia, solo para citar tres ejemplos recurrentes, gobernaron democr\u00e1ticamente a sus naciones, con una voluntad de cambio social significativo y una dignidad soberana para pa\u00edses, desafiando la tradicional dependencia vergonzosa a los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cualquier historiador (y cualquier hombre mediamente informado) sabe que el socialismo es el resultado de una inevitable confrontaci\u00f3n de clases y que est\u00e1 destinado a superarlas a favor del hombre explotado, en el marco de la sociedad de masas como consecuencia de la Revoluci\u00f3n industrial en el siglo XIX y XX. Cualquier historiador del siglo XIX y XX puede (y debe) indicar que la historia del socialismo es de una rica fecundidad que toca la ra\u00edz de los problemas contempor\u00e1neos m\u00e1s acuciantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de Marx tuvimos los socialismos ut\u00f3picos, con Saint-Simon o Fourier o Cabet, que idearon un retorno a la naturaleza, una igualdad colectiva y una imagen de sociedad solidaria e igualitaria entre hombres y mujeres (Jos\u00e9 Mar\u00eda Melo, nuestro \u00fanico presidente ind\u00edgena fue lector de estos pensadores franceses); solo poco despu\u00e9s e inspirado en estas lecturas, Marx supo valorar como una proeza estas im\u00e1genes que integr\u00f3 tempranamente en sus escritos parisino de 1844, que un a\u00f1o antes Flora Trist\u00e1n hab\u00eda expuesto magistralmente en la <em>Uni\u00f3n Obrera<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con Marx tuvimos el <em>Manifiesto comunista<\/em> (1848) que hac\u00eda eco a las luchas que en ese instante libraba el proletariado parisino contra la Monarqu\u00eda parasitaria de Louis Philippe y la oligarqu\u00eda financiera. El proletariado fracas\u00f3, pero sus luchas prosiguieron. Le sigui\u00f3 la Comuna de Par\u00eds (1870), que tambi\u00e9n fracas\u00f3.&nbsp; Pero estos grandes esfuerzos desembocan en el gran <em>epos<\/em> revolucionario de Lenin en la Rusia de 1917. A la historia del socialismo pertenece igualmente el populismo ruso (Herzen descubre la <em>obshina<\/em> o comunidad campesina de los mujik) y los anarquismos que pueden ser tenidos como descendientes leg\u00edtimos del utopismo socialista y la discusi\u00f3n con el marxismo de la Primera Internacional (1864).<\/p>\n\n\n\n<p>Estas variantes del socialismo (los \u201ccaminos de utop\u00eda\u201d, los llama Martin Buber) han inspirado tanto los kibutz en Israel como las comunidades hippies de los sesenta y setenta. No menos al gran pensador peruano Jos\u00e9 Carlos Mari\u00e1tegui (ilumin\u00f3 al Che Guevara) quien dio vida pol\u00edtica a la comunidad ind\u00edgena de los <em>ayll\u00fa<\/em>, as\u00ed como Julius Neyere, Modino Keita, L\u00e9opold S\u00e9dar y Kwame Nkrumah, herederos y exponentes de un socialismo africano creativo, de hondas ra\u00edces nacionales y vigentes en sus alcances potenciales a nuestro presente.<\/p>\n\n\n\n<p>*****<\/p>\n\n\n\n<p>La discusi\u00f3n sobre un posible y deseable socialismo en Colombia tiene en la figura de Francia M\u00e1rquez una raz\u00f3n actualizada. Francia M\u00e1rquez condensa esa larga y fecunda historia de los movimientos libertarios y los socialismos, desde la nostalgia de Rousseau de retornar a la naturaleza hasta los diagn\u00f3sticos del materialismo expuesto con tanta belleza profunda por Flora Trist\u00e1n y el movimiento de Nyerere que libert\u00f3 su natal Tanzania del dominio brit\u00e1nico. La vida y el obrar de Francia M\u00e1rquez despiertan esos sue\u00f1os de libertad y esas acciones de rebeld\u00eda y sus ojos vuelven a lo m\u00e1s valioso y digno de nuestra (tan inmerecidamente sufrida) Colombia. Su fuerza combativa brota de esa fuente vital de justicia social y solidaridad comunitaria, atrayendo a su alrededor a los millones de compatriotas que se identifican con ella y le dan el perfil portentoso de su actual figura presidencial.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Francia M\u00e1rquez rompe el estereotipo de la mujer destinada a obedecer a los ricos y poderosos, a ser la figura de glamur que pasea por el Club Nogal, con la docilidad y el afecto servil de un perrito de aguas. Ella m\u00e1s bien irrumpe en una sociedad clasista y racista, centralista y jer\u00e1rquica, en un medio pol\u00edtico corrupto hasta las entra\u00f1as m\u00e1s profundas, y se rebela con una dignidad que hace temblar y llenar de ira mal disimulada a hombres y mujeres que la preferir\u00edan fr\u00edvola, afectada, sumisa.<\/p>\n\n\n\n<p>Su discurso contestatario es disruptivo, como es vigorosa su voz y sus ademanes, adquiridos en su larga experiencia como lideresa y como estudiosa de su medio territorial y nacional. La desenvoltura de sus posiciones y la firmeza franca de sus afirmaciones son inequ\u00edvocas, hondas en sus repercusiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Francia M\u00e1rquez habla de s\u00ed como la representante del pa\u00eds olvidado, la naci\u00f3n marginada por todos aquellos y aquellas que la desean restablecer en sus fundamentos humanos. Por esto sus opositores de la derecha y ultraderecha y de los clubes sociales (todos son de una lober\u00eda indescriptible) la quieren silenciar, pero no saben c\u00f3mo contradecirla o rebatir sus poderosos argumentos llenos de verdad, valor y novedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Niega Francia M\u00e1rquez, con toda raz\u00f3n, ser descendientes de esclavos, porque, dice \u201cnosotros eran libres antes\u201d como \u201csomos libres ahora\u201d: su historia es la historia de la libertad. Esta historia es la de la trata de la esclavitud que signific\u00f3 tantos sufrimientos e injusticias a millones de africanos lanzados a la playas y campos americanos, pero es sobre todo la historia de hoy, en sus territorios enclavados en los m\u00e1s profundo, con sus libertades comunitarias, sus trabajos ancestrales, en el mazamorreo, la agricultura, el peque\u00f1o comercio. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Reclama para s\u00ed y para las comunidades colombianas en similar condici\u00f3n a la suya, justicia, pero sobre todo una representaci\u00f3n digna. As\u00ed ha logrado poner la historia de libertad y resistencia en el primer plano del debate nacional. Visibilizarla con insistencia, sacarla de la oscuridad a que la hab\u00edamos arrinconada culpablemente. La historia de Francia M\u00e1rquez es la historia de multitudes sujetas al maltrato y al olvido colectivos, madres comunitarias con el dolor de sus hijos muertos y desaparecidos, que lloran en silencio. Hoy, esas comunidades invisibles se entienden representadas en la hija de Su\u00e1rez (Cauca), y con ella a la cabeza, reclaman y exigen una posici\u00f3n de poder en el coraz\u00f3n del poder pol\u00edtico. Una voz vivaz para un socialismo vivaz.&nbsp; Llega Francia como un rayo de luz reivindicativa a los sobre-explotados, sobre-humillados y sobre-desesperanzados.<\/p>\n\n\n\n<p>No podemos seguir permitiendo que la barbarie haga enmudecer nuestra boca ni que la violencia aprisione nuestros deseos de libertad. Las grandes esperanzas de un cambio dependen de esa voluntad colectiva invocada por Francia M\u00e1rquez y no es hora de temores ni vacilaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La lucha apenas comienza y los feroces enemigos est\u00e1n tambi\u00e9n dispuestos a liquidarla. Los instintos degradados de la democracia colombiana no tendr\u00e1n l\u00edmites (del 9 de abril a hoy) y ser\u00eda un optimismo ingenuo pensar que hemos llegado a los fondos de la mala fe p\u00fablica. Pero los hijos de nuestros hijos podr\u00e1n confirmar o no, pese a todo, que no defraudamos en las esperanzas de la gran transformaci\u00f3n, al votar por la f\u00f3rmula in\u00e9dita Petro-Francia y que no fue un c\u00e1lculo ego\u00edsta acompa\u00f1arlos en sus enormes tareas regeneradoras.&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Juan Guillermo G\u00f3mez Garc\u00eda La discusi\u00f3n sobre un posible socialismo se ha venido aplazando en Colombia, por razones de una polarizaci\u00f3n falsificada en la actual contienda electoral. La expresi\u00f3n o concepto socialismo est\u00e1 no solo lejos de aclararse, sino que todo parece confabularse para sumir el asunto en una discusi\u00f3n entre cantineros enardecidos. 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