{"id":8903,"date":"2013-02-27T12:30:08","date_gmt":"2013-02-27T17:30:08","guid":{"rendered":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/?p=8903"},"modified":"2019-08-26T15:10:19","modified_gmt":"2019-08-26T20:10:19","slug":"el-misterioso-suicidio-de-angelica-bello","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/2013\/02\/el-misterioso-suicidio-de-angelica-bello\/","title":{"rendered":"La desesperaci\u00f3n de Ang\u00e9lica Bello que la llev\u00f3 a suicidarse"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-8905\" title=\"angelica_bello\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/angelica_bello.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"363\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/angelica_bello.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/angelica_bello-300x170.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>El tiro entr\u00f3 por la boca. Su cuerpo qued\u00f3 extendido en una cama al lado de una almohada. El arma estaba en el piso. Tal vez, en aquel segundo en el que pasa toda la vida en fotogramas antes de encontrase con la muerte, Ang\u00e9lica Bello se ver\u00eda obligada a recordar los episodios bastardos de su existir, aquellos vej\u00e1menes que ni los balazos pueden espantar del alma. Quiz\u00e1s, sinti\u00f3 miedo de dejar a sus cuatro hijos solos y con impotencia habr\u00eda de recordar aquel pasaje que los marcar\u00eda de por vida.<\/p>\n<p>Era el a\u00f1o 1999. Un a\u00f1o antes desplazados del departamento de Arauca, Ang\u00e9lica y sus cuatro hijos hab\u00edan llegado a vivir a Villanueva (Casanare). En aquel pueblo, la madre cabeza de hogar consigui\u00f3 un trabajo digno en un vivero. Un d\u00eda al volver a su casa le informaron que dos de sus hijas, Luisa Fernanda de catorce a\u00f1os y Brigitte de nueve, forzosamente hab\u00edan sido subidas a una camioneta con rumbo desconocido. Le contaron que era la camioneta de alias \u2018el tigre\u2019, despiadado l\u00edder paramilitar del Bloque Centauros. Entr\u00f3 en desespero. Se present\u00f3 en la estaci\u00f3n de polic\u00eda, llor\u00f3 en la Defensor\u00eda del Pueblo, grit\u00f3 en la Alcald\u00eda, suplic\u00f3 en el Concejo y or\u00f3 en la iglesia.<\/p>\n<p>Nada de eso funcion\u00f3. No conoc\u00eda ni por qu\u00e9 ni para qu\u00e9 se las hab\u00edan llevado. No pod\u00eda dormir porque las pesadillas inundaban sus sue\u00f1os; im\u00e1genes en las que ve\u00eda a sus hijas sometidas bajo las peores condiciones debido a la fama asquerosa de aquellos hombres. Pasar\u00edan tres semanas de preguntar y preguntar, de recorrer botaderos de muertos y de andar como un alma trastornada buscando a sus criaturas. Por sus medios, aunque nunca se explic\u00f3 como lo hizo, logr\u00f3 una cita con el mandam\u00e1s de la regi\u00f3n, Mart\u00edn Llanos.<\/p>\n<p>El d\u00eda que lo vio no sinti\u00f3 miedo. Comenz\u00f3 a contarle lo sucedido, ya hab\u00edan pasado 23 d\u00edas del rapto y solo sab\u00eda que las ten\u00eda alias \u2018El Tigre\u2019. Cuando vio que para Mart\u00edn Llanos el tema era intrascendente, su pecho se qued\u00f3 sin aire, comenz\u00f3 a llorar, se arrodill\u00f3 y suplic\u00f3 ante aquel dios de palo. El d\u00e9spota le dijo que preguntar\u00eda por ellas y en caso de hallarlas se las devolver\u00eda. A los dos d\u00edas un par hombres llegaron a su casa en moto, la condujeron a una vereda cercana. De la cajuela de dos carros bajaron a las ni\u00f1as que estaban amarradas de pies y manos y sentenciaron:<\/p>\n<p>\u2014Tiene una hora para desaparecerse de Villanueva sino los matamos \u00bfoy\u00f3 hijueputa?<\/p>\n<p>Como pudo regres\u00f3 a casa por sus otros dos hijos. Sali\u00f3 sin nada, era de noche pero no hab\u00eda transporte, caminaron cuatro horas hasta que los recogi\u00f3 un cami\u00f3n. Llegaron a la madrugada a Villavicencio. Desconsolados entraron a la primer iglesia que vieron, all\u00ed todos comenzaron a rezar. Ang\u00e9lica no pudo m\u00e1s y rompi\u00f3 en un incontrolable llanto. El cura de la capilla se acerc\u00f3, pregunt\u00f3 varias cosas y les dio de comer. Un mes duraron con la ayuda de aquel misionero hasta que consiguieron donde vivir y Ang\u00e9lica retom\u00f3 de nuevo el \u00fanico trabajo que sab\u00eda hacer, coser ropa.\u00a0 Diez a\u00f1os despu\u00e9s, su hija mayor le contar\u00eda las violaciones a las que fue sometida por aquel \u2018cerdo\u2019 mientras su hermanita amarrada cerraba los ojos para no ver las escenas.<\/p>\n<p>Ang\u00e9lica Bello Agudelo naci\u00f3 en Saravena (Arauca) en 1967, en el seno de una familia humilde. De su pap\u00e1 Luis Eduardo Bello hab\u00eda heredado la pasi\u00f3n por la pol\u00edtica, \u00e9l era militante de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, mientras que de su mam\u00e1 Mar\u00eda del Carmen Agudelo aprendi\u00f3 el arte de coser. En 1989 inici\u00f3 estudios de Derecho pero al poco tiempo debi\u00f3 abandonar la universidad por falta de recursos. A mediados de los a\u00f1os noventa como la historia lo cuenta iniciaron las desapariciones y el exterminio de la Uni\u00f3n Patri\u00f3tica, movimiento del que ella ya compart\u00eda algunos ideales. Entonces comenz\u00f3 su tragedia. Se vio obligada a desplazarse a Bogot\u00e1, donde sobrevivi\u00f3 dos a\u00f1os rebuscando el sustento para su familia hasta que logr\u00f3 reubicarse en el Casanare. Crey\u00f3 que dejar\u00eda de correr pero de nuevo se apareci\u00f3 el diablo vestido de paramilitar para abusar de sus hijas.<\/p>\n<p>Estando en paz en Villavicencio, el cura le ayud\u00f3 con las vecinas del sector quienes le empezaron a encargar vestidos y ropa de modister\u00eda. Tambi\u00e9n denunci\u00f3 su caso de desplazamiento forzado en la Defensor\u00eda del Pueblo, pero la remitieron a una organizaci\u00f3n de derechos humanos. Integrada con mujeres que hab\u00edan padecido el mismo dolor, comenz\u00f3 a dedicar sus fines de semana a escuchar sus desgracias y a buscar salidas. El reconocimiento no se hizo esperar. Ang\u00e9lica se convirti\u00f3 en la voz l\u00edder que acompa\u00f1aba a los desplazados a denunciar sus casos dando alias, nombres y mandos de los paramilitares y guerrilleros que se cre\u00edan due\u00f1os de la tierra, el cielo y el aire.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2003 regresaron las persecuciones. En pleno auge de las autodefensas de los Llanos Orientales, Ang\u00e9lica hab\u00eda acompa\u00f1ado a cientos de v\u00edctimas a exponer sus casos ante la justicia. Tal vez uno de los tantos mandos de qui\u00e9n sabe qu\u00e9 grupo paramilitar \u2013\u2018H\u00e9roes del Llano\u2019, \u2018Bloque Miguel Arroyabe\u2019, \u2018Autodefensas del Llano\u2019, \u2018Bloque Centauros\u2019, \u2018Carranceros\u2019- la mando asesinar. No supo qui\u00e9n fue, solo supo que \u201cla puso a caminar de por vida apoyada con un bast\u00f3n\u201d. Debi\u00f3 salir a esconderse de nuevo para Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>Es probable que mientras ca\u00eda el vainazo de aquella bala que mat\u00f3 a Ang\u00e9lica, ella presenciara en mil\u00e9simas de segundo como las paredes de aquel t\u00fanel que conduce a la eternidad tambi\u00e9n se colmaba de algunos recuerdos gratos. Los cumplea\u00f1os de Brigitte, los almuerzos de domingo que hacia Mar\u00eda Fernanda, el grado de Paola o la sonrisa de Andr\u00e9s. Sus hijos. En c\u00e1mara lenta tal vez evocar\u00eda la noche en que le propuso a un grupo de mujeres v\u00edctimas de ataques con \u00e1cido, que se olvidaran de sus realidades y se fueran de fiesta. Que la vida segu\u00eda y la belleza estaba en el alma. Recordar\u00eda la mirada ingrata del portero, los meseros peleando por no atenderlas y el hombre de la barra neg\u00e1ndose a venderle un par de cocteles. El \u00edmpetu de Ang\u00e9lica har\u00eda que las atendieran como se merec\u00edan, que las muchachas se desinhibieran, bailaran con los chicos y hasta se subieran en las mesas a saltar de alegr\u00eda cuando son\u00f3 esa canci\u00f3n de Mana que tanto le gustaba: \u201cno me importa lo que piense y hable la gente de mi, porque \u00a1me vale, vale, vale, me vale todo\u2026 me vale, vale, vale, me vale todo!\u201d.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 2006 hab\u00eda logrado ayudar a crear la Fundaci\u00f3n Nacional Defensora de los Derechos Humanos de la Mujer (FUNDHEFEM). All\u00ed, anualmente, con recursos de cooperaci\u00f3n internacional lograban atender un promedio de 350 mujeres v\u00edctimas de todo tipo de violencia. Ayudarlas a\u00a0 recuperar su honor, dignidad y a sentirse \u00fatiles en la sociedad fue su principal labor. Sus capacitaciones comenzaron a llegar a los departamentos de Arauca, Casanare, Cundinamarca, Meta, Santander, Norte de Santander y Cesar. \u201cMientras se violen los derechos humanos yo estar\u00e9 ah\u00ed\u201d sosten\u00eda Ang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Su influencia se vio fortalecida cuando lider\u00f3 el proceso que sac\u00f3 adelante el Auto 092 de la Corte Constitucional en el a\u00f1o 2008. Colmada de tutelas con casos de violaci\u00f3n y desplazamiento forzado, la justicia le dio proceder a un Auto que adoptaba medidas comprehensivas para la protecci\u00f3n de los derechos fundamentales de las mujeres v\u00edctimas del conflicto armado. Con sus compa\u00f1eras principalmente se propuso visibilizar los delitos de violencia sexual. La valent\u00eda que ve\u00edan en Ang\u00e9lica, motiv\u00f3 decenas\u00a0 de mujeres a no quedarse calladas y denunciar a sus victimarios.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-8904\" title=\"angelica_bello_interior\" src=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/angelica_bello_interior.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/angelica_bello_interior.jpg 640w, https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-content\/uploads\/2013\/02\/angelica_bello_interior-300x140.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>Poner de frente su nombre en la palestra p\u00fablica como defensora recia de los derechos humanos la volver\u00eda a convertir en v\u00edctima. Llamadas a su casa, a su celular, panfletos y sufragios empezar\u00edan a amedrentarla. La quer\u00edan callar. Otro horrible cap\u00edtulo de su ef\u00edmera vida ocurri\u00f3 el 26 de noviembre de 2009. Ante algunas amenazas Ang\u00e9lica se dirigi\u00f3 ese d\u00eda por en\u00e9sima vez al Ministerio del Interior donde ya hab\u00eda denunciado las persecuciones. Buscaba protecci\u00f3n. Saliendo de la entidad, misteriosamente y como si fueran su sombra, un par de hombres la abordaron y la subieron en un taxi. Ella solo pens\u00f3 que la iban a robar.<\/p>\n<p>El veh\u00edculo tom\u00f3 hacia la avenida circunvalar. En inmediaciones de la Universidad Manuela Beltr\u00e1n se bajaron y a empujones la adentraron hasta la zona boscosa. Entonces comenz\u00f3 la tortura y la violaci\u00f3n. De una patada la tiraron al piso, uno de ellos sac\u00f3 un arma y le apunt\u00f3 en la cabeza. Comenzaron a golpearla. En varias entrevistas llorando Ang\u00e9lica narr\u00f3 los hechos. Cont\u00f3 que el p\u00e1nico se apoder\u00f3 de su cuerpo, la dej\u00f3 inm\u00f3vil, en shock. Pensaba en sus hijos. Uno de los hombres comenz\u00f3 a masturbarse en su cara mientras el otro le abr\u00eda la boca.<\/p>\n<p>\u2014As\u00ed es que te vamos a mantener callada. Vos sos una auxiliadora de la guerrilla.<\/p>\n<p>Ten\u00edan todo planeado. Sacaron un tarro con agua y le hicieron beber todo el l\u00edquido. Entonces uno de ellos sentenci\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Mire esta cara porque se va a acordar de ella toda su vida. No te matamos para no convertirte en m\u00e1rtir. Si nos denuncias te damos donde m\u00e1s te duele, tus hijas.<\/p>\n<p>Ang\u00e9lica lleg\u00f3 a su casa destrozada. No confes\u00f3 nada si no que arregl\u00f3 todo para irse a un encuentro que ten\u00eda con la Defensor\u00eda del Pueblo en la Guajira.\u00a0 All\u00e1 se encontr\u00f3 con la delegada Pilar Reyes, quien al verla golpeada y acongojada le pregunt\u00f3 insistentemente qu\u00e9 le hab\u00eda pasado. Ang\u00e9lica no pudo m\u00e1s y le cont\u00f3 todo. De inmediato denunciaron el caso, de modo que el Ministerio del Interior se vio en la obligaci\u00f3n de asignarle un peque\u00f1o esquema de seguridad. De nuevo lleg\u00f3 el desplazamiento forzado. La lidereza se tuvo que reubicar en el municipio de Codazzi (C\u00e9sar).<\/p>\n<p>Aunque su denuncia pas\u00f3 a la Fiscal\u00eda, nunca prosper\u00f3. Ni siquiera un d\u00eda que por casualidad percibi\u00f3 la loci\u00f3n del hombre que la viol\u00f3, olor que de inmediato le hizo recordar la cara del victimario, entr\u00f3 en p\u00e1nico, sali\u00f3 despavorida para su casa, pensaba que hab\u00edan vuelto. Por varios d\u00edas no quiso\u00a0 volver a salir de su casa. Semanas despu\u00e9s busc\u00f3 una cita para realizar el retrato hablado pero todo qued\u00f3 engavetado. Era claro que para un sector oscuro de bandidos, Angelica se hab\u00eda vuelto el palo en la rueda de un genocidio pactado. Y c\u00f3mo no. La valent\u00eda, conocimiento y liderazgo la hab\u00edan llevado a ser una persona imprescindible en las actividades y programas de Derechos Humanos.<\/p>\n<p>Enfrentar al Presidente Juan Manuel Santos fue uno de aquellos episodios que la hicieron grande. La cita se dio en la Casa de Nari\u00f1o, el 9 de enero de 2013, alrededor del Tercer Comit\u00e9 Ejecutivo para la Ley de V\u00edctimas y Restituci\u00f3n de Tierras. Ang\u00e9lica Bello y la l\u00edder ind\u00edgena Debora Barrios eran las invitadas especiales en el encuentro. \u201cSe puso bell\u00edsima para la ocasi\u00f3n, en su vida se le hab\u00eda pasado por la cabeza que iba a estar sentada frente al Presidente de Colombia\u201d, record\u00f3 una de sus compa\u00f1eras de la fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El tema que puso sobre la mesa fue solo uno: la urgente atenci\u00f3n psicosocial para todas y cada una de las mujeres v\u00edctimas del conflicto. Para no ir tan lejos parti\u00f3 de un ejemplo, su historia. Cuando record\u00f3 el abuso sexual al que la sometieron sus victimarios, al Presidente se le cristalizaron los ojos pero se contuvo. A la salida, esa narraci\u00f3n visceral quedar\u00eda retumbando en la cabeza de Santos, tanto as\u00ed que a la salida les dijo a los periodistas:<\/p>\n<p>\u2014Un aspecto que Ang\u00e9lica trajo a colaci\u00f3n en la discusi\u00f3n que tuvimos fue la necesidad de fortalecer todo el proceso de la ayuda psicosocial. Y vamos a buscar los mecanismos para ampliar en cantidad y en calidad esa ayuda.<\/p>\n<p>Como si esa hubiese sido la \u00faltima misi\u00f3n que la vida le ten\u00eda deparada a Ang\u00e9lica, un mes despu\u00e9s el Presidente Juan Manuel Santos estaba anunciando su tr\u00e1gica muerte.<\/p>\n<p>\u2014Ang\u00e9lica, presionada por su dolor y tal vez por amenazas, no pudo m\u00e1s y, seg\u00fan todo indica, se quit\u00f3 la vida el fin de semana. Qu\u00e9 tristeza, qu\u00e9 tristeza. Dijo el mandatario.<\/p>\n<p>Cuentan que el \u00a0s\u00e1bado 16 de febrero hab\u00eda llovido toda la tarde en el municipio de Codazzi. En la noche, Ang\u00e9lica sali\u00f3 con su hija a departir un rato en un estanco para olvidarse del angustioso vivir. Solo uno de sus dos escoltas la acompa\u00f1aba, debido a que el otro hab\u00eda pedido permiso para viajar a Valledupar. Se recuerda la amabilidad con la que trataba a sus custodios, los asum\u00eda como de la familia. Con el poco dinero que la acompa\u00f1aba, si ella se tomaba una gaseosa ellos tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Las \u00faltimas semanas hab\u00edan sido arduas y agobiantes. Ang\u00e9lica se encontraba en el proceso de acompa\u00f1ar a varias comunidades que ped\u00edan la restituci\u00f3n de algunas tierras que al parecer les hab\u00edan sido despojadas por criminales. Las amenazas tocaron a la puerta. Por esos d\u00edas dos hombres llegaron a su casa y le dijeron que un grupo que no estaba de acuerdo con su presencia le mandaban a decir que ten\u00eda 72 horas para abandonar Codazzi; si no, la mataban. La l\u00edder cont\u00f3 lo sucedido a la Defensor\u00eda y la entidad de inmediato solicit\u00f3 al ministro del Interior Fernando Carrillo y al director de la Unidad de Protecci\u00f3n que se aumentara su esquema de seguridad mientras buscaban una nueva reubicaci\u00f3n. La mujer, entonces, empez\u00f3 a preparar su salida del municipio; el plan era trasladarse a Barranquilla.<\/p>\n<p>En el estanco Sandunga escucharon vallenatos y reggeat\u00f3n. Se tomaron un par de bebidas, conversaron de la vida y debatieron como madre e hija. A las 11 de la noche decidieron regresar a casa. Ang\u00e9lica entr\u00f3 al hogar mientras su hija y el escolta se quedaron conversando en la entrada. Cinco minutos m\u00e1s tarde escucharon como si una puerta se hubiese cerrado de un golpe o como si alguien se hubiera ca\u00eddo. Al asomarse en el cuarto de Ang\u00e9lica la encontraron tirada en la cama, boca arriba con un impacto de bala que hab\u00eda entrado por la boca. La sangre corr\u00eda por su pelo. El arma del escolta que hab\u00eda viajado estaba tirada en el piso. Su hija empez\u00f3 a gritar y sali\u00f3 a la calle a pedir ayuda. El escolta tambi\u00e9n corri\u00f3 pidiendo auxilio a los veh\u00edculos que pasaban.<\/p>\n<p>Heiner Pe\u00f1aranda, director del Instituto de Medicina Legal para el departamento del Cesar, anunci\u00f3 que el caso era bastante delicado y por eso se hab\u00eda trasladado al municipio de Codazzi para inspeccionar el mismo la necropsia. Al tiempo que se conoci\u00f3 la noticia de la muerte de Ang\u00e9lica Bello, los defensores de derechos humanos de todo el pa\u00eds se pronunciaron. El lunes siguiente la propia ONU envi\u00f3 un comunicado lamentando lo sucedido: \u201cCon un sentimiento de solidaridad y apoyo a sus familiares y sus personas m\u00e1s cercanas, el Sistema de las Naciones Unidas en Colombia manifiesta su tristeza por la muerte de Ang\u00e9lica Bello\u201d, dijo la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sus compa\u00f1eras han expresado el total desconcierto y desconfianza tras la misteriosa muerte: no creen que se haya suicidado. Lo mismo piensan sus familiares, que evitan hablar del tema; quiz\u00e1 por miedo, quiz\u00e1 por respeto, quiz\u00e1 por el incierto presente. Cuentan que Ang\u00e9lica qued\u00f3 con los ojos abiertos, como muy pocos suicidas terminan. Tal vez su mirada qued\u00f3 evocando aquella escena en la que pudo ser feliz.<\/p>\n<p>\u2014Sue\u00f1o con escribir un libro, en una casita peque\u00f1a frente al mar y que cada ocho d\u00edas vayan a visitarme mis nietos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/twitter.com\/PACHOESCOBAR\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><s>@<\/s>PACHOESCOBAR<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El tiro entr\u00f3 por la boca. Su cuerpo qued\u00f3 extendido en una cama al lado de una almohada. El arma estaba en el piso. Tal vez, en aquel segundo en el que pasa toda la vida en fotogramas antes de encontrase con la muerte, Ang\u00e9lica Bello se ver\u00eda obligada a recordar los episodios bastardos de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":36,"featured_media":8905,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[21,29,3,28,18],"tags":[122],"class_list":["post-8903","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-justicia","category-nacional","category-pais","category-regiones","category-victimas","tag-derechos-humanos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8903","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/36"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8903"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8903\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8905"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8903"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8903"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/arcoiris.com.co\/v3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8903"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}