{"id":8240,"date":"2013-02-06T09:59:20","date_gmt":"2013-02-06T14:59:20","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=8240"},"modified":"2019-08-26T15:10:29","modified_gmt":"2019-08-26T20:10:29","slug":"pablo-catatumbo-confiesa-coincidir-con-maria-jimena-duzan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2013\/02\/pablo-catatumbo-confiesa-coincidir-con-maria-jimena-duzan\/","title":{"rendered":"Pablo Catatumbo confiesa coincidir con Mar\u00eda Jimena Duz\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-8241\" title=\"catatumbo_duzan\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/catatumbo_duzan.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"363\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/catatumbo_duzan.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/catatumbo_duzan-300x170.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #808080;\"><em>\/ Por\u00a0Pablo Catatumbo*<\/em><\/span>.<\/strong> En la revista Semana del pasado 14 de enero apareci\u00f3 publicado el art\u00edculo<a href=\"http:\/\/www.semana.com\/\/opinion\/articulo\/sin-oposicion\/329301\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"> \u201cSin oposici\u00f3n\u201d <\/a>de Mar\u00eda Jimena Duz\u00e1n Vale resaltar ese escrito pues pone al aire uno de los aspectos m\u00e1s importantes del debate pol\u00edtico contempor\u00e1neo en nuestro pa\u00eds.<\/p>\n<p>En ese sentido, lo primero que habr\u00eda que manifestar es que estamos completamente de acuerdo con la aseveraci\u00f3n de la periodista de que la que vivimos no es una democracia, sino \u201cun remedo de democracia, cerrada y asfixiante\u201d.<\/p>\n<p>Es precisamente esa cerraz\u00f3n pol\u00edtica de nuestro pa\u00eds la que ha llevado a la prolongada extensi\u00f3n del conflicto que vivimos, en donde la costra olig\u00e1rquico\u2013mafioso\u2013terrateniente, se ha negado hist\u00f3ricamente a la implementaci\u00f3n de los reclamos democr\u00e1ticos de los movimientos sociales y de la inmensa masa de despose\u00eddos. Es all\u00ed donde hay que buscar el origen de esta violencia que nos consume y de las guerrillas revolucionarias, y all\u00ed mismo es donde se ha de buscar la soluci\u00f3n a nuestros problemas.<\/p>\n<p>El sistema pol\u00edtico colombiano, cerrado, excluyente y muy violento, es sin duda un motivo -probablemente el principal, como ya dijimos -, que explica la enorme duraci\u00f3n y dureza de este conflicto, seguramente sin parang\u00f3n en la historia reciente del continente. Ese sistema pol\u00edtico, por sus caracter\u00edsticas, resulta plenamente funcional al corrupto establecimiento y al injusto y desigual orden econ\u00f3mico que lo caracteriza; lo protege y garantiza, pero no es democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Las formas brutales de explotaci\u00f3n que desde siempre han existido en este pa\u00eds guardan una relaci\u00f3n muy estrecha con las formas pol\u00edticas. A unas formas muy primitivas de explotaci\u00f3n, corresponden entonces otras, igualmente primitivas, de dominaci\u00f3n pol\u00edtica. Por este motivo es adecuado empezar por desmantelar los pilares de ese sistema pol\u00edtico y buscar su modernizaci\u00f3n democr\u00e1tica, su civilizaci\u00f3n. Ni los cambios en lo agrario, ni ninguna otra reforma tendr\u00e1n piso firme si no se cambia sustancialmente el r\u00e9gimen pol\u00edtico del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Duz\u00e1n resalta igualmente el car\u00e1cter antidemocr\u00e1tico de la cultura pol\u00edtica criolla, en donde la oposici\u00f3n, el debate y el di\u00e1logo son vistos como elementos nocivos, cuando debieran ser vistos precisamente, como todo lo contrario: factores garantes del ejercicio democr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Tiene raz\u00f3n tambi\u00e9n la periodista cuando indica las enormes dificultades para la acci\u00f3n pol\u00edtica legal en un pa\u00eds como \u00e9ste. La colombiana no es una derecha dialogante, sino una derecha cavernaria, ultramontana, reaccionaria, hirsuta y militarista.<\/p>\n<p>Precisamente por estas caracter\u00edsticas de la clase dominante es que han sido segadas casi sin excepci\u00f3n y sistem\u00e1ticamente las vidas de innumerables los voceros y aut\u00e9nticos representantes de la oposici\u00f3n pol\u00edtica: Rafael Uribe Uribe, Jorge Eliecer Gait\u00e1n, Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Gal\u00e1n o Carlos Pizarro. Por eso mismo las posiciones de izquierda siguen siendo estigmatizadas y perseguidas.<\/p>\n<p>Alcanzar una reforma del sistema pol\u00edtico significa entonces, por un lado, desmontar los actuales sistemas de participaci\u00f3n y en su lugar abrir canales nuevos, modernos y democr\u00e1ticos, que hoy por hoy son extra\u00f1os al tejido institucional. Por otro lado, dicha reforma debe significar la eliminaci\u00f3n por parte del Estado del uso de la violencia directa como mecanismo permanente para asegurar los procesos normales de explotaci\u00f3n del sistema.<\/p>\n<p>Se sabe que todo sistema social se defiende mediante variadas formas de violencia (jur\u00eddica, medi\u00e1tica, religiosa, cultural, etc.), y reserva la violencia f\u00edsica, directa, tan solo como una soluci\u00f3n extrema, es decir, cuando todos los dem\u00e1s mecanismos de control social han fallado. Pero es que aqu\u00ed esta \u00faltima es permanente.<\/p>\n<p>A la camarilla que ha gobernado a Colombia le encantan los d\u00f3ciles ex militantes de izquierda domesticados o cooptados con facilidad. Con ellos se pretende demostrar una supuesta amplitud democr\u00e1tica, al tiempo que se ganan bur\u00f3cratas sumisos.<\/p>\n<p>A la vez, despliega un discurso condenatorio contra los abnegados luchadores de la amplia franja de la izquierda, respondiendo a su accionar con un sobredimensionado aparato de inteligencia y represi\u00f3n. La eliminaci\u00f3n de los l\u00edderes de la restituci\u00f3n de tierras y la estigmatizaci\u00f3n de las nuevas expresiones de izquierda lo ejemplifican.<\/p>\n<p>Por todo lo anterior hemos insistido en que el tr\u00e1nsito hacia el cambio estructural que Colombia necesita, ha de empezar por dos factores: la modernizaci\u00f3n equitativa del mundo rural, eliminando las trabas que significa el latifundio y la democratizaci\u00f3n de la vida pol\u00edtica del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Nuevamente tiene raz\u00f3n la periodista Duz\u00e1n al recalcar lo poco que podemos esperar las FARC EP de un tr\u00e1nsito a la legalidad que no sea precedido de una real democratizaci\u00f3n de la estructura pol\u00edtica y sus formas. En nuestra organizaci\u00f3n tenemos bastante claro que no hemos luchado por taxis, becas o cargos burocr\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Por el contrario, vamos al di\u00e1logo, convencidos de que en nuestro pa\u00eds existen reservas democr\u00e1ticas, y de que nuestro pueblo no puede estar condenado a una guerra sin fin. Pero el di\u00e1logo es para eso, para dialogar sobre un escenario alternativo, sobre un pa\u00eds distinto, m\u00e1s democr\u00e1tico y m\u00e1s equitativo.<\/p>\n<p>Bienvenidas todas las opiniones y propuestas tendientes al cambio democr\u00e1tico. Con todos estamos dispuestos a converger para impulsar y realizar acuerdos en provecho de toda la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pueda ser que por estas l\u00edneas no vaya a resultar ma\u00f1ana Plinio Apuleyo \u00a0acusando a Mar\u00eda Jimena Duz\u00e1n de pertenecer al PC3, porque se lo juro Plinio, no es as\u00ed.<\/p>\n<p>*Integrante del Secretariado del Estado Mayor de las FARC EP<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\/ Por\u00a0Pablo Catatumbo*. En la revista Semana del pasado 14 de enero apareci\u00f3 publicado el art\u00edculo \u201cSin oposici\u00f3n\u201d de Mar\u00eda Jimena Duz\u00e1n Vale resaltar ese escrito pues pone al aire uno de los aspectos m\u00e1s importantes del debate pol\u00edtico contempor\u00e1neo en nuestro pa\u00eds. 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