{"id":7399,"date":"2012-12-19T11:18:04","date_gmt":"2012-12-19T16:18:04","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=7399"},"modified":"2019-08-26T15:10:39","modified_gmt":"2019-08-26T20:10:39","slug":"paz-lenta-o-paz-expres-que-tipo-de-paz-es-posible-en-colombia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2012\/12\/paz-lenta-o-paz-expres-que-tipo-de-paz-es-posible-en-colombia\/","title":{"rendered":"Paz lenta o \u00abpaz expr\u00e9s\u00bb: \u00bfqu\u00e9 tipo de paz es posible en Colombia?"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #808080;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-7400\" title=\"jenny_pearce\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/jenny_pearce.jpg\" alt=\"\" width=\"118\" height=\"146\" \/>\/ Por Jenny Pearce*. <\/strong><\/span>Iv\u00e1n M\u00e1rquez, el negociador de las FARC, ha rechazado lo que denomin\u00f3 \u00abpaz expr\u00e9s\u00bb. Por otra parte, el gobierno tiene la esperanza de que el final del conflicto armado se pueda negociar en un periodo de entre 8 y 12 meses. En Oslo, en los discursos inaugurales del 17 de octubre, ante un p\u00fablico mundial al que se pod\u00eda dirigir por primera vez, M\u00e1rquez caus\u00f3 consternaci\u00f3n cuando indic\u00f3 que las FARC podr\u00edan tener la intenci\u00f3n de ir m\u00e1s all\u00e1 del r\u00edgido calendario y de los cinco puntos de negociaci\u00f3n laboriosamente acordados durante las conversaciones secretas de pre-negociaci\u00f3n.<strong><\/strong><\/p>\n<p>Estos cinco puntos (pol\u00edtica de desarrollo rural, participaci\u00f3n pol\u00edtica, fin del conflicto, el problema de las drogas ilegales y los derechos de las v\u00edctimas) son, en s\u00ed mismos, muy significativos; y la cuesti\u00f3n de la tierra, uno de los m\u00e1s espinosos, fue elegido como primer punto de discusi\u00f3n tras el traslado de las conversaciones a La Habana en noviembre. Sin embargo, M\u00e1rquez aclar\u00f3 que, para las FARC, la cuesti\u00f3n de la tierra no se reduc\u00eda a la Ley de restituci\u00f3n de la tierra y de desarrollo rural dise\u00f1ada por el gobierno. Quer\u00eda poner sobre la mesa la agenda de \u00absuelo, subsuelo y sobresuelo,\u00bb que incluye las amplias \u00e1reas de la miner\u00eda y la energ\u00eda, la propiedad de la tierra, la industria agr\u00edcola y forestal, el papel de las multinacionales y la inversi\u00f3n extranjera. Dicho de otro modo, hizo referencia al modelo de desarrollo de Colombia. Lo m\u00e1s probable es que esta agenda, m\u00e1s amplia, desbarate las posibilidades de un camino r\u00e1pido hacia la paz.<\/p>\n<p>No obstante, M\u00e1rquez utiliz\u00f3 ese momento frente al escaparate universal para comunicar mensajes a un p\u00fablico m\u00e1s amplio, m\u00e1s que para anunciar un cambio real en su agenda negociadora. Entre otros, sus mensajes planteaban que las FARC no se sentar\u00edan en la mesa obligados por una sensaci\u00f3n de debilidad militar, para negociar la \u00abpaz de los vencidos\u00bb, sino que negociar\u00edan \u00abla paz de la justicia social\u00bb. M\u00e1s tarde, Alfredo Molano escrib\u00eda en\u00a0<em>El Espectador<\/em>: \u00abUna negociaci\u00f3n sobre intereses que durante medio siglo se han tratado de resolver a balazos no podr\u00eda haber comenzado con besos\u00bb. Sin embargo, M\u00e1rquez nos hace reflexionar sobre lo que se puede esperar de las conversaciones de paz y sobre qu\u00e9 tipo de paz es posible en Colombia.<\/p>\n<p>Los colombianos buscan desesperadamente poner fin a la violencia que ha asolado el pa\u00eds durante d\u00e9cadas. El antiguo periodo llamado \u00abla violencia\u00bb finaliz\u00f3 a finales de la d\u00e9cada de los cincuenta, con un acuerdo de paz entre las \u00e9lites de los partidos Conservador y Liberal, que pusieron en marcha un acuerdo pol\u00edtico para alternarse en el poder, conocido como Frente Nacional (FN), que formalmente se prolong\u00f3 entre 1958 y 1971, pero que informalmente dur\u00f3 m\u00e1s. Este arreglo redujo espectacularmente la violencia interpartidista. A pesar de todo, emergi\u00f3 un nuevo tipo de violencia, con la fundaci\u00f3n de grupos de guerrilla, influidos por motivaciones sociales e ideol\u00f3gicas diversas, que ten\u00edan el objetivo de desafiar el orden pol\u00edtico y social posterior a \u00abla violencia\u00bb. El FN inici\u00f3 una modernizaci\u00f3n de la econom\u00eda colombiana que aceler\u00f3 el desplazamiento de la poblaci\u00f3n desde las zonas rurales a los centros urbanos, pero que agrav\u00f3 el problema de concentraci\u00f3n de la propiedad de la tierra y las desigualdades sociales, que actualmente sit\u00faan Colombia como el tercer pa\u00eds m\u00e1s desigual de Am\u00e9rica Latina y uno de los m\u00e1s desiguales del mundo.<\/p>\n<blockquote><p>Las conversaciones de paz no tendr\u00e1n \u00e9xito si se afronta toda la agenda necesaria para construir una paz sostenible.<\/p><\/blockquote>\n<p>La exclusi\u00f3n social, econ\u00f3mica y pol\u00edtica, son las causas principales de la violencia que ha sacudido el pa\u00eds, pero no la explican totalmente. Los mecanismos de reproducci\u00f3n de la violencia en Colombia son m\u00faltiples. Incluyen el papel del ej\u00e9rcito al desbaratar esfuerzos de paz anteriores, las alianzas de las \u00e9lites ricas con grupos armados o paramilitares privados contra la amenaza de la guerrilla, el surgimiento de c\u00e1rteles violentos de traficantes de drogas, y la criminalizaci\u00f3n de todos los grupos armados por su entrada en la actividad del tr\u00e1fico. Sobrevuela las conversaciones una negra nube de violaciones masivas de los derechos humanos de la poblaci\u00f3n civil. Un gran n\u00famero son\u00a0mujeres, muchas de ellas v\u00edctimas de la violencia sexual infligida por todas las partes en conflicto, sin embargo sus voces no estar\u00e1n representadas en la mesa. Tan solo hay una mujer en la delegaci\u00f3n, Tanja Nijmeijer, la combatiente holandesa conocida como Alexandra y que fue aceptada en el \u00faltimo momento como miembro de la mesa.<\/p>\n<p>Las conversaciones de paz no tendr\u00e1n \u00e9xito si se afronta toda la agenda necesaria para construir una paz sostenible. Necesariamente, decepcionar\u00e1n. La pregunta es: \u00bfhasta qu\u00e9 punto? La cuesti\u00f3n de la impunidad y la amnist\u00eda es una carga muy fuerte para el proceso. \u00bfC\u00f3mo se pueden defender los derechos humanos si son canjeados por \u00abpaz\u00bb? \u00bfLas negociaciones pueden convencer a las FARC de confiar en que el Estado proteger\u00e1 a sus militantes desmovilizados? La \u00faltima vez que intentaron construir una opci\u00f3n pol\u00edtica, la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, el n\u00famero de miembros asesinados lleg\u00f3 a una cifra estimada de 3.000, lo cual tambi\u00e9n oscurece las perspectivas de las negociaciones para las FARC. Esta vez, en la mesa hay militares retirados que forman parte del equipo negociador del gobierno, lo cual es una manera inteligente de persuadir las fuerzas armadas de unirse al proceso de paz. Las conversaciones tienen que posibilitar que la agenda m\u00e1s amplia planteada por M\u00e1rquez sea objeto de lucha pol\u00edtica una vez se haya acordado el final del conflicto armado. Las FARC, con su propia historia de autoritarismo y abusos, tendr\u00e1n que aceptar que no son las \u00fanicas representantes de la lucha por la justicia social. A lo largo de las \u00faltimas dos d\u00e9cadas, el activismo social en Colombia ha salido de la sombra de las fuerzas de la guerrilla, pero estas voces no se sientan en la mesa de negociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay que considerar que las conversaciones de paz s\u00f3lo son la primera fase del proceso de paz. Se tienen que centrar en las condiciones para abandonar las armas. Sin embargo, eso no significa que haya que posponer la agenda de paz m\u00e1s amplia. El debate que las conversaciones de paz abrir\u00e1n har\u00e1 que las voces excluidas se puedan o\u00edr m\u00e1s que nunca. Hay otros temas a debatir en paralelo a las conversaciones formales, que incluyen la importante cuesti\u00f3n del imperio de la ley. Lo contrario de la paz es la violencia, no la guerra, y las conversaciones, por s\u00ed mismas, no pondr\u00e1n fin a las m\u00faltiples formas de violencia que han acabado consider\u00e1ndose \u00abnormales\u00bb en muchas regiones de Colombia. El tr\u00e1fico de drogas tiene que tener un lugar prioritario en la agenda. Su persistencia minar\u00e1 las perspectivas de una paz a largo plazo. Finalmente, pero no menos importante, est\u00e1 la cuesti\u00f3n de: \u00bfqui\u00e9n pagar\u00e1 la paz? Sin un futuro productivo, los actores armados desmovilizados tendr\u00e1n pocos incentivos para apoyar la paz. Anteriormente las \u00e9lites ricas de Colombia y los inversores extranjeros aceptaron pagar un impuesto de guerra. Es el momento de recaudar un impuesto de paz. \u00c9stas son las agendas de la \u00abpaz lenta\u00bb que tiene que poner fin a los ciclos intergeneracionales de violencia. Debe empezar mientras la \u00abpaz expr\u00e9s\u00bb pone fin a la guerra tan r\u00e1pido como sea posible.<\/p>\n<p><span style=\"color: #333333;\"><em>* Profesora del Departamento de Estudios de Paz y directora del Centro Internacional para Estudios de Participaci\u00f3n de la Universidad de Bradford, Reino Unido.<\/em><\/span><\/p>\n<h6><span style=\"color: #808080;\"><strong>Este es un espacio de opini\u00f3n del portal ArcoIris.com.co destinado a columnistas y blogueros.\u00a0Los puntos de vista y juicios aqu\u00ed expresados pertenecen exclusivamente a sus autores y no reflejan ni comprometen institucionalmente a la Corporaci\u00f3n Nuevo Arco Iris.<\/strong><\/span><\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\/ Por Jenny Pearce*. Iv\u00e1n M\u00e1rquez, el negociador de las FARC, ha rechazado lo que denomin\u00f3 \u00abpaz expr\u00e9s\u00bb. 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