
Foto: Diego Fernando Murillo Bejarano, alias «Don Berna», quien asesinó en 2007 a Francisco Cifuentes Villa, tío materno de Ana María Uribe Cifuentes. Hoy quiere matar al tío paterno, Alvaro Uribe Vélez, según denuncia reciente de este mismo en Twitter.
El clan de los Cifuentes creció a lo largo de los ochos años de los dos períodos presidenciales consecutivos de Uribe Vélez (de agosto de 2002 a agosto de 2010). No obstante, Francisco “Pacho” Cifuentes Villa fue asesinado en abril de 2007 en su hacienda Villa Aurora, situada en la localidad de Caucasia, Antioquia, por orden del narcotraficante de Medellín Diego Fernando Murillo Bejarano, alias “Don Berna”.
El homicidio, de acuerdo con la Policía Colombiana, fue cometido porque Francisco Cifuentes Villa le negó a “Don Berna” permiso para utilizar una pista aérea que poseía a orillas del Océano Pacífico, en Bahía Cupica, departamento de Chocó.
La DEA y la Policía colombiana descubrieron que Francisco Cifuentes Villa también tenía en Bahía Cupica una planta contigua procesadora de pescado en la que empacaba cocaína que desde su pista propia le enviaba al cartel mexicano de Sinaloa, del que se hizo socio además de proveedor.
Cuando ordenó el asesinato de Francisco Cifuentes Villa, “Don Berna” usó pistoleros de su organización sicarial, la multinacional del crimen conocida como “Oficina de Envigado”. Fue creada en los mejores días de Escobar y su jefatura suele ejercerla por tradición quien logra ser el máximo jefe de turno del narcotráfico en el departamento de Antioquia.
Tras asesinar a Cifuentes, “Don Berna” hizo saber que se preparaba para exterminar al clan de los Cifuentes Villa, incluida la sobrina presidencial.
“Don Berna” también se forjó a la sombra de Pablo Escobar y heredó la mayor parte de su poder en el narcotráfico cuando el capo fue abatido.
Aunque “Don Berna” se encontraba preso y aislado en una cárcel de máxima seguridad, el 13 de septiembre de 2007 el entonces Presidente Uribe Vélez impartió una orden sin antecedentes cuyo cumplimiento supervisó él mismo: trasladar a “Don Berna” a una fragata de la Marina de Guerra para mantenerlo completamente incomunicado en alta mar, en aguas del Pacífico. Tiempo después fue llevado a la penitenciaría de Cómbita (al norte de Bogotá), reputada como la más segura de Colombia. Allí permaneció hasta cuando fue extraditado a Estados Unidos por múltiples delitos, principalmente narcotráfico.
Mediante comunicación de prensa, el 13 de septiembre de 2007 las Fuerzas Militares de Colombia informaron que otro narcotraficante llamado Carlos Mario Jiménez, “alias ´Macaco´ y ‘Don Berna’ fueron trasladados de la cárcel de Cómbita a buques-prisión de la Armada”. El comunicado militar especificó: “En el caso de ´Macaco´, el traslado se hizo porque el Gobierno conoció pruebas de que continuaba delinquiendo desde la cárcel. En el caso de ´Don Berna´ se adujeron razones de seguridad”.
Ambos delincuentes en aquella oportunidad delegaron su vocería en la controvertida congresista y aliada política del entonces Presidente Uribe, Rocío Arias, quien luego perdió su puesto en la Cámara de Representantes y fue sentenciada a prisión por la Corte Suprema de Justicia que la halló culpable de pertenecer a escuadrones de la muerte del narcotráfico de extrema derecha. La misma suerte corrió una treintena de congresistas integrantes de las bancadas de Uribe en el Senado y la Cámara baja, entre ellos su primo Mario Uribe.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos recientemente ofreció rebajas de penas a los narcotraficantes y paramilitares colombianos extraditados a ese país a cambio de que confiesen la totalidad de los crímenes que cometieron en Colombia, además de narcotráfico, y desenmascaren a quienes fueron sus aliados.
El pasado mes de mayo de 2012 el ahora ex presidente Uribe denunció por su cuenta de Twitter que uno de aquellos, alias “Don Berna”, planea asesinarlo desde la cárcel de Estados Unidos en la que se encuentra.
“Autoridades me informan que extraditado ‘Berna’ estaría pagando fabulosa suma a sicarios para atentar contra mi persona”, aseguró Uribe.
Este reportaje tuvo contribuciones de los periodistas Daniel Coronell e Ignacio Gómez.
/ Gonzalo Guillén




