{"id":8194,"date":"2013-02-05T10:30:22","date_gmt":"2013-02-05T15:30:22","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=8194"},"modified":"2019-08-26T15:10:29","modified_gmt":"2019-08-26T20:10:29","slug":"matar-a-control-remoto-cronica-de-un-piloto-de-aviones-no-tripulados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2013\/02\/matar-a-control-remoto-cronica-de-un-piloto-de-aviones-no-tripulados\/","title":{"rendered":"Matar a control remoto, cr\u00f3nica de un piloto de aviones no tripulados"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-8197\" title=\"drone_attack\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/drone_attack.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"363\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/drone_attack.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/drone_attack-300x170.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p><span style=\"color: #808080;\"><em><strong>\/ Por Nicola Ab\u00e9.*<\/strong><\/em><\/span> Durante m\u00e1s de cinco a\u00f1os, Brandon Bryant trabaj\u00f3 en un compartimiento rectangular sin ventanas, del tama\u00f1o de un remolque, en el que el aire acondicionado manten\u00eda una temperatura constante a 17\u00ba grados y, por razones de seguridad, la puerta no pod\u00eda abrirse. Bryant y sus compa\u00f1eros de trabajo se sentaban frente a catorce monitores de ordenador y cuatro teclados. Cuando Bryant pulsaba un bot\u00f3n en Nuevo M\u00e9xico, alguien mor\u00eda al otro lado del mundo.<\/p>\n<p>El compartimiento de pilotaje resuena con el zumbido de los ordenadores. Es el cerebro de un avi\u00f3n no tripulado, la cabina en la jerga de la Fuerzas A\u00e9reas. Pero los pilotos no est\u00e1n volando por el aire, s\u00f3lo est\u00e1n sentados ante los controles.<\/p>\n<p>Bryant fue uno de ellos y recuerda con nitidez un incidente que ocurri\u00f3 cuando un avi\u00f3n no tripulado Predator planeaba haciendo ochos en el cielo sobre Afganist\u00e1n a m\u00e1s de 10.000 kil\u00f3metros de distancia. Abajo, en el punto de mira, hab\u00eda una casa de techo plano de barro con un cobertizo para guardar cabras. Cuando Bryant recibi\u00f3 la orden de disparar, presion\u00f3 un bot\u00f3n con la mano izquierda y se\u00f1al\u00f3 el techo con un l\u00e1ser. El piloto que estaba sentado junto a \u00e9l apret\u00f3 el gatillo de una palanca de mandos y el Predator lanz\u00f3 un misil Hellfire. Quedaban diecis\u00e9is segundos hasta el impacto.<\/p>\n<p>\u2013Esos momentos avanzan como a c\u00e1mara lenta \u2013dice hoy.<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes que transmit\u00eda una c\u00e1mara de infrarrojos conectada al avi\u00f3n no tripulado aparecieron en su monitor, emitidas por sat\u00e9lite con un retraso temporal de entre dos y cinco segundos.<\/p>\n<p>Faltaban siete segundos y no hab\u00eda nadie a la vista en tierra. Bryant todav\u00eda hubiese podido desviar el misil en aquel momento. El tiempo se redujo a tres segundos y Bryant se sent\u00eda obligado a contar cada p\u00edxel en el monitor. De repente, dice, vio a un ni\u00f1o que doblaba la esquina.<\/p>\n<p>El segundo cero fue el instante en el que el mundo digital de Bryant choc\u00f3 con la realidad en un pueblo entre Baghlan y Mazari Sharif.<\/p>\n<p>Bryant vio un destello en la pantalla: era la explosi\u00f3n. Parte del edificio se derrumb\u00f3. El ni\u00f1o hab\u00eda desaparecido. Sinti\u00f3 un malestar en el est\u00f3mago.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfAcabamos de matar a un ni\u00f1o? \u2013le pregunt\u00f3 al hombre que estaba a su lado.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, supongo que era un ni\u00f1o \u2013le respondi\u00f3 \u00e9ste.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfEra un ni\u00f1o? \u2013escribieron en el chat del monitor.<\/p>\n<p>Entonces, una persona que no conoc\u00edan respondi\u00f3. Era alguien que estaba sentado en un centro de mando militar en alg\u00fan lugar del mundo y que hab\u00eda observado su ataque.<\/p>\n<p>\u2013No, era un perro \u2013escribi\u00f3.<\/p>\n<p>Revisaron la escena en el v\u00eddeo. \u00bfUn perro con dos piernas?<\/p>\n<p><strong>Primera parte: La guerra invisible<\/strong><\/p>\n<p>Aquel d\u00eda, cuando Bryant sali\u00f3 del compartimiento de pilotaje puso el pie directamente en su pa\u00eds: praderas resecas a perder de vista en el horizonte, campos cultivados y olor a esti\u00e9rcol fresco. En la torre del radar de la Base Canon una luz centelleaba en la penumbra cada pocos segundos. All\u00ed no hab\u00eda guerra alguna.<\/p>\n<p>La guerra moderna es tan invisible como un pensamiento y la distancia anula su significado. No es una guerra sin l\u00edmites, pero se controla desde peque\u00f1os centros de alta tecnolog\u00eda en diversos lugares del mundo. Se supone que esta nueva manera de consumarla es m\u00e1s precisa que la anterior y eso hace que algunos la consideren \u201cm\u00e1s humana\u201d. Es la guerra de un intelectual, una guerra que Barack Obama, el presidente de Estados Unidos, ha impulsado m\u00e1s que cualquiera de sus predecesores.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-8195\" title=\"brandon_bryant\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/brandon_bryant.jpg\" alt=\"\" width=\"446\" height=\"298\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/brandon_bryant.jpg 446w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/brandon_bryant-300x200.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 446px) 100vw, 446px\" \/><\/p>\n<h6><strong><span style=\"color: #808080;\">Brandom Bryant, piloto de aeronaves no tripuladas.<\/span><\/strong><\/h6>\n<p>En un pasillo del Pent\u00e1gono donde se planifica esta guerra, las paredes est\u00e1n recubiertas con paneles de madera oscura. Los miembros de las Fuerzas A\u00e9reas tienen sus oficinas aqu\u00ed. Un \u00f3leo de un Predator cuelga junto a los retratos de los l\u00edderes militares. Para \u00e9stos, ninguna otra invenci\u00f3n ha tenido tanto \u00e9xito como el Predator en la \u201cguerra contra el terror\u201d durante los \u00faltimos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los militares de USA controlan sus aviones no tripulados desde siete bases a\u00e9reas en el pa\u00eds y en otros lugares del extranjero, incluida una en Djibouti, la min\u00fascula naci\u00f3n del este africano. Desde su sede en Langley (Virginia), la CIA controla las operaciones en Pakist\u00e1n, Somalia y Yemen.<\/p>\n<p><strong>\u201cSalvamos vidas\u201d<\/strong><\/p>\n<p>El coronel William Tart, un hombre de ojos claros que tiene una imagen precisa del enemigo, considera que el avi\u00f3n no tripulado es una \u201cextensi\u00f3n natural de la distancia\u201d.<\/p>\n<p>Hasta hace unos meses, cuando fue ascendido a jefe del Grupo de Trabajo de Aeronaves Dirigidas por Control Remoto (en ingl\u00e9s, RPA) de las Fuerzas A\u00e9reas de USA en Langley, Tart era comandante de la Base Creech (Nevada), cerca de Las Vegas, donde dirig\u00eda las operaciones de aviones no tripulados. Cada vez que controlaba en persona el vuelo de alguno de ellos, pod\u00eda contemplar una foto de su mujer y sus tres hijas pegada sobre la lista de verificaciones junto a los monitores.<\/p>\n<p>No le gusta la palabra drone, porque seg\u00fan \u00e9l implica que la aeronave tiene su propia voluntad, su ego (drone significa z\u00e1ngano, el macho de la abeja reina).Prefiere llamarlos \u201caviones dirigidos por control remoto\u201d y se\u00f1ala que la mayor\u00eda de los vuelos s\u00f3lo tienen como objetivo la b\u00fasqueda de informaci\u00f3n. Se explaya sobre el uso de aviones no tripulados en misiones humanitarias tras el terremoto de Hait\u00ed y sobre los \u00e9xitos militares en la guerra de Libia: su equipo dispar\u00f3 contra un cami\u00f3n que estaba apuntando misiles contra Misrata y tambi\u00e9n persigui\u00f3 al convoy en el que hu\u00edan el ex dictador libio Muamar el Gadafi y su s\u00e9quito. A\u00f1ade que los soldados desplegados en Afganist\u00e1n expresan constantemente su gratitud por la ayuda que se les presta desde el aire. \u201cSalvamos vidas\u201d, dice.<\/p>\n<p>No es tan locuaz en lo que respecta a asesinatos selectivos. Afirma que durante sus dos a\u00f1os como comandante de operaciones en Creech nunca vio morir a civiles y que los aviones no tripulados s\u00f3lo abren fuego contra edificios donde no hay mujeres y ni\u00f1os. Cuando le preguntan sobre la cadena de mando, Tart menciona un documento de 275 p\u00e1ginas titulado 3-09.3. Afirma que la orden de atacar con aviones no tripulados, y cualquier otro ataque, provienen de las Fuerzas A\u00e9reas. Un oficial tiene que dar su aprobaci\u00f3n en el pa\u00eds donde se realicen las operaciones.<\/p>\n<p><strong>Un avi\u00f3n no tripulado Predator<\/strong><\/p>\n<p>El uso de la expresi\u00f3n \u201cguerra quir\u00fargica\u201d le molesta. Le recuerda a los veteranos de Vietnam, que lo acusan de no haber transitado por el barro ni sentido el olor de la sangre y le echan en cara que no sabe de lo que habla.<\/p>\n<p>Eso no es cierto, dice Tart, y a\u00f1ade que a menudo aprovecha la hora de viaje que dura el trayecto desde la Base Creech hasta Las Vegas para distanciarse de su trabajo. \u201cObservamos a la gente durante meses. Se los ve jugando con sus perros o haciendo la colada. Conocemos sus costumbres tanto como las de nuestros vecinos. Podemos incluso ir a sus funerales.\u201d No siempre ha sido f\u00e1cil, dice.<\/p>\n<p>Una de las paradojas de los aviones no tripulados es que, a pesar de que aumentan la distancia con respecto al objetivo, tambi\u00e9n crean proximidad. \u201cDe alguna manera la guerra se vuelve personal\u201d, dice.<\/p>\n<p><strong>\u201cVi morir a hombres, mujeres y ni\u00f1os\u201d<\/strong><\/p>\n<p>En las afueras de la peque\u00f1a ciudad de Missoula (Montana) hay una casa amarilla con un fondo de monta\u00f1as, bosques y bancos de niebla. La tierra est\u00e1 cubierta con la primera nieve del invierno. Bryant, que ahora tiene 27 a\u00f1os, est\u00e1 sentado en el sof\u00e1 del sal\u00f3n de su madre. Dej\u00f3 el ej\u00e9rcito y ahora vive aqu\u00ed. A\u00fan tiene la cabeza rapada y luce una barba de tres d\u00edas. \u201cHace cuatro meses que no sue\u00f1o en infrarrojos\u201d, dice con una sonrisa, como si se tratara de una peque\u00f1a victoria para \u00e9l.<\/p>\n<p>Bryant complet\u00f3 6.000 horas de vuelo durante sus seis a\u00f1os en las Fuerzas A\u00e9reas. \u201cVi morir a hombres, mujeres y ni\u00f1os durante ese tiempo\u201d, dice. \u201cNunca pens\u00e9 que iba a matar a tanta gente. De hecho, lo que pensaba era que no podr\u00eda matar a nadie.\u201d<\/p>\n<p><strong>Segunda parte: Un trabajo mal visto<\/strong><\/p>\n<p>Tras su graduaci\u00f3n en la escuela secundaria, Bryant quer\u00eda llegar a ser periodista de investigaci\u00f3n. Sol\u00eda \u200b\u200bir a la iglesia los domingos y ten\u00eda debilidad por las cheerleaders pelirrojas. Al final de su primer semestre en la universidad hab\u00eda acumulado miles de d\u00f3lares en deudas.<\/p>\n<p>Se alist\u00f3 en el ej\u00e9rcito por accidente. Un d\u00eda, mientras acompa\u00f1aba a una amiga que iba a alistarse, se enter\u00f3 de que las Fuerzas A\u00e9reas ten\u00edan su propia universidad, donde podr\u00eda estudiar de forma gratuita. Sus resultados en las pruebas de admisi\u00f3n fueron tan buenos que lo destinaron a una unidad de recogida de informaci\u00f3n. Aprendi\u00f3 a controlar las c\u00e1maras y los rayos l\u00e1ser en un avi\u00f3n no tripulado y a analizar im\u00e1genes de tierra, mapas y datos meteorol\u00f3gicos. Se convirti\u00f3 en un operador de sensores, m\u00e1s o menos el equivalente a un copiloto.<\/p>\n<p>Ten\u00eda veinte a\u00f1os cuando particip\u00f3 en su primera misi\u00f3n. Era un d\u00eda caluroso y soleado en Nevada, pero estaba oscuro en el interior del compartimiento de pilotaje, justo antes del amanecer en Iraq, donde un grupo de soldados usamericanos estaba regresando a su base. Bryant se ocupaba de vigilar el camino desde el cielo, como un \u201c\u00e1ngel guardi\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>Vio un ojo, una forma en el asfalto. \u201cHab\u00eda aprendido lo del ojo en el per\u00edodo de instrucci\u00f3n\u201d, dice. Para enterrar un explosivo improvisado en el camino, los combatientes enemigos colocan un neum\u00e1tico en la carretera y lo queman; el calor ablanda el asfalto. Desde el cielo tiene forma de ojo.<\/p>\n<p>El convoy de los soldados estaba a\u00fan a varios kil\u00f3metros de distancia del ojo. Bryant se lo comunic\u00f3 a su supervisor, el cual lo notific\u00f3 al centro de mando. Conforme los veh\u00edculos se acercaban al lugar, se vio obligado a buscar durante varios minutos, dice Bryant.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 debemos hacer? \u2013le pregunt\u00f3 a su compa\u00f1ero.<\/p>\n<p>Pero \u00e9ste era tambi\u00e9n novato en el trabajo.<\/p>\n<p>No era posible comunicarse por radio con los soldados sobre el terreno, ya que estaban utilizando un transmisor de interferencias. Bryant vio pasar al primer veh\u00edculo sobre el ojo. No sucedi\u00f3 nada.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n pas\u00f3 por encima el segundo veh\u00edculo y vio un destello que surg\u00eda por debajo, seguido por una explosi\u00f3n en el interior del veh\u00edculo.<\/p>\n<p>Cinco soldados murieron. Desde entonces Bryant no pudo quitarse de la mente a sus cinco compatriotas. Empez\u00f3 a aprenderse todo de memoria, incluso los manuales del Predator y de los misiles, y se familiariz\u00f3 con todos los escenarios posibles. Estaba decidido a ser el mejor para que estas cosas nunca volvieran a suceder.<\/p>\n<p><strong>\u201cMe sent\u00ed desconectado de la humanidad\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Hac\u00eda turnos de hasta doce horas. Las Fuerzas A\u00e9reas todav\u00eda estaban escasas de personal para el control remoto en las guerras de Iraq y Afganist\u00e1n. A los pilotos de aviones no tripulados se los tildaba de cobardes pulsadores de botones. Era un trabajo tan mal visto que los militares se vieron obligados a contratar personal jubilado.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-8196\" title=\"cabina_drones\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/cabina_drones.jpg\" alt=\"\" width=\"558\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/cabina_drones.jpg 558w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/cabina_drones-300x168.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 558px) 100vw, 558px\" \/><\/p>\n<h6><span style=\"color: #808080;\"><strong>Cabinas de vuelo de aeronaves no tripuladas.<\/strong><\/span><\/h6>\n<p>Bryant se acuerda de la primera vez que dispar\u00f3 un misil y mat\u00f3 a dos hombres al instante. Mientras miraba, vio a un tercero agonizante. Su pierna hab\u00eda desaparecido y se estaba sosteniendo el mu\u00f1\u00f3n con las manos, a trav\u00e9s de las cuales la sangre se esparc\u00eda por el suelo. La escena se prolong\u00f3 durante dos minutos. De vuelta a su casa llor\u00f3, dice, y llam\u00f3 su madre.<\/p>\n<p>\u201cMe sent\u00ed desconectado de la humanidad durante casi una semana\u201d, dice sentado en su cafeter\u00eda favorita de Missoula, donde flota en el aire un aroma a canela y mantequilla. Pasa mucho tiempo all\u00ed, viendo a la gente y leyendo libros de Nietzsche y Mark Twain; a veces cambia de asiento. No puede sentarse mucho tiempo en un lugar, dice. Se pone nervioso.<\/p>\n<p>Su novia ha roto con \u00e9l hace poco. Le hab\u00eda preguntado por el peso que lo abruma y \u00e9l se lo cont\u00f3, pero result\u00f3 ser algo que ella no fue capaz de sobrellevar ni compartir.<\/p>\n<p>Cuando Bryant conduce a trav\u00e9s de su ciudad natal luce gafas de sol de aviador y un pa\u00f1uelo palestino. El interior de su Chrysler est\u00e1 cubierto con insignias de sus escuadrones. En su p\u00e1gina de Facebook ha creado un \u00e1lbum con las fotos de las medallas no oficiales que se le concedieron. Todo lo que tiene es este pasado. Lucha contra \u00e9l, pero tambi\u00e9n es una fuente de orgullo.<\/p>\n<p>Cuando lo enviaron a Iraq en 2007, public\u00f3 las palabras \u201clisto para la acci\u00f3n\u201d en su perfil. Fue asignado a una base militar situada a unos 100 km de Bagdad, donde su trabajo consist\u00eda en hacer despegar y aterrizar aviones no tripulados.<\/p>\n<p>Una vez que \u00e9stos alcanzaban la altitud de vuelo, los pilotos de situados en USA lo reemplazaban. El Predator puede permanecer en el aire durante un d\u00eda entero, pero tambi\u00e9n es lento, por lo que se encuentra siempre estacionado cerca de la zona de operaciones. Bryant se hizo fotos vestido con un mono de color arena y un chaleco antibalas, apoyado en uno de ellos.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, las Fuerzas A\u00e9reas lo destinaron a una unidad especial en la Base Cannon (Nuevo M\u00e9xico). Se instal\u00f3 junto con un soldad amigo en un bungalow de un pueblo polvoriento llamado Clovis, donde abundan los remolques, las estaciones de servicio y las iglesias evang\u00e9licas. Clovis est\u00e1 a varias horas de distancia de la ciudad m\u00e1s cercana.<\/p>\n<p>Bryant prefer\u00eda los turnos de noche, que coinciden con el d\u00eda en Afganist\u00e1n. En la primavera, el paisaje, con sus picos nevados y valles verdes, le recordaba a su regi\u00f3n natal, Montana. Ve\u00eda a la gente cultivando los campos, a los ni\u00f1os jugando al f\u00fatbol y a los hombres que abrazaban a sus esposas e hijos.<\/p>\n<p>Cuando se hac\u00eda de noche, Bryant activaba la c\u00e1mara de infrarrojos. Muchos afganos dorm\u00edan en la techumbre durante el verano, debido al calor. \u201cLos observaba mientras hac\u00edan el amor con sus mujeres. Son dos puntos infrarrojos que se convierten en uno\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>Estudiaba a las personas durante semanas, entre ellas a los combatientes talibanes mientras escond\u00edan armas y a quienes estaban en las listas de vigilancia porque los militares, los servicios de inteligencia o los informantes locales sospechaban algo de ellos.<\/p>\n<p>\u201cLlegaba a conocerlos. Hasta que alguien m\u00e1s arriba en la cadena de mando me daba la orden de disparar.\u201d Sent\u00eda remordimientos a causa de los ni\u00f1os, a los que dejaba sin padres. \u201cEran buenos pap\u00e1s\u201d, dice.<\/p>\n<p>En su tiempo libre Bryant pasaba el tiempo con videojuegos o con \u201cWorld of Warcraft\u201d en internet, o se iba a beber con los dem\u00e1s. Ya no soporta la televisi\u00f3n, porque no lo estimula. Tambi\u00e9n est\u00e1 teniendo problemas para conciliar el sue\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>\u201cNo hab\u00eda tiempo para los sentimientos\u201d<\/strong><\/p>\n<p>La comandante Vanessa Meyer, cuyo verdadero nombre est\u00e1 cubierto con cinta adhesiva de color negro, est\u00e1 haciendo una presentaci\u00f3n en la Base Holloman (Nuevo M\u00e9xico) sobre la formaci\u00f3n de pilotos de aviones no tripulados. Las Fuerzas A\u00e9reas esperan tener personal suficiente para cubrir sus necesidades en 2013.<\/p>\n<p>Meyer tiene 34 a\u00f1os y luce brillo de labios y un anillo con diamante en su dedo. Antes de convertirse en piloto de aviones no tripulados pilotaba aviones de cargo. Vestida con un mono verde de las Fuerzas A\u00e9reas, est\u00e1 en pie en una cabina de entrenamiento y utiliza el simulador para demostrar de qu\u00e9 manera se gu\u00eda un avi\u00f3n no tripulado a trav\u00e9s de Afganist\u00e1n. El punto de mira en el monitor sigue a un coche blanco hasta que llega a un grupo de chozas de barro. Con la mano derecha empu\u00f1a el joystick para determinar la direcci\u00f3n del avi\u00f3n y con la izquierda acciona la palanca que ralentiza o acelera el vuelo. En un campo de aviaci\u00f3n que hay detr\u00e1s del compartimiento de pilotaje Meyer nos muestra el Predator, delgado y brillante, y su hermano mayor, el Reaper, que transporta cuatro misiles y una bomba. \u201cSon aviones extraordinarios\u201d, dice. \u201c\u00danicamente no funcionan cuando hace mal tiempo\u201d.<\/p>\n<p>Meyer pilot\u00f3 aviones no tripulados en Creech, la base a\u00e9rea que est\u00e1 cerca de Las Vegas, donde j\u00f3venes entran y salen de coches deportivos y las cadenas de monta\u00f1as se extienden a trav\u00e9s del desierto como reptiles gigantescos. El coronel Matt Martin, en su libro Predator, donde narr\u00f3 su experiencia como piloto de aviones no tripulados en Nevada, escribi\u00f3: \u201cA veces me sent\u00eda como Dios lanzando rayos desde lejos\u201d. Meyer tuvo su primer hijo cuando estaba trabajando all\u00ed. En su noveno mes de embarazo a\u00fan permanec\u00eda sentada en el compartimiento de pilotaje, con el est\u00f3mago haciendo presi\u00f3n contra el teclado.<\/p>\n<p>\u201cNo hab\u00eda tiempo para los sentimientos\u201d cuando se estaba preparando para un ataque, dice hoy. Por supuesto, a\u00f1ade, sent\u00eda que el coraz\u00f3n se le aceleraba y que la adrenalina le corr\u00eda por el cuerpo. Pero cumpl\u00eda las reglas a rajatabla y se centraba en el posicionamiento de la aeronave. \u201cUna vez tomada la decisi\u00f3n, y a sabiendas de que se trataba de un enemigo, de una persona hostil, de un objetivo legal que se merec\u00eda la muerte, no me importaba disparar\u201d.<\/p>\n<p><strong>Tercera parte: No hay lugar para los males del mundo<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s del trabajo se dirig\u00eda a su casa por la autopista 85 hasta Las Vegas, escuchando m\u00fasica country y pasando, sin siquiera mirarlos, ante activistas por la paz. Rara vez pensaba en lo ocurrido en la cabina de pilotaje, pero a veces rememoraba los pasos individuales a la espera de mejorar su rendimiento.<\/p>\n<p>O se iba de compras. A veces se sent\u00eda extra\u00f1a cuando la cajera le preguntaba: \u201c\u00bfC\u00f3mo est\u00e1?\u201d Y ella respond\u00eda: \u201cMuy bien. \u00bfY usted? Que tenga un buen d\u00eda.\u201d Cuando se notaba inquieta se iba a correr. Dice que el hecho de ayudar a los muchachos en tierra la motivaba a la hora de levantarse cada ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>En la casa de Meyer no hab\u00eda lugar para los males del mundo. Ella y su marido, un piloto de aviones no tripulados, no hablaban de su trabajo. Ella se pon\u00eda el pijama y ve\u00eda dibujos animados en la televisi\u00f3n o jugaba con su beb\u00e9.<\/p>\n<p>Hoy Meyer tiene dos hijos peque\u00f1os. Quiere ense\u00f1arles \u201cque mam\u00e1 puede ir a trabajar y hacer un buen trabajo\u201d. No quiere ser como las mujeres de Afganist\u00e1n, sumisas y cubiertas de la cabeza a los pies. \u201cLas mujeres no son guerreros\u201d, dice. Meyer a\u00f1ade que su trabajo actual como instructora es muy satisfactorio, pero que le gustar\u00eda regresar a las misiones de combate alg\u00fan d\u00eda.<\/p>\n<p><strong>No puedo dar marcha atr\u00e1s y volver a la vida normal<\/strong><\/p>\n<p>Lleg\u00f3 un momento en que Brandon Bryant s\u00f3lo pensaba en salir de all\u00ed para hacer algo distinto. Pas\u00f3 unos cuantos meses m\u00e1s en el extranjero, esta vez en Afganist\u00e1n. Pero despu\u00e9s, cuando regres\u00f3 a Nuevo M\u00e9xico, de repente se dio cuenta de que odiaba el compartimiento de pilotaje, que apestaba a transpiraci\u00f3n. Empez\u00f3 por rociar ambientador de aire para eliminar el mal olor. Tambi\u00e9n supo que quer\u00eda hacer algo que salvase vidas en vez de quitarlas. Pens\u00f3 que un trabajo como instructor de supervivencia podr\u00eda venirle bien, aunque sus amigos trataron de disuadirlo.<\/p>\n<p>El programa que luego empez\u00f3 a preparar en su bungalow de Clovis se llama Power 90 Extreme, un r\u00e9gimen de ejercicios que incluye entrenamiento con mancuernas, flexiones de brazos, dominadas y abdominales. Tambi\u00e9n hace levantamiento de pesas casi a diario.<\/p>\n<p>En los d\u00edas sin incidentes en el compartimiento de pilotaje sol\u00eda escribir en su diario reflexiones como \u00e9sta: \u201cEn el campo de batalla no hay bandos, s\u00f3lo derramamiento de sangre. La guerra total. Todo lo que veo es horroroso. Ojal\u00e1 se me pudran los ojos.\u201d<\/p>\n<p>Si lograra ponerse bastante en forma, pensaba para s\u00ed mismo, quiz\u00e1 le permitir\u00edan hacer algo diferente. Pero era demasiado bueno en su trabajo.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 un momento en que ya no disfrutaba de estar con sus amigos. Conoci\u00f3 a una chica, pero ella se quejaba de su mal humor. \u201cNo puedo cambiar y volver a ser como antes\u201d, le dijo. Cuando volv\u00eda a casa no pod\u00eda dormir, as\u00ed que se pon\u00eda a hacer ejercicio. Empez\u00f3 a contestar mal a sus oficiales superiores.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, se derrumb\u00f3 en el trabajo y escupi\u00f3 sangre. El m\u00e9dico le dijo que se quedara en casa y le orden\u00f3 que no regresara al trabajo hasta que pudiese dormir m\u00e1s de cuatro horas cada noche durante dos semanas seguidas.<\/p>\n<p>\u201cSeis meses m\u00e1s tarde, estaba de vuelta en el compartimiento de pilotaje, manipulando aviones no tripulados\u201d, dice Bryant, que ahora est\u00e1 sentado en el sal\u00f3n de su madre en Missoula. Su perro gimotea y apoya la cabeza en su mejilla. Por el momento no tiene acceso a sus muebles, que est\u00e1n guardados en un almac\u00e9n y no tiene dinero para pagar la factura. Lo \u00fanico que le queda es su ordenador.<\/p>\n<p>Bryant public\u00f3 un dibujo en Facebook la noche antes de nuestra entrevista. Representa a una pareja que est\u00e1 en pie y se dan la mano en un prado verde, mirando al cielo. Un ni\u00f1o y un perro est\u00e1n sentados en el suelo junto a ellos. Pero el prado es s\u00f3lo una parte del dibujo. Por debajo hay un mar de soldados moribundos que se apoyan entre s\u00ed con las pocas fuerzas que les quedan, un mar de cuerpos, sangre y extremidades.<\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos de la Administraci\u00f3n de Veteranos han diagnosticado que Bryan padece un trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico. Sus esperanzas de una guerra c\u00f3moda \u2013que podr\u00eda vivirse sin heridas emocionales\u2013 no se han cumplido. De hecho, el mundo de Bryant se ha fusionado con el del ni\u00f1o de Afganist\u00e1n, como si hubiese habido un cortacircuito en el cerebro de los drones.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ha dejado las Fuerzas A\u00e9reas? Un d\u00eda, dice Bryant, tuvo la certeza de que no iba a firmar el siguiente contrato. Fue el d\u00eda que entr\u00f3 en el compartimiento de pilotaje y oy\u00f3 decir a sus compa\u00f1eros: \u201c\u00bfOye, cu\u00e1l es el hijo de puta que va a morir hoy?\u201d<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\/ Por Nicola Ab\u00e9.* Durante m\u00e1s de cinco a\u00f1os, Brandon Bryant trabaj\u00f3 en un compartimiento rectangular sin ventanas, del tama\u00f1o de un remolque, en el que el aire acondicionado manten\u00eda una temperatura constante a 17\u00ba grados y, por razones de seguridad, la puerta no pod\u00eda abrirse. 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