{"id":7184,"date":"2012-12-10T12:10:07","date_gmt":"2012-12-10T17:10:07","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=7184"},"modified":"2019-08-26T15:10:43","modified_gmt":"2019-08-26T20:10:43","slug":"1-111-pasos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2012\/12\/1-111-pasos\/","title":{"rendered":"1.111 pasos"},"content":{"rendered":"<p align=\"right\"><strong><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-7028\" title=\"yezid_nueva_dos\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/yezid_nueva_dos.jpg\" alt=\"\" width=\"123\" height=\"152\" \/>Para las hijas e hijos de Colombia que est\u00e1n removiendo cielo y tierra por recuperar la memoria de sus padres<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><span style=\"text-align: left;\">Luca li Cauzi se levant\u00f3 un momento de la taza del inodoro con el cuaderno de notas entre las manos, gir\u00f3 la cabeza cinco veces por la derecha y otro tanto por la izquierda, volvi\u00f3 a sentarse y se detuvo en una p\u00e1gina en la que destacaba a manera de titulo \u2013escrito con rotulador rojo y subrayado\u2013 de lo que al parecer era el nombre o el apodo de alguien. \u201cBi\u00f3filo Panclasta\u201d dec\u00eda y a continuaci\u00f3n, luego de un espacio, Luca hab\u00eda escrito: <\/span><em style=\"text-align: left;\">Bi\u00f3filo Panclasta seud\u00f3nimo de Vicente Rojas Lizcano<\/em><span style=\"text-align: left;\">. A rengl\u00f3n seguido hab\u00eda consignado entre par\u00e9ntesis los adjetivos de: <\/span><em style=\"text-align: left;\">Anarquista<\/em><span style=\"text-align: left;\">, <\/span><em style=\"text-align: left;\">Poeta<\/em><span style=\"text-align: left;\">, <\/span><em style=\"text-align: left;\">Panfletario<\/em><span style=\"text-align: left;\">, <\/span><em style=\"text-align: left;\">Soldado<\/em><span style=\"text-align: left;\">, <\/span><em style=\"text-align: left;\">Petardista<\/em><span style=\"text-align: left;\">,<\/span><em style=\"text-align: left;\"> Terrorista<\/em><span style=\"text-align: left;\">, <\/span><em style=\"text-align: left;\">Periodista<\/em><span style=\"text-align: left;\">, <\/span><em style=\"text-align: left;\">Vagabundo Internacional<\/em><span style=\"text-align: left;\">, <\/span><em style=\"text-align: left;\">Propagandista<\/em><span style=\"text-align: left;\">, <\/span><em style=\"text-align: left;\">Presidiario<\/em><span style=\"text-align: left;\">, <\/span><em style=\"text-align: left;\">Pr\u00f3fugo<\/em><span style=\"text-align: left;\">, <\/span><em style=\"text-align: left;\">Provocador<\/em><span style=\"text-align: left;\">, <\/span><em style=\"text-align: left;\">Suicida<\/em><span style=\"text-align: left;\">\u2026<\/span><\/p>\n<p>La piel de Luca Li Cauzi que, guarda unas carnes flacas y unos huesos largos, de repente comienza a erizarse y sus ojos negros, muy negros, comenzaron a brillar como los de un gato que en una noche quieta se desplaza por la cornisa de una casa ruinosa. Pareciera como si se trasportase hacia el pasado y se imagina al joven Bi\u00f3filo Panclasta de cara p\u00e1lida en un g\u00e9lido pueblo colombiano cubierto con un poncho de lana virgen y la mirada vidriosa caminado en\u00e9rgicamente al colegio-seminario dirigido por un ultramontano reverendo franc\u00e9s quien sospecha que su alumno anda en malos pasos y decide alertar a las autoridades. Ante el temor de ser detenido, huye de Pamplona \u2013 como se llamaba o se llama la vieja y cat\u00f3lica poblaci\u00f3n colombiana\u2013 y cruza la frontera hacia Venezuela donde se alista como voluntario en las mesnadas de un General que ha creado un Comit\u00e9 Revolucionario con el que pretende derrocar al gobierno de otro General. Luca lo ve cabalgando en una mula rucia que avanza por una explanada a trote alegre rumbo a una batalla en la que se juega la suerte de Caracas. Lleva la cabeza cubierta con un sombrero al\u00f3n hecho de paja, viste una casaca cuyo color no se puede precisar por lo vieja y va armado de un fusil Grass que lleva en bandolera, mientras que muchos de los soldados que marchan a su lado lo hacen a pie, portando machetes al cinto.<\/p>\n<p>Acabada la guerra en Venezuela y envestido con el grado de coronel, Bi\u00f3filo Panclasta recala en Barranquilla y ofrece sus servicios para encabezar una expedici\u00f3n militar contra los norteamericanos que se han apoderado de Panam\u00e1. Por alguna raz\u00f3n, Luca Li Cauzi lo iguala en su paso por Barranquilla a la foto de Nietzsche donde posa de pie, empu\u00f1ando en la mano derecha un largo sable que toca el suelo y luce un mostacho grueso que le tapa totalmente los labios y a su lado hay una mesilla donde reposa un morri\u00f3n o tal vez un casco de drag\u00f3n. Desde entonces, los gobiernos de Colombia y Venezuela prefieren tener lejos, lej\u00edsimos, al \u201canarquista\u201d que reivindica al acero como el \u00fanico metal precioso, siempre y cuando venga \u201checho pluma o hecho pu\u00f1al\u201d. Luca lo imagina euf\u00f3rico, plet\u00f3rico, arengando con su discurso libertario a un centenar de braceros del ferrocarril que laboran en la plaza de la aduana, ante la mirada risue\u00f1a de dos polic\u00edas dotados de bolillos y silbatos que, no han dudado de tildarlo de orate, m\u00e1s a\u00fan cuando ha cambiado totalmente de apariencia desde que empez\u00f3 a dejarse crecer unas barbas espeluznantes que le llegan hasta el t\u00f3rax.<\/p>\n<p>En el muelle de Puerto Colombia Luca lo figura en la cubierta de un vapor sin rumbo, mientras que las r\u00e1fagas de viento agitan su larga melena y mira lejos hacia la l\u00ednea del horizonte como buscando donde anidar las ideas que aguijonean su cabezota. Meses despu\u00e9s lo ve desembarcar en el puerto de Barcelona,\u00a0 donde es recibido por una nutrida delegaci\u00f3n de la CNT que se hace acompa\u00f1ar de dos prostitutas del barrio chino quienes se han unido a la causa libertaria y entre todos lo llevan hasta el bar Marsella para que exponga los planes que trae en su condici\u00f3n de representante plenipotenciario de la Asociaci\u00f3n Anarquista Mexicana y la Federaci\u00f3n Obrera Nacional Argentina. Tanto Bi\u00f3filo, como los anarcosindicalistas y las prostitutas son gente acci\u00f3n y piden una mesa y una botella de absenta para calentar la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Luca Li Cauzi percibe a los miembros de la cofrad\u00eda juntando las cabezas unos contra otras como si fueran ovejas de un reba\u00f1o a la vez que cuchichean y por ratos se escucha un murmullo similar al sonido de los patos. Cuando alguien se acerca o pasa cerca a la mesa que ocupan, guardan silencio hasta que la persona se aleja y entonces vuelven a conspirar. Es posible que bajo los efectos de la absenta \u2013 han pedido una segunda botella \u2013 Biofilo se resolvi\u00f3 a descubrir los planes que tra\u00eda en mente. Todos guardan silencio. Bi\u00f3filo levanta la mirada para verificar que nadie, salvo el grupo, lo pueda escuchar y entonces lo dice: la operaci\u00f3n se llama \u201cPlan Europa\u201d.<\/p>\n<p>Todos se ponen tensos y una de las prostitutas tose. Consiste, continua Bi\u00f3filo Panclasta, en la creaci\u00f3n de un comit\u00e9 internacional que tenga como misi\u00f3n ordenar, planear y ejecutar en un mismo d\u00eda al zar de Bulgaria, al emperador de Inglaterra, al rey de Italia, al rey de Egipto, al arzobispo de M\u00e9xico, al presidente de Francia, al cardenal arzobispo de Toledo y a Le\u00f3n Daudet. El silencio y el asombro que se produjo entre los contertulios cuando Bi\u00f3filo concluy\u00f3 su breve exposici\u00f3n se hicieron tan corp\u00f3reos que cualquiera de ellos lo hubiera podido tocar con los dedos o rasgarlo con las u\u00f1as. Al no encontrar fuelle entre los anarquistas mediterr\u00e1neos para llevar a cabo el \u201cPlan Europa\u201d, cree Luca, fue la raz\u00f3n para que el \u00e1crata colombiano iniciara un periplo por distintas ciudades europeas, con la clara intenci\u00f3n de hallar a los nihilistas rusos que estaban hartos de matar pr\u00edncipes y en los que Bi\u00f3filo Panclasta fundaba sus esperanzas de ejecutar el plan.<\/p>\n<p>En busca de acci\u00f3n, Panclasta\u00a0 err\u00f3 por buhardillas, bistr\u00f3s, bares, prost\u00edbulos, tascas, \u00e1ticos, cafetines, trattorias, cabarets, pubes, figones y pis\u00f3 las c\u00e1rceles de Marsella, Genova y N\u00e1poles entre otras. No hall\u00f3 a los nihilistas, pero en cambio si se top\u00f3 con los bolcheviques que preparaban una insurrecci\u00f3n para derrocar al Zar de Rusia. Aqu\u00ed es donde Luca Li Cauzi observa a Biofilo Panclasta, caminando por la calle Spiegelgasse de Zurich y a su lado se observa a Lenin que viste una desgastada gabardina que casi roza el suelo y junto a ellos distingue a una mujer esplendorosamente bella \u2013In\u00e9s la llama Lenin\u2013 cuyos ademanes poseen el garbo y la delicadeza de una bailarina de ballet. Los tres se dirigen al caf\u00e9 Ori\u00f3n donde han concertado una cita con un miembro del aparato clandestino de los bolcheviques que opera en Munich quien le proporcionar\u00e1 a Bi\u00f3filo un pasaporte falso con el que intentar\u00e1 burlar a la polic\u00eda secreta rusa.<\/p>\n<blockquote><p>Porque conoce al dedillo todo lo relacionado con el anarquista colombiano en el que tanto se inspir\u00f3 durante su pasado libertario, Luca Li Cauzi sabe muy bien que no fue cierto que \u00e9ste se ahogara ni que los tiburones de Bocas de Cenizas se lo hubieran merendado.<\/p><\/blockquote>\n<p>Luca Li Cauzi no resiste la tentaci\u00f3n de imaginar d\u00edas despu\u00e9s a Bi\u00f3filo Panclasta disfrazado de burgu\u00e9s en Petrogrado \u2013va en el asiento de un coche de punto, lleva chistera y un bast\u00f3n en la mano\u2013\u00a0 y bajo el brazo carga una alforja de cuero en las que esconde unas octavillas que deber\u00e1 entregar a un contacto que finge de comprador en una boutique de la Perspectiva Nevsky. Una parte de la propaganda deber\u00e1 distribuirse entre los obreros de la sider\u00fargica Putilov y el resto las debe recibir un miembro del comit\u00e9 del Partido del distrito de Viborg. Lo que Bi\u00f3filo no sabe es que la persona que deb\u00eda recibir la propaganda ha sido arrestada y torturada por agentes de la Ojrana en el cuartel general de Fontanka y encerrado luego en la Fortaleza de Pedro Y Pablo y en su reemplazo han enviado a un agente que lo captura en el momento en que le entrega la alforja.<\/p>\n<p>De all\u00ed en adelante la suerte de Bi\u00f3filo Panclasta en Rusia es un misterio puesto que los testimonios que se refieren a \u00e9l durante este periodo son excesivamente contradictorios. La mayor\u00eda de las versiones provienen de desterrados en Siberia, entre ellas la de un ayudante de Martov quien asegura haberlo visto en Turujansk junto al C\u00edrculo \u00c1rtico ense\u00f1ando espa\u00f1ol a un grupo de prisioneros. Un barquero por el contrario cuenta haber conocido a un hombre desesperado \u2013 que dec\u00eda haber nacido en Colombia \u2013 pedirle que lo cruzara al otro lado del r\u00edo Lena.<\/p>\n<p>Pero de todas las versiones la m\u00e1s cercana a la realidad fue la concedida por dos pr\u00f3fugos de Siberia \u2013un soldado amotinado y un ex miembro del soviet de Petrogrado\u2013 quienes caminaron con \u00e9l durante meses por las estepas rusas hasta atravesar los montes Yablonoi. Cuenta uno de los fugitivos en unas notas autobiogr\u00e1ficas escritas posterior a la Revoluci\u00f3n de Octubre que los tres llegaron a Mongolia despu\u00e9s de un prolongado calvario y que all\u00ed recibieron ayuda de una tribu n\u00f3mada que los acogieron en sus yurtas. Describe a Bi\u00f3filo Panclasta como un suramericano nacido en un pueblo de Los Andes, de ideas radicales y mirada enfebrecida, quien para ese entonces pesaba cuarenta y cuatro kilos y calzaba unas botas remendadas que por dentro ten\u00edan una cubierta de piel de conejo. Agrega en las memorias que, tan lamentable era el estado f\u00edsico de Bi\u00f3filo, que la cabeza pr\u00e1cticamente no se le divisaba porque la ten\u00eda literalmente perdida dentro de una chapka de piel de oso.<\/p>\n<p>Lo que si pudo comprobar Luca Li Cauzi es que Sorrento fue la \u00faltima ciudad europea donde estuvo Bi\u00f3filo. All\u00ed se le ve\u00eda por las tardes con Gorki \u2013con quien entrab\u00f3 amistad\u2013 paseando por las playas mientras recog\u00eda conchas, agarraba cangrejos con las manos que luego dejaban a merced de las olas que mor\u00edan en las arenas calc\u00e1reas o lanzando guijarros desde los acantilados. Al retornar al continente americano el destino le deparar\u00e1 un sinn\u00famero de vicisitudes al militante libertario que seg\u00fan \u00e9l, hab\u00eda recorrido 52 pa\u00edses, tal como lo cuenta en su obra <em>Mis Prisiones, Mis Destierros y Mi Vida<\/em>, publicado en Bogot\u00e1 por la editorial \u00c1guila Negra en 1929.<\/p>\n<p>Luca lo figura en la proa de un barco, cuya bandera no identifica, que ha atracado en el largo muelle de Puerto Colombia con el fin de recoger un cargamento de caf\u00e9 con destino a Hamburgo. Alertada la capitan\u00eda de puerto acerca del personaje que viaja en el barco, la direcci\u00f3n mar\u00edtima organiza un piquete de polic\u00eda para impedir el desembarco del \u201cterrorista\u201d quien, seg\u00fan las malas lenguas, regresaba al pa\u00eds con la intenci\u00f3n de llevar a cabo un ataque dinamitero contra monse\u00f1or Pedro Ad\u00e1n Brioschi, el controvertido obispo de Cartagena de Indias. Bi\u00f3filo Panclasta observa la maniobra desde el puente del barco donde conversa con el contramaestre, sus sentidos se han agudizado y tensa los nervios. De repente sale corriendo en direcci\u00f3n a la proa y con la agilidad de una ardilla se encarama en el mascaron de proa y desde all\u00ed se lanza a las aguas del Caribe, ante el asombro de la tripulaci\u00f3n y de los hombres que vienen a capturarlo. Centenares de ojos se fijan en las aguas encrespadas que apalean los pontones del muelle con la esperanza de observar la cabeza de Bi\u00f3filo emergiendo en la superficie, sin embargo pasan m\u00e1s de cinco minutos y no sucede nada. \u00a1Nerdaaaaa! \u00a1A ese loco se lo trag\u00f3 el agua! grit\u00f3 alguien.<\/p>\n<p>Porque conoce al dedillo todo lo relacionado con el anarquista colombiano en el que tanto se inspir\u00f3 durante su pasado libertario, Luca Li Cauzi sabe muy bien que no fue cierto que \u00e9ste se ahogara ni que los tiburones de Bocas de Cenizas se lo hubieran merendado. Bi\u00f3filo Panclasta sigui\u00f3 agitando en cuanto lugar hubiera alguien que lo escuchara. En Panam\u00e1, en Choc\u00f3, en San Gil, en Bogot\u00e1\u2026Hasta que el General que hab\u00eda sido derrotado y ahora gobernaba en Venezuela le cobr\u00f3 todo su pasado y le hizo pagar siete a\u00f1os de prisi\u00f3n en distintos penales de ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>Cuando sali\u00f3 de prisi\u00f3n Bi\u00f3filo Panclasta era un tipo desmadejado, con una voz sofocada que hab\u00eda perdido su capacidad de incineraci\u00f3n, pero a pesar de su deplorable estado no tuvo inconveniente en escribir un art\u00edculo en un peri\u00f3dico que titul\u00f3 \u201cYo Ratifico, No Rectifico\u201d. Seg\u00fan Luca, fue la \u00fanica \u00e9poca de la vida de Bi\u00f3filo donde tuvo tiempo y algo de energ\u00eda para emplearse en los escarceos amorosos, tanto as\u00ed como compartir su alma con una pitonisa que morir\u00eda poco tiempo despu\u00e9s.\u00a0 Luca Li Cauzi lo describe como un hombre de sesenta a\u00f1os, mal trajeado, con la nariz aguile\u00f1a, los ojos con escaso brillo, la frente ancha, barba rala con motes blancos, de estatura m\u00e1s bien peque\u00f1a como si lo hubieran comprimido. No llevaba sombrero y aparec\u00eda cubierto de polvo de pies a cabeza al igual que un arriero que ha tenido que conducir una recua de mulas por una trocha en la que hace meses no cae una gota de lluvia. Ya lo hab\u00eda dado todo por la causa libertaria, as\u00ed lo entendi\u00f3 y en consecuencia intento quitarse la vida en Barranquilla, electrocut\u00e1ndose con los cables del fluido el\u00e9ctrico al tiempo que se cortaba el cuello con una navaja. Pero ni siquiera ese prop\u00f3sito consigui\u00f3. Morir\u00eda en un ancianato de Pamplona luego de haber sido recluido en m\u00e1s de trescientas cincuenta c\u00e1rceles del mundo.<\/p>\n<p>Luca Li Cauzi cerr\u00f3 el cuaderno de notas, se inclin\u00f3 un poco y lo dej\u00f3 sobre el suelo. Se sent\u00eda agotado y con hambre. Se llev\u00f3 las manos a la cabeza y empez\u00f3 a masaje\u00e1rsela con las yemas de los dedos. Volvi\u00f3 a la realidad, al triste papel que el destino le asign\u00f3 en Granada: prisionero en un ba\u00f1o. Pens\u00f3 en Julia con mucha ternura y estuvo a punto de llorar.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Accidenti la mia sorte! \u2013 exclam\u00f3 &#8211; \u00a1Domani \u00e9 il mio compleanno!<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #333333;\"><em>\u00a0\/ Por Yezid Arteta D\u00e1vila<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<h6><strong><span style=\"color: #808080;\">Este es un espacio de opini\u00f3n del portal ArcoIris.com.co destinado a columnistas y blogueros.\u00a0Los puntos de vista y juicios aqu\u00ed expresados pertenecen exclusivamente a sus autores y no reflejan ni comprometen institucionalmente a la Corporaci\u00f3n Nuevo Arco Iris<\/span><\/strong>.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para las hijas e hijos de Colombia que est\u00e1n removiendo cielo y tierra por recuperar la memoria de sus padres Luca li Cauzi se levant\u00f3 un momento de la taza del inodoro con el cuaderno de notas entre las manos, gir\u00f3 la cabeza cinco veces por la derecha y otro tanto por la izquierda, volvi\u00f3 [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":7028,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[32,5,17],"tags":[],"class_list":["post-7184","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnistas","category-comunidad","category-paz"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7184","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7184"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7184\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7028"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7184"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7184"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7184"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}