Por Walter Aldana Q.

Estamos a la expectativa del estilo de administración del gobierno nacional, de cómo será su actuar y quiénes serán parte de él. La lectura del currículum de las y los participantes del gabinete nacional dibuja el énfasis en la opción preferencial por una carga ideológica y política que imperará en los próximos cuatro años.

Mientras tanto, en las regiones, en los departamentos, unos pocos bien integrados a las dinámicas económicas del país y otros que por décadas han tenido la distancia de los centros de poder como su mayor desgracia, se aprestarán para hacer el ejercicio democrático para elegir mandatarios departamentales y municipales.

Consideramos que este es un país de regiones determinado por la diversidad étnica, ambiental, cultural, económica, productiva y política, al que se le debe dar un tratamiento diferencial, lo cual para nuestra región implica fortalecer y consolidar el departamento del Cauca como una despensa agroindustrial, competitiva y sostenible económica y ambientalmente en el suroccidente colombiano, con proyección nacional.

Quiere decir ello que la problemática de los caucanos la resolvemos los caucanos; claro está, con la concurrencia y la subsidiaridad del gobierno nacional, pero a partir de nuestras competencias como entes regional y locales, con las limitantes presupuestales conocidas.

El reto es ser capaces de marcar un derrotero más allá de cuatro años del periodo de gobierno. En prospectiva, nuestra Ítaca de seguro la marcará la participación comunitaria en las decisiones, la asociación, las alianzas público – privadas, la tecnología en la producción y transformación, así como la participación en sistemas integrados de producción, transformación, comercialización y consumo, la tecnología que genera riqueza a partir del conocimiento, la planeación del territorio a partir del agua, la defensa del medio ambiente, la soberanía alimentaria, entre otros.

Para concretar los sueños se requerirá mayor participación en el acceso a los recursos económicos, fortalecer el sistema general de participaciones y, mediante la ley de competencias, allegar dineros superiores al 24% que hoy reciben los entes territoriales.

A partir de nuestros sueños como región progresista por excelencia y aplicando el viejo adagio de «lo gentil no quita lo valiente», se deberá establecer una cordial y respetuosa relación con el orden nacional para construir el bienestar de nuestra población.

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