{"id":7529,"date":"2013-01-07T13:28:56","date_gmt":"2013-01-07T18:28:56","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=7529"},"modified":"2019-08-26T15:10:37","modified_gmt":"2019-08-26T20:10:37","slug":"la-experiencia-del-carare","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2013\/01\/la-experiencia-del-carare\/","title":{"rendered":"La experiencia del Carare"},"content":{"rendered":"<p><strong><span style=\"color: #808080;\"><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-977\" title=\"alvaro_delgado_grav\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2012\/03\/alvaro_delgado_grav.jpg\" alt=\"\" width=\"116\" height=\"146\" \/><\/em><\/span><em><\/em><span style=\"color: #808080;\"><em>\u201cConsideramos esta fecha como la fundaci\u00f3n de nuestra asociaci\u00f3n porque fue la primera vez que, como grupo civil organizado, fuimos tenidos en cuenta\u201d (testimonio sobre la entrevista con las Farc de mayo de 1987, p. 481).<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p>La reciente publicaci\u00f3n de las memorias de la m\u00e1s importante organizaci\u00f3n campesina del Carare<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Bibiana\/Downloads\/2013%201-03%20Carare.doc#_ftn1\">[1]<\/a> constituye una ayuda singular para entender de qu\u00e9 manera el campesinado colombiano ha entendido el car\u00e1cter del conflicto armado interno del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Se trata de testimonios de dirigentes y activistas, recogidos en su fuente y que describen el drama de un n\u00facleo poblacional sometido a la vesania de sus amigos y sus enemigos y que encontr\u00f3 caminos para vencer a la muerte y renacer. El atroz asesinato de sus dirigentes y de la periodista Silvia Duz\u00e1n, quien los entrevistaba en un lugar p\u00fablico, conmovi\u00f3 a la opini\u00f3n pol\u00edtica internacional y explica que la Asociaci\u00f3n de Trabajadores del Carare (Atcc) se hiciera acreedora al Premio Nobel de Paz Alternativo.<\/p>\n<p>A comienzos de los a\u00f1os 80, la arremetida paramilitar sobre el Carare, emprendida desde Puerto Boyac\u00e1 en asocio con el Ej\u00e9rcito, provoc\u00f3 el retiro de la guerrilla a zonas marginales, \u201cnuevos desplazamientos campesinos, el monopolio en la regi\u00f3n de los partidos tradicionales y la consecuente desaparici\u00f3n de las fuerzas de oposici\u00f3n. Con la instalaci\u00f3n del paramilitarismo se ampliaron los cultivos de coca y la oportunidad para algunos colonos de participar en la econom\u00eda il\u00edcita, lo cual condujo a la conversi\u00f3n del Carare en una zona dependiente de las autodefensas de Puerto Boyac\u00e1, que colindaba con el territorio dominado por el Bloque Central Bol\u00edvar\u201d (p. 69).<\/p>\n<p>La Memoria afirma que \u201cLa guerra transgredi\u00f3 entonces las formas socioculturales construidas en el proceso de colonizaci\u00f3n [\u2026] acab\u00f3 con las vidas de los l\u00edderes tradicionales, transform\u00f3 la estructura familiar con el asesinato de muchos hombres cabeza de familia, afect\u00f3 las din\u00e1micas productivas y cambi\u00f3 las formas de justicia\u201d (p. 55). En esas circunstancias se cre\u00f3 la Atcc en el corregimiento de La India.<\/p>\n<p>Para entonces \u201cla guerrilla convierte en blancos de secuestros y extorsiones a hacendados, ganaderos y negociantes de madera [\u2026] otros lugares aleda\u00f1os a Cimitarra comenzaron a ser objeto especialmente de tomas guerrilleras\u201d (p. 93). Entretanto, el paramilitarismo, firmemente establecido en Puerto Boyac\u00e1, aprovech\u00f3 la primera elecci\u00f3n popular de alcaldes de 1988 para hacerse a las alcald\u00edas de ese municipio y de los de Puerto Boyac\u00e1, Cimitarra, Land\u00e1zury, Puerto Triunfo y Puerto Berr\u00edo.<\/p>\n<p><strong><em>El orden social del invasor<\/em><\/strong><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo interpretaba el campesinado carare\u00f1o su inmersi\u00f3n en un pozo de violencia cuyos manejadores afirmaban, cada uno por su lado, ser sus redentores? Desde luego, respecto de los paramilitares y sus principales animadores incrustados en las jefaturas del Ej\u00e9rcito, las cosas est\u00e1n claras: de su catadura delictiva dicen las investigaciones judiciales. El problema est\u00e1 entre el campesinado y la guerrilla, que no es una organizaci\u00f3n criminal sino pol\u00edtica, as\u00ed utilice las armas.<\/p>\n<p>En nuestra ayuda vienen testimonios de campesinos recogidos en un documento de la Atcc entregado a las Farc. De acuerdo con el mismo, las actuaciones de las Farc \u2013aparecidas en la regi\u00f3n en 1965\u2013 \u201cse caracterizan por ser humanistas y desde luego, muy convincentes, motivo por el cual la mayor\u00eda de los habitantes siguen con anhelo y entusiasmo la ense\u00f1anza de los revolucionarios de la \u00e9poca\u201d (p. 478); \u201cPara nosotros la guerrilla era el ej\u00e9rcito del pueblo, la defensora de nuestros derechos \u2013porque as\u00ed ha sido llamada\u2013, pero llegaron momentos en que nosotros, mirando lo dicho y mirando lo acontecido, entre los dos hab\u00eda mucha diferencia, apreciados amigos. Desgraciadamente nos llegaron casos muy, muy desagradables, como fue la muerte de algunos de nuestros amigos m\u00e1s queridos de la vida. Al ver estos casos a nosotros nos toc\u00f3 ir a pensar en otra forma, ir pensando con otra cabeza, porque dijimos: \u2018Hermanos, ya esto como que no es as\u00ed. Entonces un\u00e1monos nosotros los pobres, los desalmados. Vamos a unirnos y vamos a luchar nosotros por nosotros mismos, porque ya no hay qui\u00e9n luche por nosotros\u201d (p. 485).<\/p>\n<p>Un tercer documento afirma que \u201cLas promesas de defender a los campesinos por parte de la guerrilla no aparecieron, pero s\u00ed apareci\u00f3 la m\u00e1s absurda ola de asesinatos, proporcionada por la misma guerrilla. Fueron muchos los campesinos que entregaron su vida y que nunca supieron la causa de su condena inocente\u201d. \u201cSe observa entonces \u2013afirma el documento de la Atcc\u2013 que existe una especie de competencia entre guerrilleros y militares, a ver qui\u00e9n mataba m\u00e1s campesinos, pero entre guerrilla y Ej\u00e9rcito no se hac\u00edan nada; solo calmaban su furia contra quien no ten\u00eda la menor posibilidad de defenderse\u201d (p. 479).<\/p>\n<p>En el Carare se repiti\u00f3 la experiencia nacional, en el sentido de que la estrategia de las Farc nunca contempl\u00f3 el enfrentamiento con las huestes paramilitares, ni siquiera cuando de por medio estuvo la destrucci\u00f3n de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica. La memoria campesina del Carare va m\u00e1s lejos y sostiene que \u201cse observa entonces que existe una especie de competencia entre guerrilleros y militares, haber (a ver) qui\u00e9n mataba m\u00e1s campesinos; pero entre guerrilla y ej\u00e9rcito no se hac\u00edan nada. Solo calmaban su furia contra quienes no ten\u00edan la menor posibilidad de defenderse\u201d (p. 303). Con tal criterio, la guerrilla habr\u00eda puesto en marcha un plan de parcelaciones de tierra en el Carare.<\/p>\n<p>El Grupo de Memoria Hist\u00f3rica estima que \u201cLa inconformidad m\u00e1s o menos extendida generada por la iniciativa de parcelaci\u00f3n de tierras de las Farc puede ser interpretada como una reacci\u00f3n del campesinado a una amenaza a sus formas y proyecto de vida\u201d (p. 328). \u201cEste fue un acto de resistencia de primer orden, pues exist\u00edan normas expl\u00edcitas impuestas por los grupos armados que prohib\u00edan las reuniones de m\u00e1s de tres campesinos\u201d (p. 345).<\/p>\n<p>Los documentos relacionados con una reuni\u00f3n de los campesinos y la guerrilla dedicada a decidir sobre la tierra perteneciente a Josu\u00e9 Vargas, presidente de la Acc, precisa todav\u00eda m\u00e1s las cosas. \u201cEsta reuni\u00f3n \u2013sostiene la Memoria\u2013 condensa varios aspectos clave del proceso de resistencia. En primer lugar, manifiesta una contradicci\u00f3n entre el sentido de justicia del campesinado y el de las Farc. Esta contradicci\u00f3n se manifiesta, en primera instancia, en las fuentes de legitimidad para la tenencia de la tierra. Las Farc desconocen el trabajo que Josu\u00e9 ha invertido por a\u00f1os de arduo trabajo en mejorar las tierras que ha tomado; trabajo que es reconocido por los otros campesinos, que encuentran un sinsentido que ahora las Farc quiera d\u00e1rselas a \u2018un sinverg\u00fcenza que no le ha dado un rublazo al monte\u2019\u201d, para reproducir palabras empleadas por un campesino de La India (p. 311).<\/p>\n<p>El testimonio de otro campesino hace una apreciaci\u00f3n generalizada en la regi\u00f3n: \u201cYo pienso que si hubiera sido el Ej\u00e9rcito el que cometi\u00f3 toda esa cantidad de cr\u00edmenes, o hubiera sido solamente la guerrilla la que estaba matando all\u00e1 adentro, tal vez el grueso de la poblaci\u00f3n se hubiera decidido por lo bueno. Pero es que aqu\u00ed no hab\u00eda por d\u00f3nde irse uno. Todos estaban atropellando a la poblaci\u00f3n campesina. No hab\u00eda a qui\u00e9n escoger\u201d (p. 323).<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El momento de la decisi\u00f3n<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El momento cuando la parte m\u00e1s consciente del campesinado carare\u00f1o decide organizar la resistencia civil a la violencia fue la culminaci\u00f3n de su esfuerzo, porque venci\u00f3 a la muerte. As\u00ed lo registran los siguientes pasajes de la Memoria:<\/p>\n<p>\u201cEn el caso de la Atcc existen registros testimoniales que se\u00f1alan c\u00f3mo durante la segunda mitad de la d\u00e9cada de los noventa en adelante, algunos campesinos recurr\u00edan a los grupos armados cuando el fallo de la Atcc no era de su agrado (p. 360). Pero lleg\u00f3 un momento en que el campesinado del Carare, asediado por los cuatro costados, decidi\u00f3 sin embargo resistir organizadamente. Ese momento est\u00e1 marcado por la siguiente reflexi\u00f3n de un campesino: \u2018Para m\u00ed no es tan importante el di\u00e1logo ni con autodefensas ni con guerrilla, para m\u00ed es importante es el di\u00e1logo con nosotros [\u2026] no nos afanemos tanto de andar a la pata de la guerrilla y a la pata del grupo de autodefensa, porque tenemos es que andar uni\u00e9ndonos nosotros y concientizarnos de qu\u00e9 es lo que debemos hacer\u2019\u201d (entrevista a campesino, sin fecha, p. 344).<\/p>\n<p>\u201cTen\u00edamos capacidad investigativa tambi\u00e9n, capacidad de resoluci\u00f3n de conflictos la ten\u00edamos, y se demostr\u00f3 bien. Todo lo que ellos manejaran como debilidad nuestra para poder manejar a la comunidad, nosotros lo manej\u00e1bamos mejor que ellos. Era una estructura pol\u00edtica organizativa en las mismas redes de ellos, en sus mismos puntos de ellos, sin necesidad de agredir a nadie\u201d (entrevista a l\u00edder campesino de La India, marzo 2010) (p. 358).<\/p>\n<p>\u201cEn efecto, la Atcc deriv\u00f3 su poder pol\u00edtico en la regi\u00f3n, que le permiti\u00f3 establecer cierto equilibrio con los armados, de una oferta de regulaci\u00f3n social y tramitaci\u00f3n de conflictos alternativa a la de los armados. La funci\u00f3n de la Atcc como proveedora de servicios de regulaci\u00f3n social era consecuente con la recuperaci\u00f3n de la autodeterminaci\u00f3n campesina\u201d (p. 358).<\/p>\n<p>\u201cLa guerra, adem\u00e1s, no les resultaba leg\u00edtima [\u2026] la propuesta revolucionaria y la pol\u00edtica perd\u00edan sentido, porque ninguno de los grupos armados representaba los intereses del campesinado y porque la justicia administrada por los grupos armados pod\u00eda ser asumida por la comunidad\u201d (p. 367).<\/p>\n<p>\u201c[\u2026] antes de crear la organizaci\u00f3n, sin ni siquiera saber el nombre que le iban a colocar a la organizaci\u00f3n, unos l\u00edderes que se estaban preocupando por la violencia que se estaba generando, entonces los unos a los otros se dec\u00edan: No, hermano, a esto hay que ponerle pare, que esto hay que bregar a mejorarlo, que no s\u00e9 qu\u00e9, y el otro dec\u00eda: s\u00ed, mano, pero c\u00f3mo lo hacemos, y as\u00ed se quedaba en dos, tres personas, pero resulta que al otro d\u00eda se encontraban con otras personas que tambi\u00e9n ten\u00edan la misma preocupaci\u00f3n, y entonces inclusive se hacen los di\u00e1logos a escondidas, porque la gente no se pod\u00eda reunir, entonces de esos di\u00e1logos empezaron a generarse unos principios. Vamos a organizarnos, pero de qu\u00e9 manera. Yo creo que aqu\u00ed todos saben que tambi\u00e9n se pens\u00f3 aspirar a las armas, es decir, conformar un cuarto grupo armado, pero a trav\u00e9s de esos di\u00e1logos dicen no, mano, no podemos armarnos, tenemos que buscar otra estrategia\u201d (primer encuentro de Grupo de Memoria Hist\u00f3rica con la Atcc, febrero 2010, p. 368).<\/p>\n<p><em>\/ Por \u00c1lvaro Delgad<\/em>o<\/p>\n<h6><span style=\"color: #808080;\"><strong>Este es un espacio de opini\u00f3n del portal ArcoIris.com.co destinado a columnistas y blogueros.\u00a0Los puntos de vista y juicios aqu\u00ed expresados pertenecen exclusivamente a sus autores y no reflejan ni comprometen institucionalmente a la Corporaci\u00f3n Nuevo Arco Iris.<\/strong><\/span><\/h6>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Bibiana\/Downloads\/2013%201-03%20Carare.doc#_ftnref1\">[1]<\/a> El orden desarmado. La resistencia de la Asociaci\u00f3n de Trabajadores Campesinos del Carare (Atcc). Informe del Grupo de Memoria Hist\u00f3rica. Cnrr, 2011.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cConsideramos esta fecha como la fundaci\u00f3n de nuestra asociaci\u00f3n porque fue la primera vez que, como grupo civil organizado, fuimos tenidos en cuenta\u201d (testimonio sobre la entrevista con las Farc de mayo de 1987, p. 481). 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