{"id":7369,"date":"2012-12-18T15:34:47","date_gmt":"2012-12-18T20:34:47","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=7369"},"modified":"2019-08-26T15:10:40","modified_gmt":"2019-08-26T20:10:40","slug":"campesinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2012\/12\/campesinos\/","title":{"rendered":"Campesinos"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-977\" title=\"alvaro_delgado_grav\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/alvaro_delgado_grav.jpg\" alt=\"\" width=\"116\" height=\"146\" \/>A punto de terminarse el a\u00f1o en que se inici\u00f3 el \u00faltimo proceso de paz colombiano, vale la pena considerar los cambios pol\u00edticos operados en la poblaci\u00f3n campesina, la m\u00e1s afectada por la violencia.<\/p>\n<p>No es propiamente la misma que conoci\u00f3 el experimento de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica hace veinticinco a\u00f1os, cuando las Farc estaban a punto de convertirse en un ej\u00e9rcito poderoso y el Estado no pose\u00eda a\u00fan la capacidad de derrotarlo. Ahora la poblaci\u00f3n campesina, martirizada por la guerra y sedienta de paz para rehacer su vida, siente el acompa\u00f1amiento de aquellos a quienes los poderes estatales colombianos se\u00f1alaron como c\u00f3mplices y azuzadores del conflicto: los gobiernos venezolano y cubano.<\/p>\n<p>La movilizaci\u00f3n campesina por la paz y la tierra aparece ahora comandada por centenares de organizaciones sociales que rompieron con el aislamiento y las particularidades del pasado y que operan a trav\u00e9s de redes y enlaces de redes, que aprovechan al m\u00e1ximo las nuevas t\u00e9cnicas de comunicaci\u00f3n masiva y viven al d\u00eda en materia informativa, como cualquier ente social urbano. En ese campo, las nuevas generaciones alfabetizadas del campo, hombres y mujeres de mentalidad independiente, alimentan el flujo de los conocimientos pol\u00edticos y alientan el oficio de los sectores experimentados en la lucha social. Hoy los sorprendidos no son los campesinos sino los citadinos que los visitan.<\/p>\n<blockquote><p>Fen\u00f3menos democr\u00e1ticos nuevos, como el Polo Democr\u00e1tico y los Verdes, est\u00e1n cosechando los resultados de su oportunismo y contubernio con la corrupci\u00f3n del Estado y han desaparecido del escenario.<\/p><\/blockquote>\n<p>La direcci\u00f3n ideol\u00f3gica de las organizaciones no parte preferentemente de los reductos comunistas o marxistas, como en el pasado cercano, sino de n\u00facleos independientes, m\u00e1s que todo influidos por el movimiento bolivariano que pregona la experiencia pol\u00edtica venezolana. No hay que descartar que toda invocaci\u00f3n a la bondad divina y a los poderes ultraterrenales hecha por el presidente Ch\u00e1vez torne la experiencia pol\u00edtica de nuestros m\u00e1s cercanos vecinos m\u00e1s cre\u00edble y sincera para las arraigadas convicciones m\u00e1gicas del mundo campesino. El campesinado parece haberse dado cuenta de que el atraso, la pobreza, el despojo hist\u00f3rico de peque\u00f1a propiedad de las familias del campo por el latifundio y la violencia pueden derrotarse sin necesidad de una revoluci\u00f3n social, solo con la erecci\u00f3n de un gobierno que responda a las demandas hist\u00f3ricas de los sectores populares.<\/p>\n<p>Fen\u00f3menos democr\u00e1ticos nuevos, como el Polo Democr\u00e1tico y los Verdes, est\u00e1n cosechando los resultados de su oportunismo y contubernio con la corrupci\u00f3n del Estado y han desaparecido del escenario, mientras los barones del latifundismo y la violencia siguen aferrados a los puestos p\u00fablicos y mantienen sus contactos con los aparatos del paramilitarismo, punta de lanza de la reacci\u00f3n contra la organizaci\u00f3n y la movilizaci\u00f3n del campesinado. El acompa\u00f1amiento pol\u00edtico m\u00e1s destacado proviene de las asociaciones de Derechos Humanos, los n\u00facleos estudiantiles y los sindicatos de la industria del petr\u00f3leo y el carb\u00f3n, as\u00ed como de las organizaciones del oro y la palma, que sobreviven en medio del retroceso general del sindicalismo.<\/p>\n<p>Por su parte, la guerrilla, ahora due\u00f1a de empresas mineras clandestinas, sigue controlando territorios y comerciando con las redes del narcotr\u00e1fico, a la espera de los resultados de La Habana. Agreguemos que la situaci\u00f3n de hecho que exist\u00eda hasta la destrucci\u00f3n del proyecto pac\u00edfico de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, consistente en que la acci\u00f3n armada se limitaba a los espacios rurales, dej\u00f3 de existir desde entonces: el partido se neg\u00f3 a trasladar su actividad al campo, como lo exigi\u00f3 una guerrilla excitada por sus triunfos, y \u00e9sta cre\u00f3 un Partido Comunista Clandestino que opera tambi\u00e9n en las zonas urbanas. Ese acto marc\u00f3 la separaci\u00f3n pol\u00edtica entre las dos fuerzas, y sus resultados se est\u00e1n viendo en el presente. La actividad guerrillera fariana nunca dependi\u00f3 de \u00f3rdenes externas y ahora marcha por completo al margen de las decisiones que pueda tomar el Partido legal.<\/p>\n<p>Quienes estudian el desenvolvimiento actual de las organizaciones sociales campesinas de la miner\u00eda, la defensa de los recursos naturales y el medio ambiente frente a la escandalosa entrega de la tierra, el agua y el trabajo campesino\u00a0 hecha por los gobiernos a las empresas multinacionales perciben los cambios del presente .<\/p>\n<h6><strong><span style=\"color: #808080;\">Este es un espacio de opini\u00f3n del portal ArcoIris.com.co destinado a columnistas y blogueros.\u00a0Los puntos de vista y juicios aqu\u00ed expresados pertenecen exclusivamente a sus autores y no reflejan ni comprometen institucionalmente a la Corporaci\u00f3n Nuevo Arco Iris.<\/span><\/strong><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A punto de terminarse el a\u00f1o en que se inici\u00f3 el \u00faltimo proceso de paz colombiano, vale la pena considerar los cambios pol\u00edticos operados en la poblaci\u00f3n campesina, la m\u00e1s afectada por la violencia. 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