{"id":6067,"date":"2012-10-22T10:37:22","date_gmt":"2012-10-22T15:37:22","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=6067"},"modified":"2019-08-26T15:11:00","modified_gmt":"2019-08-26T20:11:00","slug":"venezuela-entre-el-populismo-autoritario-y-la-democracia-competitiva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2012\/10\/venezuela-entre-el-populismo-autoritario-y-la-democracia-competitiva\/","title":{"rendered":"Venezuela: Entre el populismo autoritario y la democracia competitiva"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #808080;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-6068\" title=\"chavez_capriles_blog\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2012\/10\/chavez_capriles_blog.jpg\" alt=\"\" width=\"270\" height=\"150\" \/>\/ Por Ricardo Garc\u00eda Duarte*.<\/strong><\/span> \u00a0En la Venezuela\u00a0de los comicios presidenciales\u00a0del 7 de octubre,\u00a0ganaron todos. Gan\u00f3,\u00a0como es obvio, el Presidente Ch\u00e1vez, que sigue en el poder. Pero tambi\u00e9n lo hizo la oposici\u00f3n que unificada increment\u00f3 sensiblemente su caudal de votos. Y finalmente, gan\u00f3 la democracia, al menos la electoral; lo cual qued\u00f3 plasmado en dos demostraciones simult\u00e1neas: la primera, una elevada participaci\u00f3n, el 81% -nivel \u00e9ste que sit\u00faa al pa\u00eds vecino entre los sistemas pol\u00edticos menos abstencionistas del planeta-; y la segunda, una alta competencia entre las opciones partidistas lanzadas a la arena electoral. Ya se sabe: la competitividad es tanto m\u00e1s alta cuanto menor es la distancia en votos que separa a quienes se enfrentan.<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0El triunfo electoral de Ch\u00e1vez<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Ahora bien, por m\u00e1s ganadores a proclamar, por m\u00e1s triunfos simb\u00f3licos que se dieran cita, el vencedor concreto, el que consigui\u00f3 las mayor\u00edas \u2013mecanismo aritm\u00e9tico decisivo dentro del sistema democr\u00e1tico-, fue, qu\u00e9 duda cabe, el se\u00f1or Hugo Rafael Ch\u00e1vez Fr\u00edas, quien se alz\u00f3 con el gobierno, la baza particular que estaba en juego. Lo hizo por un per\u00edodo de seis a\u00f1os adicionales. Y despu\u00e9s de haber estado por m\u00e1s de 13 a\u00f1os en el poder;\u00a0 naturalmente luego de triunfar en tres reelecciones consecutivas.<\/p>\n<p>En consecuencia, ha sido elegido y reelegido para una prolongada suma de per\u00edodos que totalizan 20 a\u00f1os. Que no son poca cosa, sobre todo si se trata de un r\u00e9gimen presidencialista en el que por contraste con el parlamentario, el jefe del Ejecutivo, enfrenta normalmente menos controles y menos contrapesos por parte del \u00f3rgano legislativo. Controles y contrapesos, cuya fuerza y calidad disminuyen aun m\u00e1s en el r\u00e9gimen venezolano, tal como \u00e9ste ha venido siendo moldeado durante los \u00faltimos 3 lustros. Tanto por efecto de las disposiciones constitucionales como por el ejercicio pr\u00e1ctico de la pol\u00edtica. Un ejercicio en el que se combinan, las complacencias de la propia representaci\u00f3n parlamentaria y la presencia dominante del Ejecutivo, en manos del Comandante.<\/p>\n<p><strong><em>Perpetuaci\u00f3n en el poder y derivas autoritarias<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En realidad, bajo la era Ch\u00e1vez, el Estado y la pol\u00edtica, sin el abandono en ning\u00fan minuto del molde\u00a0<em>democr\u00e1tico\u2013electoral<\/em>\u00a0(Ch\u00e1vez ha participado, directa o indirectamente, en por lo menos 13 elecciones), ha adquirido un sello, bajo la impronta personal del propio presidente, en el que se superponen diversas marcas; a saber: a. El deseo de perpetuaci\u00f3n personalista en el poder, algo que inevitablemente comporta un cierta dosis de paternalismo salvador; b. Un discurso, a la vez, populista y retador, con el cual se busca la identidad ret\u00f3rica de clase social al tiempo que se pretende asegurar los factores de movilizaci\u00f3n, pero con el fomento de una subcultura de la confrontaci\u00f3n, sobredimensionada respecto del\u00a0<em>factor\u2013consenso;<\/em>\u00a0c. La entrega de poderes y facultades al Jefe de Estado, m\u00e1s all\u00e1 del los linderos razonables que imponen unas relaciones entre el congreso y el gobierno dentro de un r\u00e9gimen liberal de derecho. As\u00ed mismo, la preeminencia notoria del Ejecutivo sobre los otros poderes p\u00fablicos, incluidos los altos tribunales de justicia; todo lo cual conduce a la concentraci\u00f3n del poder, mediante la influencia directa del gobernante.<\/p>\n<p>Son, todas ellas, las marcas que se mezclan en la definici\u00f3n de rasgos\u00a0<em>no\u2013liberal<\/em>es dentro de una democracia populista, aunque no precisamente plebiscitaria.<\/p>\n<p>Se trata de dos tendencias que se trenzan en esa especie de autoritarismo \u201cprogresista\u201d: en primer lugar: un caudillismo de confrontaci\u00f3n que, sin embargo, invoca el inter\u00e9s del pueblo desvalido, al que por otra parte consagra una buena porci\u00f3n de los recursos del Estado bajo la forma del gasto social, tal como lo ilustran las llamadas\u00a0<em>Misiones<\/em>(en salud, educaci\u00f3n y vivienda). Y, en segundo lugar, la transferencia de poderes crecientes al gobierno con el concomitante debilitamiento del poder legislativo; algo parecido a lo que en su momento Guillermo O\u00b4Donnell llamara cr\u00edticamente una \u201c<em>Democracia delegativa<\/em>\u201d; distorsi\u00f3n pol\u00edtica esta que aflorar\u00eda en la conocida \u201c<em>Ley Habilitante\u201d<\/em>; mecanismo del que el Presidente Ch\u00e1vez ha hecho un uso inusitadamente amplio y repetido, gracias a las concesiones recibidas de una Asamblea, bajo su control.<\/p>\n<p>Seis a\u00f1os m\u00e1s de Hugo Ch\u00e1vez en el poder har\u00edan pensar en la intensificaci\u00f3n de estos rasgos populistas y autoritarios. La justificaci\u00f3n estar\u00eda servida: hay necesidad de profundizar el socialismo del Siglo XXI, tal como el mismo presidente re-electo lo fue soltando despu\u00e9s de la victoria, al soplo de los efluvios de entusiasmo que sub\u00edan desde la multitud. Es decir: m\u00e1s programas sociales pero tambi\u00e9n una mayor concentraci\u00f3n del poder. Al fin y al cabo, el pueblo ha conocido ya una disminuci\u00f3n de la pobreza en 25 puntos porcentuales durante la \u00faltima d\u00e9cada. Y, por cierto, la renta petrolera es un recurso suficiente para incrementar el gasto social; aunque, claro, tambi\u00e9n para mantener el mayor control sobre los resortes del poder.<\/p>\n<p><strong><em>Democracia electoral competitiva<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Si este es un riesgo, no es menos cierto que el sistema pol\u00edtico ha mostrado una evoluci\u00f3n en un sentido contrario; sentido este del que las elecciones del domingo 7 son una demostraci\u00f3n palmaria; tal vez la m\u00e1s destacable, pero no la \u00fanica ni la primera, pues las \u00faltimas legislativas ya constitu\u00edan un precedente en el crecimiento de la oposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Unos comicios presidenciales en los que se enfrentan dos opciones claramente identificadas y diferenciadas, la del presidente y la de la oposici\u00f3n; y en los que el primero gana con el 55% de la votaci\u00f3n y la segunda conquista el 44%, materializan un juego pol\u00edtico por el poder lo suficientemente competitivo como para hacer pensar en la existencia de un sistema de la representaci\u00f3n pol\u00edtica, con sus partidos y sus elecciones, vigorosamente pluralista, lo cual constituye la base indispensable para el establecimiento de una democracia electoral. M\u00e1s all\u00e1 desde luego del ventajismo, en materia de informaci\u00f3n, comunicaci\u00f3n y recursos materiales, desplegable por quien ostenta el cargo de jefe del Estado.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, lo que las elecciones han dejado ver en Venezuela es el desarrollo de dos tendencias que coexisten contradictoriamente dentro de su sistema pol\u00edtico; considerado \u00e9ste en el sentido m\u00e1s amplio posible; \u00a0es decir, como sistema que cubre a la vez las instituciones del Estado y el juego libre de los partidos por el poder.<\/p>\n<p>Mientras en las instituciones del Estado toman curso tendencias favorables a la concentraci\u00f3n y a la personalizaci\u00f3n del poder; en el mundo de la representaci\u00f3n y los partidos toman curso las tendencias hacia una mayor competitividad democr\u00e1tica. En las primeras se mueven los desequilibrios no favorables a la democracia liberal; en el segundo, el curso de las cosas es favorable al mayor equilibrio de las fuerzas que cuentan para la disputa por el poder.<\/p>\n<p><strong><em>Equilibrio y polarizaci\u00f3n en el sistema pol\u00edtico<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En el cruce de ambas tendencias contradictorias toma cuerpo un sistema pol\u00edtico provisto de un formato de competencia interpartidista que tiende al\u00a0<em>equilibrio<\/em>, lo que es bueno para la democracia y sus necesarias incertidumbres; aunque tambi\u00e9n tendiente a la\u00a0<em>polarizaci\u00f3n<\/em>, lo que ya no es tan bueno para la democracia si, sobrepasando la adecuada diferenciaci\u00f3n, incursiona en la exclusi\u00f3n, con sus secuelas de autoritarismo.<\/p>\n<p>De c\u00f3mo, en los pr\u00f3ximos a\u00f1os, el r\u00e9gimen consiga atenuar creativamente sus niveles de polarizaci\u00f3n, depender\u00e1 la posibilidad en manos de las nuevas \u00e9lites para\u00a0<em>tranquilizar<\/em>\u00a0el proceso en el que se han embarcado o, para decirlo en otros t\u00e9rminos, para\u00a0<em>rutinizarlo\u00a0<\/em>institucionalmente hablando; sin disminuir la inversi\u00f3n social; prop\u00f3sitos estos, el gasto en favor de los pobres y la despolarizaci\u00f3n pol\u00edtica, para los cuales podr\u00edan ensayar el camino de la construcci\u00f3n de consensos.<\/p>\n<p>Es una posibilidad que quedar\u00eda insinuada en las palabras conciliadoras de Ch\u00e1vez, dirigidas a la oposici\u00f3n, a la que extendi\u00f3 en uno de sus arrebatos emotivos, \u201c<em>sus brazos y su coraz\u00f3n\u201d<\/em>. El problema es que, por otro lado, \u00e9l mismo pareciera haber creado la necesidad de la polarizaci\u00f3n y el ataque, como las formas ineludibles y superiores para ocupar el espacio de lo pol\u00edtico. Que camine en una u otra direcci\u00f3n ser\u00e1 algo que podr\u00e1 verse en las pr\u00f3ximas elecciones, las regionales de diciembre.<\/p>\n<p><em><strong>Imagen tomada de la p\u00e1gina web www.eleccionesvenezuela.com<\/strong><\/em><\/p>\n<p>* Director,Instituto para la Pedagog\u00eda, la Paz y el Conflicto Urbano -IPAZUD-<br \/>\nUniversidad Distrital Francisco Jos\u00e9 de Caldas<\/p>\n<p>Visitar Blog\u00a0<a href=\"http:\/\/ricardogarciaduarte.wordpress.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/ricardogarciaduarte.wordpress.com\/<\/a><\/p>\n<h6><span style=\"color: #808080;\"><strong>Este es un espacio de opini\u00f3n del portal ArcoIris.com.co destinado a columnistas y blogueros.\u00a0Los puntos de vista y juicios aqu\u00ed expresados pertenecen exclusivamente a sus autores y no reflejan ni comprometen institucionalmente a la Corporaci\u00f3n Nuevo Arco Iris<\/strong>.<\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\/ Por Ricardo Garc\u00eda Duarte*. \u00a0En la Venezuela\u00a0de los comicios presidenciales\u00a0del 7 de octubre,\u00a0ganaron todos. 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