{"id":25184,"date":"2024-09-02T20:30:19","date_gmt":"2024-09-03T01:30:19","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=25184"},"modified":"2024-09-02T20:30:20","modified_gmt":"2024-09-03T01:30:20","slug":"movimientos-sociales-entre-el-potencial-de-la-autonomia-y-la-cooptacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2024\/09\/movimientos-sociales-entre-el-potencial-de-la-autonomia-y-la-cooptacion\/","title":{"rendered":"Movimientos sociales: entre el potencial de la autonom\u00eda y la cooptaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Por Albeiro Caro \/ Coordinador del Programa Territorio, Paz y Desarrollo de la CNAI<\/p>\n\n\n\n<p>En la actual coyuntura social y pol\u00edtica del pa\u00eds, se evidencia la pugna entre diversos sectores pol\u00edticos y sociales por reivindicar, impulsar o frenar la proyecci\u00f3n de la soberan\u00eda popular y su incidencia en la viabilidad de los cambios sociales, pol\u00edticos y culturales. Esto se aprecia en el papel del Gobierno Petro y de los partidos agrupados en el Pacto Hist\u00f3rico, en su empe\u00f1o por impulsar los cambios econ\u00f3micos, sociales y pol\u00edticos que requiere el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>En el otro espectro del tablero est\u00e1n los partidos y sectores tradicionales del mal denominado centro pol\u00edtico y de la ultraderecha, m\u00e1s empe\u00f1ados en defender el papel de la democracia representativa, con el poder de las mayor\u00edas parlamentarias, dada su capacidad de cooptar la rama jurisdiccional y los \u00f3rganos de control, como ocurre con las Cortes, El Consejo de Estado, la Contralor\u00eda General de la Rep\u00fablica, la Procuradur\u00eda, la Fiscal\u00eda, la Defensor\u00eda del Pueblo y el Consejo Nacional Electoral.<\/p>\n\n\n\n<p>En este escenario emerge la relevancia de estudiar el papel que pueden cumplir los movimientos y organizaciones sociales en la proyecci\u00f3n y profundidad del cambio econ\u00f3mico, social y pol\u00edtico del pa\u00eds, frente a las maniobras de los partidos tradicionales para neutralizar los vientos del cambio.<\/p>\n\n\n\n<p>La coyuntura pol\u00edtica nacional evidencia un escenario de predominio del bloqueo institucional que restringe la capacidad para adelantar las reformas propuestas por el Gobierno del Cambio, desde los escenarios de la democracia representativa. La correlaci\u00f3n de fuerzas en el Congreso, las Cortes, el Consejo de Estado y la Procuradur\u00eda, no es favorable para el Pacto Hist\u00f3rico. Tampoco lo es en el escenario de los medios de comunicaci\u00f3n y en las redes sociales, donde se libra la batalla cultural frente a las narrativas, interpretaciones y relatos de los exponentes de los grandes medios, que tienden a sembrar ciza\u00f1a y a desfigurar los logros y limitaciones gubernamentales.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto coloca en desventaja la viabilidad pol\u00edtica y jur\u00eddica de iniciativas gubernamentales relevantes, a lo que se a\u00f1aden las propias inconsistencias asociadas a la gesti\u00f3n p\u00fablica; a tener que realizar transacciones que fragilizan y contaminan la calidad del desempe\u00f1o gubernamental y restan \u00edmpetu a la agenda transformadora, con lo cual se menoscaba el trabajo en equipo, la confianza p\u00fablica y la conexi\u00f3n con el movimiento social.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, se presentan significativos retrasos en la implementaci\u00f3n del Acuerdo de Paz suscrito entre el Gobierno Santos y las extintas FARC-EP, lo que tiene antecedentes en los esfuerzos del Gobierno Duque por ralentizar su implementaci\u00f3n, desfigurar sus \u00e9nfasis, as\u00ed como neutralizar los temas relacionados con la reforma rural, la reforma pol\u00edtica y la presencia del Estado en los territorios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto ha afectado la din\u00e1mica del Gobierno actual, donde tambi\u00e9n incide la lenta operatividad en la asignaci\u00f3n de recursos y garant\u00edas de seguridad, a lo que se suman restricciones en los \u00e1mbitos de la justicia y la implementaci\u00f3n de los procesos de negociaci\u00f3n de la Paz Total.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la \u00f3ptica de los movimientos y organizaciones sociales, la satisfacci\u00f3n de las necesidades sociales y la apertura de espacios al desarrollo de la democracia participativa es un tema sensible, relacionado con la capacidad gubernamental para reconocer y estimular el papel protag\u00f3nico de los sujetos sociales; para contribuir al fortalecimiento de la autonom\u00eda, independencia, organizaci\u00f3n, movilizaci\u00f3n e incidencia de los movimientos y organizaciones sociales, para promover sus liderazgos, concertar pol\u00edticas p\u00fablicas, planes y programas y avanzar en procesos de cooperaci\u00f3n, autogesti\u00f3n, concertaci\u00f3n y construcci\u00f3n territorial.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto invita a analizar el potencial de dicho cambio y c\u00f3mo se configuran y proyectan las organizaciones y movimientos sociales en sus din\u00e1micas sectoriales y territoriales de incidencia reivindicativa y propositiva para ampliar la democracia pol\u00edtica, mejorar la calidad de vida, la justicia social y avanzar en la reconciliaci\u00f3n social y con la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, esta es una tarea dif\u00edcil de abordar en un solo art\u00edculo. M\u00e1s bien, es un ejercicio que requiere de trabajo de documentaci\u00f3n, investigaci\u00f3n y di\u00e1logo con diversos exponentes de los movimientos y organizaciones sociales. Incluso, reclama de una reconceptualizaci\u00f3n acerca de qu\u00e9 se entiende por movimiento y por organizaci\u00f3n social y sus caracter\u00edsticas. Desde luego, ser\u00e1 pertinente hacer referencia a trabajos realizados por estudiosos de estos temas, en el caso colombiano, como Lu\u00eds Alberto Restrepo, Mauricio Archila y \u00c1lvaro Delgado, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, se parte de considerar que, en el contexto posterior a la pandemia y al estallido social, existen pocos estudios acerca del perfil contempor\u00e1neo de los movimientos sociales en Colombia y la divulgaci\u00f3n de los que se han realizado es limitada. Por tanto, se puede afirmar que, en el presente, dentro del propio contexto predomina una idea intuitiva acerca de c\u00f3mo est\u00e1n los movimientos sociales en la actualidad y sus proyecciones futuras.<\/p>\n\n\n\n<p>Se podr\u00eda afirmar que impera una din\u00e1mica de activismo que absorbe la cotidianidad de diversos exponentes del movimiento social, con mayor raz\u00f3n, dada la relevancia que adquieren las redes sociales y las aplicaciones de mensajer\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En pr\u00f3ximos art\u00edculos se podr\u00e1n presentar referentes de investigaciones y un estado del arte de los aportes acad\u00e9micos en este campo, as\u00ed como la reflexi\u00f3n y los avances metodol\u00f3gicos relacionados, con posterioridad a la etapa de pandemia, del estallido social y las experiencias sociales, en el contexto territorial, nacional e internacional que le ha correspondido al Gobierno Petro.<\/p>\n\n\n\n<p>Dados los cambios sociales y pol\u00edticos que vienen ocurriendo en el pa\u00eds y el mundo, as\u00ed como el papel de los movimientos y organizaciones sociales en los procesos pol\u00edticos, sociales, culturales y ambientales, se considera pertinente abordar los estudios y reflexiones que posibiliten establecer las caracter\u00edsticas, perfiles, prop\u00f3sitos, m\u00e9todos de participaci\u00f3n e incidencia actual de los movimientos y organizaciones sociales del pa\u00eds en la vida econ\u00f3mica, social, cultural y ambiental del pa\u00eds y de sus territorios, as\u00ed como en la construcci\u00f3n de la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Se requiere establecer el potencial y capacidad de incidencia, de blindaje sociopol\u00edtico, frente a los riesgos nacional e internacional provocados por la crisis del neoliberalismo y la ofensiva del neofascismo. Esto se evidencia, tanto en los \u00e1mbitos de la participaci\u00f3n pol\u00edtica, como en los prop\u00f3sitos de disputar los escenarios de la movilizaci\u00f3n, de la acci\u00f3n social y la eventual apropiaci\u00f3n de banderas de cambio, de reivindicaci\u00f3n social y de goce efectivo de derechos humanos en la prospectiva del acercamiento a la tercera d\u00e9cada del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>Es pertinente recordar r\u00e1pidamente, que la trayectoria de los movimientos y organizaciones sociales en Colombia, hist\u00f3ricamente, ha pasado por diversos per\u00edodos y experiencias de movilizaci\u00f3n, autogesti\u00f3n, interlocuci\u00f3n, proyecci\u00f3n de liderazgos, concertaci\u00f3n, cooptaci\u00f3n, divisi\u00f3n y fragmentaci\u00f3n, con la incidencia de partidos, movimientos pol\u00edticos e instituciones, lo que deber\u00eda derivar en un acervo de lecciones aprehendidas. Es procedente insistir que, si no se cambia de vida y costumbres, el pasado siempre vuelve.<\/p>\n\n\n\n<p>Dichas experiencias han tenido impacto en din\u00e1micas de confrontaci\u00f3n, erosi\u00f3n de la base social; en la elitizaci\u00f3n y burocratizaci\u00f3n de la dirigencia, o reunificaci\u00f3n e impulso de procesos de unidad de acci\u00f3n y definici\u00f3n de plataformas de acci\u00f3n conjunta frente a distintas coyunturas o problem\u00e1ticas sociales y pol\u00edticas en el \u00e1mbito nacional, internacional y territorial.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto ha sido m\u00e1s evidente en los casos de movimientos tradicionales, tales como el movimiento sindical, campesino y comunal. Estos movimientos y sus organizaciones, durante el siglo XX, vivieron la escisi\u00f3n, clientelizaci\u00f3n e instrumentalizaci\u00f3n de sectores de dichos movimientos, agenciada por parte de organizaciones pol\u00edticas tradicionales, a menudo ajenas a los intereses de los movimientos, al ejercicio de los derechos humanos, con su subordinaci\u00f3n a directrices y estrategias de \u00e9lites y camarillas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, desde los movimientos de izquierda hubo instrumentalizaci\u00f3n de los movimientos sociales, con menoscabo de su autonom\u00eda organizativa y consiguiente sujeci\u00f3n a las estrategias y pol\u00edticas electorales o insurgentes, en medio del aislamiento de la base de afiliados y el debilitamiento organizacional.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto de inicio de la implantaci\u00f3n de las pol\u00edticas neoliberales, a finales de los a\u00f1os setenta, tambi\u00e9n se evidenci\u00f3 la crisis de objetivos de los movimientos sociales tradicionales del campesinado y del movimiento sindical.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto incidi\u00f3 en la divisi\u00f3n del movimiento campesino organizado en la Asociaci\u00f3n Nacional de Usuarios Campesinos \u2013 ANUC- y vino acompa\u00f1ado de la violenta contrarreforma agraria agenciada por el paramilitarismo, especialmente, en la Costa Atl\u00e1ntica.<\/p>\n\n\n\n<p>A mediados y finales del siglo XX comenz\u00f3 un proceso de diversificaci\u00f3n de las organizaciones y movimientos sociales, impulsado por la migraci\u00f3n campesina a las ciudades, en raz\u00f3n de la precariedad social, el desplazamiento forzado y la b\u00fasqueda de nuevas oportunidades, con el crecimiento de asentamientos informales.<\/p>\n\n\n\n<p>El auge de crecimiento de las ciudades trajo nuevos movimientos sociales, como expresi\u00f3n de la lucha por la vivienda, el auge de los movimientos c\u00edvicos de protesta en contra del alza continua de las tarifas de servicios p\u00fablicos y del transporte. Tambi\u00e9n, se desarrollaron los movimientos estudiantiles, la lucha de las mujeres por sus derechos, as\u00ed como de la poblaci\u00f3n LGBTIQ+ y de las poblaciones \u00e9tnicas, ind\u00edgenas, afro, raizales, palenqueras y de los pueblos ROM, en procura del reconocimiento de la diversidad, la inclusi\u00f3n, la autonom\u00eda de sus organizaciones. Al tiempo, cobraron auge los movimientos pol\u00edticos regionales, en un esfuerzo por superar la influencia de las organizaciones armadas insurgentes y por estimular el camino de la movilizaci\u00f3n popular.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 a gestarse, tambi\u00e9n, la reunificaci\u00f3n del movimiento sindical independiente con la Confederaci\u00f3n Sindical de Trabajadores de Colombia \u2013 CSTC, que concret\u00f3 la fundaci\u00f3n de la Central Unitaria de Trabajadores \u2013 CUT -, a mediados de los a\u00f1os ochenta, as\u00ed como la unidad de acci\u00f3n con las otras centrales obreras (Confederaci\u00f3n de Trabajadores de Colombia \u2013 CTC \u2013 y Confederaci\u00f3n General del Trabajo \u2013 CGT), a pesar de su debilitamiento ocasionado por la erosi\u00f3n de sus bases.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, continu\u00f3 el proceso de desindustrializaci\u00f3n del pa\u00eds y la p\u00e9rdida de derechos laborales a trav\u00e9s de la Ley 50 de 1990, de flexibilizaci\u00f3n del mercado laboral y la Ley 100 de 1993, de reforma de la seguridad social, para la entrada en el mercado de operadores privados en proceso de afiliaci\u00f3n y recaudo de cotizaciones en el servicio de salud, en pensiones y riesgos laborales, con sus implicaciones en un significativo salto cualitativo del fortalecimiento del capital financiero.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, paralelamente, el paramilitarismo desempe\u00f1\u00f3 su papel de aniquilaci\u00f3n de l\u00edderes y lideresas sindicales, junto al exterminio de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, la persecuci\u00f3n del Frente Popular y del Movimiento A Luchar; especialmente, en las regiones m\u00e1s conflictivas, como es el caso de Urab\u00e1, Magdalena Medio, Atl\u00e1ntico y en todo lugar urbano o rural donde hubiera maestros sindicalizados.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese complejo contexto, el movimiento social jug\u00f3 un importante papel en la lucha por la democracia y la soluci\u00f3n pol\u00edtica del conflicto armado. Esto contribuy\u00f3 a la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente, a la confirmaci\u00f3n de la soberan\u00eda popular, a trav\u00e9s del logro de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de 1991, con la ratificaci\u00f3n formal de la democracia participativa y del Estado Social de Derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>En este proceso, la juventud jug\u00f3 un importante papel, con el impulso de la S\u00e9ptima Papeleta para la convocatoria de la Asamblea Nacional Constituyente. No obstante, en el germen de dicho n\u00facleo social y pol\u00edtico juvenil anid\u00f3 la cooptaci\u00f3n hacia los partidos tradicionales y la proyecci\u00f3n de personas, m\u00e1s que de movimientos, como se evidenci\u00f3 tambi\u00e9n, en medio de los primeros ensayos de reinserci\u00f3n pol\u00edtica y socioecon\u00f3mica de movimientos firmantes de Acuerdos de Paz, como el M-19, el EPL, El PRT, el Quint\u00edn Lame, que confluyeron en la AD-M19. Posteriormente, se vincul\u00f3 a estas experiencias, la Corriente de Renovaci\u00f3n Socialista.<\/p>\n\n\n\n<p>En este contexto, tambi\u00e9n emergi\u00f3 el papel de un nuevo actor social, como son las organizaciones no gubernamentales, ONG. Estas han tendido a configurar una forma de organizaci\u00f3n alternativa con un papel de intermediaci\u00f3n entre el Estado y las comunidades, en funci\u00f3n del desarrollo de proyectos relacionados con temas de derechos humanos, de calidad de vida o de implementaci\u00f3n de pol\u00edticas p\u00fablicas, entre otros aspectos, con impacto en la relaci\u00f3n entre el Estado y las comunidades.<\/p>\n\n\n\n<p>En los casos de las organizaciones firmantes de Acuerdos de Paz, a menudo el proceso de reincorporaci\u00f3n vino acompa\u00f1ado de la construcci\u00f3n de ONG\u00b4s, con implicaciones en el condicionamiento a la obtenci\u00f3n de recursos estatales y de cooperaci\u00f3n internacional, con evidente restricci\u00f3n en la capacidad de creaci\u00f3n de valor econ\u00f3mico, social, pol\u00edtico y cultural aut\u00f3nomo, dada su reducci\u00f3n a la l\u00f3gica restrictiva de los proyectos y su din\u00e1mica intermitente.<\/p>\n\n\n\n<p>Parad\u00f3jicamente, en el proceso hist\u00f3rico vivido, los movimientos sindical, campesino y comunal se colocaron a la defensiva, en medio de una crisis de objetivos frente al auge del neoliberalismo, la ca\u00edda del socialismo en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y la entrada del mundo en una din\u00e1mica de hegemon\u00eda pol\u00edtica, econ\u00f3mica y militar de los Estados Unidos y de la ampliaci\u00f3n de su influencia, a trav\u00e9s de la OTAN.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de estas complejidades y ensayos de acuerdos de paz, el conflicto armado se mantuvo entre el Estado, con las FARC y con el ELN. Paralelamente, avanz\u00f3 la implantaci\u00f3n del m\u00e9todo paramilitar, con su secuela de contrarreforma agraria y el desplazamiento forzado de campesinos.&nbsp; Paralelamente, cobro auge la lucha del sindicalismo por la defensa de los derechos adquiridos, una especie de fen\u00f3meno de corporativismo frente a la ofensiva neoliberal, mientras se consolidaba la flexibilizaci\u00f3n de la contrataci\u00f3n laboral, con el lanzamiento de amplias capas sociales rurales y urbanas a la precarizaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os transcurridos del siglo XXI se intensificaron los conflictos sociales relacionados con el movimiento campesino, los movimientos ind\u00edgenas, los movimientos afro, en defensa de sus derechos a la vida, a la tierra, a la autonom\u00eda y al territorio, a la par de la lucha de las comunidades en defensa del ambiente, frente a las pol\u00edticas y proyectos extractivistas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed mismo, se ha desplegado el movimiento juvenil en procura de opciones sociales de futuro econ\u00f3mico, social y cultural y de espacios de participaci\u00f3n. Al tiempo, sigue vigente la lucha de los j\u00f3venes de la Primera L\u00ednea privados de la libertad, sin soluciones jur\u00eddicas, dada la negativa de los jueces y de la Corte Constitucional a resolver m\u00e1s de 160 casos, donde el 40% sigue en detenci\u00f3n preventiva, a pesar de haber transcurrido m\u00e1s de tres a\u00f1os de ocurrido el estallido social.<\/p>\n\n\n\n<p>Los paros nacionales y el estallido social, en tiempos de pandemia y pospandemia mostraron el potencial de extensi\u00f3n de lazos de solidaridad en la lucha contra el hambre, la capacidad de la econom\u00eda campesina para alimentar a las ciudades, estimularon el auge de las ollas comunitarias y dejaron lecciones en la construcci\u00f3n social de territorios, de diversidad de expresiones culturales en los espacios urbanos y rurales.<\/p>\n\n\n\n<p>La incidencia de la movilizaci\u00f3n social en la campa\u00f1a presidencial y en la elecci\u00f3n de Gustavo Petro ha abierto una brecha en un sistema pol\u00edtico cerrado, refractario a los cambios. Sin embargo, dicho avance no alcanz\u00f3 a concretar mayor\u00edas parlamentarias y tampoco logr\u00f3 victorias significativas en las elecciones de gobiernos y cuerpos colegiados territoriales.<\/p>\n\n\n\n<p>En la coyuntura, las din\u00e1micas de negociaci\u00f3n con diversos grupos armados han pasado por el reconocimiento del papel de las v\u00edctimas y de las comunidades, como los sujetos protag\u00f3nicos en la construcci\u00f3n de la paz y en el ejercicio del goce efectivo del derecho a la verdad, a la justicia restaurativa, a la no repetici\u00f3n y a la reivindicaci\u00f3n de la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Parad\u00f3jicamente, la negociaci\u00f3n de paz con el ELN le confiri\u00f3 a la participaci\u00f3n una relevancia significativa y construy\u00f3 un Primer Acuerdo que, sin embargo, no ha fructificado ni ha trascendido al escenario del di\u00e1logo en los temas econ\u00f3micos, o en los escenarios territoriales; seguramente, en raz\u00f3n de la visi\u00f3n cooptativa que tiene ese movimiento insurgente, con respecto al papel de las organizaciones y movimientos sociales, as\u00ed como su evidente incapacidad para incursionar en escenarios de movilizaci\u00f3n social propositiva para la gesti\u00f3n del cambio, desde escenarios de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>De otra parte, en la intermitencia de las din\u00e1micas de los movimientos sociales y de los procesos hist\u00f3ricos, sigue planteado en el orden del d\u00eda la validez de construir \u201cla masa cr\u00edtica\u201d entendida como la capacidad de acumular e integrar la fuerza social multisectorial capaz de provocar cambios significativos en el sistema pol\u00edtico, econ\u00f3mico y social.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a ello se levantan las limitaciones provocadas por los distintos hegemonismos, vanguardismos, individualismos y din\u00e1micas de burocratizaci\u00f3n. Pero, tambi\u00e9n, emerge la propia necesidad hist\u00f3rica de los procesos unitarios y se convierte en reto la capacidad de converger, de identificarse, de desaprender los viejos vicios y de apropiar, de innovar, de construir visiones conjuntas y liderazgos compartidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n, en la coyuntura, se vuelven relevantes los escenarios y mecanismos de participaci\u00f3n entendidos como referentes posibles de impulso de la iniciativa popular.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, el Presidente Petro viene jugando un papel activo en la dinamizaci\u00f3n del movimiento social desde las regiones. El reto est\u00e1 en la capacidad de los propios movimientos y organizaciones para sintonizar y articular sus diversos esfuerzos territoriales y sectoriales, a la par que se fortalece la participaci\u00f3n social, se consolida su autonom\u00eda e identidad y se construye su propia agenda de cambio desde el ejercicio de la democracia participativa y la puesta al servicio de la democracia representativa y no al rev\u00e9s, como ha sido hasta ahora. Otros retos son la conciencia de la necesidad de consolidar y posicionar la agenda de cambio y el tiempo para lograrlo. Pero, ya la vida ense\u00f1a que los procesos est\u00e1n determinados por tiempos hist\u00f3ricos y no por cronogramas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Albeiro Caro \/ Coordinador del Programa Territorio, Paz y Desarrollo de la CNAI En la actual coyuntura social y pol\u00edtica del pa\u00eds, se evidencia la pugna entre diversos sectores pol\u00edticos y sociales por reivindicar, impulsar o frenar la proyecci\u00f3n de la soberan\u00eda popular y su incidencia en la viabilidad de los cambios sociales, pol\u00edticos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":109,"featured_media":24878,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[634,637,633,3,17,648],"tags":[],"class_list":["post-25184","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-construccion-de-paz","category-democracia","category-opinion","category-pais","category-paz","category-protesta-y-movilizacion-social"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/109"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25184"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25184\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media\/24878"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}